La suerte del AVE
Me confundí, no era la suerte del autobús , ¡era la suerte del AVE!
Hoy vinieron de Puertollano hasta Atocha. Quedó la viña sin regar (como decía mi vecino de localidad) por ver triunfar a dos chavales de Albacete.
Rubén Pinar por "hechuras" y maneras recuerda demasido a El Juli. Si él hace estas cosas y es figura por qué yo no, pensará el chaval. Entregado en ambos casos, pecó de ventajista en el quinto y eso en Madrid no se perdona. Los paisanos dirán que el palco le birló una oreja. No sería para tanto, si después de tanto pedirla el premio quedó en ovación tras petición. (Esto sí que es una innovación en reseñas). Teníais que ver lo nerviosa que me ponía con su pegapasismo. Que es como comprar toreo al peso. No es lo mismo tres lonchas de jabugo que una lata de chopped en barra. ¿Quién se traga tres de pecho seguidos con enganchones? Menudo engrudo.
Miguel Tendero tiene buen concepto. En su primero me recordó a Ponce y esa mania tan suya de darse paseítos por el ruedo interpretando "la violetera", con la manita de afectación boca arriba, como si pasease una bandeja con martinis por el albero.
En el sexto hizo gala de buenas maneras, de cierto gusto con el capote, de querer enganchar a los toros delante y torear al natural. Sólo la intención de interpretar el toreo más puro es noticia en sí.
A Chechu no sé si le dijeron uno de los clásicos consejos venteños para novilleros sin futuro: "Chico, no dejes de estudiar". Lo merecía. Mejor desengañarse pronto que empeñar ilusiones y dineros.
Pd.: No cortar orejas con esta novillada era un crimen.
