Todavía recuerdo mis primeros días en USA. Me estrené en Chicago y por muchos motivos nunca olvidaré ese viaje. De hecho, meses después, terminé en Argentina gracias a esta visita a Estados Unidos.
Mi primer viaje a Estados Unidos sonaba increíble. Llegué a Chicago y después a Nueva York. Invitada por el Instituto Cervantes. Hablé de cómo se cría el toro bravo, la selección y demas zarandajas para que en la exposición de fotos no salieran toros con sangre. Todo era en el campo. A mis ojos una hipocresía pero... ¡el viaje merecía la pena!
Me llevaron a Oak Park, a la casa de Hemingway y me montaban en un montón de rascacielos como si fuese aquello un parque de atracciones.
Los Tibensky fueron un gran descubrimiento, un matrimonio agradable e interesado en todo lo que tiene que ver con España. Les preocupa que el 80% de sus paísanos no tengan pasaporte, que Bush no conozca mundo y que la prensa apoye la invasión de otros países ante supuestas y temibles amenazas.
Anoche, antes de que vayan a la National Convention -un montón de eventos de su agrupación taurina aderezada con la propia feria- en Logroño. Paseamos por la Cava Baja para hablar de toros y cultura, países, idiomas, posturas políticas. Corrieron los vinos de todos los colores y alguna cerveza.
Según ellos estuvieron en el Madrid, más allá de lo que pone en las guías. "Anda, hay flamenco pero no guiris". Cierto y tampoco se disfrazan para cantar, añadí.