Suárez Illana dejó los festivales
También las elecciones.
En los festivales le sobraba afición, valor y arrojo, pero no terminaba de entender los terrenos. Sin embargo, tenía mucho mérito el ganado al que solía enfrentarse, su tesón y su vuelta a la cara de los animales tras muchos golpetazos.
Lo de las urnas creo que es más difícil de analizar. Me temo que lo echaron a los leones, y ahí, no hay muleta que temple una embestida.

En Chinchón, como se ve en las imágenes, un novillo de su suegro, Samuel Flores, le volteó sin piedad.
