No es por la filosofía, es por la Historia
Para saber de manera bastante fiel que sucedió en la rueda de prensa de Simón Casas basta con darse una vuelta por Burladero o Mundotoro , según cuál sea su portal de confianza. Ambas versiones se ajustan a la realidad.
Hubo un momento en qué estuve a punto de levantarme. Varios. La filosofía ya la tengo en casa. No entendí la exaltación del madrileñismo de Simón Casas. Me pareció que sobraba. Es como es, es francés. Y lo demás tiene que dar igual. Creo que es más productivo convencer a los Jovellanos necesitados de una revolución que metamorfosearse en gato castizo. Pero si la separación de poderes vino de más allá de los Pirineos...
El aspecto cultural en este futurible comandado por Casas, estaría en manos de Sánchez Dragó. Ha dejado claro que no estará solo y que no solo habrá actos taurinos. Contará con Miquel Barceló, Boadella, Sabina, Savater, Paco Brines...
No fui por la filosofía, fui por la Historia. Simón ha dado el paso, ha movido ficha primero. Esperaba una hecatombe en el tableto. El productor lleva blancas, ya es ventaja. Pero solo ha usado peones. Las torres, los alfiles, la artillería pesada siguen en su sitio.
Esperaba algo más, algo relativo a su política de precios, a si San Isidro debe ser tan largo, a cómo será la temporada... Textualmente me dijo: "Sería un estúpido si desvelo hoy esto, también incoherente porque no sé lo que se va a puntuar". Razón no le faltaba para contestar así. Por un momento habría estado bien fantasear sobre estos aspectos. Por no hablar de la televisión.
Y sí, sinceramente, no me parecía que una mera exposición de ideología, ya sabida a poco que se conozca el personaje y se siga su Twitter , merezca convocar a prensa (y topos) a charlar durante dos horas. Para eso, que nos llame por teléfono o quede para un café. Se agradece el turno de preguntas, sin restricción pero con artificios para echar balones fuera según necesidad.
Hasta entonces la gran revolución, que suena bien y puede ser bonita, consistía en convertir a los abonados en socios de la empresa a través de una Fundación. Más emotivo puede ser si consigue que los jóvenes (entre los que me incluye, admite hasta los 35 años) forman parte de la misma de manera especial. ¡Menos canas y más acné! Eso falta en los tendidos.
Simón tiene un proceso abierto por la anterior adjudicación de Las Ventas. El Tribunal Supremo dictará sentencia en febrero. En 15 día Simón podría ser dos veces empresario de Las Ventas, una con carácter retroactivo. Caprichosa paradoja. Todo o nada. Cara y cruz.
Por fin salieron los datos. Por fin alguien alumbra entre tanta sombra. Por fin juntarnos en una sala en el Wellington cobraba sentido. Luz y taquígrafos, eso es lo que falta en este mundo. Y sí, entonces sí, habrá cuarto poder, pero no servilismo, ni fondos de reptiles. Habrá una base para trabajar y crear un clima de opinión. Y, ojalá, en esa línea, se deje de ver todo, tanto desde el tendido como desde las ondas, la pluma o los despachos blanco o negro, ni si quiera en tonos grises, sino en stereo y technicolor.
Simón hablaba mucho pero decía poco. Esplá, con fama de piquito de oro, porque, dicho sea de paso, en este mundo te ponen una etiqueta y queda para siempre, hizo escaso uso de la palabra. Solo dio un par de toques. Su labor, si ganan, va a tener mucho de esto: escuchar, discernir y saber trasladar a la empresa el sentir de la afición. Si supo hacerlo de luces, ¿por qué no de calle? Su labor será estar al frente de un comité de ética. Bien, nunca fui a clase de religión.
Entre sus perlas: "Yo no quiero saber nada del negocio. Solo sé que esta idea supone materializar una serie de anhelos. Me ilusiona ser hilo conductor entre el público y el empresario. Quiero aguantar esta carga y seguir vinculado a mi público, a Madrid". Cuando el rumbo de la rueda de prensa, o lo que fuera, iba a la deriva, ejerció de timonel: "Estamos haciendo la vacuna de la antibanalización de la Fiesta. Necesitamos el laboratorio". Las Ventas es el lugar. Falta tenerlo en mano.
Hace mucho tiempo que tengo la sensación de que la Fiesta está enferma de cáncer, pero echan agua oxigenada. En el laboratorio hace tiempo que no se fabrican más que aspirinas. El ibuprofeno ni se conoce. ¿Alguien se atreve con la vacuna? El que no lo intenta no se confunde.
No es por la filosofía, es por la Historia. En este concurso se la juega la Fiesta. El debate está entre repetir lo conocido o cambiar. El contexto: Barcelona, desafección de la sociedad por el toreo, cabaña brava desigual, falta de oportunidades para nuevas promesas, concentración de poder.







