Espejismos de emoción
La lidia del segundo Victorino fue un espejismo de verdadera emoción. Quizá el único de toda la tarde. El resto fue una faena de Urdiales en el primero en la que toda la plaza se unió pero no fue más allá. Apenas hubo toro. También hubo compasión con Fandiño. Pero no emoción de la que buscamos los aficionados cuando vamos a la plaza.
Parecía un derribo "válido", hasta que en el segundo encuentro descubrimos que era cosa del caballo "yonki".
Me gustó cómo se lo llevó El Cid, cómo Durán, al más puro estilo Obélix tira del rabo y desplaza al toro, y cómo la cuadrilla en general mantiene el orden.
La lidia del segundo Victorino from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.
