Durante el verano EL PAÍS cambia un poquito. Viene "de serie" con la refrescante Revista de Verano. Cada día se descubre una "ventana" con un lugar para descubrir en vacaciones.
Céret, en efecto, parece querer abarcarlo todo: el llano y la montaña, la quietud de la jubilación y la inquietud radicalmente joven de las vanguardias artísticas, Francia y España, los plátanos y los alcornoques, las cerezas y las mimosas, la petanca y los toros (con Béziers, Nîmes y Arles, configura el cuadrilátero de las temporadas estables a la española en tierras francesas), la música contemporánea (celebra por estos días un festival dedicado a ella) y la popular, muy especialmente la sardana, que se toca mucho en sus plazas, una de las cuales está dedicada a la danza, con un monumento diseñado por Picasso.
Asunto delicado. La semana pasada volví a Las Ventas tras casi cinco años sin pisar una plaza. Una promesa a una amiga antitaurina. Pero en esos años he seguido comiendo filetes y comprando zapatos de piel. Ella también. Algo no me termina de encajar. Sin embargo, comparto el disgusto por caza, peleterías y mataderos. Pero no por los toros. Nunca dejan de seducirme. Quizá porque está asociado a recuerdos felices. Una foto de mi padre con Sergio Leone en barrera. Dos ferias con Ricardo Franco en el abono de su padre, a pocas localidades de Tano Díaz Yanes. Y por supuesto, el marido de Filis, nuestra asistenta de la infancia, picador. Los picadores no son mi personaje favorito de esta función. Florito, sí. Florito y sus cabestros. El otro día tuve suerte y le vi actuar. A Ricardo le apasionaban los toros y el guión de La buena estrella lo escribimos durante una feria isidril gloriosa para Joselito. De las que crean afición. Por la mañana escribir, luego comer, luego repasar lo escrito, luego a Las Ventas. Hubo un prólogo, nunca rodado por falta de dinero, donde Manso, Guapo de Cara y Tuerta se cruzaban allí. Pero lo que más me gusta de los toros, como del teatro, es la emoción compartida: 20.000 almas en silencio. Atención absoluta sobre un mismo pensamiento. ¡Qué energía! Y los pasodobles. Sé que está mal y debería curarme de esto, pero amo tanto ese bien escaso, un emocionante silencio.
Cuando me llamó el Excmo. Ministro de Cultura y me dio la enhorabuena por el galardón, tuve la gran suerte de estar con mi hija en ese preciso momento…. Fue tal la alegría, que hasta los ojos se me empañaron de lágrimas, de una emoción pocas veces sentida, ni que decir tiene, que tras mirar a Cayetana, mis pensamientos se fueron a mi padre, mi madre, mis abuelos y después a todos los míos. Gracias a Dios, pude coger el teléfono y llamarlos a todos. Era tanta la felicidad y el orgullo que sentía que quería gritarlo a los cuatro vientos.
Ir a la plaza tiene sus ventajas, entre ellas rumorología diversa que te cuentan bajo cuerda y como tal hay que tomar este post.
Otro que unos dicen que ha devuelto y otros que tenía intención de hacerlo es José María Dolls Abellán, José María Manzanares Padre. Nos cuentan también que Manzanares nunca ha tragado mucho a Rivera.
Dicen que la idea surgió de Paco Camino en lugar de hacerlo José Tomás como todos pensábamos. Y que entre otras motivaciones estaba la de no dejar solo a Morante...
Como parece que nadie va a terminar de dar una versión "real", seguiremos investigando.
Me gusta el análisis, pero no me parece que José Tómas o Paco Camino sean malos compañeros, sino que preservan el nivel. Hacen falta mínimos.
Además, Morante dio la cara, no le podían dejar sólo. Los del "corazoneo", al "corazoneo". Los toreros, ¡a torear!
¿Nadie recuerda la faceta de Rivera como empresario? Porque lo que si es una ofensa es dejar a Morante fuera de Málaga y cuando la prensa le pregunta el motivo, en lugar de reconocer que es un tacaño, contesta "no somos una ONG".
Desde hace unos días, en este humilde pero insistente blog, nos hemos hecho eco de la concesión de esta inmerecida medalla a Francisco Rivera Ordóñez. Por desgracia, unos apellidos pesan más que otros. Si a la alcurnia taurina de los Rivera, Dominguín y Ordóñez le sumamos la Casa de Alba tenemos un cocktail genético peligroso. El ministro César Antonio Molina se comió el gol hasta convertir el BOE en un semanario cómico .
Sorna al margen, el torero no merecía el galardón y era un insulto para la profesión. Sobre todo para quiénes la había recibido antes.
Todo el mundo se calló, como suele ser norma, salvo Morante, que dijo simple y llanamente que le parecía una vergüenza, ni más ni menos.
"Ilustrísimo Señor D. César Antonio Molina. Ministro de Cultura del Gobierno de España. Madrid.
Muy Sr. Nuestro:
Por vergüenza torera -de eso se trata señor Ministro, de vergüenza- y desde el convencimiento de que le hacemos un bien al arte de torear, velando siempre celosamente por el prestigio de lo que amamos y respetamos, hemos decidido devolver las Medallas a las Bellas Artes del Toreo que nos concedió su Ministerio no hace mucho tiempo, porque el concepto Arte del Toreo lo están ustedes degenerando tanto que ha llegado a los bajos fondos del Toreo.
Las medallas no las queremos tener entre tantos y tantos prestigiosos recuerdos y trofeos que sí que valoran nuestro Arte de Torear, porque con ello traicionaríamos el valor y sentimiento de los mismos.
Al torero Francisco Rivera Ordóñez le han concedido, después de largos años de triunfar en los ruedos de España, Francia y América, la Medalla al Mérito en las Bellas Artes. Un acierto porque los toros es la fiesta del arte y el valor, fiesta enraizada en la expresión más profunda de la cultura popular.
El torero Morante de la Puebla ha declarado que "es una vergüenza que le hayan dado la Medalla al Mérito en las Bellas Artes a Rivera Ordóñez". Morante de la Puebla, señor director, puede pensar lo que le venga en gana del arte de Francisco Rivera. Pero que un torero descalifique así a otro torero demuestra, en primer lugar, falta de compañerismo.
Es, además, un ejemplo deleznable de mal estilo y de inelegancia. La envidia es libre y Morante de la Puebla ha demostrado con sus declaraciones que es un pobre hombre resentido y despreciable, incapaz no ya de elogiar el éxito de un compañero, sino ni siquiera de guardar discreto silencio.
Sin lugar a dudas, fue el momento más celebrado del Foro Mundial de Cultura Taurina. Una conferencia a cargo de Luis Francisco Esplá para el recuerdo, para traspasar la frontera más allá de lo taurino.
Me falta sólo algo así como un minuto, que es lo que tardé en cambiar la batería durante la conferencia. Los aplausos duraron todavía más de lo que se puede ver en el vídeo.
"Desde Angra do Heroismo, capital de Isla Terceira, los participantes en el Forum Mundial de la Cultura Taurina declaramos nuestro orgullo de sentirnos partícipes del gran patrimonio histórico de la Tauromaquia, un rito milenario que une a millones de personas de ambos lados del Atlántico.
Tras el desarrollo de las tres jornadas del Forum, concluimos que la Tauromaquia es la expresión de las raíces más profundas de la cultura latina, dentro de sus múltiples variedades nacionales y locales. Y también la sublimación de valores fundamentales de la condición humana que han entrado en crisis en la sociedad actual. Y que la cría del toro, elemento básico del espectáculo, se decanta por su natural ecologismo como una gran defensa de los ecosistemas diversos donde se ejerce, tanto en América como en Europa.
Los aficionados a los toros no debemos sentirnos acomplejados ante las agresiones de quienes ahora intentan acabar con este inmenso legado cultural, desarrollado a lo largo de los siglos y que ha servido como escuela de vida para generaciones y generaciones de ciudadanos de bien y como nexo de culturas. Y consideramos que quienes se juegan la vida ante el toro, para expresar y provocar así hondos sentimientos, son intérpretes de un ritual apoyado en normas éticas basadas en el respeto máximo al animal.
Estas tres jornadas de convivencia en las islas Azores, centro geográfico del toreo, han servido para que gentes de todo el mundo reafirmen sus convicciones e intercambien ideas y argumentos políticos, morales y científicos en pro de la defensa de la Fiesta, una actividad cultural que entra en el tercer milenio con vocación se seguir sirviendo de ejemplo y de guía de valores en un mundo globalizado que impone sus criterios contra la diversidad cultural y la libertad de pensamiento.
Que esas ideas y ese espíritu positivo que han surgido de este Forum, y que debemos difundir con entusiasmo, formen una robusta barrera que, como el anticiclón de las Azores, nos proteja de los tempestuosos ataques que recibe la Fiesta. Y que este sentimiento de hermandad universal en torno al toro nos vuelva a unir pronto en estas mismas tierras.
Gracias a todos por seguir manteniendo vivo el viejo rito del toreo".
Sólo me dio tiempo a grabar las versiones francesa y española.