¿Hay vida más allá de José Tomás?
Antonio Lorca pone el dedo en la llaga:
La fiesta necesita un revulsivo regeneracionista que la vuelva del revés. Necesita empresarios jóvenes, bien formados e imaginativos, con ideas claras y novedosas; con ganas, cómo no, de ganar dinero, pero también de ofrecer un producto digno. La fiesta, además, carece de un líder, figura imprescindible en estos tiempos. José Tomás nació para ello, pero ha desistido de este grave compromiso. Llegó para ser el mesías, aunque ha preferido quedarse en discípulo. Lidiar sólo corridas comerciales (está abonado a la muy bonancible ganadería de Núñez del Cuvillo), y en plazas de segunda (exceptuando la propia capital catalana, Valencia, Córdoba y Málaga) y rechazar su comparecencia en Sevilla, Madrid y Bilbao, por ejemplo, no es síntoma, precisamente, de abanderar ninguna cruzada en favor de la fiesta. Y, detrás de Tomás, la desidia absoluta. ¿Puede una figura actual, sólo una, levantar el dedo para decir que está comprometida con el futuro de la fiesta? ¿Algún torero ha exigido que se acaben los fraudes y se respeten los derechos de los espectadores? Ni uno. Un día, hace ya algunos años, Antonio Bienvenida se postuló contra el afeitado de los cuernos de los toros y todos sus compañeros le boicotearon. Así son los toreros.
¿Y los ganaderos? Si para ejercer cualquier actividad profesional, por humilde que sea, se necesita una formación, ¿cómo es posible que cualquiera con posibles se convierta en ganadero de la noche a la mañana? ¿Dónde está la Unión de Criadores de Toros de Lidia? ¿Qué hace para frenar la sangría ganadera por la que se le va la vida a esta fiesta? El toro bravo y encastado no existe; es una reliquia del pasado, un dinosaurio. Por imposición de las figuras, han buscado un animal tan bondadoso y feble que no interesa a nadie. Ellos, los ganaderos, son responsables -con los tore-ros- de la decadencia actual. Ganaderos y toreros han acabado con la emoción. Y sin emoción, esta fiesta pierde todo su sentido. Es evidente, entonces, por qué el público le da la espalda a un espectáculo soporífero y vulgar.
No sólo por la responsabilidad de José Tomás en el momento que vive la fiesta, sino también por de la empresarios y ganaderos.
¿Tiene futuro esta fiesta?
Pd.: Desde hace años padezco psoriasis. José Tomás ha donado 200.000 a varias asociaciones , una de ellas tiene que ver con esta dolencia .
