La última tarde de El Legionario
Hoy dice adiós un picador casi de leyenda. Al mismo que se le brindó un toroen su tierra .
Paco Cañamero ha escrito un artículo en Tribuna de Salamanca recordando y loando su laureada trayectoria :
En ese mismo festejo colgará el castoreño el mítico Victoriano García ‘El Legionario’, uno de los mejores picadores de las últimas décadas. Dirá adiós al oficio de varilarguero después de 40 años de actividad –su primer maestro fue Paco Pallarés con quien comenzó en 1967– para descansar después de una vida donde dejó muy alto su nombre. Donde acaparó el reconocimiento total entre los profesionales y la afición. Además, El Legionario ha gozado del general respeto, que es como si miden a los hombres que sobresalen en su gremio, donde pisó tan fuerte que durante muchas temporadas estuvo contratado por las mejores cuadrillas para dejar fe de su calidad en miles de corridas en España, Francia o América Precisamente, El Legionario estuvo quince temporadas enrolado en la cuadrilla de Julio Robles, con quien permaneció hasta la trágica tarde de Beziers. Posteriormente fichó por José Mari Manzanares, con quien permaneció durante cuatro años; otros tantos con Julio Aparicio; después, con José Tomás, con quien vivió las tres grandes temporadas del madrileño (la de 1997, 1998 y 1999) en cuya cuadrilla cesó cuando comenzó a ser apoderado por Martín Arranz. También fue picador de Curro Vázquez en la última etapa como profesional del ‘Rubio de Linares’, así hasta que llegó a la cuadrilla de Javier Valverde, aunque antes echó otra par de temporadas con Juan Diego. Precisamente será con Javier Valverde, el torero de Las Veguillas, con quien ha vivido unos años muy importantes, con quien dirá adiós a una profesión en la que su nombre voló muy alto. Por eso, a partir de hoy nace la leyenda de ese picador tan grande que hizo escuela en su arte. Y de un hombre charro y lígrimo, el mismo que hace 35 años, en Julio Robles encontró la horma de su zapato torero. El mismo que hoy, junto a Javier Valverde vivirá su última tarde como profesional.

El Legionario, quizá el mejor picador que nos queda, el más campero y el que mejor monta, se jubila este año.
Es cierto que hoy se esperaba más de él, que había mucho paisano y que se le trató con especial cariño, porque Madrid no olvida. No es menos cierto que la corrida de hoy no fue de "samueles", sino de "samulos". Unos inválidos, otros mansos, todos sin codicia, con una cuestionable presentación. No todo van a ser pitones.