Oreja lúgubre y cornada para Uceda Leal
Madrid recibió al torero con un minuto de silencio en recuerdo a su padre, todavía de cuerpo presente. Después, se nos fue un poco la mano al hacerle salir a saludar. No digo que me parezca mal, pero me parece mejor usarlo como estímulo a los que vienen de triunfar, vuelven tras una cornada. Lo entendía como una manera de espolear al torero, hoy lo fue para dar calor cuando se hiela el corazón.
Minuto de silencio en el paseíllo en Las Ventas from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.
Uceda Leal resultó cogido, se negó a ir a la enfermería. La herida era grave, pero se quedó en el ruedo, despachó al toro con una buena estocada y se le premió con una oreja que desprendía cariño y emoción, pero no demasiado toreo. Este espectáculo también es así. Tiene sus valores. De alguna manera mantienen la grandeza y verdad de este rito.
Uceda se queda tras la cornada from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.
Ahí terminó la tarde. Después llegó el sopor, el evidente descaste de la cabaña brava, los sobreros, la piedra en los tendidos, las cáscaras de pipas en los tendidos...
