Dos gallos de pelea. Dos toreros con ambición. Lo han demostrado en las últimas temporadas. Castella y Perera se postulan como reyes del escalafón futuro. Tienen todas las papeletas para ser el relevo generacional en el cetro del toreo.
No son los más artistas pero sí son los más profesionales, o al menos regulares. En cada plaza buscan el triunfo, tengan el ganado que tengan delante.
Así sucedió en Colmenar Viejo. Si tengo que elegir, prefiero Perera, pero me quedan algunas dudas. Entre ellas... ¿por qué hacen la misma faena los dos? ¿No os sobran un montón de circulares y arrimones?
Siempre se llevó bien con Bilbao. Desde los primeros años de alternativa, Bilbao fue la plaza de primera categoría en que mejor se entendió al diestro madrileño.
Creo que esta relación tiene explicación sencilla. El torero suele llegar centrado en ese momento de la temporada. Es el lugar ideal para dar un golpe de mano y también para lucirse.
No es la primera vez que digo en este blog que El Juli lo que necesita es TORO, del de verdad, porque sí tiene capacidad. Con el medio toro no dice nada, se convierte en vulgar, sin embargo, con el toro de verdad puede suplir con inteligencia las carencias artísticas.
Mañana tenía un mano a mano importante con Perera en Bilbao. El diestro pacense ha caído herido. Otro hubiera pedido un compañero, puede que hasta dos al verse malogrado el cartel. Sería una manera de taparse. Él, en lugar de achicarse, ha decidido torear la corrida en solitario. Se agradece el gesto.
De novillero en Madrid gustó. La parte más bonita de los toreros suele ser, por desgracia, esta; desde que empiezan con caballos hasta que fichan por una casa grande, después o se consagran o pasan a la categoría de juguete roto. Pocos, muy pocos, son capaces de mantener un nivel, un rumbo, una ética, un estilo y una manera de entender el toreo.
Creo que este manchego sí tiene capacidad para diferenciarse del resto. Desde hoy comienza la prueba de fuego no sólo para su carrera en el ruedo, también en la vida. Todo un test de personalidad tiene ante sí. Lo seguiremos de cerca.
Esta semana ha sido un poco loca, apenas he tenido tiempo pero por fin, trocito a trocito, podeis ver toro a toro la actuación en solitario de José Tomás en Barcelona. En mi opinión la faena más meritoria es la del segundo. La más artística, la del tercero.
José Tomás, me temo, nunca será mi torero. No es cuestión de críticas ni nada de eso, sino de gusto. Le reconozco una evolución. Ahora torea "para algo", usa el valor con una finalidad. Además, hizo un esfuerzo en lo referente a repertorio. Algo que en un principio me supo a "traición a sí mismo" pero que con cierta distancia interpreto como algo excepcional en una tarde excepcional.
Tuve una conversación con Covadonga que me ha vuelto a la cabeza tras leer 6Toros6. Ella argumentaba que por qué gente que no le gusta José Tomás va a Barcelona; lo dijo tras encontrarse a alguien en el metro que no "traga" con el torero. Le contesté que a mi me puede incluir en ese grupo. Voy por curiosidad, por el interés que despierta, porque tardes como la del domingo pasado son un acontecimiento y marcan la temporada. ¿Hacen falta más argumentos? Vamos, es que no sabría entonces cómo explicar cómo he podido tragarme un San Isidro entero, o a Víctor Puerto con seis toros. Eso sí que era de masoca.
Todos conocemos a El Juli desde canijo. Es una de sus fortalezas, fue niño prodigio y en lugar de derivar, como suele ser normal en juguete roto, ha cuajado en un gran profesional.
Lo único curioso es que en lugar de dirigirse a él como El Juli, lo hacen ya como Julián. Claro, a mi ahora me da corte que a mis años se me siga llamando Petezin (en la intimidad, como el catalán de Aznar).
Hoy celebra diez años de alternativa en la misma plaza que la tomó, Nîmes.
En burladero.com han incluido un buen vídeo de sus inicios. Además de gracia, tenía ya grandes conocimientos de la técnica del toreo.
El próximo finde, Barcelona será protagonista taurina, pero no es la norma. Ni mucho menos.
Resulta que España tiene casilla en la última versión mundial del Monopoly. Aparece Barcelona, pero... ¿sabeis con qué figurita como símbolo?