La suerte del autobús
En el toreo cada uno de los lances recibe el nombre de "suerte": "la suerte de varas", "matar en la suerte contraria"...
La novillería actual practica otra muy común, que no se enseña en las escuelas pero sí la promueven los taurinos modernos, los amigos, vecinos y simpatizantes. Hablamos de "la suerte del autobús". Consiste en presentarse en la Plaza de Las Ventas con un buen número de partidarios. No es necesario que se sepa ni mucho ni poco de toros, tampoco haber ido previamente a una plaza de toros.
Basta con subirse al autobús, echar la tarde en la plaza, y al término de la actuación del novillero al que se apoya, pedir las orejas pañuelo en mano. En ocasiones estas hordas de enfervorizados partidarios llevan camisetas con la cara del imberbe novillero en su camiseta. No sea que se confundan de chaval al sacar el moquero...
Si algo tiene de democrático la fiesta de los toros es que para cortar una oreja, basta con que la pidan la mitad de los espectadores más uno. No se pide carnet de aficionado para pedir trofeos.
Cerca de Las Ventas, en la primera novillada, la de ayer 1 de mayo, había bastantes de Castellón y Jaén para promover el triunfo de sus paisanos. No fueron suficiente.
Así, que recuerde ahora mismo, me vienen a la mente la salida a hombros de López Chaves de novillero y César Jiménez con seis de Fuente Ymbro.
En todo caso, sirve para sacar brillo al curriculum y poco más.

