Las que publican de San Fermín no tienen desperdicio. Tampoco su visión, ni la necesidad de tener que hacer clic para ver las imágenes que salen en negro porque podrían resultar ofensivas .
Así titula su correo un compañero que acaba de regresar de San Fermín.
Cuenta que no se trata muy bien a las mujeres. Asegura, también, que ni él ni sus amigos tienen nada que ver con estos vídeos. De hecho, son del año pasado.
Eso sí, ¿por qué los torero se quejan tanto de Madrid cuando aquí es evidente que ni les hacen caso?
Después de asistir a corridas como esta, con sus grandes luces y alguna sombra, todo hay que decirlo, uno echa la mirada atrás y vuelve a poner en su memoria a los relumbrones del toreo quienes sólo han matado alguna corrida dura alguna vez cuando empezaron. Después, todo ha sido un camino de rosas: aféitame ese toro, esa ganadería no que es muy dura, quiero toros bobones, sin fuerza, a poder ser que se caigan un poco, etc, etc. Pero es verdad que algún día la posteridad les escatimará los favores que muchos de los críticos contemporáneos les dispensaron. Y en alguna ocasión habrá que decirles a esos muñidores: no pongáis a nadie una cororna de laurel demasiado grande, o le caerá en torno del cuello como un cepo.
Creo que sí. Lo tengo además bastante claro. No porque haya visto medio arrancar la cabeza al Campeño en mi infancia; tampoco porque tengamos grabadas en la cabeza las imágenes de Paquirri o las fotos del Yiyo con "los ojos vueltos", ni me sirve como excusa el ver por televisión la cornada mortal de Manolo Montoliú, sino porque es algo implícito. Los aficionados a los toros tenemos asumido que la muerte, aunque remota es una posibilidad a barajar siempre que hay un animal bravo.
¿Su familia va a comprar el periódico? No lo creo. Tampoco se va a poner ahora mismo a ver la televisión. Cuando aún no se sabía quién era el joven fallecido las autoridades de Pamplona fueron las primeras en difundir las imágenes
No creo haya una muerte en la intimidad cuando estamos en un espectáculo público. Morir en la intimidad es una elección y se respeta, pero no si uno muerte en un encierro que, además da la casualidad, es en uno de los festejos más conocidos a nivel mundial.
Al margen de este revuelo creo que los aficionados a los toros estamos bastante acostumbrados a este tipo de imágenes. Sin ir más lejos, hace un ratito he recibido estas fotos de la cura de El Cid. Resultó cogido en Pamplona y Toromedia, su agencia de comunicación, ha difundido a los medios estas imágenes de Arjona. No me parece tan rato.
Un día muy loco y triste el de hoy. Descubrí que participar en un encierro y morir te hace pasar de la sección de Cultura a Nacional, pues es un suceso.
En el blog es un cambio de categoría que son complementarias, pero no excluyentes como las secciones del periódico. Así, la comida, periodística, ha tenido tintes de debate sobre la fiesta de los toros, su futuro y las propias fiestas de San Fermína. Sorprende que un navarro te diga que son las fiestas más machistas del mundo.
El siguiente debate tuvo que ver con tapar o no los ojos del mozo dando los últimos respiros. O en si se da o no la foto. Nada que no pase en una redacción. A ti, amigo lector, ¿estas cosas te preocupan? No lo sé. Lo triste es que Daniel Jimeno ha entrado en la historia del encierro .
Quizá ahí radique uno de los grandes problemas del periodismo actual, en que no sabemos bien qué quiere nuestra audiencia.
Antes, por la mañana, por unos instantes iba a ir a Pamplona. Al rato ya no. Encontramos la mejor solución. Y cuando digo la mejor, es la mejor por calidad y sensibilidad. Victoriano Izquierdo nos ha mandado un vídeo con más calidad que un Blu Ray Disc.
En fin, mañana, comparto con José Luis Merino la página 18, en Nacional . Le conocí en una comida de presentación de su libro. Me gustó su forma de ser, su libro y me gustan sus crónicas. Sin duda, en el periódico, tenemos el norte taurino bien cubierto.
Te has perdido el chupinazo ¡qué pena! Como viene siendo ya tradición el cohete madrileño se celebra todos los años al unísono con el de Pamplona en el bastión de la rancia derechona madrileña: “el carillón de la torre de la Iglesia de San Fermín de los Navarros dará los toques del Himno de Navarra. Seguidamente se disparará el tradicional chupinazo. Estallará con los cohetes la música sanferminera y en la acera del Paseo Eduardo Dato habrá chistorra y vino para todos, navarros y vecinos, con permiso de la Autoridad”. Y no os preocupéis que esto (lo de comer y beber en pleno Chamberí central) no se considerará botellón.
Ya estoy de vuelta en Madrid. En Nueva York, de manera más o menos intermitente hemos estado hablando de toros.
Lo mejor fue la cena del viernes en Manhattan penthouse , donde disfrutamos de una vistas de impresión y una carne, postre y entrantes difíciles de olvidar. Por no hablar del ambiente.
Lore hizo de maestra de ceremonias. Bob, Rober, Giovi, Johnny, Michael y Will derrocharon simpatía. Hubo grandes momentos.