Salvador Cortés y la vuelta de Cebada Gago
Hay mucho que comentar de los reconocimientos veterinarios en Las Ventas. Si el trapío es cada vez menor, ¿por qué sólo pasaron tres de Cebada? El peso es una buena razón, pero el trapío es subjetivo.
Después de 18 años ausentes me temo que la empresa tendría que haber hecho un esfuerzo y comprar la cabecera de camada. No es lógico que esta ganadería pase sin problemas en Bilbao y Pamplona y en Madrir nos den media corrida con la sospecha de que ha sido así para no tener que devolver el dinero.
(Me indican por correo que se devolvía el dinero ayer. Si sólo pasan tres, sí se devuelve).
Tengo la convicción de que en la fiesta de los toros se da el espectador más sufrido que hay. No se permitirían desmanes así ni en teatro, cine, ópera...
No era lo que esperábamos, pero la primera parte de la corrida tuvo cierto interés.
Salvador Cortés, con ganas, pero demasiado al descubierto, terminó pagando los enganchones y los defectos al colocarse. No es tanto defecto del toro el buscarle a él al tercer pase como suyo al no citar un paso más allá y quedar colocado para el siguiente. Si no hubiera enganchado tanto el engaño el toro tampoco terminaría buscando tanto el animal. Nada fuera de lo normal, pero cuando hay casta se terminan pagando los errores con sangre.
Si hay algo que destaco de este torero es que no deforma su estilo aunque se enfrete a toros "a contraestilo". Que tomen nota muchos.
