Un triste fin de feria
Tras el cambio de ganadería la afición se esperaba lo peor. Así fue. Sólo Javier Valverde hizo un esfuercito con el último toro, su último toro en Madrid. (Aunque no debería tirar la muleta al entrar a matar como hizo también en su primero).
El resto fueron probaturas, intentos por tener los toros en pie y aburrimiento.
Si tan mal les parecían los toros: ¿por qué los encubrieron en la suerte de varas? Claro, todo por arriba para que el toro no vuelva a los corrales. Sepan ustedes matadores que haciendo eso quedan muy bien con la empresa, pero están estafando al aficionado. El aficionado es el que les paga a ustedes con el dinero de su entrada. Así que, menos criticar al público y más defender verdaderamente la fiesta.












