Leandro resucita
De novillero prometedor a matador con poco ánimo. Anduvo por debajo de una novilla de Fuente Ymbro en Las Ventas, pero lo bordada en las nocturnas.
Leandro Marcos, ya de matador, con aquella faena a un Cuadri en Sevilla, ilusionó y decepcionó a partes igual. De nuevo, la maldita espada.
Sigue presente el miedo por pasar de joven promesa a vieja gloria. En su mano está cambiar la moneda, mejorar con la espada y mantener el ánimo. Si dejase atrás cierta debilidad podría reivindicarse como un torero diferente.
Gente cercana, a mi y al torero, me dejan claro que ayer mostró su mejor versión en Santander. Pero tampoco mató.
Nunca he hablado con Leandro, sí con su prima Marta, y su hermano Nico. También con Faustino, claro, su gran valedor entre la gente joven. Confío en que no decepcione.
