Más cornadas da el hambre
Ayer terminé por ni ir a los toros. Goyo, encima, como conoce los tics de la afición venteña me lo echaba en cara: "Es de muy mal aficionado no ir a las novilladas".
Hoy tenía esa idea pero entre la Ministra que nos vistaba y el debate ha sido imposible llegar a la plaza. Mañana no creo que pueda. Jueves y viernes toca debate periodístico en Granada . Resumiendo, que hasta el día de la de José Escolar no vuelvo a la cátedra del toreo.
Como quien no quiere la cosa he terminado en el Hard Rock Café, un buen sitio para comer con los dedos y darle las entradas para estos días a Israel Cuchillo , escritor de afilada pluma y amistad sincera.
Él se queda a los mandos de esta nave, él abre cartel y manda, aunque quizá sea yo quien haga algún quite perdido si veo un toro que me medio embista, pero el director de lidia hasta entonces es él.

Mientras apalabrábamos este trato, sellado con una revista Rolling Stone como testigo, tuvimos un curioso vecino de mesa. González de Caldas, el mismo de los Mercedes de Sofia Mazagatos -creo que era con ella-, sólo que ahora con un crío pequeño que comía un perrito caliente y una chica puede que más joven que yo. No tengo claro si era su pareja o la tata del crío. Qué más da...

Él, parecía estar a dieta, pidió salmón con puré de patatas y brócoli. Nos fuimos de allí pensando en la huelga de hambre de "El Güejareño", apostado en la puerta de la plaza de Granada porque el empresario a dieta le ha dejado fuera de los carteles.
