Llevaba mucho tiempo sin ir al apartado. Siguen las colas de aficionados y se nota que hoy era un día importante.
Eché en falta la hojita con los datos de los toros que se repartía hace años. ¿Además de ahorrar en programas de mano ahorramos en esto? Tampoco hay la hoja con todos los datos a la salida de los corrales.
Esta desinformación no ayuda en absoluto a la afición.
La corrida de Juan Pedro ha pasado sin problemas. Mejor presentada, al menos es la sensación en los corrales, de lo habitual en la casa. Destaca el jabonero con el 49 que Morante ha decidido echar por delante. Hay otro jabonerito más. El resto negros, uno de ellos listón.
A las doce y cuarto ya estaban todos en su chiquero.
Foto: Gorka Lejarcegi retrata a Paco Chaves en franca huida.
Tendrían que haber sacado a saludar a Domingo Navarro en volandas el resto de sus compañeros. Fue el único a la altura de la tarde. Supo estar atento a todos mientras el pánico mandaba. Aquello terminó como una capea de pueblo.
Disculpo a Miguel Hidalgo, más que a Paco Chaves. Al menos no tuvo chulería de sobra como el compañero. Rosales es el mejor parado de una tarde catastrófica.
El reloj de Muñoz Infante tenía minutos de 90 segundos. Al final de la corrida se le preguntó por alguna propuesta de sanción. Sólo sancionó al primer picador.
El problema de espectáculos como el de hoy es que se corre la voz y no van a querer matar más ningún toro de este hierro. No lo merece el ganadero.
Teniendo en cuenta lo condescendiente que es esta empresa con los toreros es fácil que el año que viene se la ahorren y digan que nadie la quiere. (Ya nos vamos conociendo, y las excusas también).
Definitivamente, así no se puede venir a Madrid. Hubo casta, mucha. Bravura, depende de los ejemplares. En el primero y segundo, sí. En el tercero hasta posibilidades. La segunda parte fue más dura.
Mucho tienen que pensar los chavales después de esta tarde. Que no se regalen el oído con los aduladores. Tardes como hoy forman parte del aprendizaje.
Se veía venir. Todo el tendido sabía que estaba avisado pero no había otra opción. Sin contratos y con ganas de ser alguien: o la puerta grande o la de la enfermería. Joselillo dio la cara.
Pd.: Los comentarios de mi compañero de abono son bastante claros...
Imagino cómo serían las corridas incruentas de Las Vegas. Vistalegre tiene más de estadio que de plaza de toros. Con esa luz de fluorescente y los sonidos retumbando no se crea la atmósfera más adecuada para el arte de Cúchares.
Insistía en las declaraciones el apoderado de Jesulín en que le había llamado de El Corte Inglés. "Más de 600 entradas han devuelto por su ausencia", decía Pepe Luis Segura. A "El cadenas", que es como todo el toreo se refiere a él, nadie le había pedido tanta explicación. Todos dábamos por hecho que no había expectación. En Madrid llena San Isidro, o José Tomás, o, si me apuras, Ponce, Morante o los toros de Victorino. Al resto ya los puedes poner fuera de abono que no va la gente y menos a Carabanchel.
Lo de Jesulín con un accidente afeitando en el mueco dos días antes de reaparecer, además de tener un toque de justicia poética, suena como lo de Cañizares y el bote de colonia .
No era cuestión de que saliesen en la tele más butacas que personas, al menos en las primeras filas. Hubo menos de un cuarto de entrada. Nada más terminar el paseíllo, milagrosamente, entró gente en los tendidos más altos que, corre que te corre, se posicionó en las primeras filas. ¿Puertas abiertas por la cara? Puede ser. Todo menos un ridículo televisado.
El Cordobés es mucho cordobés. Pasan los años y no se aburre; ni él ni sus fieles. El problema es que sus fieles son más de plaza de talanqueras. En Vistalegre no tuvo demasiado tirón, pero tampoco le reprocharon esa forma de citar haciendo la alcayata, marca de la casa.
¿Que quieren salto de la rana? ¡Toma salto de la rana!
Lo de la educación taurina es causa perdida. En el vídeo se aprecia cómo el público aplaude con más fuerza cuando realiza algo a todas luces censurable como es agarrarse al costado del toro en mitad de un pase cuando se queda fuera de la suerte.
Rivera Ordóñez, explotador de sus encantos en paseos por el ruedo y con miraditas al tendido, se dejaba querer. Pobre, mira que tener que torear mientras las chavalas le llaman guapo. Alguna, por aquello de su amistad con la nobleza, se puso en plan banquete: "Vivan los Rivera" "Viva Fran". Y las amigas, acompañando con vítores.
A veces, sinceramente, me da vergüenza el papel de las chicas en los toros. El toro por los suelos , ¡qué más da!
En el quinto pedía con insistencia que banderillease al toro el ex-Duque consorte. Como agradó tanto en el segundo toro... La gente se "enfandiló". Un par por el pitón izquierdo, otro por el derecho, y adornos para, después de mucho encelar al toro, tirar de facultades físicas y jugar con el animal. Ya estaba el público en el bolsillo. Sin ser un avezado banderillero, Rivera Ordóñez explota bien la vena Rivera en el segundo tercio.
Milagrosamente, mató de una estocada certera, su punto flaco habitual. Torero recuperable para las ferias este zamorano de corazón y vallisoletano de corazón. Sólo le falta bajar un poquito más la mano (cierto es que no tenía material) y evitar torear con la distancia que dejó en el último del encierro. Torero a seguir esta tamporada siempre que sea capaz de mantener esta buena racha con el estoque.
Lo siento por Pablo Motos, no fue el mejor día para hacerse aficionado, pero agradezco su presencia, sin complejos ni tapujos, junto al gran aficionado y habitante de "El Hormiguero", Juan Herrera .
Duda existencial: ¿Alguien había pedido a Jesulín que volviera? Si hasta él mismo dice que ya había hecho los deberes en Madrid, Sevilla, Bilbao y Pamplona.
De pequeña, el invierno taurino era el momento de ponerme con lecturas pendientes. Recortaba las fotos de las revistas y me hacía mis álbumes con los mejores momentos de la temporada.
Ahora me entretengo sumergida en la red, aunque apenas tengo tiempo.
Dos gallos de pelea. Dos toreros con ambición. Lo han demostrado en las últimas temporadas. Castella y Perera se postulan como reyes del escalafón futuro. Tienen todas las papeletas para ser el relevo generacional en el cetro del toreo.
No son los más artistas pero sí son los más profesionales, o al menos regulares. En cada plaza buscan el triunfo, tengan el ganado que tengan delante.
Así sucedió en Colmenar Viejo. Si tengo que elegir, prefiero Perera, pero me quedan algunas dudas. Entre ellas... ¿por qué hacen la misma faena los dos? ¿No os sobran un montón de circulares y arrimones?
Llamadme nostálgica. Tachadme de sentimental. Si lo preferís podeis decirme sensiblera. Hasta tolero que me digais "mala aficionada" pero nunca me taparé por seguir a Esplá. Es casi una debilidad infantil. Las pocas tardes que pueda, haré el esfuerzo para ver a mi torero vestido de luces clavando rehiletes de fantasía. Sé que de ahora en adelante es muy difícil que le pueda ver andar por la cara de ningún animal bravo, ni siquiera vestido de corto.
Así titula su correo un compañero que acaba de regresar de San Fermín.
Cuenta que no se trata muy bien a las mujeres. Asegura, también, que ni él ni sus amigos tienen nada que ver con estos vídeos. De hecho, son del año pasado.
Eso sí, ¿por qué los torero se quejan tanto de Madrid cuando aquí es evidente que ni les hacen caso?
Esta semana ha sido un poco loca, apenas he tenido tiempo pero por fin, trocito a trocito, podeis ver toro a toro la actuación en solitario de José Tomás en Barcelona. En mi opinión la faena más meritoria es la del segundo. La más artística, la del tercero.
José Tomás, me temo, nunca será mi torero. No es cuestión de críticas ni nada de eso, sino de gusto. Le reconozco una evolución. Ahora torea "para algo", usa el valor con una finalidad. Además, hizo un esfuerzo en lo referente a repertorio. Algo que en un principio me supo a "traición a sí mismo" pero que con cierta distancia interpreto como algo excepcional en una tarde excepcional.
Tuve una conversación con Covadonga que me ha vuelto a la cabeza tras leer 6Toros6. Ella argumentaba que por qué gente que no le gusta José Tomás va a Barcelona; lo dijo tras encontrarse a alguien en el metro que no "traga" con el torero. Le contesté que a mi me puede incluir en ese grupo. Voy por curiosidad, por el interés que despierta, porque tardes como la del domingo pasado son un acontecimiento y marcan la temporada. ¿Hacen falta más argumentos? Vamos, es que no sabría entonces cómo explicar cómo he podido tragarme un San Isidro entero, o a Víctor Puerto con seis toros. Eso sí que era de masoca.