Dos gallos de pelea. Dos toreros con ambición. Lo han demostrado en las últimas temporadas. Castella y Perera se postulan como reyes del escalafón futuro. Tienen todas las papeletas para ser el relevo generacional en el cetro del toreo.
No son los más artistas pero sí son los más profesionales, o al menos regulares. En cada plaza buscan el triunfo, tengan el ganado que tengan delante.
Así sucedió en Colmenar Viejo. Si tengo que elegir, prefiero Perera, pero me quedan algunas dudas. Entre ellas... ¿por qué hacen la misma faena los dos? ¿No os sobran un montón de circulares y arrimones?
Llamadme nostálgica. Tachadme de sentimental. Si lo preferís podeis decirme sensiblera. Hasta tolero que me digais "mala aficionada" pero nunca me taparé por seguir a Esplá. Es casi una debilidad infantil. Las pocas tardes que pueda, haré el esfuerzo para ver a mi torero vestido de luces clavando rehiletes de fantasía. Sé que de ahora en adelante es muy difícil que le pueda ver andar por la cara de ningún animal bravo, ni siquiera vestido de corto.
Así titula su correo un compañero que acaba de regresar de San Fermín.
Cuenta que no se trata muy bien a las mujeres. Asegura, también, que ni él ni sus amigos tienen nada que ver con estos vídeos. De hecho, son del año pasado.
Eso sí, ¿por qué los torero se quejan tanto de Madrid cuando aquí es evidente que ni les hacen caso?
Esta semana ha sido un poco loca, apenas he tenido tiempo pero por fin, trocito a trocito, podeis ver toro a toro la actuación en solitario de José Tomás en Barcelona. En mi opinión la faena más meritoria es la del segundo. La más artística, la del tercero.
José Tomás, me temo, nunca será mi torero. No es cuestión de críticas ni nada de eso, sino de gusto. Le reconozco una evolución. Ahora torea "para algo", usa el valor con una finalidad. Además, hizo un esfuerzo en lo referente a repertorio. Algo que en un principio me supo a "traición a sí mismo" pero que con cierta distancia interpreto como algo excepcional en una tarde excepcional.
Tuve una conversación con Covadonga que me ha vuelto a la cabeza tras leer 6Toros6. Ella argumentaba que por qué gente que no le gusta José Tomás va a Barcelona; lo dijo tras encontrarse a alguien en el metro que no "traga" con el torero. Le contesté que a mi me puede incluir en ese grupo. Voy por curiosidad, por el interés que despierta, porque tardes como la del domingo pasado son un acontecimiento y marcan la temporada. ¿Hacen falta más argumentos? Vamos, es que no sabría entonces cómo explicar cómo he podido tragarme un San Isidro entero, o a Víctor Puerto con seis toros. Eso sí que era de masoca.
Es curioso, si cuando José Tomás mata dos toros van un montón de antitaurinos; cuando mata seis tendrían que ir tres veces más.
Es una regla chorra que me acabo de inventar y como es lógico, ocurrió justo lo contrario. El domingo pasado hubo menos antitaurinos que ninguna de las otras veces que he ido a Barcelona.
¿Sirve de algo esa mini manifestación? No lo sé. Quizá así tengan su conciencia tranquila.
Ya estoy de vuelta en Madrid. En Nueva York, de manera más o menos intermitente hemos estado hablando de toros.
Lo mejor fue la cena del viernes en Manhattan penthouse , donde disfrutamos de una vistas de impresión y una carne, postre y entrantes difíciles de olvidar. Por no hablar del ambiente.
Lore hizo de maestra de ceremonias. Bob, Rober, Giovi, Johnny, Michael y Will derrocharon simpatía. Hubo grandes momentos.
Desde el paseíllo hasta la segunda vuelta al ruedo, todo fueron momentos especiales, complicidad y gratitud por parte del torero y la afición. Las últimas banderillas, faroles, remates.
Sé que el vídeo es quizá demasiado largo para lo que "soporta" la web pero la ocasión, sin duda, lo merece. El vídeo queda ahí, pero no hace justicia a lo mucho que sentimos.