¿No dicen que el toreo vive un momento crucial? Pues, no se nota. Los toreros sigue a lo suyo: toros tontos para engañar mejor. Pero no se puede engañar siempre a todo el mundo...
Así termina hoy la crónica de Antonio Lorca en EL PAÍS .
Sólo El Juli supo estar a la altura de las circunstancias. La tarde fue una oportunidad perdida para dar una mejor imagen de la fiesta. Tufillo a aftershave; toros sin fuerza, poder o trapío.

Manzanares y los terrenos
Manzanares tiene gusto y empaque, pero le falta todavía un poco para dar cuatro muletazos seguidos. Los remates, más que adornos, terminan por ser alivios para no embarcar una vez más la embestida. En ocasiones cita al toro en el primer muletazo con verdad, pero luego, ¡ay! parece que le toro quema. Mejor empezar con mitad de muletazo, que termina en cuarto, y anda medio buscándole las zapatillas.
Lo de los terrenos resulta más grave aún. No todos los toros son de medios. Un ruedo pequeñito puede atenuar las querencias pero no permite llevar a un manso a los medios.
¿Nos hemos olvidados de las faenas entre las rayas (de picar, me refiero)? Para algo bueno que dejó Jesulín...
Se valora su cuadrilla. Muchos toreros quieren las palmas para ellos solitos. Craso error. Siempre será mejor tomar la muleta con el toro sin demasiados capotazos y el público apladiendo en lugar de asqueado.
Perera, atorado
Perera, definitivamente, necesita un descanso. A diferencia de sus compañeros parece mantener la ilusión por salir en el tercio de quites. Lo intenta, pero no le sale. Se ha convertido en un torero mecánico. Aspirante a número sin sabor, sin sello. Miguel Ángel Perera da sensación de "atorado" antes de comenzar la temporada. Puso de su parte, pero no terminó de decir nada al público.
Tras dos años como figura, tendría que ir pensando en pulir algunas cuestiones que le convertirían en un torero más valorado y menos en un autómata previsible.
Valor y conocimiento le sobra para exigirse algo más que cortar orejas.
El Juli y Manzanares se fueron con la deseada foto en hombros junto a una nube de fotógrafos.
¿Tienen valor estas estampas? Poco, me temo.
