Adiós, Pandillo
Sinceramente, no me lo esperaba.
Conocí a Pandillo en la época del foro de burladero y de la posterior Asociación. En Zaragoza su casa se convirtió en mi posada. Siempre afable y hospitalario. Bromista, diciendo que se iba a tomar un whisky cuando tenía una bolsa por estómago.
Me quedé cortada cuando esté San Isidro me saludó y no caí en quien era. Me di cuenta por la localidad, tan cercanaa la mía, que ocupaba.
No éramos de hablar demasiado. Más ahora que tenía que volverse a Torrejón pronto, a veces en el quinto toro por si hacía frío, para cuidarse.
Pero no faltaba al compromiso en la cátedra de Las Ventas. Con cuatro gestos ya hacíamos nuestra crónica figurada de cómo había sido la tarde.
Esta feria de Otoño se te echará de menos. En la feria también, en Zaragoza... y mientras vivamos los que disfrutamos de tu amistad.

En Aplausos declara: "Si no tienes un corazón que lata despacio, a la cabeza no llegan las pulsaciones para poder pensar delante del toro. Se sabe que si el corazón va rápido y la cabeza va rápida, el resultado no suele ser bueno".