22 Jul 2008
Religión y Verdad
He de reconocer que las reflexiones a continuación no son mías, sino que las obtuve de las clases con el profesor Jorge Vestrynge, aunque a posterior si que se hallan entremezclado ideas mías en el medio.
Antiguamente, las religiones eran politeístas, fruto de sociedades de una enorme heterogeneidad interna y con un poder difuso y poco centralizado (ya hemos hablado aquí de cómo Dios es un reflejo de su sociedad, no volveremos a ello ahora). Lo que importa es que una sociedad politeísta es una sociedad donde impera el relativismo, por una sencilla razón: en este lugar pueden imperar unas normas y unas leyes y las cosas ser de una forma, pero quizás allí otro Dios hace que las cosas sean de verdad de modo diferente.
De ahí que las sociedades de la época fuesen poco dadas a la imposición de sus ideas hacia el exterior. Grecia, por ejemplo, contagió enormemente su cultura y religión a Roma, pero fue porque Roma las adoptó como propias. Egipto no extendía su religión a imposición al mundo que le rodeaba, ni lo hizo Alejandro Magno (que al fin y al cabo se hizo coronar Faraón, en cierta medida como señal de respeto hacia el mundo egipcio que acababa de conquistar). Ni siquiera la gran Roma, que imponía sus leyes, su idioma y su sociedad, imponía sus ideas; en cualquier parte del Imperio, cada uno era libre de creer y adorar a lo que quisiese, siempre y cuando respetase las leyes romanas.
Y ahí surge la diferencia con las religiones monoteístas, especialmente las tres más grandes (herederas de un mismo libro). Cuando sólo hay un Dios desaparece el relativismo, y queda la certeza. Deja de haber verdades, para haber una Verdad. Dios no se puede equivocar, así que todo lo que esté fuera de esa Verdad, está equivocado por definición. La respuesta a esto es diferente según la religión, veámosla:
Los judíos tienen la ventaja de que se saben “el pueblo elegido”. Por tanto, no hay que diseminar sus ideas al exterior, porque por mucho que los demás las entiendan, va a dar igual. Por mucho que los demás adoren a Yaveh, los demás no son “los elegidos”. A cambio tienen ese factor de “cerradez” hacia el exterior que ha llevado a que formen sus comunidades relativamente cerradas, y se vean a si mismos a la defensiva. Porque si sólo ellos son los elegidos, Yaveh ha debido poner a los demás humanos ahí por una razón… y dado que ellos son el centro, la razón no puede ser más que tentarlos y ponerlos a prueba. Historias como las Doce Plagas y similares refuerzan este sentimiento de “defensa” contra un mundo exterior hostil, sólo empeorado ahora por su situación geopolítica en Oriente Medio.
El Islam, del cual ya hemos hablado aquí, hereda del judaísmo su doctrina defensiva. Al fin y al cabo, la Yihad o Guerra Santa, tiene en el Corán un objetivo eminentemente defensivo, aunque ciertos sectores hoy en día le den otras lecturas. Son quizás, de las tres, la más tolerante históricamente, pues el Corán habla del respeto a las demás sociedades del Libro, aunque eso se esté olvidando últimamente en algunos ambientes. Sin embargo, no por ello hay que olvidar que “Allah es el único Dios, y Mahoma su profeta”, como reza su credo, lo cual es lo mismo que decir que ahí está contenida la única Verdad. Y a diferencia del judaísmo, los musulmanes si que llevan adelante proselitización de los demás e intentar ganar seguidores en la Fé y en la Verdad.
Finalmente, el último caso es el extremo opuesto al del judaísmo, y corresponde al cristianismo (católico, el protestantismo es más difuso y parecido al islam en su comportamiento). Un Dios, de amor y todo lo que quiera en el Nuevo Testamento, dedicado a su Verdad. Y su Verdad es al mismo tiempo el soporte de Su Poder en la Tierra, o sea la Iglesia. Y esta se cree en el deber (y en el derecho) de evangelizar al mundo entero en la única verdad, lo quiera este o no. Cruzadas a Jerusalén, a Egipto, a Rusia,… misiones a América, África y Asia… Todo para imponer un único credo, una única verdad. Y dado que tiene un credo muy solidificado (gracias al mayor grado de institucionalización que las demás religiones), al mismo tiempo tiene que mantener la pureza de ese credo, lo cual implica no sólo perseguir al pagano (aquel que no cree en el Dios cristiano) sino también al hereje (aquel que “corrompe” la mitología cristiana), para crear así un modelo único de visión del mundo.
Por ello, el cristianismo es socialmente lo opuesto a la visión relativista propia de las sociedades politeístas. Desaparece no sólo la opción de dejar espacio a otras verdades, sino que extermina (violentamente durante muchos siglos) aquellos incluso que osan desviarse de lo que ellos consideran el cánon (como decir que la Tierra es redonda…). Y todo ejemplificado perfectamente en el concepto Dogma de Fé: cosas que no se pueden demostrar, pero que son Así Por Narices, porque todo cristiano católico debe creer en ellas y sino está equivocado y debe ser corregido o se irá al Infierno.
Irónico cuando, a lo largo de la historia, la Iglesia misma ha ido cambiando una enorme cantidad de veces cuales eran los Dogmas, cómo se manifestaban, cuales son los libros que entran en la Biblia y cuales son Apócrifos… En resumen, su misma “Verdad” la amoldan a su voluntad. Pero claro, “lo que ates en la Tierra quedará atado en el Cielo”, con lo cual todo está justificado para ellos… pero no para los demás.
Una sóla forma de pensar sería el ideal católico y, en menor medida, del resto de religiones monoteístas. ¿A alguien le suena 1984?
Costán Sequeiros Bruna
18 Jul 2008
Explicando Tu Vida: Más Allá del Mundo, la Hiperrealidad
Monta en un vagón de metro y echa un vistazo a tu alrededor. A tu lado, un niño juega con su consola portátil mientras su padre lee el periódico. Al otro lado, una joven universitaria repasa sus apuntes mientras escucha música en su MP3. Un poco más allá un hombre comprueba su móvil y escribe un mensaje, mientras la mujer a su lado (su esposa, quizás) lee una novela. Todos ellos agenos al vagón de metro en el que van, y al espacio físico y social que comparten. Y es una escena cotidiana, que cualquiera de nosotros ve todos los días, si no es en el metro es en el bus o en la cola de la pescadería.
Y entonces, ¿de qué se trata ese espacio donde están? Porque está claro que, de cuerpo presente están aquí, pero de mente no.
Es la hiperrealidad: el conjunto del espacio cultural e imaginario que construimos alrededor nuestra en la sociedad. No nos equivoquemos, porque no lo veamos no deja de ser real, y tiene consecuencias reales en el mundo que nos rodea. Los emails, las llamadas telefónicas, la música que escuchamos... todo eso influye en nosotros, y a través de nosotros, en el mundo que nos rodea porque nosotros configuramos nuestro entorno (hasta el límite de nuestras capacidades, claro, no es el esfuerzo de un sólo individuo, y muchos quieren configurarlo en diferentes direcciones).
Por tanto, con el advenimiento de las nuevas tecnologías se produce un descolocamiento de la persona. Adquirimos un poco de la capacidad divina de la omnipresencia, y pasamos a estar presentes en múltiples sitios al mismo tiempo por medio de nuestras interacciones, escuchando discursos que no siempre si quiera se conocen entre si. Y, sin embargo, en nuestro interior una nueva coherencia se establece, combinando la información de nuestro entorno físico y de los diferentes discursos de nuestro entorno digital.
Quizás, con esto, se pueda decir que trascendemos lo físico y nos embarcamos en el viaje del mundo construido socialmente directamente. Pero no es menos cierto que el mundo físico sigue atrayendo nuestra atención e interaccionamos con él (como todos sabemos). Lo interesante es el diálogo que se establece entre lo cercano y lo lejano, y como a menudo podemos sentirnos sólos en un lugar lleno de gente, pues la interacción con ellos está cerrada ya que ellos están interactuando en otros planos y lugares sociales. En cierto sentido, para nosotros no son reales, aunque estén sentados a nuestro lado. Son espejismos de otro mundo, y otros círculos sociales.
Y, sin embargo, se puede romper el espejismo. Se puede interactuar (aunque a menudo la primera mirada sea relativamente hostil), si tenemos el valor de romper la barrera que otros construyen a su alrededor. De hecho, ¿cuántas historias en el cine no cominezan por eso? Cuando abrimos los ojos a lo que nos rodea, más allá de lo que hemos construido a nuestro alrededor, entonces a veces lo maravilloso, lo nuevo, lo inesperado, o lo terrible pueden entrar. Obviamente, no siempre será el caso, pero esas pocas veces en que si lo sea habrán valido la pena.
Costán Sequeiros Bruna
12 Jul 2008
Critica de Libro: La Sociedad del Riesgo
Escrito por Ulrich Beck en 1986, este libro es un testamento de una era que estaba comenzando a cambiar rápidamente. Denso y complejo, no deja por ello de ser enormemente relevante e inspirador.
El libro parte de la constatación de que la sociedad actual vive en un mundo volcado hacia el futuro en vez de al pasado, porque nos encontramos dominados por una enorme cantidad de riesgos creados por nosotros mismos (insecticidas, centrales nucleares...) que pueden potencialmente resultar muy terribles. En algunos de sus ejemplos quizás se excede un poco, o bastante, pero lo cierto es que el trasfondo sobre el que habla no es por ello menos real y vigente.
Este hecho no es para nada banal, pues tiene profundas consecuencias sociales, especialmente si tenemos en cuenta el enorme grado de individualización hacia el que la sociedad ha ido caminando. No sólo nos dicen en películas y demás que "ser diferente es bueno", sino que además se lleva cada vez menos la producción en masa, sustituida por la venta masiva de objetos personalizables.
Estos dos elementos combinados están generando una serie de tensiones en el conjunto del sistema político, que ve cada vez más como el control de la socieadad escapa de sus manos hacia la subpolítica: espacios que no eran políticos tradicionalmente, pero que se politizan por los cambios en la sociedad. Si a esto unimos que cada vez más campos independientes a la política comiezan a tomar acciones con consecuencias relevantes y a menudo imprevistas para la sociedad (especialmente la ciencia y el desarrollo de tecnologías con un fuerte impacto en el cambio de nuestras vidas), nos encontramos con una sociedad que tiene que reordenar su espacio político para adaptarlo a un modelo nuevo, que ya no se ajusta a los cánones de la sociedad capitalista industrial de la que viene.
Todo esto va unido a la creciente informatización del mundo, y con ello el cada vez más determinante poder de la información en todas las esferas de la sociedad. Esto lleva adelante cambios en las formas de organización del mundo, desde el trabajo y las empresas, a la burocracia y la forma en que obtenemos noticias. Y a menudo hace a la gente más consciente de los riesgos, lo cual genera movilizaciones sociales y nuevos grupos de presión sobre el conjunto del sistema político.
Es por el conjunto de todo esto que Ulrich Beck aboga por la creación de un nuevo modelo de política. Una política descentralizada, donde cobren importancia las subpolíticas de los diferentes sectores, siempre y cuando estos se amolden al juego democrático. Así, es una democracia descentralizada, que da permiso a muchos nuevos actores y agentes a intervenir en la configuración de la sociedad que queremos.
Y lo cierto es que muchas de sus predicciones se han ido cumpliendo en los veinte años que han transcurrido desde su publicación original. Lamentablemente, ese llamamiento a una mayor democracia avanza más lento que los demás, cuando en cambio es el más importante.
Costán Sequeiros Bruna
08 Jul 2008
Finalmente, el Antisistema: las Fuerzas del Cambio
Hemos visto qué define al Sistema en sus diferentes campos, e indirectamente, en muchos de ellos hemos discutido las fuerzas que se les oponen. Pero es que, en el fondo, la mayoría de esas fuerzas están incluidas en el movimiento de movimientos: el movimiento anti-globalización.
¿Qué es el movimiento anti-globalización? Pues, básicamente, un enorme conjunto de diferentes grupos, asociaciones y movimientos que se unen en busca de oponerse directa y frontalmente a la globalización económica (mundialización) desaforada que se impone en estos días. Pero precisamente porque se opone a un fenómeno que carece de "cara", y porque está compuesto de organizaciones que entran y salen, lo cierto es que se trata de un movimiento enormemente ecléctico y difícil de identificar. Es un movimiento que abarca todo el mundo y actúa en todo el mundo, como prueban las concentraciones de Génova, Barcelona, Seattle o Puerto Alegre (aunque, como es obvio, es más fuerte en Estados Unidos y Europa que en el resto del mundo).
Su surgimiento como movimiento tiene lugar en los años 70, a partir de movimientos mucho más concretos (como las protestas contra Nestle) aunque tiene como precursor a los movimientos que llevaron adelante la descolonización. A partir de los años 70 se ha ido generando una compleja red de relaciones entre todos los grupos que componen este movimiento, tanto de alianza como de competencia mutua, que hace que todo el mecanismo avance no sólo como un todo unido, sino también como cada una de sus partes.
La unión de los diferentes sectores se produce, en principio, por un motivo de agravio. Se sienten abusados y corrompidos (no son razón) por el sistema capitalista de mercado actual, y reaccionan en contra de él. Es un movimiento de oposición a lo establecido, porque lo establecido es visto como perjudicial para la gente. Es un movimiento que busca un cambio desde abajo, por oposición a las instituciones establecidas. Para esto tienen al mismo tiempo movilizaciones activas, y autores intelectuales que desarrollan un contenido ideológico que soporte todas sus actividades y la oposición al sistema actual.
En gran parte esto se debe a que, aunque la riqueza mundial sigue creciendo, también lo hace la desigualdad económica entre los que tienen mucho y los que no tienen nada. Hay una brecha dentro de nuestras sociedades (y el creciente paro y la crisis no contribuyen a cerrarla), pero también entre las sociedades del Primer Mundo y las del Tercero. Y eso por no mencionar que dentro del Primer Mundo demasiados sectores han eliminado cualquier pretensión de democracia real. El movimiento antiglobalización pretende atajar estos dos problemas, por un lado buscando una redistribución más justa de la riqueza, y por otra implantando una democracia más real.
Finalmente, queda una última pregunta por solventar, aunque es imposible saberlo ahora. Pareto mostró que siempre, a toda élite, le sucede otra élite. Entonces, ¿es acaso el movimiento antiglobalización el campo donde se está generando la nueva élite? Y, si es así, ¿quienes de este movimiento serán los futuros líderes? ¿Cuánto se corromperán al entrar en contacto con el poder.
Supongo que el tiempo lo dirá. Siempre lo hace.
Costán Sequeiros Bruna
PD: Gracias a Lucas y Guille, me temo que necesité echar mano del trabajo que hicimos para confirmar algunos datos. :)
02 Jul 2008
El Subsistema Cultural: la Sombra
Sin duda, se trata del más difícil de identificar, pues se encuentra profundamente grabado en nuestra mente pero raramente se deja ver. Sin embargo, en realidad cuenta con unos cuantos pilares fundamentales que definen toda cultura occidental, y el tipo de cultura que Occidente intenta imponer al resto del mundo.
El primer es un pilar religioso: sea católico, protestante, ortodoxo, o de las otras múltiples sectas, occidente exporta cristianismo. Se ve en cosas obvias, como el poder que tiene el Papa en América Latina y la atención que se presta a sus movimientos y palabras, o en cómo los protestantes financian a un partido u otro en la carrera por las presidenciales americanas. Pero se nota en muchas cosas, como el "In God We Trust" que lleva cada dollar americano, o en el hecho de que la mayor partes de los Derechos del Hombre no son más que una versión laica de los Diez Mandamientos (no matarás, etc).
Otro pilar tiene mucho que ver con eso: la democracia. Y no sólo entendida desde la perspectiva de forma política, sino también de todo un conjunto de conceptos que nosotros hemos vinculado a la democracia, unos justos y otros no: por ejemplo, el hecho de que la democracia debe ir acompañada de una meritocracia que permita que "todos lleguen a lo más alto independientemente de donde empiecen". No es cierto, por supuesto, el sistema pone un millón de trabas, pero legalmente ese derecho debe aparecer... para justificar la explotación de aquellos "que no son lo suficientemente buenos para triunfar" (también conocidos como "aquellos a los que pisamos cada vez más"). Sin embargo, todo ese conjunto de elementos culturales sobre el éxito y el individualismo consiguen fácilmente justificar el capitalismo exacerbado allá donde va, y por tanto son importantes elementos culturales a los que se dedica mucho esfuerzo.
El ensalzar la democracia como tal también es un valor importante en si mismo. Y prueba de ello es que todos estudiamos la Grecia ateniense y su primera democracia, así como la Revolución Francesa. Y con eso nos ayudan a "entender" la importancia que tiene escoger representantes y lo imposible que es que haya una democracia más directa. Además, nos enseñan que debemos entender como justificada la intervención militar (o de otro tipo) en otros países, siempre y cuando sea para traerlos a la "luz de la democracia". Por ejemplo Irak.
Por supuesto, nos alimentan con una buena ración de miedo cultural. Terroristas, enfermedades, epidemias, escapes nucleares... ¿Cuántas veces hemos tenido un escape nuclear en España? Y, sin embargo, todos tememos el Hongo. Pero nos meten el miedo en la cabeza, como modo de poder justificar algunas de sus políticas, "para nuestra defensa". Por ejemplo, nadie se pregunta acerca de las miles de cámaras de video que vigilan las calles de Londres, o el hecho de que las camaras de trafico en nuestras ciudades no sólo graben el tráfico.
Seguro que me dejo cosas, algunas de ellas seguramente incluso importantes, pero lo que importa es mostrar un poco cómo cosas que damos por sentado son productos culturales. Y como tales pueden ser cambiados por la sociedad. Por mucho que los medios de comunicación y las escuelas nos bombardeen con ellos, lo cierto es que dependen de la gente para existir. Dependen de ti. Así que piensa en todo ello, y acepta sólo lo que creas que es correcto. Quizás, si todos hacemos eso, al final el mundo cultural (y con ello todo el mundo) sea diferente de lo que conocimos, de lo que imaginamos, de lo que soñamos. Quizás incluso mejor.
Costán Sequeiros Bruna
El Subsistema Cultural: la Sombra
Sin duda, se trata del más difícil de identificar, pues se encuentra profundamente grabado en nuestra mente pero raramente se deja ver. Sin embargo, en realidad cuenta con unos cuantos pilares fundamentales que definen toda cultura occidental, y el tipo de cultura que Occidente intenta imponer al resto del mundo.
El primer es un pilar religioso: sea católico, protestante, ortodoxo, o de las otras múltiples sectas, occidente exporta cristianismo. Se ve en cosas obvias, como el poder que tiene el Papa en América Latina y la atención que se presta a sus movimientos y palabras, o en cómo los protestantes financian a un partido u otro en la carrera por las presidenciales americanas. Pero se nota en muchas cosas, como el "In God We Trust" que lleva cada dollar americano, o en el hecho de que la mayor partes de los Derechos del Hombre no son más que una versión laica de los Diez Mandamientos (no matarás, etc).
Otro pilar tiene mucho que ver con eso: la democracia. Y no sólo entendida desde la perspectiva de forma política, sino también de todo un conjunto de conceptos que nosotros hemos vinculado a la democracia, unos justos y otros no: por ejemplo, el hecho de que la democracia debe ir acompañada de una meritocracia que permita que "todos lleguen a lo más alto independientemente de donde empiecen". No es cierto, por supuesto, el sistema pone un millón de trabas, pero legalmente ese derecho debe aparecer... para justificar la explotación de aquellos "que no son lo suficientemente buenos para triunfar" (también conocidos como "aquellos a los que pisamos cada vez más"). Sin embargo, todo ese conjunto de elementos culturales sobre el éxito y el individualismo consiguen fácilmente justificar el capitalismo exacerbado allá donde va, y por tanto son importantes elementos culturales a los que se dedica mucho esfuerzo.
El ensalzar la democracia como tal también es un valor importante en si mismo. Y prueba de ello es que todos estudiamos la Grecia ateniense y su primera democracia, así como la Revolución Francesa. Y con eso nos ayudan a "entender" la importancia que tiene escoger representantes y lo imposible que es que haya una democracia más directa. Además, nos enseñan que debemos entender como justificada la intervención militar (o de otro tipo) en otros países, siempre y cuando sea para traerlos a la "luz de la democracia". Por ejemplo Irak.
Por supuesto, nos alimentan con una buena ración de miedo cultural. Terroristas, enfermedades, epidemias, escapes nucleares... ¿Cuántas veces hemos tenido un escape nuclear en España? Y, sin embargo, todos tememos el Hongo. Pero nos meten el miedo en la cabeza, como modo de poder justificar algunas de sus políticas, "para nuestra defensa". Por ejemplo, nadie se pregunta acerca de las miles de cámaras de video que vigilan las calles de Londres, o el hecho de que las camaras de trafico en nuestras ciudades no sólo graben el tráfico.
Seguro que me dejo cosas, algunas de ellas seguramente incluso importantes, pero lo que importa es mostrar un poco cómo cosas que damos por sentado son productos culturales. Y como tales pueden ser cambiados por la sociedad. Por mucho que los medios de comunicación y las escuelas nos bombardeen con ellos, lo cierto es que dependen de la gente para existir. Dependen de ti. Así que piensa en todo ello, y acepta sólo lo que creas que es correcto. Quizás, si todos hacemos eso, al final el mundo cultural (y con ello todo el mundo) sea diferente de lo que conocimos, de lo que imaginamos, de lo que soñamos. Quizás incluso mejor.
Costán Sequeiros Bruna
23 Jun 2008
Más Citas Para Pensar (5)
Empezaremos con Ulrich Beck y su "La Sociedad del Riesgo", donde dice: "Las reflexiones precedentes significan: el final de la contraposición entre naturaleza y sociedad. Es decir: la naturaleza ya no puede ser pensada sin la sociedad, y la sociedad ya no puede ser pensada sin la naturaleza." Y es que, si antes el hombre se "enfrentaba" a la naturaleza para sobrevivir, ahora ambos están unidos y atados bajo los mismos Riesgos (tsunamis, guerra nuclear...). La naturaleza se ha socializado, se ha vuelto un elemento ideológico y político integral de nuestra sociedad.
Y ahora, de la "Teoría de la Clase Ociosa" de Thorstein Veblen veamos lo siguiente: "El movil que subyace en la raíz de la propiedad es la emulación; (...) La posesión de riqueza confiere honor. (...) Las posesiones entonces empiezan a valorarse, no tanto como prueba de una exitosa incursión de guerra, sino como evidencia de la prepotencia de quien posee esos bienes y está por encima de otros de la misma comunidad". Veblen habla aquí sobre cómo poco a poco se fue creando el concepto de riqueza en tiempos antiguos, y sin embargo (como siempre ocurre con él) su teoría sigue siendo perfectamente válida en nuestros tiempos actuales. ¿O acaso el valor de un Porsche no es demostrar a los demás que tú tienes algo que ellos desean, y por ello eres superior a ellos?
Para cerrar esta incursión de hoy entre las citas de sociólogos importantes, esta de Manuel Castells, extraída de su primer volumen de "La Era de la Información": "Es cada vez más habitual que la gente no organice su significado en torno a lo que hace sino a lo que es o cree ser. (...) Nuestras sociedades se estructuran cada vez más en una relación bipolar entre la red y el yo". Al organizar nuestras vidas en torno a lo que creemos que somos en esencia desaparecen las clases, pues es una aproximación individualista al mundo; en su lugar, lo que surge es la red, la globalidad del mundo, nuestro marco de experiencia y referencia para decidir quienes somos.
Costán Sequeiros Bruna
21 Jun 2008
Nuestra Vida en Automático
Lo cierto es que acabo de ver la película "Click" y me ha sorprendido gratamente. Sobretodo porque me hizo pensar. Intentaré no destriparla demasiado para los que no la hayáis visto, pero lo cierto es que tiene un elemento central en la trama que resulta real (aunque, obviamente, lo deformen).
La vida la pasamos demasiado a menudo en automático. No prestamos atención al mundo que nos rodea, interactuamos con los demás sin pensar demasiado en lo que decimos o hacemos, sin molestarnos en empatizar con las necesidades de los que nos rodean, sus sueños o sus deseos. Nos convertimos en robots, de la casa al trabajo, de ahí de vuelta a casa, un partido, cena y a dormir. Y repetimos. Conversaciones superficiales, todo predecible, etc.
Rutina, que lo llaman.
Sin embargo, lo cierto es que en el fondo la rutina acaba por quitarle el sentido a la vida, haciendo que la vivamos "a saltos", cuando ocurre algo que se sale de lo rutinario. Cuando surge la chispa de lo imprevisto, o cuando tomamos un momento para paranos a respirar y pensar en el mundo que nos rodea y nuestro lugar en él.
La película cuenta esto como si fuera, básicamente, una cuestión psicológica: cada uno escoge qué momentos pasar en automático, y cuales no. Pero lo cierto es que en gran medida eso está condicionado por la sociedad: horarios de trabajo, formato de la semana, uso social del tiempo con fiestas y estaciones y todo eso. Un patrón, una regla que se repite un año tras otro, y una regla creada por nosotros.
De hecho, es interesante cómo en la película, cuando intenta reprogramarse, el personaje se ve forzado a hacer todo tipo de cosas que no haría, pues así evita la rutina. Ir en bici al trabajo, vestido con una bata, etc. Cosas que nunca nadie haría, pero que muestran lo importante que es esa rutina, y lo fácil que es caer en ella. Es como un fantasma, continuamente pendiente de nosotros, para robarnos la atención y hacer pasar el mundo a toda velocidad.
Así que, de vez en cuando, hay que molestarse en desprogramarse un poco uno mismo. Pararse a ver el mundo alrededor nuestra como lo ve un niño: con los ojos bien abiertos, fascinados, incapaz de saber lo que viene después porque aún no lo ha aprendido. Todo nuevo, todo por descubrir. Y si, requiere un esfuerzo consciente, y bastante considerable, pero a cambio renueva la ilusión por la vida y el sentido de esta misma. Es como una poción de la eterna juventud.
Costán Sequeiros Bruna
17 Jun 2008
¿La Logica Como Camino?
En el mundo de las ciencias sociales, desde tiempos de Ockham y su famosa navaja, lo que impera es la verificación por medio de la verosimilitud, la lógica y los datos. Lo malo de los datos es que en ocasiones pueden ser equívocos, o difíciles de obtener, lo cual hace que algunos se decanten más por la verosimilitud y por la lógica.
Así que veamos eso. La verosimilitud tiene un problema grave: es subjetiva. La ciencia pretende ser objetiva, por lo cual no debería caer en cosas subjetivas. Sin embargo, a cada uno de nosotros nos parecen adecuadas y probables unas cosas y no otras, en base a nuestra experiencia, nuestras ideas, nuestras teorías y lo que estamos buscando en el estudio. Por ello la verosimilitud resulta cuanto menos complicada, especialmente si añadimos que es difícil "comprobar científicamente" la verosimilitud de algo.
Con lo cual nos queda la lógica como fuerza principal. La lógica, una "ciencia" en si misma, el poder de la verdad descubierta con palabras y con la mente. Lamentablemente, el tipo de lógica que tenemos es cultural. Si la verosimilitud depende de nuestras experiencias personales y vivencias, la lógica es producto de enseñanzas culturales a todos los miembros de la sociedad que hacen que ellos vean la sociedad misma como algo lógico y ordenado adecuadamente. Controlable.
Sin embargo, lo cierto es que el mundo a nuestro alrededor no es lógico en el sentido puro de la palabra. No es "lógico" que habiendo alimentos de sobra, parte del mundo se muera de hambre. No es "lógico" el funcionamiento del amor, que se fija no en quien nos conviene ni en quien nos entiende, sino en aquel que nos hace "vibrar". Y el hecho de que unos pocos dominen y se aprovechen de unos muchos tampoco es "lógico".
Así pues, aunque haya cosas que funcionen por lógica en el mundo, lo cierto es que el mundo en si no es lógico. Es caótico, es impredecible, es cambiante, es fascinante. Es nuestra mente la que ordena los eventos de un modo lógico para poder entender lo que ocurre a su alrededor, no porque los eventos en si respondan a esa lógica. Es un mecanismo psicológico, de reducción de stress ya que tenemos la sensación de que podemos dominar el mundo que nos rodea.
Por todo ello, si el mundo es ilógico, está claro que la lógica no puede servir para entenderlo. Quizás valga para cuadrarlo, pero no para entenderlo ni predecirlo. Y es que la sociedad a menudo es curiosamente contraria a lo que uno diría que es lógico. Durkheim, por ejemplo, en El Suicidio ya mostró que la tasa más elevada de suicidios en el año tiene lugar en primavera, en contra del invierno como creía casi todo el mundo. ¿Es lógico que la gente aguante el tirón más duro psicológicamente del invierno, y se suicide cuando comienza la mejor parte del año? No.
Pero entonces, si el mundo es ilógico, ¿qué nos queda? La observación. Estudiarlo, conocerlo, sentirlo. Entender que hay cosas que van por debajo, corrientes subterráneas de agua que sirven para que florezcan los campos sobre ellas.
Finalmente, sin embargo, queda la paradoja. Todo esto es un argumento lógico, pero si los argumentos lógicos no son válidos, este tampoco lo es. ¿Qué queda entonces?
Costán Sequeiros Bruna
10 Jun 2008
El Subsistema Económico
El más conocido por todos nosotros, y el que a menudo se confunde con el sistema mismo, todos podéis decir su nombre conmigo: el capitalismo. En efecto, el a menudo considerado como elemento central de nuestra sociedad no es más que uno de los subsistemas pilares de la misma. Pero, quizás, es el que más éxito ha tenido a la hora de volverse hegemónico en el mundo.
Igual que el subsistema político, hace unas décadas estaba enconado contra un enemigo de su mismo tamaño: el comunismo. Sin embargo, con la caída del comunismo, lo cierto es que se ha vuelto hegemónico sin oposición. A diferencia del subsistema político, el económico se ha ido progresivamente liberando de cualquier traba y, sin enemigos, el neoliberalismo le ha dado alas para dominar cada vez más esferas de la vida. Nadie lo controla ni restringe, y cada vez nos volvemos más dependientes de él.
Hasta hace no mucho el sistema económico capitalista estaba modificado, y se encontraba enormemente influeniado por el subsistema económico gracias a numerosas políticas sociales. Controles aduaneros, seguridad social, protección del empleo... políticas de corte keynesiano o incluso más fuerte mantenían el control del sistema económico dentro de unos límites tolerables, manejables, adecuados.
Sin embargo, la crisis del petróleo de los años ochenta y el mal manejo que de ella hicieron los gobiernos hizo que estos se endeudasen sin conseguir muchos resultados. Los neoliberales fueron los ganadores de esto, ya que convencieron al mundo con "teorías sólidas" (la mayor parte de ellas sin confirmar, o el tiempo ha probado que erróneas) de que el problema estaba en que el Estado modificaba el funcionamiento del mercado, impidiendo que trabajase adecuadamete.
Así que rápidamente procedieron a desmontar el Estado de Bienestar: privatizaron empresas, dirigieron más dinero para el sector privado que el público, redujeron controles aduaneros en otros países... Y dieron completa libertad a las empresas trasnacionales a hacer lo que quisieran, lo que llevó a que el trabajo de baja cualificación se marchase a países más pobres, las empresas moviesen sus sedes a paraísos fiscales para evitar impuestos, y toda suerte de otras políticas que hoy son tan comunes que ni nos paramos a pensar en ellas.
El hecho de que el Estado mismo se desviva ahora por las empresas privadas es un sin sentido. El Estado es algo público, de todos, su apoyo incondicional a las empresas privadas (particulares, de un sólo grupo de habitantes que se enriquecen de ello) va en contra del espíritu del Estado mismo. Un ejemplo: el Estado aporta dinero a las escuelas privadas y las convierte en concertadas... ¿para qué? ¿Para que la gente normal pueda ir a enseñanza -privada- de calidad? Lo lógico, en una mentalidad propia de un Estado (para todos los españoles) es que ese dinero se destine a mejorar la enseñanza pública.
Y como eso miles de ejemplos, en especial en Estados Unidos, adalid y paladín del neoliberalismo.
Personalmente, soy consciente de que es imposible recuperar el Estado de Bienestar como existía antes. Como con todo, el pasado es pasado, y ya no vuelve. Sin embargo, creo firmemente que se puede construir un nuevo Estado de Bienestar, sobre nuevas bases y formas, que retome la idea de que el Estado debe proveer y ayudar a sus ciudadanos hacia una nueva igualidad y equilibrio.
Obviamente, claro, a los ricos y poderosos esta idea no les gusta. ¿Compartir con los pobres? ¿Pagar más impuestos para que los demás puedan usar una mejor sanidad pública que ellos no van a usar porque tienen seguros privados? Y ahí, por supuesto, está el problema. Durante décadas el Estado de Bienestar se sostuvo y mejoró porque había un increíble crecimiento económico. Así que si cada año los empresarios ganaban más dinero que el anterior, no tenían problema en dedicar una parte de esas ganancias extras a impuestos, subir el sueldo de los trabajadores (que después comprarían sus productos por tener mejor sueldo), seguridad social o lo que fuese; sin embargo, con la crisis de los 80 eso cambió, y la tarta dejó de crecer. De pronto ya no estaban tan de acuerdo con eso de repartir, de aumentar los salarios o contribuir al Estado.
Y eso es precisamente lo que hay que cambiar. Ellos operan como la élite económica que son, y se han fusionado enormemente con la élite política. En la carencia de oposición de élites económicas alternativas, actúan como les place. El movimiento que debería oponérseles es el movimiento antiglobalización, pero sin embargo aún está en una forma demasiado embrionaria; los partidos políticos de izquierda real del mundo (el PSOE es más de centro que otra cosa) van en retroceso en todas partes menos en Alemania; los modelos económicos alternativos mostrados por los economistas son rápidamente descalificados, etc.
¿La solución? Concienciación social, por supuesto, como en todo. Que nos están pisando todos los sabemos, pero eso no es lo "natural", el mundo no tiene por qué ser así. Eso es la basura que nos vende el subsistema económico. Hay que devolver poder a los mermados sindicatos y que realmente hagan su trabajo. Hay que movilizar a los empleados. Hay que hacer demandas sociales fuertes, que obliguen a los partidos en el poder a cambiar sus políticas si no quieren perder las siguientes elecciones. Y me temo que, con la crisis que tenemos encima, eso va a ser muy difícil. Pero, ¿lo dificil justifica no intentarlo?
Costán Sequeiros Bruna
Sobre este blog
Tribulaciones de la Clase Ociosa
unadagaTras tantos meses de andadura del blog, va siendo hora de actualizar la descripción. ¿Qué es este lugar?
Pues, básicamente, mi santuario personal para meditar acerca del mundo que nos rodea. No se trata de filosofía, sino de intentar aplicar la visión sociológica (y la politológica si alguna vez la consigo) para explicar el mundo que me/nos rodea. Así que en este lugar cabe un poco de todo, desde críticas de libros, pensamientos que haya tenido, resumenes de teorías que encuentro interesantes, noticias...
Y es que, como segunda parte, también busca ser un poco un lugar de divulgación de algo de sociología para todo el mundo. Acercar una serie de conceptos, ideas y explicaciones a aquellos que no han tenido tiempo, ganas u ocasión de aprenderlos. Conceptos que tienen mucho que ver con nuestro mundo, y que explican todo lo que tiene lugar a nuestro alrededor.
Asi que, más o menos, eso son estas Tribulaciones de la Clase Ociosa. Que haya tenido éxito o no en ello os tocará juzgarlo a vosotros.
Costán Sequeiros Bruna
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