21 May 2013
¿Cómo se Combate el Sistema?
Fruto de una de las muchas interesantes discusiones con Lucas, hoy toca abordar el tema de la lucha contra el sistema. Después de haber hablado sobre alternativas políticas y económicas al mundo en que vivimos, ¿cómo se llega a ellas?
Lo primero que suele salir a relucir a la hora de que la gente proteste contra el sistema es la clásica "hay que acabar con todos los banqueros", o "una bomba en el Parlamento y se soluciona todo esto rápidamente". Estas visiones, fruto de la frustración en la que vivimos al ver cómo opera el poder, son típicas desde hace muchos siglos: el señor feudal nos sube los impuestos y nos rebelamos, el Rey se impone y le cortamos la cabeza, etc. Sin embargo, el sistema ha evolucionado mucho en este tiempo, de modo que las antiguas recetas hoy en día ya no valen.
Con el tiempo, el Sistema ha ido perfeccionándose infinitamente, mejorando, aprendiendo. Y la lección más importante es que ha aprendido a absorber a sus oponentes e integrar sus críticas en su interior como mecánicas normales. Los trabajadores protestaron a finales del siglo XIX por las condiciones laborales, y el capitalismo no acabó sino que surgió la socialdemocracia. El Che se levantó en armas, y lo que consiguió en gran medida es que hoy vendan camisetas con su foto para todos "los jovenes rebeldes" que creen que luchar contra el sistema es llevar la foto del ídolo y decir sus consignas, sin pensar que la compraron en tiendas perfectamente establecidas por el sistema, dentro de la lógica capitalista que perpetúan mientras creen luchar contra ella.
Oponte al sistema, crea una revolución, cambia un poco algo... y, al final, el sistema se reapropiará de ti, retorcerá tus ideas, y encajará de nuevo de vuelta a lo más parecido a lo que era. No nos equivoquemos, nunca vuelve a donde estaba, y muchas de estas luchas han conseguido avances muy significativos para todos nosotros, pero el sistema es lo suficientemente flexible como para minimizar su impacto en la medida de lo posible.
Pero hay otra mecánica, mucho más lenta y, sin embargo, mucho más poderosa. Ya he expuesto cómo la sociedad es intersubjetiva, fruto de las relaciones entre todos los habitantes y sus puntos de vista. Las estructuras reaccionan a sus cambios tanto como tratan de condicionarlos. Por tanto, es a través del trabajo en este sentido que se consiguen los cambios de verdad, producto de trabajar mucho y muy lentamente entre todos para cambiar las perspectivas sobre las cosas que de verdad importan. Podríamos decir: "Cambia la percepción del mundo y cambiarás el mundo".
Así, la lucha contra el sistema no es una lucha con armas y cañones, sino una lucha por las mentes de las personas. El sistema, durante años, nos tuvo convencidos con sus historias: ¡seremos todos estrellas del rock y modelos, ricos y famosos, queridos por todos y con casas de ensueño! Luego creces y ves que eso no es así, pero en el camino te has quemado, has contraido una hipoteca, has consumido como forma de luchar contra el hastío, has ido al cine a ver las historias de aquellos que si lo han logrado para imaginar que tú también podrías haberlo hecho... y te has dormido. La sociedad entera durmió en su precioso sueño socialdemócrata de crecimiento y bienestar.
Lo que ahora vemos es que las élites se han aprovechado de nuestro sueño, y cuando ha llegado la hora de mirar hemos visto la pesadilla que se ocultaba tras el bonito fondo proyectado por ordenador. ¿Cómo se lucha contra el sistema y se lo cambia, pues? Levántate, piensa, lee, escribe, habla con amigos, cambia tu forma de pensar, piensa de forma crítica sobre nuevos temas, busca nuevas perspectivas... Es el camino de Martin Luther King, o de Gandhi, que no triunfaron por el uso de las armas, sino porque su ejemplo sirvió para que la gente cambiase su forma de pensar las relaciones, el sistema, el equilibrio.
Y, una vez hayas pensado en todas esas cosas, hayas visto todos los errores y aciertos... entonces estarás listo para tomar la píldora roja, y comenzar la lucha de verdad por un nuevo mundo.
Costán Sequeiros Bruna
09 May 2013
Señor Presidente del Gobierno...
Con estas palabras comenzó su discurso Mariano Rajoy ante el Pleno del Congreso. No una, sino dos veces.
Lo que normalmente no pasaría de ser motivo de broma y burla, en este caso tiene más trasfondo. Obviamente, un lapsus lo tiene cualquiera... pero no dos veces seguidas.
¿A qué se debe? Uno esperaría que alguien recién llegado al Gobierno cometa un error así, es cuestión de falta de hábito. En este caso ha pasado más de un año en el poder, el hábito ya debería haber cambiado. Sin embargo, aquí hay una cuestión a considerar: Rajoy ha evitado al máximo sus comparecencias en público y ante el Congreso, es lógico que no haya cambiado su hábito porque no ha tenido ocasión, oculto tras su pantalla.
Hay una segunda cuestión a considerar... ¿acaso no es él el Presidente del Gobierno? Obviamente, el título lo tiene, pero basta con ver las noticias un par de días para ver que la que lleva los pantalones en esta relación es Angela Merkel. Como mucho, como parientes importantes, el Banco Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Pero ella manda. Así pues, bien podríamos no sorprendernos de que salude a la Presidenta del Gobierno de verdad, aunque se habría equivocado de género.
¿O acaso es cuestión de su técnica de resistencia? Está tan habituado a dejar que sean otros los que den la cara para anunciar las malas noticias, que ya directamente pretende que creamos que hay un misterioso Presidente al que culpar. No sería sorprendente de un Presidente que dió una conferencia a través de la pantalla de una televisión.
Como es lógico, todo esto es hasta cierto punto broma. Un lapsus es un lapsus, y ver más en él es hasta cierto punto conspiranoico. Pero no quita que, hasta cierto punto, algo hay de cierto de las tres razones. No podemos tener un Presidente que no esté habituado a hablar como tal, cuya estrategia principal sea aguantar y diferir la responsabilidad, y que acepta órdenes de otros poderes. Y, lamentablemente, hasta cierto punto, lo tenemos.
Así que la escena es para reír... por no llorar.
Costán Sequeiros Bruna
24 Abr 2013
¿Es la Sociedad Real o es una Invención?
Para responder a esta pregunta, lo primero que debemos decidir que es real. En este contexto, voy a usar real como "objetivo" o "externo". Una pared es real, independientemente de las personas, la pared está en su lugar. Y si no crees en ella y quieres atravesarla, te vas a dar un buen bofetón. Dicho esto, empecemos por el principio. ¿Cómo se contruye la sociedad? La sociedad se construye de la interacción de dos dinámicas: las personas, y las instituciones. Veámoslas por partes:
La primera parte son las personas. Las personas continuamente interactúan entre ellas, hablan, discuten, negocian, ven qué es válido y deshechan lo que no es, etc. El resultado de todas estas cuestiones es la creación intersubjetiva de consensos, de formas de entender la vida y el mundo que son compartidos por la gente de la sociedad concreta y del momento concreto. Estos consensos cambian con los hechos y con el tiempo, y están continuamente abiertos a negociación. Y la codificación más habitual de este es en el llamado "sentido común", que describe cómo debemos comportarnos y qué esperar en cada momento dado. Así, el mundo social surge como producto de esas interacciones, construido entre todos nosotros. Las teorías del interaccionismo simbólico, etnosimbolismo, y herederas son muy útiles para abordar esta perspectiva de la sociedad.
La segunda es la estructura. De antes de que lleguemos al mundo, heredamos una sociedad construida de modo histórico, fruto de luchas e interacciones, que nos lega una serie de instituciones que nos gobiernan. Leyes, parlamentos, empresas... estas condicionan la forma en que podemos interactuar, y nuestra forma de entender el mundo. A cambio, estas instituciones cumplen funciones sociales y sirven de soporte para estructuras de poder y dominación. Aquí las teorías más claras y útiles son las del estructuralismo y funcionalismo, así como sus herederas, así como la vertiente marxista y post-marxista.
Por tanto, cuando interaccionan ambas dinámicas, lo que surge es una corriente de abajo a arriba y de arriba a abajo: los individuos condicionan a las estructuras, pero las estructuras también condicionan a los individuos. Se produce aquí una lucha entre los distintos enfoques, un conflicto, cuyo elemento central es la legitimidad. A mayor legitimidad tiene el sistema/estructura, más inmune es a la presión ciudadana y a la renegociación, y viceversa.
Es por todo ello que la sociedad no es real en el sentido de externa y objetiva. Está abierta al conflicto, al cambio, a la renegociación, y precisamente porque esas luchas han sido distintas según los lugares, las identidades, culturas y países se han ido configurando de modo muy distinto a lo largo del tiempo y espacio. No hay un camino neutral, real y objetivo a la sociedad, sólo infinitud de caminos subjetivos, de luchas de poder y control, de oposición-negociación-colaboración, etc.
Sin embargo, que no sean objetivos y externo no quita su poder de coacción. Al contrario, la sociedad te coacciona para que aceptes todas esas negociaciones y percepciones intersubjetivas, y si no las aceptas acabas expulsado de la sociedad voluntariamente (ermitaños, subculturas cerradas, etc.) o castigado por contravenirla (prisión, falta de apoyo o respeto, problemas de integración social, etc.). Así, que sea todo realidades imaginadas y negociadas a lo largo de la historia no quita que su poder sea muy muy real. Especialmente en momentos en que haya un gran consenso y legitimidad en torno a los valores e instituciones imperantes.
Hoy en día, de hecho, hemos llegado a un punto donde esta negociación está cada vez más abierta, el lado opuesto a ese. El sistema está cada vez más deslegitimado ante el peso de su ineficacia para controlar problemas políticos y económicos, y la sociedad civil está presionando para que se establezcan nuevos modos de acción política y económica. La oposición al sistema está cada vez más extendida y más apoyada por la sociedad. Estamos en el parto de un nuevo mundo. Como dice la antigua maldición china "ojalá vivas en tiempos interesantes"... y, claramente, nosotros en esta era estamos malditos, o benditos, porque en efecto son así los tiempos.
Costán Sequeiros Bruna
21 Abr 2013
Nuevos Modelos Económicos
Hace algo más de una semana hablaba sobre cómo el subsistema político moderno es insuficiente y debe ser corregido, cambiado y modificado para los nuevos tiempos en los que vivimos. Sin embargo, tal y como están las cosas, es necesario modificar no sólo el subsistema político, sino el conjunto del sistema entero, lo cual incluye el económico. El subsistema económico tiene un modo de funcionamiento, unos valores, unas instituciones... un todo que, simplemente, no funciona para obtener beneficio para la población, sino sólo para una pequeña parte de la misma.
El pensamiento ortodoxo dominante, neoliberal desde la raíz hasta las puntas, se dedica continuamente a indicarnos que no hay otro camino que el suyo, que las alternativas (como el modelo de economía social anterior) son erróneos y la suya es la única verdad. Da igual que los datos demuestren que los recortes y las privatizaciones son erróneas y sólo hacen daño, ellos gritan más fuerte que el suyo es el camino y seguimos avanzando por él pese a las protestas. Sus gritos de "no hay alternativa", sin embargo, son falsos: ya existen modelos diferentes de construcción de un subsistema económico sobre premisas completamente distintas. Hoy voy a coger uno de ellos, sacado directamente de la ciencia-ficción transhumana, llamada la economía reputacional. Y, aunque en principio pueda parecer muy imposible y fantasiosa, veréis pronto que, en realidad, no es tan dificil de implantar en la realidad como pueda parecer, especialmente en un modelo intermedio mixto que la combinase con el capitalismo al principio.
Bien, imaginemos un mundo donde todo el mundo tenga facebook o una red social similar. No es muy diferente del mundo actual, ¿verdad? Ahora, a los perfiles individuales de cada uno se les añade un valor, que llamaremos reputación. Ese valor de reputación es producto de las interacciones en la sociedad, con los demás habitantes. Así, si yo hago algo, cualquier cosa, los que sepan de ello pueden ir a mi red social y puntuarme a favor o en contra por ello, los votos a favor incrementan mi reputación, y los negativos la reducen. Un simple sistema de "me gusta" y "no me gusta" como el que existe en Youtube, por ejemplo.
Así, con este sistema, lo que se fomenta es que la gente haga cosas que a los demás les guste, para recibir votos a favor de ellos. Así, todo el mundo es animado a aproximarse a los valores que su sociedad tiene. Porque, si vemos que alguien ayuda a cruzar a un anciano y le damos un "me gusta" es probable que más gente comience a ayudar a cruzar ancianos por egoismo; y si al maltratador le damos un "no me gusta", desanimamos esa actividad. Pero llevemos la escala más allá, ¿acaso no nos gusta que un autobusero se esfuerce por llegar a todas las paradas a tiempo? ¿O que nuestros grupos favoritos saquen discos gratis? ¿O que el médico nos cure con habilidad? ¿O el político que es honesto y hace leyes que nos beneficien a todos? Lo que trata el modelo reputacional es, por tanto, crear un círculo virtuoso, donde las buenas acciones a nivel social sean recompensadas, y las cosas que perjudiquen a la sociedad sean castigadas.
Todo esto se debe a que, a la hora de obtener bienes de todo tipo, la moneda sería la reputación, y no el dinero contante y sonante. Servir y ayudar a que la vida a tu alrededor sea mejor redundaría en que tu propia vida fuese mejor. Ahora, añadamos a este sistema una buena dosis de filosofía hacker, que anime a la gente a compartir libre y gratuitamente sus productos culturales: discos gratis, investigación científica y periodística gratuita, servicios sociales gratuitos... donde la gente recompensaría a quienes le gustase precisamente con esos "me gusta", de modo que los bienes culturales fluirían libremente, a la vez que los bienes fisicos (limitados) acaban en manos principalmente de aquellos que más beneficien a sus compañeros ciudadanos.
Ahora, lo que se acaba de construir con esto es un panóptico social, así que habría que introducir medidas de transparencia y responsabilidad para asegurarse de que los potenciales peligros de eso estuviesen bajo control. Pero, desde luego, como sistema, el modelo de la reputación como base de la economía es mucho más sólido y beneficioso para la sociedad en su conjunto que el del libre mercado capitalista, porque cambia por completo el enfoque básico del valor subyacente: allí donde el mercado capitalista recompensa la explotación (producir más con menos coste) para extraer un beneficio exclusivamente propio, el modelo reputacional recompensa el servicio a la comunidad como medio de obtener el beneficio propio. Y el servicio a la comunidad es un bien público que redunda en el beneficio de todos.
Así pues, como se ve, existen modelos alternativos al funcionamiento actual del subsistema económico. Que los gritos de los neoliberales no os cieguen a la realidad de que existen otros caminos, y no son tan fantasiosos ni imposibles como nos quieren hacer creer.
Costán Sequeiros Bruna
15 Abr 2013
Análisis Crítico de la Novela "Neuromante", de William Gibson
El otro día, hablando con un amigo mío sobre el futuro, el presente, y la vinculación entre sociología y ciencia-ficción salió a colación este trabajo que hice durante mi año de Doctorado para la asignatura de Sociología de la Literatura. Como me pidió que se lo enviase, he pensado que mejor lo cuelgo aquí, por si acaso a alguien más le pueda interesar el tema.
Adelanto ya, eso si, que recomiendo haber leído la novela antes de leer el análisis de la misma, ya que este os va a hacer muchos spoilers tanto de personajes como de situaciones y del desarrollo mismo de la trama. Aquí tenéis el link, ¡espero que os sea útil!
Costán Sequeiros Bruna
12 Abr 2013
Esta Democracia no es Suficiente
Crecí siempre inmerso en las historias de mis padres de los tiempos en el P. C. oponiéndose al franquismo, de las manifestaciones, de las huidas de los grises. Supongo que, por eso, desde muy pequeño "mamé" democracia, y siempre la he valorado infinitamente, de modo que ni el anarquismo ni el comunismo ni ninguna otra corriente realmente me han convencido. Sólo una socialdemocracia de izquierdas tiene sentido.
O, al menos, esa fue mi forma de ver las cosas durante mucho tiempo.
Pero, a medida que me he ido haciendo mayor, he ido aprendiendo y viendo que en esta democracia que tanto valoraba hay demasiadas cosas que no funcionan como debían. Al principio creía en la reforma lenta y progresiva del sistema, que llevaría a depurarlo y perfeccionarlo manteniendo sus virtudes intactas y eliminando sus defectos. Sin embargo, ya no creo que eso sea posible. Al contrario, he ido descubriendo que esos defectos son sistémicos, tan necesarios para que el modelo democrático como lo conocemos funcione como sus virtudes, y por tanto no es posible extirparlos.
La solución pasa por cambios sistémicos que van a llevar a dejar atrás la democracia como la conocimos, y adentrarnos en nuevos caminos. Hay muchos posibles, algunos nos llevan al terror del ascenso de los fanatismos, de las exclusiones y autoritarismos; otros llevan a caminos sin salida porque el tiempo ya los demostró como caminos erróneos como el anarquismo y el comunismo. Sin embargo, queda otro camino por recorrer, y es el que yo considero más prometedor: el de la democracia fuerte. Supongo que, en el fondo, sigo siendo el demócrata que era desde pequeño.
Pero, ¿qué es la democracia fuerte o participativa? Básicamente, es el nombre que reciben los distintos modelos de otros tantos autores que tratan de llevar adelante el principio de democracia como "gobierno del pueblo". Con distintas construcciones institucionales y técnicas, lo que se busca es que el papel de los políticos y las cámaras de representación sea cambiado de lugares de decisión a lugares de debate, ya que la decisión pasaría a manos de los ciudadanos. Esto se puede hacer desde cambiando de vuelta el mandato representativo por el mandato imperativo, o reforzando el uso de los referéndum a escala masiva, o potenciando las iniciativas legislativas populares, o por medios de democracia electrónica, o reforzando la capacidad de acción de la sociedad civil, etc. Los caminos son muchos, todos ellos en gran medida complementarios, y lo que buscan es acercar el poder de decisión al pueblo soberano, que es donde siempre tendría que haber residido.
Hoy por hoy, aún no existe una democracia fuerte en ningún sitio del mundo, no en sentido completo. Pero algunos de sus preceptos ya se usan en distintos lugares: los presupuestos participativos, diseñados en el Foro Mundial de Portoalegre, ya se usan en muchos lugares, incluyendo varias ciudades españolas como Córdoba; en el sistema norteamericano, los ciudadanos no sólo votan al Presidente, Congreso y Senado, sino que a menudo son consultados sobre muchas otras cuestiones y nombramientos al mismo tiempo; algunos de los cantones suizos también tienen en su lugar medidas de uso reforzado del referendum, permitiendo que los ciudadanos decidan en muchos ámbitos. Ejemplos hay más, pero no dejan por ello de ser situaciones poco frecuentes todavía.
Pero, ¿qué hace falta para llegar a una democracia fuerte? Ahí me temo que nos encontramos con la ingeniería social, la lucha social, las movilizaciones, etc. En el fondo, se trata de la defensa y extensión de los derechos civiles y sociales para incluir unos derechos de participación política, pero la introducción de los cuales cambiaría la naturaleza de una democracia de modo profundo, igual que lo hizo la introducción de los derechos laborales o sociales.
Y para que esto funcionase hace falta un ingrediente imprescindible para cualquier lucha social: la politización de la sociedad. Es necesario que los ciudadanos dejen de ver la política como algo ajeno y lejano que les gobierna, y sobre lo que deben opinar cada cuatro años, para tomarse la política y el gobierno del país como algo personal, donde ellos deben importar todos los días del año. Hay que mantenerse informado del funcionamiento del mundo para poder decidir sobre temas complejos con conocimiento, hay que dedicar tiempo a entender posturas, debatir políticas, aprender conceptos... En el fondo, los habitantes deben dejar de ser personas que viven en un país a ser ciudadanos de pleno derecho, capaces de hacer valer sus opiniones y deseos por encima de los del gobierno, haciendo que este haga lo que ellos quieren y no a la inversa. Es el paso de una sociedad de niños tutelados por padres escogidos cada cuatro años, a un país de adultos con capacidad de decisión sobre sus vidas, sus mundos y lo que les importa.
Obviamente, el poder no va a entregar todas sus ventajas y mecanismos de fuerza si no es obligado a ello. "El camino es la lucha" como dice el viejo slogan, pero no la lucha a base de cócteles molotov, sino la lucha por las mentes: la cultura, la educación, la formación crítica, la capacidad de valorar independientemente, etc. En el fondo, la maduración, que se debe extender por toda la sociedad hasta alcanzar una masa crítica que permita dotar a la sociedad civil de la fuerza necesaria para derrocar al sistema como lo conocemos, y comenzar a poner los mimbres del siguiente.
Puede sonar a ciencia-ficción, pero es un proceso que me gusta creer que ya ha comenzado. La Plataforma Contra las Hipotecas es el perfecto ejemplo de la sociedad civil alcanzando tal masa crítica que fuerce al gobierno a cambiar sus políticas. Es cierto que es más fácil alcanzar la masa crítica en asuntos concretos y específicos como este que en un conjunto masivo de reformas más amplia, pero estas pueden ir surgiendo orgánicamente a medida que se vayan corrigiendo cada uno de los aspectos de democracia representativa que todavía nos dominan. Exigiendo transparencia, aprendiendo los entresijos y técnicas con las que tratan de dominarnos, reformando leyes injustas y que limitan la participación ciudadana... todos esos pequeños pasos van sumándose, lentamente dotando de fuerza a la sociedad civil para acometer los cambios sociales masivos necesarios.
Si la guerra de mis padres fue la destrucción de una dictadura, a mi generación le corresponde la guerra por instaurar una democracia de verdad.
Costán Sequeiros Bruna
06 Abr 2013
Crítica de Serie: Psycho Pass
Detrás de la fachada de ciencia ficción cercana y de serie de policías de animación (muy adulta, eso si), Psycho Pass atesora un corazón que va mucho más allá. A medida que avanzan sus 22 capítulos y los discursos y diálogos entre personas, se va mostrando lentamente una muy compleja y lúcida reflexión acerca del sistema social, de las leyes, de la forma de interactuar de las personas, de la voluntad, de la obediencia, la vigilancia o la psicología, por mencionar sólo algunos de los aspectos que se abordan.
Así, en gran medida, lo que contrapone es la dualidad clásica entre orden (el sistema) y caos (la anarquía), y el papel que ambos juegan en destruir al ser humano que se encuentra en el medio. Los instintos, el peso de la decisión y el esfuerzo que esta requiere de maduración y de responsabilidad, los sentimientos y la intuición se convierten aquí en las claves de una humanidad que es despojada de su humanidad cuanto más se acerque a cualquiera de los dos extremos.
Y, claro, que en una serie los personajes citen a autores como Ortega y Gasset, Pascal, Rousseau, Foucault o Weber (entre otros), inevitablemente hace que se gane un hueco en mi corazoncito. Pero, incluso sin esas referencias, es una serie extremadamente recomendable para los que quieran entretenerse y al mismo tiempo pensar.
Costán Sequeiros Bruna
02 Abr 2013
La Aparición del Estado Moderno
Los Estados, organizaciones interestatales, y acuerdos no surgen de la noche a la mañana tal como los conocemos. Al contrario, son el fruto de un largo proceso, que incluye infinidad de modificaciones, actualizaciones y cambios que van permitiendo que, lentamente, aparezcan tal como ahora son. El motor de estos cambios es, la necesidad.
Así, un grupo social se encuentra con que debe encargarse de cumplir una nueva necesidad, y construye mecanismos y organismos para abordarlas. El tiempo, y estos nuevos mecanismos, les plantearán nuevas necesidades a las cuales deberán dar salida, y con ello el grupo va evolucionando en un sentido o en otro. La necesidad se convierte así en el germen de oportunidad que las élites pueden usar para moldear al conjunto en una dirección o en otra, usando su influencia para construir la sociedad.
Para ilustrarlo, usaré un ejemplo, simplificando la complejidad histórica para mostrar el proceso directamente. La aparición de las armas de pólvora modificó por completo la naturaleza de la guerra en el siglo XV, lo cual exigió que los antiguos ejércitos feudales se viesen actualizados a nuevas formas de lucha; unido a los procesos de centralización de poder de la época, a la necesidad de nuevos ejércitos más eficaces y mejor dotados se le asoció la oportunidad para una centralización de los mismos, y esto llevo a la desaparición de los ejércitos de los señores feudales y la sustitución en su momento por los ejércitos reales, de todo el país en su conjunto. La aparición de estos ejércitos, por su parte, supuso un nuevo y alto coste para la Corona, que respondió a este riesgo/oportunidad con la creación y desarrollo de nuevos impuestos y sistemas fiscales.
Y así, lentamente, lo que se ve es cómo el muro del Estado se ha construido poniendo un ladrillo sobre otro, cada uno respondiendo a necesidades del momento, y a las oportunidades que existían para cubrir esas necesidades.
Costán Sequeiros Bruna
31 Mar 2013
Potencias, Polaridad y Hegemonía
"La historia es un cementerio de élites", decía Pareto, pero bien podríamos decir que es también un cementerio de potencias. Un imperio ha sucedido a otro, dominando partes más o menos grandes del mundo por medio de la guerra, la economía y la diplomacia. Roma, el Imperio Otomano, la España del XVI, la Francia napoleónica, el imperio chino, el azteca, el maya... Grandes nombres, para las grandes potencias de sus épocas.
Sin embargo, esas potencias no eran todopoderosas. Al contrario, todas ellas estaban constreñidas por límites claros: su poder dentro de sus fronteras era indudable, pero fuera de ellas se limitaba mucho. Roma nunca pudo someter a los pictos ni a los germanos, y a Francia se le atragantó una Rusia tremenda. Cada una de esas potencias vivía en complicados equilibrios con los países que las rodeaban, y en especial las potencias alternativas, en ascenso o en descenso, buscando balanzas y tratando de sobrepasarse unas a otras. El equilibrio de poderes a lo largo del XVIII en Europa es particularmente claro al respecto.
Así, había potencias más importantes y menos, pero en realidad se articulaban en una multipolaridad clara. Pero, ¿qué es la multipolaridad? Básicamente, significa que varios actores (o polos, en esta caso las potencias) se reparten el poder y negocian y entran en conflicto al respecto del mismo, tratando de manejarlo lo mejor que pueden para beneficiarse lo máximo posible. Básicamente, significa que existen equilibrios. Una de las potencias, o más, pueden ser principales, pueden ser dominantes, pero carecen de hegemonía sobre el conjunto porque no pueden imponerse sobre todas las demás.
La multipolaridad fue la norma desde los primeros imperios, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Tras la misma, la multipolaridad desapareció debajo del Telón de Acero, cuando por primera vez el mundo se vio abocado a una bipolaridad clara. Por primera vez, dos potencias tenían la capacidad de condicionar no sólo sus áreas de influencia y aledaños, sino las acciones del mundo entero. No había alternativa, o eras demócrata, o comunista, y los que permanecían fuera del juego (los países no alineados) carecían de ningún poder en el esquema mundial.
Y, con la caída de la URSS, la bipolaridad desapareció para dejar la primera unipolaridad de la historia. Esto no quita que hubiese más potencias, pero ninguna puede hacer sombra a Estados Unidos: el ejército más poderoso, la economía más fuerte (incluso en plena crisis), los centros culturales más potentes, la diplomacia más activa... Es el centro del orden institucional internacional, creado a su alrededor durante la Guerra Fría y que se convierte en el único al final de esta al desaparecer la alternativa. Las noticias tan pronto nos hablan de bombardeos con aviones dron en Afganistán, como de acuerdos económicos en Bruselas, maniobras navales en Corea del Sur, visitas diplomáticas por América Latina, o películas taquilleras por todo el mundo.
Eso es la hegemonía.
No implica que no haya más potencias, que las hay, simplemente que juegan en ligas distintas de poder. La Unión Europea palidece al lado del poder de Estados Unidos, como quedó demostrado en la cumbre del cambio climático de Copenhague, o en el manejo de la Primavera Árabe. Los BRICS pueden estar en ascenso, pero aún no pueden contradecir y oponerse a Estados Unidos, y de momento tienen que conformarse con modificar el sistema construido por EEUU. Venezuela puede jugar a contrariarles, pero sólo dentro de su pequeña esfera, y con capacidad muy limitada.
Hoy por hoy, Estados Unidos es el centro del sistema mundial, un sistema cada vez más interdependiente que depende de vínculos globales que maneja USA. ¿Será así por siempre? No. ¿Qué vendrá después? No se sabe, una nueva multipolaridad distinta, el intento de hegemonía de otra potencia... el tiempo lo dirá. Pero hasta que el tiempo hable, Estados Unidos es la hegemonía mundial, la primera de la historia.
Costán Sequeiros Bruna
29 Mar 2013
El Ascenso de los Países en Vías de Desarrollo
Tras el final de la Guerra Fría, Estados Unidos se convirtió en la única hegemonía dominante en el mundo. Llegó incluso a hablarse, como dijo Fukuyama, de que la historia había llegado a su final, ya que nadie sería jamás capaz de desafiar al titán. Sin embargo, como expondré a continuación, la situación ha cambiado ya mucho, y más cambiará en el futuro.
Las economías emergentes y sus correspondientes países llevan muchos años creciendo a distintos pero altos ritmos, pero al principio su ascenso estaba eclipsado por la potencia total americana, y la potencia económica ascendente europea. Sin embargo, cuando en 2001 Jim O'Neill (de Goldman Sachs) creó el término BRIC para englobar a Brasil, Rusia, India y China como buen destino de inversiones, la situación había ya cambiado tanto como para que estos cambios empezasen a hacerse muy visibles. Sus economías crecían a toda velocidad, y cada vez se aproximaban más a las dominantes. Se mencionaba que China cogería a Estados Unidos, si mantenía el ritmo, despues de 2050, pero con el paso de los años la cifra se fue rebajando más y más. Sin embargo, por aquel entonces, en plena crisis de las Torres Gemelas y la Guerra de Afganistán primero e Irak después, la hegemonía americana aún se veía intratable en su gran poder, y la posición de los BRIC se consideraba una cuestión simplemente económica.
El BRIC, por entonces, se conformaba con crecer económicamente e ir trabajando la situación interna de sus países, haciendo reformas, corrigiendo cambios, estableciendo élites y acuerdos. China, y su teoría del "ascenso pacífico" es perfecto ejemplo de ello. De hecho, ya desde 1999 existía el G-20, y sin embargo no era una pieza clave de la gobernanza económica mundial, que todavía se hacía en el G-8 (G-7 más Rusia).
Pero el fracaso militar americano en ambas guerras, y los fracasos políticos de Europa para constituirse como pieza sólida (en especial la fallida Constitución Europea de 2005) fue dando espacios cada vez más importantes donde los BRIC podían jugar movimientos clave. Y lo hicieron, con mucho éxito además. Reforzando sus vínculos para presionar conjuntamente incrementaron su posición y poder en el campo interestatal. Esto llevó a los primeros cambios en el orden mundial, con la sustitución del G-8 por el G-20 en 2009 conseguían una mayor influencia económica global, que fue pareja a algunos cambios en la asignación de votos en el interior del Banco Mundial en 2010. En 2011, el grupo se acrecentó, pasando de ser los BRIC a ser los BRICS, con la adición de Sudáfrica, y se baraja la inclusión futura de Corea del Sur y Méjico. Ascensos que han sido aún más acelerados por la crisis económica que atenaza a occidente desde 2008.
Pero los cambios han ido más allá de la economía. El ascenso de los BRICS se ha visto también en ámbitos muy diferentes. China tuvo sus Olimpiadas, luego vino Londres, y le seguirá Brasil, y no debemos olvidar el Mundial de Fútbol de Sudáfrica; las películas y series occidentales cada vez incluyen más referencias a oriente, y Bollywood ya hace tiempo que produce más películas al año que Hollywood; también la industria de los videojuegos muestra cada vez más estos países, como Max Payne 3 (Brasil) o Sleeping Dogs (China). De modo que, mediáticamente, estos países están ganando en proyección mundial rápidamente, incluso como centro de atención a industrias e ideas occidentales como el mundo de los videojuegos o los Juegos Olímpicos.
E incluso en el día a día tenemos cada vez más presentes a estos países, usando productos Made in China, o siendo atendidos por telefonistas mejicanos, o comprando en la tienda china de la esquina. Han llegado a España, como al resto del mundo, ya que la India ya es la oficina de Inglaterra, por ejemplo.
El siguiente paso ya ha comenzado. Recientemente, tras su reunión de Durban, los BRICs ya han dejado claro que la situación actual de reparto de poder internacional no les parece suficiente. Tienen más poder del que corresponde a su peso en las instituciones internacionales, y quieren que eso se solucione. Aún no están hablando de tomar la hegemonía, pero si quieren aproximar las posiciones y reducir las distancias con las que occidente ha defendido su ventaja política interestatal.
El futuro, inevitablemente, es complejo. Sin embargo, si la historia nos dice algo es que a todo imperio le llega inevitablemente su fin. Y que los procesos, que antiguamente llevaban siglos completarse, se han ido acelerando, cada vez con menos imperios, más breves, y más omnipotentes en su duración. Al dominio americano se le acaba el tiempo, la hegemonía mundial total de la que disfrutó tras la Guerra Fría no creo que dure más allá de 2025 como mucho, siendo disputada cada vez en más frentes. Y con ellos va Europa.
¿Cómo será el mundo que viene? Nadie lo sabe. Todo depende de cómo se produzca la transición de uno al otro. Podría ser que le sucediera la hegemonía china, brasileña o india. Sin embargo, mi opinión actual es que lo que seguirá será una nueva gobernanza global basada en un multilateralismo muy inestable, donde la presión diplomática y económica probablemente pese más que las armas. En un mundo así, probablemente el soft power sea el más importante, y la capacidad estratégica para crear alianzas y vínculos será la clave para la inserción apropiada en un mundo cada vez más interdependiente.
Pero, en cualquier caso, el tiempo lo dirá. De momento, lo que está claro es que el ascenso de los BRICS es imparable, tal y como están las cosas, y acomodar este ascenso es el reto político interestatal más importante de nuestro tiempo, probablemente, junto con al encauzamiento adecuado de la globalización.
Costán Sequeiros Bruna
Sobre este blog
Tribulaciones de la Clase Ociosa
unadagaTras cinco años de andadura del blog, de nuevo va siendo hora de actualizar la descripción. ¿Qué es este lugar?
Pues, básicamente, mi santuario personal para meditar acerca del mundo que nos rodea. No se trata de filosofía, sino de intentar aplicar la visión sociológica y politológica para explicar el mundo que me/nos rodea. Así que en este lugar cabe un poco de todo, desde críticas de libros, pensamientos que haya tenido, resumenes de teorías que encuentro interesantes, comentarios de noticias... Con ello espero poner en orden mi mente y clarificar mis propias ideas, y con suerte recibir las vuestras y aprender.
Y es que, como segunda parte, también busca ser un poco un lugar de divulgación de algo de sociología para todo el mundo. Acercar una serie de conceptos, ideas y explicaciones a aquellos que no han tenido tiempo, ganas u ocasión de aprenderlos. Conceptos que tienen mucho que ver con nuestro mundo, y que explican todo lo que tiene lugar a nuestro alrededor.
Asi que, más o menos, eso son estas Tribulaciones de la Clase Ociosa. Que haya tenido éxito o no en ello os tocará juzgarlo a vosotros.
Costán Sequeiros Bruna
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