El desempeño de Joel Ortega Cuevas como secretario de Seguridad Pública se divide en dos: Antes y Después de la tragedia del News Divine.
¿Alguien recuerda al maravilloso Brasil del mundial de futbol de 1950, que en la ronda final le ganó a España 6-1 y a Suecia 7-1?
No, lo que la gente recuerda, y en especial los brasileños, es que Uruguay le ganó 2 a 1 a los cariocas en el famoso Maracanazo.
Con Joel Ortega ocurre algo muy similar; los capitalinos, el país y el mundo no lo van a recordar por sus logros previos a la tragedia en el News Divine, lo recordarán por los 12 muertos y por toda la cloaca de corrupción y violación a los derechos humanos en el Distrito Federal que este caso ha destapado.
Pero ¿porqué debe renunciar?
Por una de dos; por mentiroso o por inepto, pero tiene que largarse de la SSPDF.
La noche del viernes al conocerse que había muertos en el mal llamado operativo, y digo mal llamado a menos que se le vea como sinónimo de represión, el discurso de Ortega fue señalar como único responsable de la tragedia al dueño del lugar al incitar a la estampida mediante el sonido local del News Divine.
Ortega mintió o estaba mal informado; en ambos casos sale muy mal librado.
Pero con pleno conocimiento quiso engañar a la opinión pública al distribuir un video editado que no probaba otra cosa que su mala fe y su infantil intención de tapar el sol con un dedo.
Y después, Joel Ortega que ya se sentía candidato natural a suceder en el cargo a Marcelo Ebrard en 2012 y presidenciable para 2018, de verdad lector, lectora; así debrayan estos idiotas, se aventó la puntada de decir: Que no permitiría que “lo ocurrido” lo afectara politicamente.
Mientras Macerlo Ebrard decide si lo quita o no, a casi una semana de la tragedia. Mientras Joel Ortega sigue comportándose como un muerto en vida, políticamente hablando, y mientras presidencia mantiene una sana distancia de la tragedia esperando que Marcelo haga lo correcto: Joel Ortega sigue apestando políticamente a un gobierno que tristemente dice ser de izquierda. El PRD que los capitalinos ven ahora en 2008 es muy similar al PRI de los años noventa de Oscar Espinoza Villarreal y la represión en la colonia Buenos Aires.

