Resulta que los grupos radiofónicos que tienen acaparado el espectro tienen una mira muy corta, sobre todo en estos tiempos denominados como difíciles para la economía mundal.
Me exiplico, en el caso de Radio Fórmula transmiten al menos 50 veces al día un promocional para vender los discos de Cepellín.
El poder judicial de la federación ha transmitido miles de veces en cadena nacional un spot donde pone en evidencia la ignorancia de la gente en cuanto a las funciones de uno de los poderes de la Unión. Incluso, un cínico se avienta la puntada de decir; “las clases de civismo no están funcionando ahorita”.
¿No sería más prudente que la radio comenzara con un inteligente plan para activar el mercado interno con atractivos planes de promoción para las micro, pequeñas y medianas empresas del país?
¿O nos seguiremos tragando los rancios coritos de Cepellín?
Un miligramo de cerebro por favor.

