Mañoso y astuto, pero errático como lo ha sido durante toda su carrera política, el tabasqueño-poblano Manuel Bartlett Díaz, olfatea que tiene una oportunidad de salir del retiro involuntario y regresar para convertirse en el presidente nacional del PRI. Bartlett quiere aprovechar lo que en su opinión es, un momento de división interna y hasta crisis, en los tres grandes partidos políticos.
En su afán por regresar, pero por la puerta grande, el ex gobernador alienta a sus gastados alfiles, como el veterano Salvador Rocha Díaz o su tímido publirrelacionista Jesús Hernández Torres, a que corran la ridícula versión de que en la actualidad, con Beatriz Paredes Rangel, el PRI carece de liderazgo.
Por ahora, un día sí y otro también, el ex gobernador poblano, nacido por fatalidad en esa entidad cuando su padre huía de la persecución de sus paisanos tabasqueños, manda a Rocha Díaz (la versión priísta de Diego Fernández de Cevallos en su calidad de abogado que litiga al amparo del poder más que de las leyes), a criticar a Paredes Rangel y descalificar a cuantos piensa que se le pueden interponer en su delirio de ser presidente nacional de los tricolores.
Para hacerse notar, Bartlett lo mismo aprovecha el foro del debate sobre la reforma energética presentándose como un Lázaro Cárdenas redivivo, que sigue aliado al panista Javier Corral en su pleito por la Ley que regulará a los medios en su vertiente política. De hecho, este tenaz “analista de los medios”, recién abandonó su cargo en la dirigencia panista, pero sin renunciar a su militancia, pues quiere reencontrarse con Barttlet como diputado, es el único que sigue a don Manuel sin haber estado nunca en su nómina.
Por donde se le analice, lo peor que le podría ocurrir a un PRI en ascenso, es tener a un Manuel Bartlett como su dirigente. De hecho, un análisis somero indicaría que Bartlett tiene todos los caminos vedados para cumplir su sueño. En el PRI ha sido capaz de los mayores actos de deslealtad. A espaldas de Miguel de la Madrid primero y luego de Carlos Salinas, trató de negociar con el cacique Joaquín Hernández Galicia, un personaje negro que corrompió todo el sistema sindical de PEMEX hasta el nivel de hoy. Y en materia de medios de comunicación, hasta la fecha Bartlett mantiene un muerto muy grande en el clóset, pues todavía le debe a la sociedad una explicación satisfactoria sobre el asesinato del periodista Manuel Buendía. Al Güero Zorrilla aun se le considera un chivo expiatorio de ese crimen. La mayoría de los periodistas, de esa época y de la presente, siguen considerando esa ejecución como un crimen de estado en una etapa en la que Bartlett estaba en una posición de mando de primerísimo nivel.
Aunque parezca increíble, con esas credenciales más que negras, Bartlett cree que puede llegar al PRI, si no ahora como producto de sus intrigas , una vez que Beatriz Paredes renuncie a la dirigencia nacional para buscar un lugar en la Cámara de Diputados en el trienio 2009-2012, como se ha señalado en más de una ocasión.
Evidentemente, lo peor que podrían hacer los priístas sería mantener a un responsable del partido con la fama de Bartlett. Optar por esa idea sería igual a revivir la negra y costosísima época que el PRI vivió con Roberto Madrazo
AL DEBATE
En el PAN, a Germán Martínez ya le está haciendo su corralito en el Centro Fox la ex pareja presidencial. Como el michoacano le fue a pedir apoyo al de Guanajuato, ahora cada vez se extiende más la versión de que Marta Sahagún pretende volver a empoderarse, ahora como diputada y mandamás de la coordinación de la próxima bancada azul en San Lázaro.
Y tiene en su lista de propuestas a Germán Martínez, que bien se lo tiene ganado por andar visitando el Centro Fox y desatarse en elogios para el ex presidente, al que muy pronto se le va a venir otra vez el mundo encima nuevamente a raíz de la compra de barcos petroleros en los que están involucrados algunos de sus más cercanos amigos y, por supuesto, los inefables hijos de su hiperactiva cónyugue. Marta tiene su lista de compañeros en la legislatura. En ésta se encuentran figuras como Manuel Espino, quien la sigue llamando Jefa y el comiquísimo ex vocero presidencial, Rubén Aguilar. En ese grupo del Centro de Poder en que tratan de convertir al Centro Fox, se pueden contar a Santiago Creel, Fernando Elizondo y Francisco Barrio…… Lo que pasó este fin de semana en el PRD fue lo pronosticado: más de lo mismo. Se celebró una asamblea que prefigura la durísima lucha por las curules que se estrenaran en septiembre del 2009 entre las corrientes en que se ha dividido el partido amarillo. Fueron solo acuerdos cosméticos que nadie va a cumplir. Tribus que seguirán trabajando para mantener y ampliar sus cotos de poder y precandidatos abiertos como Andrés Manuel López Obrador, Lázaro Cárdenas Batel y ahora también el jefe de gobierno capitalino Marcelo Ebrard. Cada uno tiene a su particular lista de compañeros de proyecto e incondicionales, para a su vez proyectarlos a la próxima legislatura.
En ese caldo de cultivo de división interna de los partidos a seis meses y 10 días de que se inicien las campañas para diputados federales, en el que quiere prosperar Manuel Bartlett, quien parece seguir pensando que el pueblo mexicano es desmemoriado, y que ya no recuerda la caída del sistema en el 88, para proponerse como la solución de unidad en el comité nacional del PRI