07 Oct 2008

Los míos y los otros.

Escrito por: arco el 07 Oct 2008 - URL Permanente

¿Cuántos factores determinan o condicionan de algún modo nuestra conducta, nuestro pensamiento, nuestras decisiones? ¿Hasta qué punto somos libres a la hora de decidir, sin que agentes biológicos, genéticos o psicológicos nos priven del protagonismo que como individuos autónomos creemos tener? Éstas son preguntas antiguas, pero la cuestión está ahora más viva que nunca a causa del auge que han alcanzado las ciencias biológicas y la psicología en los últimos tiempos. El debate se produce hoy en el seno de la investigación científica positiva y ha abandonado el terreno de la simple especulación, lo que no garantiza, al menos no lo ha hecho aún, la solución del problema.

Cuando alguien se alarma por el creciente número de inmigrantes que amenazan con restar puestos de trabajo a los compatriotas, saturar los servicios sanitarios o poner en peligro la propia idiosincrasia al introducir hábitos, creencias y comportamientos ajenos; cuándo adornamos a nuestra comunidad nacional de las mejores virtudes e intenciones y las oponemos a la maldad o la actuación interesada de las vecinas ¿estamos expresando hechos verificables o quizás temores infundados nacidos en oscuros vericuetos de nuestra mente, sin ninguna relación con la realidad objetiva?. A otra escala: nuestro equipo siempre es maltratado por los árbitros y la mala suerte; en nuestra familia sólo hay buena gente; las creencias de los demás son absurdas; los jóvenes son unos irresponsables sin fundamento; los viejos son unos pelmazos y unos aprovechados…

En la historia de nuestra especie la capacidad de cooperar ha sido un instrumento decisivo para la supervivencia, ya que, como individuos, no contamos con demasiados recursos o armas naturales con las que hacer frente a los peligros externos. Tal capacidad ha creado a su vez los resortes adecuados para que sintamos la necesidad de formar parte de un grupo. Nuestra condición de seres sociales pasa por la de estar incluidos en unidades operativas, grupos donde sentirnos seguros y en cuyo seno desarrollamos sentimientos de solidaridad interna y de defensa o rechazo de los demás. Interesantes experimentos desarrollados en los años 70 y 80 por Tajfel y otros investigadores demuestran que para que se dé solidaridad en el interior del grupo y rechazo frente a otros no es necesario que haya comunidad o conflicto de intereses, si no sólo la clasificación en grupos. Entre dos agrupaciones diferenciadas únicamente por el hecho de que los individuos de la primera preferían la pintura de P. Klee sobre la de V. Kandinsky y los de la segunda al revés –sin que hubiera nada más en común entre ellos, ni siquiera se conocieran– se obligó a cada componente a adjudicar dinero a los demás individuos, según unas opciones concretas; el resultado fue que mayoritariamente elegían la opción que marcaba una mayor diferencia entre lo que recibían los de su grupo y lo que percibían los del otro, despreciando las soluciones igualitarias, las que beneficiaban al grupo contrario e incluso la que más beneficiaba al suyo propio pero no lo separaba tanto del otro. El experimento se ha repetido después con grupos formados por el expeditivo procedimiento de echar una moneda al aire, los resultados fueron similares.

Basta con que nos sintamos inmersos en un grupo, por heterogéneo que sea y poco fundamentado que esté, para que comiencen a surgir sentimientos de identificación y solidaridad entre sus miembros y de rechazo frente a los que han quedado adscritos a otro. Después vendrán los argumentos, más o menos complejos y refinados, que justifiquen nuestras posiciones, alegando intereses irrenunciables, derechos de todo tipo, lazos históricos, etc.; también nacerá un ritual –fiestas, costumbres, ceremonias– que sacralice la unión entre los componentes y marque fronteras culturales, y otros recursos que no harán sino enmascarar la atávica necesidad de sentirnos arropados en el grupo.

La cuestión es que creemos actuar como individuos con plena autonomía social e intelectual, cuando casi siempre lo hacemos con poco más criterio que la oveja en el rebaño.

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La imagen es de Cyron (flyckr)

30 Sep 2008

Lo sabemos todo...

Escrito por: arco el 30 Sep 2008 - URL Permanente

Conocemos la génesis de los acontecimientos, hemos leído, hemos oído, hemos contado mil veces cómo se han contratado las hipotecas basura y cómo han pasado al mercado financiero, actuando como un virus en un medio propicio; sabemos que una élite de ejecutivos irresponsables, pero que reciben sueldos millonarios, bonus fantásticos y ahora, cuando los echan por una gestión nefasta, indemnizaciones de decenas de millones de dólares por sus contratos blindados, han sido los responsables directos por su afán de obtener altísimos beneficios en el más corto plazo; estamos al corriente de que la burbuja especulativa fue posible gracias a la abundancia de liquidez, al dinero barato que inundó los mercados desde que se atajó la crisis de las punto com y de los tigres asiáticos con inyecciones de dinero público, tal y como se está haciendo ahora; nadie ignora que la política de dejar hacer de los gobiernos, impuesta por una minoría de capitalistas jaleados por supuestos sabios de la ciencia económica, ha creado el caldo de cultivo necesario para la catástrofe. Todos sabemos que el desmoronamiento del sistema financiero significa la escasez del crédito y éste el freno de la producción, el paro, los déficit en las haciendas públicas, la reducción o desaparición de las políticas sociales y la miseria.

Se me dirá que, con las variantes propias de los tiempos, todas las crisis se parecen como gotas de agua. Es cierto. Sin embargo, una diferencia clara de la actual sobre las precedentes es que ahora todos lo sabemos todo. En las anteriores los que sufrían las calamidades de la depresión sólo conocían sus efectos. Hoy, por algo estamos en la sociedad de la información, la gran mayoría también conocemos las causas, el desarrollo, los responsables y en cierto modo podríamos predecir las catástrofes que generará. Es más, en otros tiempos sólo podíamos comunicar nuestras ideas, nuestras frustraciones, nuestros deseos a los que teníamos en nuestro entorno físico o, más lejos, utilizando el cauce de partidos, sindicatos u otras asociaciones similares, que a su vez imponían las limitaciones que les convinieran; hoy vivimos la revolución de la información, de la que este medio es ejemplo, y la comunicación no tiene límites. Sin perder un ápice de nuestra individualidad podemos estar al corriente, informarnos exhaustivamente y tomar decisiones prestando nuestro concurso a aquellas acciones que nos interesen.

Estoy convencido (¿será otra ingenuidad?) de que si la crisis, como parece, empieza a sentirse con dureza y se prolonga meses, quizás un año o más, se van a ir generando respuestas, primero localizadas, pero después globalmente, que pueden también ser muy contundentes. Hemos visto ya dos guerras mundiales, una economía global, la crisis global ¿veremos quizás la revolución global?

Siempre he tenido la tonta manía de pensar que el futuro será mejor, porque... otro mundo es posible.

29 Sep 2008

Segunda muerte del liberalismo.

Escrito por: arco el 29 Sep 2008 - URL Permanente

Es un hecho que estamos viviendo momentos cruciales para el sistema económico. Parece que el liberalismo con el que se movían los mercados, especialmente los financieros, ha tocado a su fin. Los grandes bancos de inversión, hasta ayer gigantes todopoderosos, convertidos en la bandera de un capitalismo ensoberbecido, caen uno tras otro como fichas de dominó, arrastrando aseguradoras y hasta cajas de ahorros. Puede ser, y yo lo espero porque la alternativa a corto plazo es mucho peor, que las medidas puestas en marcha en USA (con dificultades) y también en Gran Bretaña, frenen el proceso, pero no detendrán cambios importantes, que nos situarán en otro escenario en unos años.

Sin embargo, no hay que exagerar; ésta no es la primera vez que muere el liberalismo. En la segunda mitad del XIX la doctrina, casi recién estrenada, triunfó, obteniendo vitalidad de la enorme actividad que generaba la segunda fase de la revolución industrial (instalación de las redes de ferrocarril, nuevas industrias…). Los días negros vinieron en 1873, la primera gran crisis del sistema, pero su asfixia no llega hasta 1929, que curiosamente también nació en las finanzas. Para salir de la depresión generada por el Crack hubo que romper con todos los dogmas de la no intervención, las políticas keynesianas, como el New Deal americano, firmaron el certificado de defunción del liberalismo. Las dos guerras mundiales que se sucedieron en el XX y sus respectivas posguerras con las necesidades de reconstrucción que implicaban, no hicieron otra cosa que confirmar lo acertado de la intervención estatal.

Como todo termina, también lo hizo esta fase: la crisis de 1973 no respondió a las recetas keynesianas y la siguiente década fue comandada por Thatcher y Reagan en el Reino Unido y en EE.UU. respectivamente, convencidos ambos de las tesis del liberalismo, renacido en algunos círculos académicos (escuela de Chicago) y de los negocios. Empieza entonces el desmantelamiento del Estado de bienestar, las privatizaciones del sector público y la desregulación de los mercados. Había resucitado el liberalismo, al que se unió el prefijo neo para darle apariencia de novedad y justificar un cierto fundamentalismo. Esta vez los nutrientes que le dieron volumen fueron las nuevas condiciones y los negocios nacidos del auge de las nuevas tecnologías. Para colmo, la debacle de la URSS justificaba la desconfianza en el socialismo y desprestigiaba e invalidaba sus tradicionales tesis intervencionistas.

Hoy agoniza de nuevo el liberalismo, de forma escandalosa y poco digna, pero el capitalismo, al que sólo imponía unos retoques, sigue gozando de buena salud, de hecho no existe en el horizonte una doctrina, un sistema alternativo que lo amenace. En 1929 acababa de triunfar la revolución bolchevique en Rusia y amenazaba con extenderse por toda Europa y, aún así, superó todas las dificultades. Hoy las perspectivas para el sistema son más optimistas; tendrá que cambiar de estilista, pero seguirá siendo el mismo.

26 Sep 2008

Rusia y Europa

Escrito por: arco el 26 Sep 2008 - URL Permanente

André Glucksmann, filósofo francés, superviviente de la movida de mayo del 68, escribió ayer en El País a propósito de la política de Rusia. A veces se encuentra uno con artículos que parecen haber sido redactados por alguien que nos leyó el pensamiento; en ocasiones, las más, hay discrepancias, en mayor o menor número; lo más raro es no encontrar una sola idea aprovechable. Esto es lo que me ha ocurrido con el amigo André, antiguo maoísta-estalinista en los buenos tiempos de aquel mayo, transmutado hoy en incondicional admirador de Bush o Sarkozy; travestismo del bueno, sin duda. Al margen del nomadismo político e intelectual de Glucksman, el tema que trata, el nuevo papel de Rusia, me interesa.

Desde 1991, fecha de la disolución de la URSS, hemos visto cómo los restos dispersos de la gran superpotencia, especialmente la Federación Rusa, se sumían en una postración larga y profunda. El mandato de Yeltsin, personaje histriónico y de gran frivolidad política, a lo que quizás no fuera ajeno el alcoholismo que padecía, fue especialmente penoso. El impasse fue aprovechado por la OTAN para avanzar posiciones, como si temiera la resurrección de la gran potencia a medio plazo, en lugar de sentar las bases para una nueva situación que revalidara la desaparición de la bipolaridad. No en balde la OTAN es una institución militar y, como tal, su obligación es mantener una situación de superioridad táctica y estratégica previniendo una posible confrontación bélica. Quizás por eso, al plantar cara Rusia en Georgia, ha dado inmediatamente la impresión de que estábamos de nuevo en la guerra fría, a lo que han contribuido las declaraciones poco afortunadas de C. Rize y S. Palin.

Tengo para mí que no se volverá a una situación de enfrentamiento bipolar porque las potencias emergentes (China, India y otras) tienen ya gran poder, no sólo demográfico, y son varias, situadas en diferentes áreas geográficas, sobre las que ejercerán una influencia creciente. El nuevo mapa geopolítico del Mundo será multipolar. La OTAN respondía a las necesidades defensivas de la gran potencia occidental cuando sólo tenía enfrente a otra gran potencia, la URSS, y cuando la confrontación tenía un sustrato ideológico, que hoy ha desaparecido. En el momento presente su permanencia, su revitalización a costa de erosionar el antiguo glacis defensivo de Rusia, en lugar de asegurar la paz, lo que promueve es la inseguridad por el recelo que despierta y las reacciones que genera, como se ha visto en Georgia. Por otra parte, para la lucha por las fuentes de energía, que marca ya las relaciones internacionales y lo hará mucho más en el futuro, no parece que sea un buen instrumento, ya que otro tipo de alianza, no militar, en la que Rusia pudiera integrarse tendría ventajas obvias.

En todo caso es evidente que Europa necesita de Rusia, sin que ponga en cuestión la alianza con EE.UU. Nadie debería estar más interesado en la superación de la OTAN que los propios países europeos. El posible déficit defensivo, que quizás produciría su desaparición, habría de cubrirse con un esfuerzo conjunto en el marco de la UE, lo que forzaría el alumbramiento de una política exterior común y la emancipación respecto de EE.UU. La confrontación con Rusia es artificiosa y parece responder a la nostalgia por una época en la que se demostró la superioridad de Occidente, pero no a las necesidades de los nuevos tiempos; los de la guerra fría ya son historia.

22 Sep 2008

Un predicador en la bolsa

Escrito por: arco el 22 Sep 2008 - URL Permanente

Las pestes medievales que se llevaron por delante a media humanidad causaron una profunda mella en los espíritus de la época, convencidos de que la causa no era otra que los pecados de los hombres y la consiguiente furia divina. Yo creía que esos tiempos habían pasado y que hoy buscábamos otros orígenes a las desgracias que asolan a la humanidad, pero está visto que soy un visionario, posiblemente peligroso. El señor Almunia, reputado economista y comisario en la UE, encuentra que la causa de la actual debacle financiera no es otra que la avaricia, feo pecado donde los haya.

Está claro que, planteada así la cuestión, las medidas a tomar son otras muy distintas de las que se están poniendo en marcha. No se si el señor Bush habrá escuchado al comisario, imagino que no, pero estoy seguro de que compartiría este profundo análisis de la situación, y que si alguien le llama la atención sobre el particular, no dudará en detener la política emprendida, porque las verdaderas soluciones podrían ser muchísimo más baratas, como se verá más abajo. Además, ¿qué regulación de mercados ni qué ocho cuartos? ¡Basta de inútiles especulaciones propias de intelectuales desocupados! Según se deduce de la novedosa hipótesis, lo que hace falta es limpieza de corazón y mucho amor al prójimo, porque es el Maligno, que ha emponzoñado el corazón de los jóvenes traders, el causante de la catástrofe.

Y ¿cómo se combate esta ofensiva del averno? Pues con armas espirituales, como siempre se hizo. Seguro que bastará con que cada mañana al abrirse Wall Street, en lugar de esos variopintos personajes que suben al balconcito a tocar la campana de apertura, debe subir un predicador que hable directamente al corazón de los brokers, alejando de sus mentes cualquier tentación de enriquecimiento, para ellos mismos o para quienes contraten sus servicios; que ganen, sí, pero poco. Si se viera necesario, durante la jornada se podrían leer por megafonía algunos textos santos ad hoc, como en otro tiempo hacían los monjes en el refectorio. ¿Quién duda de que las cosas cambiarían radicalmente? El ejemplo debería seguirse en todas las bolsas y salas de mercado, adaptándolo, por supuesto, a las costumbres y creencias locales.

Otro gallo nos cantaría si así se hiciera.

18 Sep 2008

Reflexiones sobre la democracia (3). Economía.

Escrito por: arco el 18 Sep 2008 - URL Permanente

La democracia ha sido la obra de las clases medias, como se ve al analizar la historia. Las más sólidas democracias son precisamente aquellas que cuentan con estratos sociales intermedios muy amplios y absolutamente hegemónicos; en aquellos lugares en donde la polarización de la riqueza impide el desarrollo y afianzamiento de tales grupos se encuentran las mismas dificultades para consolidar un sistema democrático. Por eso mismo, si hoy tenemos un número de democracias, al menos formales, mayor que en ningún otro momento se debe más a la hegemonía de Occidente y a su influencia que al desarrollo interno de los países que las ostentan, ya que, por desgracia, no vivimos tiempos que puedan presumir de reducción de la pobreza a nivel global.

Sentado este principio que relaciona la democracia con la economía, con la riqueza y su distribución, echemos una ojeada al modo como interaccionan una vez establecida la primera. La política incluye a la economía; existe pues una política económica, que no sólo se ocupa del crecimiento, sino también de mejorar la distribución de la riqueza. Para ello el ejecutivo ha de intervenir, puesto que el mercado puede, por sí sólo, generar crecimiento y hacer a la economía más y más eficiente, pero es ciego para la justicia social, es incapaz de distribuir con equidad; al contrario, tiende a acumular la riqueza donde ya la hay. En la buena distribución de los bienes le va a la democracia su propia existencia, como demuestra un estudio del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) realizado sobre la población latinoamericana en 2004 y en cuyas encuestas el 54.7 de los entrevistados en 18 países estaría dispuesto a aceptar una dictadura si resolviera los problemas económicos. La política de no intervención a ultranza, que sostiene el neoliberalismo, es contraria a la salud democrática; ello sin tener en cuenta la hipocresía que encierra, como se ve en las nacionalizaciones de estos días en EE.UU, abanderado del ultraliberalismo, de bancos en apuros, o en las declaraciones del presidente de la CEOE ayer, reclamando un “paréntesis en la economía de libre mercado” ante las dificultades, de ellos, claro.

Para que esa intervención necesaria sea eficaz, los gobiernos deben esforzarse por conservar los resortes adecuados, sin perderlos vía globalización en la desregulación que impone la práctica neoliberal de moda, o sometiéndose sin más a los dictados de los organismos transnacionales, dominados por los mismos intereses. La ineficacia en la preservación de esos instrumentos es una clara ineficiencia democrática.

17 Sep 2008

El capitalismo en la encrucijada

Escrito por: arco el 17 Sep 2008 - URL Permanente

El capitalismo es un sistema muy serio, con principios muy firmes y hábitos casi inalterables, lo que ocurre es que no le damos crédito y una y otra vez nos quedamos perplejos ante su modo de comportarse. Aunque, dicho sea en nuestro descargo, un pelín rarito sí que es; si se tratara de una persona y la examinara un psiquiatra le diagnosticaría un trastorno bipolar, periodos de euforia alternando con depresiones. De cualquier forma, siempre se comportó así y, además, con método. Quiero decir que cuando los economistas analizan el discurrir histórico del mercado detectan que las crisis se presentan en el tiempo según una secuencia bastante estable, sin muchas excepciones, aunque con cierta complejidad, porque se superponen secuencias de crisis de diferente condición y distinta longitud de onda (distancia temporal). En los periodos de euforia, como el que acabamos de pasar, nadie quiere hablar de que acabará en una crisis y menos sobre la importancia y el carácter que ésta tendrá; tendemos a pensar que por fin el sistema encontró la clave de la estabilidad y que ya sólo cabe temer pequeños altibajos en su comportamiento. En los momentos de depresión, si es importante (1873, 1929, 1973, 2008?), muchos aseguran que es el fin del sistema, que ya nada será igual.

Lo cierto es que después de cada uno de esos trances, que son auténticos cataclismos económicos, el capitalismo reverdece como el bosque tras el incendio, rejuvenecido y dispuesto a nuevas tropelías con armas impensadas años atrás; mientras, los economistas se entretienen analizando las causas del suceso, sin que eso apenas sirva para evitar el próximo fracaso, porque tendrá otros condicionantes a los que no se les quiere prestar atención, porque, en su buen momento, hacen las delicias de industriales, comerciantes, especuladores, banqueros o cualesquiera estén en candelero entonces. No es que las bruscas interrupciones de la prosperidad nos cojan de sorpresa, es que se quiere exprimir hasta las heces el momento de bonanza a sabiendas de que eso sólo conducirá al abismo. Al final, en el sálvese quién pueda, siempre tendrán ventaja los causantes de la catástrofe que, a esas alturas, estarán forrados.

En este caso, la crisis de hoy, nadie más culpable que los protagonistas de la especulación financiera, ejecutivos con remuneraciones millonarias y bonus astronómicos, a los que su propia situación induce a no prestar atención más que al ejercicio presente, que ha de ser brillante a costa de cualquier riesgo; o los responsables políticos, que han hecho oídos sordos a las alarmas y han preferido suscribir la estúpida (por mil veces rebatida) idea de que el mercado todo lo arregla; y los dirigentes de organismos internacionales, cementerios de elefantes para políticos y ejecutivos dignos de premio por sus acciónes, o inacciónes, pasadas. En resumen, una casta, nueva aristocracia, que poco tiene que ver con el común de los mortales sufridores de todas las disciplinas que impone la crisis, que controla todos los resortes que importan a nivel global, pero que nunca pulsa en interés general.

15 Sep 2008

¡La escuela es una mariconada! Machismo y fracaso escolar.

Escrito por: arco el 15 Sep 2008 - URL Permanente

Cuando hablamos de machismo pensamos siempre en las nefastas consecuencias que tiene para las mujeres, pero pocas veces nos paramos a evaluar el posible daño en los mismos hombres o en la sociedad en general. La sociología y la psicología modernas muestran como el machismo es conflictivo y genera trastornos sociales indeseables; la escuela es uno de ellos. Fijémonos en algunos datos de la realidad española, pero perfectamente extrapolables a todos los países de nuestro entorno cultural[1]:

· De los jóvenes españoles entre 16 y 35 años el 41’5% de los varones no han logrado pasar de los estudios primarios; las mujeres en la misma situación son sólo el 28’3%.

· Un 23% de las chicas dejan la secundaria en la primera etapa. Los chicos un 34’2%

· Últimamente un 50% de las mujeres han obtenido un título universitario frente a tan sólo un 36’6% de los hombres.

· De cada diez personas que acaban una licenciatura seis son mujeres.

Las cifras son elocuentes y disipan cualquier duda: el fracaso escolar es masculino; no es que no se de en las mujeres sino que la diferencia que sacan los varones es apabullante: “hoy día ser chico en el sistema educativo obligatorio es un indicador de fracaso escolar de igual importancia que pertenecer a un grupo marginal”. A lo que hay que añadir que la mayoría de alumnos con problemas de convivencia –disciplina decíamos hace unos años– son chicos, principales protagonistas de conductas disruptivas –tecnicismo que designa comportamientos díscolos que entorpecen la marcha del proceso educativo.

Lo que caracteriza a la adolescencia es el deseo de ser adultos, en el caso de los chicos, ser “un hombre de verdad”; pero ¿qué encierra esta expresión en su mente? ¿Cuál es el modelo de hombre socialmente dominante? Si nos movemos a nivel de las concepciones hegemónicas habremos de reconocer que nuestra sociedad es sexista, patriarcal y heterosexista, y estas son las claves con las que se construye el modelo. El sexismo implica que los hombres son diferentes de las mujeres, lo cual biológicamente es obvio, pero no socialmente. El patriarcalismo conduce a considerar al hombre superior a la mujer, reservándole la dirección, las decisiones y también las tareas de proveer y proteger, generando una dominación masculina que lo impregna todo. El heterosexismo no es sólo la manifestación de una orientación sexual sino una ideología represora de todo lo que escape al estándar sexual.

De esta sociedad así conformada se extraen los valores que dibujan la identidad masculina con la que el adolescente construirá su modelo. La competitividad, el recuso a procedimientos expeditivos –violencia– para imponer intereses y criterio propios; la minusvaloración del diálogo, la negociación y la cooperación; el sentimiento de humillación ante deseos o comportamientos que se consideran femeninos, son algunas de las actitudes con las que se aproxima al comportamiento del “hombre de verdad” que tiene en su mente.

El medio escolar se le antoja un ámbito femenino porque en él aprecia una mayoría abrumadora de profesoras, primacía de la cooperación sobre la competencia, valoración del diálogo y la negociación, primacía de la palabra sobre la acción. En resumidas cuentas, optará por priorizar la “cultura del patio” –espacio donde reinan los “valores masculinos”– sobre la “cultura del aula”, percibida como espacio femenino. El resultado será la automarginación y el fracaso.

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No he hecho en esta entrada más que condensar, y quizas estropear, parte del excelente trabajo de Daniel Gabarró: Transformar a los hombre: un reto social, al que podéis acceder si os preocupa el tema del machismo en http://www.danielgabarro.cat/ Las ideas, los datos y las expresiones y frases entrecomilladas le pertenecen.




[1] What about the boys? (¿Qué les pasa a los chicos?) se titula un conocido trabajo elaborado por V. Foster de Australia, M.Kimmel de EE.UU. y Ch. Skelton del Reino Unido, que profundizan en la cuestión y nos demuestra que no estamos ante un asunto local


13 Sep 2008

¡No me fío de los físicos!

Escrito por: arco el 13 Sep 2008 - URL Permanente

La primera entrada que escribí para este blog, hará muy pronto un año, la titulé “Física y química”, en ella mostraba mis simpatías por la última; la física siempre me pareció dura y arriscada. Hoy tengo que volver a confirmarme en lo dicho entonces, después de las dos noticias que en días sucesivos nos ha proporcionado la actualidad. Ayer todos los medios se hacían eco de la puesta en marcha del famoso acelerador de partículas LHC en Suiza, con el que se espera hallar una partícula con el horrendo nombre de bosón de Higgs; hoy se nos anuncia que científicos de Harvard han “fabricado” una casi célula y anuncian más para el próximo futuro, casi, casi creando la vida.

Mi ignorancia en estos temas es abisal pero según he entendido se trata de lanzar dos haces de partículas en sentido contrario para que colisionen; con ello esperan los físicos recrear la situación justo en el instante del Big Bang. De momento han lanzado partículas en un sentido y luego en otro: probando, probando. Afortunadamente van a dejar lo de la colisión para dentro de un mes; afortunadamente porque me entero que otros científicos, al parecer minoritarios, los pobres, afirman que podría formarse un agujero negro que se tragara la Tierra, o algo así. Para tranquilizar, la otra parte –los optimistas– nos dice que si acaso se formarían mini agujeros negros. ¿Cómo de minis? digo yo, porque no es lo mismo que se traguen un par de vacas, que el Mont Blanc, o hagan de las suyas sólo dentro del dichoso acelerador ¡Nunca me fié de la física! Todo parece muy serio y como muy previsto, pero a la hora de la verdad…

Los suizos no se cómo se lo han tomado, pero de momento ni se les oye protestar. La verdad es que están acostumbrados a sacar provecho de otros agujeros y quizás piensen que si se sume el Mont Blanc en las profundidades siempre podrían cambiar el alpinismo por la espeleología. A mí desde luego me han dado el mes, preferiría que no me tocaran las partículas.

En las antípodas están los bioquímicos de Harvard que han creado en laboratorio lo que llaman una protocélula y anuncian la creación de otra con ADN y todo, fabricando cada uno de los genes, para que luego pueda replicarse solita. Parece como muy artesanal, pero también lo fue la creación del hombre con aquel puñado de polvo, y mira... Esto es constructivo y se le ve buena intención, lo otro es malsana curiosidad y ganas de ponernos a todos en un brete. ¡No me fío de los físicos!

12 Sep 2008

Georgia, nuevo episodio de la guerra del petróleo.

Escrito por: arco el 12 Sep 2008 - URL Permanente

El conflicto de Georgia que nos ha sorprendido finalizando el verano nos ha trasladado como por arte magia a los escenarios de la Guerra Fría. La verdad es que cuesta identificar las verdaderas motivaciones de unos y de otros por debajo de las declaraciones oficiales que nadie con sentido común puede creer, naturalmente. Mi amigo comunitario Emilio elaboraba hace unos días un resumen basándose en lo que había aparecido en la prensa. Era una buena síntesis pero en ella, creo recordar, no aparecía lo que yo entiendo que es la cuestión de fondo, que trataré de explicar muy brevemente con la ayuda de algunos mapas.

En julio del 2006 se inauguraba el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan (BTC). Como se ve en el mapa el oleoducto nace en Azerbaijan, atraviesa Georgia, evitando Armenia y después alcanza el Mediterráneo en el puerto turco de Ceyhan. Los dos primeros estados son antiguas repúblicas soviéticas, pero hoy alineadas con USA y la OTAN; ambas además mantienen acuerdos militares con Israel; Turquía es miembro de la OTAN desde los orígenes de la organización. Naturalmente es un oleoducto destinado a abastecer a occidente con hasta un millón de barriles diarios, pero existe también un acuerdo con Israel (una numerosa y cualificada delegación de este país estuvo presente en la inauguración) para la construcción de un oleoducto submarino hasta un puerto israelí (Askhelon) y de allí al mar Rojo, desde donde podría abastecerse a oriente. De aquí se deducen dos objetivos importantes: 1) obtener petróleo de las grandes reservas eurasiáticas, antes en manos de la URSS, evitando a Rusia; 2) utilizar a Israel como pieza esencial y como intermediario para el abastecimiento de los aliados orientales. Mantener a Georgia atado a Occidente con todo tipo de promesas y alianzas es esencial para la seguridad del proyecto. ¿Se entiende ahora el desparpajo con que Saakashvili atacó a Osetia despreciando la enorme superioridad de Rusia? ¿No será que estaba seguro de encontrar apoyo USA, o incluso de la OTAN, que frenaran a los rusos? De cualquier modo parece que pecó de ingenuo y precipitado o quizás nadie esperaba una reacción tan fulminante y enérgica de Rusia.

En resumidas cuentas: ni los osetios, ni los abjacios, ni los georgianos importan un rábano a nadie, esto no es más que otro episodio en la guerra del petróleo. Mantener en esta zona la doctrina contraria a la que se sostuvo en Kososvo se explica sólo porque el derecho a la independencia de la provincia servia o a la integridad territorial de Georgia son nada más que humo para ocultar otros intereses, en este caso, el petróleo.

En el siguiente mapa podemos ver toda la zona con las áreas que constituyen las grandes reservas de gas y petróleo, los oleoductos, las zonas de conflicto, especialmente Irak y Afganistán y algunos de los estallidos localizados. El mapa es de hace un par de años y por eso el oleoducto en cuestión aparece todavía como un proyecto.

Durante los años de la Guerra Fría se dilucidaba la hegemonía de las dos superpotencias, todo lo demás era secundario. Hoy la cuestión es el control de las reservas energétivas, todo lo demás se verá en función de esta premisa fundamental. Nada que ocurra en esa zona es ajeno al problema del petroleo. En realidad hace años que estamos en plena guerra del petróleo y lo sucedido en Osetia no es más que un "efecto colateral".