21 Mar 2008

La invasión árabe ¿mito o realidad?

Escrito por: arco el 21 Mar 2008 - URL Permanente

Hemos aprendido todos sobre el pasado de nuestro país y de la humanidad en la adolescencia. No es una etapa de la vida en la que nos contentemos con ambigüedades, con sutilezas científicas sobre probabilidades o interpretaciones. A esa edad sólo nos valen las certezas. Por eso, quizás, los pocos conceptos adquiridos sobre nuestra historia se nos antojan verdades inapelables y cuando alguien los pone en duda nos produce escándalo o una profunda desconfianza; como además el pasado de nuestra comunidad social se interioriza fácilmente, haciéndole formar parte de nuestra propia personalidad, la duda sobre hechos del pasado asumidos como verdades se convierte en dramática. Pocas cosas despiertan más desconfianza y sospecha que una revisión histórica; muchas veces, tenemos ejemplos vivos, se transforma en cuestión política.

Pero la historia no es, ni mucho menos, una ciencia exacta. Los historiadores a veces no cuentan con datos suficientes; en otras ocasiones el exceso de información es el obstáculo para clarificar los hechos, los árboles no dejan ver el bosque; pero en cualquier caso ha de interpretar lo sucedido, y, como el historiador convive necesariamente con los valores de su época y es portador de una ideología determinada, siempre, de los mismos sucesos, podrá haber distintas lecturas, dependiendo de la época o de las personas que la hagan. Lo cierto es que grandes etapas de la historia de España plantean más dudas que certezas, y una de ellas es el largo y trascendental periodo que va del S. V al IX o X, que incluye la monarquía goda y la invasión musulmana hasta la consolidación del Estado cordobés.

El S.VIII es una fecha crucial: en el 711 se produce el desembarco de un ejército musulmán en el sur peninsular, que derrota al rey visigodo (Guadalete) y de modo fulminante se apodera de toda la Península, comenzando así un periodo de ocho siglos de dominación árabe. Por su parte los árabes habían sido islamizados por Mahoma en el S. VII (la Hégira tuvo lugar en el 622). En un tiempo record dominan toda la Península Arábiga y se extienden por todo el Oriente Medio y, a la vez que marchan hacia el Este, inician la conquista de África (Egipto 639-643); en el 697 están en Túnez. En catorce años han sometido a los bereberes y están dispuestos a ocupar la Península, lo que consiguen en tan sólo tres años. El rapidísimo avance militar es sorprendente, pero lo es más la facilidad con que las poblaciones del norte de África y de España se islamizan: en el S.X los cristianos en territorio musulmán (mozárabes) eran ya una minoría.

Esta vertiginosa secuencia ha planteado siempre infinidad de interrogantes, pero a pesar de todo prevaleció la versión tradicional basada en los cronistas árabes –no anteriores al S.IX; carecemos casi en absoluto de fuentes de la época–, avaladas por Leví Provençal el gran historiador de la España musulmana. En 1974 se publicó “La revolución islámica en occidente” de I. Olagüe[1], que planteaba una tesis novedosa y radical. El libro cayó en el olvido, pero la polémica ha vuelto a plantearse con su reedición y con la aparición de otros estudios como el de González Ferrín “Historia General de Al-Andalus”[2]. La tesis de Olagüe niega la existencia de una invasión árabe, para lo que aporta argumentos de peso que sorprende no hayan sido tenidos en cuenta antes o no se hayan valorado suficientemente. Considera que lo que llamamos conquista no es más que un periodo de guerras civiles en que termina la monarquía visigoda. La islamización una lenta transformación de variantes del cristianismo antiguo que no aceptaban la divinidad de Cristo (arrianismo), de modo que hasta el S. X y sobre todo el XI en que se produce la invasión almorávide (primeros fundamentalistas islámicos), cristianos y musulmanes no eran más que herejes los unos para los otros, pero sin conciencia de profesar religiones distintas. Por su parte González Ferrín abunda en esta idea general e insiste en la filiación europea de la cultura andalusí.

Nuestro pasado árabe se desmoronaría así como un castillo de naipes y, naturalmente habría que replantearse el concepto de reconquista, que ya los historiadores recientes habían relativizado reduciendolo a tan sólo los siglos XI al XIII, con el epílogo de la guerra de Granada.

¿Hasta dónde está contaminada por el mito y la leyenda la historia real de este periodo? Desde luego parece imposible la llegada de numerosos árabes en el 711; y si eran sólo los oficiales de un ejército de bereberes, estos no podían estar todavía islamizados. En todo caso el contingente que desembarcó en las dos primeras oleadas (Tarik y Muza) y que realizó la conquista no superaban los 18.000 hombres para un país de unos 5 millones de habitantes y unos 500.000 km2, al que se dominó en tres años, los romanos tardaron doscientos (218 a 17 a.de C.). Sumando los contingentes posteriores, que están documentados, se puede concluir que no sobrepasaron los 60.000 individuos los que vinieron desde África a lo largo de los 8 siglos. Llamar a esto invasión parece un exceso.

Lo que entendemos por cultura islámica no es más que un conglomerado de elementos bizantinos, persas, griegos, hindúes y hasta visigodos –el arco de herradura que parece una de sus señas de identidad es visigodo–. La lengua es la única aportación propiamente árabe y su difusión está ligada a la religión –el Corán traducido pierde su carácter sagrado– mucho más que a la conquista. ¿No sería la religión islámica, que en su origen fue una síntesis y simplificación del cristianismo, en su versión no trinitaria, y del judaísmo, la que construyó un espacio para el contacto de todos esos elementos culturales, creando un ámbito propio que adquirió personalidad con el tiempo?

Las nuevas tesis contestan satisfactoriamente a algunas interrogantes pero plantean otras. Lo cierto es que la polémica está servida. Recientes estudios genéticos (ADN mitocondrial) realizados sobre población de España, norte de África y Oriente medio descartan una presencia significativa de elementos africanos y sobre todo árabes[3] en nuestro país. Este tipo de estudios y la arqueología, dada la pobreza, por un lado, y la poca fiabilidad, por otro, de las fuentes escritas son las que ahora tienen la palabra.

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Este post ha tenido una gran aceptación, es uno de los más visitados hasta el momento, eso me ha llevado a ampliar y precisar el tema aquí tratado en una miniserie de artículos cuyos enlaces os ofrezco:

El extraño caso de los árabes invasores(1)

El extraño caso de los árabes invasores (2) Quién nos contó el cuento y por qué lo creímos

El extraño caso de los árabes invasores (3) El cuento

El extraño caso de los árabes invasores (4) La versión no autorizada

El extraño caso de los árabes invasores (5) Los sabios indiscretos




[1] Ignacio OLAGÜE: La Revolución Islámica en Occidente. Ed. Plurabelle. 532 pgs.

[2] Emilio GONZÁLEZ FERRÍN: Historia General de Al-Andalus. Ed. Almuzara. Córdoba, 2007. 606 pgs.

[3]Genética e historia de las poblaciones del N. de África y la Península Ibérica Investigación y Ciencia, nº de febrero de 2003. E. BOSCH, F. CALAFELL y otros. Unidad de Biología Evolutiva de la Universidad Ponpeu Fabra de Barcelona


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12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

José Antonio Hurtado García dijo

Hace mucho tiempo que leí el lbro de Olagüe, antes incluso de comenzar los estudios de doctorado, y me pareció tan apabullante que no entendía como el resto de historiadores no lo aceptaban "a pie juntillas".

No conozco el de González Ferrín porque mis estudios se han concentrado en otros temas, pero me alegro que la polémica iniciada por Olagüe vuelva al candelero.

f-menorca dijo

Me parece una opinión interesante, yo siempre me he preguntado por los efectos de la dominacion árabe, si estuvieron tantos siglos, habrian tenido tiempo de islamizar completamente la peninsula. Como siempre, me gustaria incidir en estos estudios, mi agenda me contradice. Articulos como el tuyo, son quizá mi única fuente de sabiduria.

José Antonio Hurtado García dijo

Hay que entender el concepto de islamización en una forma distinta a la imperante, un concepto que viene desde el mundo Antigüo donde la convivencia entre religiones y el pago de impuestos extraordinarios a la ciudad o al Emperador por tener justicia propia o diferir en determinadas situaciones políticas era moneda corriente en el Oriente.

Ese concpeto excepto en momentos muy puntuales sigue a lo largo y ancho de todos los territorios ibéricos bajo digamos bandera islámica y genera que los disidentes religiosos con poder económico vean las ventajas de aumentar ese poder adoptando la religión islámica.

Bajo esa óptica, con núcleos religiosos judíos y cristianos más o menos fuertes en función de la época, es como tenemos que entender "la conquista", y con el añadio de la herencia visigótica (también típica del Imperio Romano) donde si un señor adoptaba una religión, lo hacían junto a él toda su familia, vasallos, criados, servidores...

arco dijo

f-menorca, me alegro de que encuentres útil el post. Siempre que uno publica algo no puede evitar preguntarse si servirá para algo.
Un abrazo.

arco dijo

José Antonio, es muy cierto lo que dices, siempre se apeló a esos argumentos para explicar el por qué de tan rápida conquista e islamización, pero no parece suficiente. Las ideas que aportan estos "disidentes", en cambio, lo explicaría mejor. Ademas las críticas que he podido leer, aunque procedan de historiadores de prestigio, no entran en el fondo de la cuestión y suenan a descalificaciones sin más. Únicamente Pierre Guichard se ha molestado en analizar algunas cuestiones concretas y aportar ideas propias. A veces sorprende la fuerza que tiene la inercia en el campo de la ciencia, creo que tú lo sabes bien.
Un abrazo.

Milano dijo

A pesar de no ser un entendido encuentro todo esto interesantísimo. Te aseguro, ARCO, que tus entradas me sirven de mucho. Un abrazo.

elefanteblancoster dijo

Gracias por esta interesantísima entrada que transmite tan bien una alternativa más que posible a la versión tradicional de lo que sucedió en la Edad Media en la península ibérica. Y que además abre el campo de que, en paralelo a los estudios históricos, hay que hacer una "historia de la historia", es decir, cómo influye el momento social y político en que se hace el estudio histórico en las conclusiones a las que se llega.

Un abrazo.

José Antonio Hurtado García

José Antonio Hurtado García dijo

Ya te dije que por haberme dedicado a otros temas desconozco como ha evolucionado, y si te aseguro que la ciencia es casi más conservadora que la propia religión...

Creo que sería interesante nos resumieses, si es posible y no es mucho pedir, de ese penúltimo párrafo en el que apuntas por donde se está moviendo las nuevas teorías. Ese párrafo es, a mi modo de ver, completamente cierto y yo lo tengo muy presente cuando se afirma que la lenga de los aborígenes canarios está ligada al bereber del norte de África, porque mi opinión es que ese elemento bereber proviene de la propia península Ibérica.

Gracias por este post tan interesante.

Paco

Paco dijo

Sí, el modelo de expansión islámica fue de bastante éxito de eso no cabe duda. Pero restar valor a las fuentes escritas por los mismos vencedores es tanto como se pretende en la vor´gine esnobista de anular el testimonio de los perdedores. Siempre se dice que la historia la escriben los vencedores, apoyándose en razones ocultas ¿Qué sentido tendría que los historiadores islámicos quisiesen camuflar bajo acciones de guerra lo que según esta teoría fue una conversión religiosa antes las excelencias de la nueva fe? Cierto que el reino godo estaba muy debilitado económicamente, políticamente y religiosamente. Desde la época de Justiniano (S.VI) en que en Bizancio apareció la primera epidemia de peste bubónica , su incidencia en Europa resultó catastrófica. Si tenemos en cuenta que por la naturaleza del vector de esta pandemía y por efecto de que las poblaciónes en los extremos de Occidente y Oriente se hallaban menos inmunizadas, se explica que un Oriente Medio como zona de paso ya má inmunizado pudiese actuar sobre los extremos más debilitados. En efecto el impacto demográfico de la peste en Medio Oriente fue débil mientras en Europa incluida España fue inmenso, de modo que en el año 1000 había menos población en Europa que en los primeros tiempos del Imperio romano (S.I) ¿no se deberá a esto como factor clave la expansión del del Islam?.
Aparte estaba que aun siendo cierto que el ejercito arabe-bereber era relativamente poco numeroso en relación a la población hispanovisigoda. ¿No es cierto que los mismos visigodos consiguieron un impacto similar anteriormente conquistando España o es que ellos eran numerosísimos?
Al parecer dichos ejercitos se concentraron en avanzar rápidamente hasta conquistar los centros de poder (Medina Sidonia, Sevilla, Mérida, Toledo etc.). Los hispanogodos pensaron que ellos venían para marcharse como "mercenarios" de parte de una facción suya, lo que les hizo no resistirse más. ¿Al fin al cabo que más da Rodrigo o Witiza?
La aplicación de la ley islámica que supone que si ningun musulmann puede ser "siervo" o esclavo de un cristiano, tuvo un efecto de un bucle de ralimentación positiva, los siervos se convertían para obtener su condición de ciudadanos libres, y los amos se convirtieron para poder mantener su dominio al manos económico sobre los que pasaban a ser sus trabajadores. Todos estos factores explican la rápida islamización de España, no niego también el efecto de una nueva religión mas simple y adsequible al pensamiento, que puidese poner paz en una sociedad tn devastadas por luchas doctrinales entre arrianos y católicos. Este sería un factor más pero no el determinante.
Si todo el proceso fue tan pácifico como quieren entender hoy los partidarios de Olagüe ¿La conquista del Norte de Africa fue también pacífica? No ,¿ pues porqué entonces habría de cambiar la tónica de la expansión nada más pasar el estrecho de Gibraltar? ¿Y es que no existió Poitiers en el 732 d.C.?. Revisionismo historico sí, pero no tanto.

arco dijo

PACO. Te recomiendo la lectura del libro que cito arriba en las notas: Emilio GONZÁLEZ FERRÍN: Historia General de Al-Andalus. Ed. Almuzara. Córdoba, 2007. El autor es catedrático de la universidad de Sevilla y con este ensayo ha dado nueva vida, mejor fundamentada, a las tesis de Olagüe. Sin duda que encontrarías en él contestación a todas las cuestiones que planteas en tu comentario.
Por contestar a alguna de tus dudas: El caso de los godos es por completo diferente porque entonces se trató de una verdadera invasión, un pueblo entero, no un ejército y por otra parte durante un par de siglos se mantuvieron como una minoría dominate de caracter militar, cuando se integraron lo que ocurrió fue que casi se diluyeron en la masa hispanoromana. Su número era además mayor. Los cálculos sobre el contingente musulmán (Montgomery Watt: Historia de la España islámica. Alianza Editorial) no superan los 60.000 y eso teniendo en cuenta un largo periodo de varios siglos. Una insignificancia.
El problema de las fuentes es capital. Lo cierto es que carecemos de noticias directas de la época. Cero absoluto durante el siglo VIII. Los cronistas musulmanes son muy posteriores y sus relatos son fantasiosos y cargados de leyendas inaceptables. El problema es que, el padre de la Historiógrafía sobre al-Andalus, Leví Provençal las aceptó, expurgándolas en lo posible de mitos inaceptables pero asumiendolas como veraces en su casi totalidad. La historiográfía posterior ha partido siempre de este patriarca de la historia de este periodo sin plantear crítica alguna, debido a su inmenso prestigio. Lo que ocurre ahora no es más que el nacimiento de una actitud más critica y racional sobre el problema.
Un saludo.

Paco

Paco dijo

También el General Gonzalo Queipo de Llano tomo Sevilla o el mando militar de la misma durante la Guerra civil española con unos 200 hombres cuando llegó desde Huelva. La ciudad en aquel momento tenía unos 300.000 habitantes.

arco dijo

¡Vaya ejemplo que me pones! Me temo que una polémica sobre el tema iba ser por completo esteril. Vuelvo a remitirte a los creadores de la tesis innovadora, yo sólo me he hecho eco de la misma, eso sí, con simpatía, porque me parece muy plausible. Las CREENCIAS demasiado consolidadas sobre cuestiones científicas son perniciosas.
Un saludo.

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Tutti frutti

El título de este blog procede de la mezcla desordenada de temas que constituyen su contenido. Sin embargo, como mi vida profesional, ya lejana, giró en torno a la enseñanza y a la historia, ambos intereses le dan el toque de personalidad, el estilo que cualquier obra humana requiere, y una cierta unidad.
Firmo mis entradas con el seudónimo de Arco por un, quizá, excesivo pudor cuando lo creé, pero mi nombre es Arcadio y observo el mundo y cuento mis impresiones desde Málaga.

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