12 Oct 2008

Dejadez

Escrito por: Iconoclasta el 12 Oct 2008 - URL Permanente

Es pura holgazanería, hoy no soy bueno ni me encuentro relajado porque alguna reacción química en mi cerebro haya creado endorfinas.
Por dejadez sería lo más correcto.

Cuelga mi brazo del diván y la mano parece flotar, los dedos se agitan lentamente palpando el aire, tal vez soñando en un coño caliente donde meter mis dedos rudos y secos como raíces extirpadas, algo que los hidrate.
Desear follar también es un síntoma de dejadez; indica que la mente está relajada y por lo tanto, dispuesta a la consecución del placer.

Es que estoy cansado. Y no físicamente; soy como uno de esos relojes suizos: antichoc, antimagnetic, wáter resistant 10000000 meters, cristal de zafiro anti-rayas como mis putos ojos (esta ostentación de irritación por mi parte, significa que eso de estar relajado es una cochina mentira de mi mente literaria).
Simplemente estoy cansado de aborrecer todo esto; deseo rendir mi pensamiento por un rato a todo lo que me rodea y dejarme llevar por la vida en la tierra. Fumar un cigarro y que una lepra se desarrolle tranquilamente en mis labios si ello es una consecuencia de vivir aquí: entre esto, entre vosotros.
Si no han podido corromper mis bronquios vuestros alientos, dudo mucho que un cigarrillo de tabaco negro, pudra a estas alturas cualquier parte de mi anatomía.
Pensar en cáncer de polla me da escalofríos, es por ello que me cojo el pene con fuerza. No se trata de un acto obsceno.
Es miedo puro.
Un poco de lascivia hay, para qué engañarnos.

Estoy confuso, estaba seguro de que era presa de una desidia deliciosa y casi voluptuosa; que por una vez estaba a punto de sentir esa empatía hacia mi entorno.
A pesar de todos mis esfuerzos, de mi dejadez; no es así.
Me gustaría, lo juro: relajarme y sentir vuestros pasos y vuestros roces y ruidos sin sentirme ultrajado en mi libertad e inteligencia.
Es imposible, una utopía. Deberían morir tantas personas, que el solo hecho de pensar en ello me provoca un vómito. Estos miasmas podrían ser la prueba de que mi odio hacia esta prisión de mierda en la que vivo, no es tal y tengo capacidad para perdonar vuestra vida. Incluso excusarla.

El hombre: ¿Es bueno? ¿Es malo? ¿Soy tan hijoputa como aparento?
Se me escapa una risa tonta. No es por lo de hijoputa, si no por la dejadez.
He de tener en cuenta que estoy relajado. Que la desidia se ha instalado en mi organismo. Actúa como un anticuerpo para evitar que me pudra como un cadáver en la cuneta de una carretera oscura. Los coches pasan veloces y no hacen ruido, no hay atmósfera que moleste e interfiera en mi pensamiento.
Los silenciosos coches respetan mi vientre en erupción. Mis ojos vidriosos.

Si no me dejara llevar por la desidia de vez en cuando, acabaría llorando en cualquier momento y en cualquier lugar. Es necesario desahogarse, y en mi caso, dejar de desahogarse es una antítesis que me relaja.
Me gustaría ser paradójico y demostrar así más ingenio.
No sé donde está esa belleza que algunos dicen que tiene la muerte.
Y no soy cobarde.
Sólo es un poco de dejadez. Un “no va plus”.
Son terroríficos los reflejos oculares de los peces en las pescaderías. Les pasa como a mí, no se creen que puedan estar muertos. ¿Y sus bocas abiertas? No saben que sus pulmones no funcionan.
Animalitos...

Lo mío no es muerte, es dejadez. Aunque no me vendría mal dejar de respirar de una vez por todas para que sea completa y efectiva la dejadez.
Me pregunto cuánta sangre cabe en nuestro cuerpo, dicen que cinco litros. A mí me parecen mil. Coño, es que llega la sangre hasta la puerta de la cocina. Alguien se equivocó contando litros de sangre. No sería la primera vez que confunden a un humano con una hiena.

Será una tontería, pero con toda esta dejadez, siento que el humo del cigarro me escuece en la herida del antebrazo. Desde el codo hasta la muñeca, me he tatuado una sonrisa sangrienta y cuando muevo los dedos, un tendón blanco con lunares rojos parece agitarse como un gusano entre la carne abierta.
Un gusano que se remueve inquieto, no quiere estar ahí.
Yo tampoco. No es por nada, es por vosotros.
Dejadez... La sangre mana y la desidia es el narcótico contra el miedo.
Qué más da, me importa una mierda que sea dejadez o simple holgazanería de pecado mortal. Cuarenta años de vida bien se merecen un momento para la desidia. Me la he ganado.

¿Resbalará mi hijo con la sangre cuando llegue a casa? Tendría que pegar una nota en la puerta.
Bah, es joven. Tiene tiempo para olvidar a un padre muerto, y sus ojos de pescado. La monstruosa sonrisa en su brazo. Carne desdentada.
No tengo hijo, estoy solo.
Me hubiera gustado tener un hijo que descubriera a su padre muerto.
Ser padre no es tan divino como dicen, tienes que engañar demasiado a tus hijos para que te adoren. Esas cosas pesan.
Lo sé por mi padre. Yo soy hijo.
Mentiras grapadas con sonrisas pegadas a besos, cosidos a amor.
Y todo está tan apretado, tan comprimido y compactado, que extirpar lo pútrido mutila lo bueno. No hubiera sido un buen cirujano.

Mi mujer gritará, y se pondrá histérica.
No tengo mujer que grite ante el esposo desangrado.
Estoy solo...
No me abro las venas por soledad.
Es por desidia, estaba aburrido de la vida.
Es mera dejadez.


Iconoclasta

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Blueve dijo

Es una opción de domingo, que no había contemplado...lástima que tu dejadez- si llega a buen puerto-me impida seguir leyéndote, me he divertido! Un abrazo tirita.

mayca1523 dijo

Joder................ bonito día de domingo.
Un beso Ico y mucha suerte.

Iconoclasta dijo

Ni por asomo es una buena opción, Blueve; lo único que tiene de bueno es que te hayas divertido.
Así que feliz domingo.
Un abrazo tirita... Qué ingeniosa.
Un beso.
Buen sexo.

Iconoclasta dijo

Mayca ¿cómo se te ocurre escribir una palabrota ante un texto tan sutil y delicado?
Genio y figura...
El domingo es la agonía del fin de semana, el mejor momento para un final de fiesta contundente.
Que no falte el humor a pesar de todo.
Besos y mucha suerte.
Buen sexo.

Minea dijo

Ay, ay, ay... qué dolor!

Un beso.

Minea.

Minea dijo

y por cierto, mañana tranquilamente te leo los otros dos que me quedan, que ahora es muy tarde y las niñas buenas se van a la cama temprano.

besote, Minea.

hurano dijo

Cuento con que sabrás dibujar esa sonrisa paralela y no en sentido transversal, pues los tendones cortados tienen poca capacidad de recuperarse, y el gesto de tu muñeca dará un aspecto de idiotes a tu figura.
En definitiva, hay que saber dibujar sonrisas.
Hay que saber hacerlo bien para no quedar tullido y corto en tendones.

Hay que esforzarse en esos momentos para que la dejadez no cumpla con un buen trabajo...un buen dibujo y una mejor sonrisa enrojecida creando reflejo rojo y carnal en las baldosas.

Y en la bañera, dicen, que la coagulación no dará al traste con esa dejadez...que no frustrará la frustración y que no tendrás que dar explicaciones de tu torpeza cuando despiertes en una camilla.

Dicen también, que hacer esas cosas es un delito.
Que dejadez por parte de los que dicen tales tonterías...Qué van, a detenerte?...¿a matarte quizás?

Qué torpes.

Mañana me leo la sección de sucesos...por dejadez...por no buscar de manera complicada.

BUeno...eso.-

Iconoclasta dijo

Las letras no duelen y la literatura nos hace engañosamente valientes.
Oye, no sé si sabrás que lo de "las niñas buenas", tiene una fuerte carga perversa nada propia de una niña buena. Yo diría y seguramente debido a mi mente lujuriosa, que es erótico. Es un asco ser tan carnal.
Besos Minea.
Buen sexo.

Iconoclasta dijo

No eres tú nadie divagando, oh gran Hurano.
El detalle de la bañera es un buen consejo, trascendente. Me puedo imaginar quedar tullido, vivo. Debería suicidarme dos veces por la humillación. Imposible.
Delito... ¿Y qué mayor placer habría que morir cometiendo uno? Quedar impune.
Sí que lo son, torpes.
Y no leas los sucesos, son todos iguales, como gran parte de los días. No hay suicidios románticos y carismáticos.
Buen sexo.

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Soy un cuenta cosas que escribe a veces con fortuna, que tiene suerte.
Y esto no me gusta, no me gusta el tiempo y lugar en el que vivo, sin embargo, me aguanto.
Me jodo, más concretamente.
Buen sexo.

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El amor que todo lo confunde

Es una novela corta, un thriller de un psicópata casado con una deficiente mental.
Como siempre, al más puro estilo iconoclasta y con las escenas tan explícitas como han podido ser posibles.
Es un relato que hiere la sensibilidad y para mayores de edad.
Está disponible en libro de tapa dura o descarga de archivo para su lectura en el ordenador.
Alguna vez tenía que dar rienda suelta a mi vanidad...
Lo encontraréis y podréis ojear en lulu.com: http://www.lulu.com/content/3341065

Buen sexo.
Iconoclasta

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