21 Jul 2008
El ángel roto
Se ha caído y se ha roto, el golpe de la puerta al cerrarse por una ráfaga de aire, ha hecho saltar de su soporte la figurita.
El ángel de terracota se ha hecho pedazos contra el suelo. La sonrisa modelada sigue siendo la misma. Y sus ojos, en otro trozo de cabeza, tristes y esperanzados niegan la sinceridad de esa sonrisa. Está segura de que dios los obliga a sonreír a su pesar. A los ángeles les pasa como a ella: no quieren ser lo que son. Hay cosas mejores.
Entiende a los ángeles.
Y ríe amargamente porque si los ángeles no existen, ella teme que tampoco existe para el mundo. Tiene miedo de parecerse a un ángel, tanto en su no querer ser como en la sonrisa falsa y forzada que cada día le duele más dibujar en su rostro.
A veces ríe con malditas las ganas.
No sabe lo quiere ser, pero esto no; no más tiempo.
¿Cómo va a desear ser lo que es, si una simple figurita barata, pone en marcha toda la tristeza necesaria para que los ojos se aneguen de lágrimas?
Una profunda tristeza.
Los ángeles caen porque vuelan, ella se rompe como la paja por ninguna razón.
La mujer siente ganas de llorar, de arropar el torso del angelito y acariciar sus alas rotas.
Parece que el pequeño, se agita entre sus manos, que expira el aire con cansancio, un pequeño gemido, y parece acomodarse entre sus manos. Tal vez se ha cansado de ser ángel y estar colgado de un soporte. De ser un adorno de algún dios cruel.
Se pregunta si ha sufrido, si está agonizando con dolor. Tal vez no sienta nada. Y teme que lo que único que siente el angelito, es alivio y descanso.
Está cansada como roto el ángel.
El ángel ya ha dejado de ser lo que no quiere ser. Ahora sí que es bendito.
No quieren dejar de ser ángeles, seguramente por puro aburrimiento. La eternidad no es un buen negocio. Las alas les deben picar en la espalda y se les llenan las plumas de piojos.
No son tan perfectos como dicen los gentiles y bondadosos.
Ella a veces se rasca el cuero cabelludo, porque la soledad le irrita el cabello. Quisiera extirparse con las uñas toda esa soledad. La angustia de una vida que la obliga a arrastrarse.
Como a los ángeles la eterna bondad les irrita las plumas.
Es todo tan monótono... Tan igual cada día...
Sólo necesita un abrazo, un susurro de amor. ¿Cómo puede vivir con ellos y sentirse tan terriblemente sola?
¿Cómo no puede querer a un hombre tan bueno?
Ama incongruentemente al ángel roto de la misma forma que amaba a su hijo cuando ayer mismo era pequeño y la necesitaba.
El ángel se muere entre sus manos hecho pedazos. Y ella, ahora desinfecta sus heridas con alguna lágrima.
Será tonta... ¿No le ha parecido ver una pluma de arcilla blanca cayendo en torbellino al suelo?
Los piececitos del ángel están intactos y ella los toca como tocaba los de su hijo. Ahora ya no, el hijo ha crecido; es un adolescente incómodo con las ternuras, como todos los adolescentes. Nada especial
El ángel quiere morirse. Y ella se iría con él. No puede dejar sola a la criatura. No puede dejar que muera así: solo y hecho pedazos.
Su mente está prendida de una tristeza que la hace más bella si cabe. Su cabello corto y despeinado le da una apariencia adolescente y su bata transparente, deja ver una piel bronceada y un cuerpo que aún miran con lujuria los hombres por la calle. Su marido no.
El ángel ya no se mueve, ha muerto y tira su cadáver al cubo de la basura. Las lágrimas hacen presión en sus ojos y tres gotas compiten por su rostro por ser cada una la primera en lanzarse al vacío.
Se mira en el espejo y dos ojos de color miel se clavan en los suyos y por el agujero negro que es la niña del ojo, el pequeño ángel se interna correteando tras una angelita.
Y un hombre y una mujer también saltan al negro agujero. Y se dejan llevar por lo que quieren ser, por lo que quieren hacer. El ángel hace gemir a la angelita. La mujer araña el torso del hombre y gime también con cada arremetida.
Sus manos abren la bata, y sus pechos asoman agresivos, la mano se desliza entre el rizado y poblado Monte de Venus; un dedo ávido colapsa de caricias ese bulto resbaladizo de fibra sensible que es el centro de placer del universo.
Y al placer se suma un deseo y la caricia es cada vez más agresiva y los dedos separan los labios y se internan en la humedad mientras una lágrima ha llegado al pecho y sigue su rumbo al vacío.
El ángel ha muerto y su sexo palpita. La masturbación es triste y poderosa. Necesita ser amada, quiere ser follada como hace años que no se siente así.
No es ángel ni madre, ni amante esposa, no quiere ser eso. Ya no. El tiempo pasa y los ángeles caen y se rompen en pedazos y su última voluntad es no seguir siendo divinos. Ni bondadosos.
Ella quiere ser follada y sentirse puta. Quiere entre las piernas la lengua más áspera que la haga lanzar alaridos de placer. No es buena, no es un ángel. Sólo una mujer con ganas de ser follada. No puede pensar con bellas palabras, está cansada de las buenas y correctas ideas que convierten los días en una prisión sin escape.
Y apenas es consciente de que de su sexo mana abundante el flujo y que la tristeza y el deseo de no ser más lo que es, penetra en lo más íntimo de ella palpitando, extendiéndose por dentro del organismo como un virus de placer apocalíptico.
Piensa que le va estallar el sexo por la forma en que parece expandirse entre sus piernas.
Y con la mano apresando con fiereza su sexo, su orgasmo sube triste, y el espejo le muestra a la bella mujer de pezones erectos y la tez perlada de sudor, abrir la boca en un suspiro. En un gemido.
Se sienta temblorosamente sobre la tapa del inodoro, aún con la mano entre las piernas.
No es una buena mujer, no es una santa, no es una madre afable. Ya no.
A veces teme caer y partirse y no tener a nadie que la llore, que sujete su cuerpo roto en un último instante.
No quiere un beso en la frente, ese beso que se lo den cuando muera, cuando se rompa en pedazos y no pueda sentirlo.
Rebusca entre los cajones del armario del lavabo y saca un paquete de tabaco y un encendedor.
Su respiración se ha sosegado, el humo sube por su rostro y le escuece en los ojos.
Desde la habitación, donde el ordenador zumba, llega el sonido de aviso de un diálogo. Con desgana, temiendo encontrarse con su amiga en este instante, se dirige al ordenador.
Un desconocido, ha abierto una conversación y ella acepta.
Una fotografía de la mujer sonriendo aparece en el avatar del cuadro de diálogo.
—Eres un ángel —escribe Limbo789
—Lo sé; un ángel roto —teclea con una sonrisa amarga la mujer.
Lágrima y ceniza caen en el teclado. Y tal vez, no está segura, una pluma de arcilla blanca.
![]()
Iconoclasta
Sobre este blog
La provocación en estado puro
IconoclastaSoy un cuenta cosas que escribe a veces con fortuna, que tiene suerte.
Y esto no me gusta, no me gusta el tiempo y lugar en el que vivo, sin embargo, me aguanto.
Me jodo, más concretamente.
Buen sexo.
El amor que todo lo confunde
Es una novela corta, un thriller de un psicópata casado con una deficiente mental.
Como siempre, al más puro estilo iconoclasta y con las escenas tan explícitas como han podido ser posibles.
Es un relato que hiere la sensibilidad y para mayores de edad.
Está disponible en libro de tapa dura o descarga de archivo para su lectura en el ordenador.
Alguna vez tenía que dar rienda suelta a mi vanidad...
Lo encontraréis y podréis ojear en lulu.com: http://www.lulu.com/content/3341065
Buen sexo.
Iconoclasta
Últimos Comentarios
- 666 pasa consulta 10 comentarios Iconoclasta gilermez04 Iconoclasta mayca1523 Iconoclasta
- El hereje Salvador Gaviota 12 comentarios Iconoclasta angie mora y edison calderon angie xiomara de calderon Iconoclasta gilermez04
- Religión y recompensa 25 comentarios Iconoclasta mayca1523 gilermez04 Iconoclasta gilermez04
- Detestables vecinos 45 comentarios Iconoclasta gilermez04 Iconoclasta Eduardo Flores Iconoclasta
- Sympathy for the Devil 13 comentarios Iconoclasta MINEA Iconoclasta gilermez04 Iconoclasta
Tags
Categorías
Enlaces
Buscar
ElPais.com Ultima Hora
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):


10 comentarios · Escribe aquí tu comentario
mayca dijo
Muy real y aunque no te guste la expresión "muy tierno", para muchas mujeres como la vida misma.
Suerte.
Iconoclasta dijo
Me gusta dar la sensación de ternura. Es difícil para este noble bruto que escribe con los pies, transmitirla.
Me haces un inmerecido cumplido.
Gracias Mayca.
Suerte.
Buen sexo.
hurano dijo
Pues yo venía a saludar tras mi confinamiento obligado...je je.
Y me encuentro mucho material nuevo...
Y es que lo vamos a pasar en grande ¿que no?
Salud
Buen (re)greso
Iconoclasta dijo
Hurano, no sabes lo que me alegra que estés de nuevo con las pilas cargadas. Y que al igual que Edmundo Dantes, hayas conseguido burlar ese confinamiento.
Ya decía yo que en La Comunidad se respiraba un aire mucho más alegre y festivo.
Bien hallado seas amigo.
Lo del material nuevo... Pues no pierdas mucho tiempo, sabes que me repito más que el ajo. Más de lo mismo.
Un abrazo.
Buen sexo.
hurano dijo
je je... esto si que es como llegar a casa. Gracias por dar la brasa.
Por cierto, hubo una quedada muy guapa y conocí a mucha gente excepcional.
Y no soy de los que usan "excepcional" como palabra de compañía.
Bienhallado seas...je je je
Iconoclasta dijo
Sé que aquella quedada no podía ser otra cosa más que excepcional.
Mi más sentida envidia por no haber podido conoceros.
Buen sexo, Hurano.
Minea dijo
Este texto me ha encantado, Iconoclasta. Es un pasada, la rabia de la vida, la ternura, la incapacidad de ser amada, la soledad y la búsqueda de consuelo. Muy bonito, muy directo al corazón.
Me iré poniendo al día poco a poco contigo, ya sabes que no he conectado apenas ultimamente y ahora ya ... es hora de leerte de y de mandarte un beso, aunque sea cibernetico.
Un abrazo, Minea.
Iconoclasta dijo
Aunque sea cibernético el beso, es un premio de los de estar sonriendo durante unas semanas.
Y tú te has quedado así de ancha con la carismática Ed.
Rabia, soledad, frustración... No tienen género, no son machistas ni femisnistas, atacan indiscriminadamente. sin escrúpulos.
Un beso.
Buen sexo.
Minea dijo
Juer, es verdad. Todos sentimos rabia, frustación, soledad... ¡qué rollo!...
A Ed ya la daré más historias. Creo que ni yo misma sé dónde me he metido al crear este personajes pero... ¡que salga el sol por donde salga!
un besazo.
Minea.
Iconoclasta dijo
Y es mejor que no sepas dónde te has metido, cuando de un personaje lo sabes todo, posiblemente tengas poco que contar. Que Ed viva, y tú te sorprendas de lo que nunca hubieras imaginado que podría decir.
Es la magia de escribir.
Un beso.
Buen sexo.
Escribe tu comentario