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    <body>&lt;DIV&gt;&lt;A href="http://photos1.blogger.com/blogger/2333/1475/320/6661.jpg"&gt;&lt;IMG style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; CURSOR: hand" border=0 alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/2333/1475/320/6661.jpg"&gt;&lt;/A&gt;&lt;FONT size=5&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Marchando con el rostro serio, cansado y con ganas de fatigarme a&#250;n m&#225;s; mucha tensi&#243;n acumulada. Las calaveras resecas crujen bajo mis botas y parece que se quejan: "Estamos muertos, no nos pises m&#225;s". Y no les hago caso; deben padecer cefalea. Adem&#225;s, supongo que toda esa fragilidad se debe a que no han tomado suficiente calcio en los &#250;ltimos 90 a&#241;os.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Afortunadamente no hay un solo rayo de sol, pero sudo copiosamente. Es esta ira. Y mis p&#225;rpados est&#225;n escaldados provocando que fuerce una torva mirada que asusta al viento. No me asusta la muerte ni los muertos; y en caso de que las cosas se pongan feas me sobra valor para lanzarme a la yugular de la muerte. Cuando me lo propongo, dios llora. Y satan&#225;s me da palmadas en la espalda. Flora Thompson escribi&#243; en El vuelo de la alondra: "El toro viejo viene hacia m&#237;, con la cabeza gacha, yo no retroced&#237;... Fue &#233;l quien se retir&#243;". Si yo hubiera sido el toro le habr&#237;a seccionado la femoral en mil&#233;simas de segundo. Aunque si me diera la gana podr&#237;a ejercer la misericordia y no mirar a los humanos como los insectos que son; esas vidas preocupadas y agobiadas por intentar morir ricos; en muchos casos sin disfrutar lo ganado. En algunos casos; los tarados nacen ricos y disfrutan su sarnosa vida como los emperadores romanos: sodomizaci&#243;n tras sodomizaci&#243;n.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Marcho con el rostro un poco m&#225;s alegre; le he pisado la cabeza a una rata y ha crujido, os hubiera dado grima de haber o&#237;do ese sonido, a&#250;n arrastro un trozo de carne sanguinoliento en la bota. No importa, nunca he sido delicado. La mano en descomposici&#243;n sube metros hacia el cielo cuando la elevo de una patada y a media altura le vuelvo a acertar con el pie y me salpica alg&#250;n l&#237;quido venenoso por el tiempo, infeccioso. Me limpio con la camiseta y sigo andando. Hoy no ha sido un d&#237;a precioso, no me he cansado lo suficiente pero; me han molestado m&#225;s que de costumbre, me molestan con su existencia. Debo castigar, me da igual quien pague...; no, no me da igual, busco con sa&#241;a al que ha de pagar. Por eso estoy aqu&#237;, para no matarlo r&#225;pido; me desahogo en este cementerio de parias. Tengo unos prontos muy malos, desproporcionados. Dios me lo dijo una vez: "ese odio tuyo hace da&#241;o al mundo entero". Satan&#225;s el muy p&#233;rfido, me toma por idiota y me dice: "Deber&#237;as ser m&#225;s agresivo" y se aleja un poco de m&#237; cuando me dice esto. Desgraciados. Lanzo un grito atroz y supongo que alguna venilla de la laringe se ha reventado, porque sale sangre. Y me gusta ser tan macho.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Cojo una tibia (debe ser de un cr&#237;o a juzgar por el tama&#241;o) y doy golpes fuertes y letales a todas las cabezas peladas que veo. Hay una con pelo y me concentro en ella, le acierto en la sien y sale rodando; en plena carrera una bola se desprende siguiendo un curso err&#225;tico; el &#250;nico ojo que le quedaba. &#191;Ser&#225; posible que el ojo a&#250;n pueda ver como ente individual? Lo cojo y a pesar de lo mal que huele, me lo acerco para observar a trav&#233;s de la ni&#241;a pero; s&#243;lo hay muerte ah&#237;, no hay viejas esperanzas ni sue&#241;os de liberaci&#243;n. Lo hago estallar entre mis dedos con rabia. Como si fueran los ojos de ellos, de &#233;l, de ellas. De los que me deben respeto y sumisi&#243;n porque soy mejor que ellos. Amor, s&#237; destilo amor por todos los poros de mi cuerpo. El amor es un sentimiento que nace directamente en mis cojones. Me rasco con ganas el tatuaje este de los huevos "666", el puerco de mi padre me tatu&#243; nada m&#225;s nacer dice mi madre. Mi madre es otra puerca, la odio. Me gustar&#237;a tener padres para poderlos odiar, a veces divago con rom&#225;nticas ideas. Pero ahora me siento tan atado al mundo, me siento tan prisionero e infectado por los humores de tanta gente, que necesito desahogarme, liberar toda esta presi&#243;n.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Es opresivo. Me ahogo.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Un cerezo... En estos momentos me hubiera dado igual que hubiera sido un ni&#241;o de teta, saco el hacha de mi cintura y lo destrozo con golpes inhumanos, el &#225;rbol llora y se parte, el &#225;rbol gime y sangra; es extra&#241;o. Pero esto mejora y me siento much&#237;simo mejor.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Se acaba este camino de muerte y salgo a una verde pradera y me siento bien. A&#250;n llevo en la otra mano la tibia. El hacha se ha roto y la he dejado haciendo compa&#241;&#237;a al &#225;rbol ca&#237;do que bien hubiera podido ser un querub&#237;n de los cojones con sus alas manchadas de sangre.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Me da igual.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;El anciano me saluda, como hacen los caminantes, yo le impacto con la tibia en la frente y muere mir&#225;ndome con extra&#241;eza.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Ha sido un mal d&#237;a.&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;Pero nos volveremos a ver.&lt;/SPAN&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: Courier New; COLOR: #ffff00; FONT-SIZE: 130%"&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;FONT size=5&gt;&lt;IMG style="WIDTH: 80px; HEIGHT: 52px; CURSOR: hand" border=0 alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: arial; COLOR: #ff0000; FONT-SIZE: 85%"&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT size=3&gt;Iconoclasta &lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;</body>
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    <title>666 Presentaci&#243;n</title>
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&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #00cccc; FONT-SIZE: 130%"&gt;&lt;STRONG&gt;Estos d&#237;as que ahora de repente se hacen m&#225;s largos, con m&#225;s luz; son una burla de los que ostentan el poder sobre los visibles.
Son d&#237;as m&#225;s penosos, d&#237;as de una luz forzada, impuesta. Amarga como la hiel que brota del h&#237;gado de la ni&#241;a muerta.
Me han contaminado el tiempo, yo que no estoy sujeto a nada ni a nadie, un funcionario mediocre ha conseguido colmatarme de ira.
Ha intentado adulterar mi ciclo vital, mis biorritmos.
Ahora pagar&#225;n.
Para los visibles, para gran parte de ellos no tiene importancia; pero para m&#237;, es una violaci&#243;n flagrante de mi libertad. De mi vida.
De mi invisible vida.
Odio cuando esos seres retorcidos deciden adelantar o atrasar la hora del d&#237;a, como si fueran brujos vividores en una aldea donde han de trabajar para ellos.
No tengo p&#225;rpados, son tan invisibles como mi polla y cuanta m&#225;s luz, m&#225;s tormento. Tampoco es un gran tormento; pero para un ser superior como yo es humillante que un mierdoso representante de un gobierno me moleste. Estas cosas no debieran ocurrir.
No es por una enfermedad mental por la que busque descanso y relajaci&#243;n en tanatorios y morgues. Soy un hombre invisible con costumbres de vampiro.
Soy un hombre invisible al que no le gusta ni soporta que ning&#250;n ser inferior intente dominar su tiempo, y el tiempo es luz y movimiento.
No me gustan los cocain&#243;manos con alucinaciones de divinidad.
Ahora estoy en la oscuridad de la casa grande y silenciosa del delegado del ministerio de industria y energ&#237;a.
A &#233;l le suda la polla joder el tiempo y el d&#237;a, ya que es su placer. Como ha sido mi placer violar a sus dos hijas en el piso inferior. La menor, la de catorce a&#241;os, est&#225; muerta; no callaba ni debajo del agua. Su cabeza pende de un cuello roto y de su ano rasgado mana la sangre.
El primer d&#237;a de atraso o adelanto horario siempre es especialmente duro para m&#237;, ergo para los dem&#225;s.
Yo s&#233; que estos idiotas se sienten orgullosos de hacer ostentaci&#243;n de poder. Yo trasciendo cualquier poder para ser invulnerable, implacable, cruel, feroz y vengativo.
Cualquier puerta abierta, cualquier coche que entre o salga de una propiedad, me invita a pasar. En los lugares m&#225;s seguros e inexpugnables, siempre hay quien entra y sale, s&#243;lo hay que pegarse a &#233;l.
A&#250;n no entiendo como no hay el doble de muertos en esta ciudad.
Tiene su l&#243;gica, la muerte de los visibles no me atrae, busco su locura y dolor, son como juguetes que quiero romper.
La hija del delegado, se me ha roto de otra forma. Sin embargo, su hermana con dieciocho a&#241;os, en cinco minutos ha vivido una experiencia que muchos no conseguir&#225;n tener aunque nazcan mil veces. No grita, llora silenciosamente sus pezones casi arrancados y sus manos en su sexo, intentan contener el dolor de una penetraci&#243;n seca y dolorosa ante el cad&#225;ver de su hermana peque&#241;a.
&#8212;Soy un diablo que entrar&#225; en ti, y te partir&#233; el cuello desde dentro, como a tu hermana &#8212;le he susurrado al o&#237;do con mi estudiada voz sobrenatural.
Y no hay nada como una voz incorp&#243;rea y tocar una carne que no se ve para conseguir la m&#225;xima cooperaci&#243;n de mi juguete.
Cuando he mordido sus peque&#241;os pezones y ha manado la sangre, ha cerrado los pu&#241;os con fuerza y se ha comido su dolor.
He lamido sus l&#225;grimas y la he llamado puta. Ahora est&#225; a un paso de la locura y a&#250;n no ha acabado todo.
Si alguien me irrita los invisibles test&#237;culos, le arranco la piel a tiras despu&#233;s de haberlo sometido a tormento psicol&#243;gico.
La peque&#241;a no se ha avenido a razones y le he partido el cuello, he follado su cad&#225;ver por el culo y su hermana ve&#237;a como su ano se dilataba y se formaba entre las nalgas un negro agujero que parec&#237;a tener movimiento. Cuando la decoraci&#243;n de las habitaciones lo permite, observo mis violaciones a tiempo real frente a un espejo, y he de confesar sin asomo alguno de sonrojo, que no hay experiencia m&#225;s extra&#241;a y m&#225;s excitante que ver los sexos abiertos y deformados por algo que no se ve, pero que est&#225; entrando y saliendo de ellos.
El que me tirara post-mortem a la hermanita, no es por necrofilia. Simplemente se trata de impresionar tambi&#233;n al matrimonio que duerme arriba, que aprendan lo que es la violaci&#243;n de la libertad con actos sencillos de comprender como los de los programas infantiles.
Soy un buen psic&#243;logo.
En definitiva, estoy haciendo lo mismo que el delegado y sus amigos; pero con m&#225;s gracia, gusto y pasi&#243;n.
Lo de la pasi&#243;n es mentira, a veces me aburre tanto juguete y deseo un poco de paz. Vamos, que no me molesten haciendo el d&#237;a m&#225;s largo. Yo no curro, pero el movimiento de las ciudades s&#237; que cambia y me tengo que adaptar cuando no tengo gana alguna de que cambie nada.
He encendido todas las luces de la casa y conectado el televisor al m&#225;ximo volumen. La hija grita en la habitaci&#243;n y pap&#225; y mam&#225; bajan precipitadamente por la escalera.
&#8212;&#161;Ivana, Maraya! &#191;Qu&#233; est&#225; pasando aqu&#237;? &#191;Sab&#233;is que co&#241;o de hora es?
Son exactamente las cuatro de la madrugada.
El delegado es un cincuent&#243;n bajo y regordete, de piel sonrosada y cuidadas canas. Tan cuidadas que a&#250;n sigue bien peinado a pesar de haberse levantado de la cama ahora mismo. Y no creo que haya ido primero al lavabo a peinarse.
La mujer debe ser puta, porque es la &#250;nica manera de entender que una t&#237;a buena, buen&#237;sima, viva con semejante mediocre por marido. Viste un camis&#243;n transparente y unas braguitas rosas sin costura, como una segunda piel que se empapar&#225; de sangre.
El idiota lleva un pijama abotonado de tergal azul cielo. El que muta y corrompe los d&#237;as entra en la habitaci&#243;n con energ&#237;a y cabreado. La mujer, a&#250;n confusa, apaga el televisor del sal&#243;n.
&#8212;&#161;Ivana, Ivana! &#191;Qu&#233; ha ocurrido? &#191;Qu&#233; ha pasado aqu&#237;? &#8212;grita el delegado evidentemente exasperado.
La mujer se dirige hacia la habitaci&#243;n con sus plenos pechos agit&#225;ndose y sus redondeadas nalgas vibrando excitantemente; pero no llega, no la dejo llegar. La tumbo de un empuj&#243;n y cae de espaldas en el enorme sof&#225; de piel blanca.
Lanza un grito y de un pu&#241;etazo le parto los labios y hundo un diente.
&#8212;&#161;Helga, algo le ocurre a Ivana! &#8212;insiste el hist&#233;rico padre, marido y delegado ejemplar.
&#8212;Est&#225; muerta, es normal que est&#233; fr&#237;a, y que empiece a adquirir cierta rigidez. Y que sangre por el culo &#8212;le explico pegando mis labios al o&#237;do de Helga. Confidencialmente.
No deja de ser sorprendente como se crea cierta complicidad entre el juguete y el amo. Es un juguete precioso. Me gustan m&#225;s las t&#237;as maduras y bien formadas que las jovencitas. Las jovencitas s&#243;lo me sirven para atormentar y hacer sufrir a los padres. Es m&#225;s tr&#225;gico violar y torturar a una ni&#241;a que a una adulta. Cuesti&#243;n de psicolog&#237;a hip&#243;crita. Como si los adultos sufrieran menos.
Gilipollas.
Sus ojos enormes y almendrados miran arriba y abajo, a izquierda y derecha desmesuradamente abiertos.
Le arranco el camis&#243;n y las bragas.
Grita, grita, grita...
El delegado sale de la habitaci&#243;n y no se da cuenta de que est&#225; mirando mi polla que se acerca obscenamente a la ensangrentada boca de su puta.
A veces pienso que soy excesivo con esta ira que cultivo.
No hay nada que me ponga m&#225;s que una visible asustada y con la boca ensangrentada. Les da un aire de locura digno de Munch.
La hija, desde su habitaci&#243;n grita:
&#8212;&#161;Es un diablo, un esp&#237;ritu!
Dadas las circunstancias, podr&#237;a ser cierto, es comprensible.
Pero yo soy aquello que cualquier ser humano ser&#237;a si fuera invisible.
El padre no presta atenci&#243;n a lo que berrea su reto&#241;a. Observa at&#243;nito la boca de su mujer, sus mejillas movi&#233;ndose y abult&#225;ndose como si chupara un enorme caramelo. Yo porque estoy acostumbrado; pero es muy extra&#241;o ver una mamada a un pene invisible. Los ojos lloran, la mente enloquece y la v&#237;ctima siente que va a morir asfixiada. El que mira, siente un escalofr&#237;o, no comprende lo que ocurre salvo que hay algo poderoso y malvado ah&#237;. Masca el miedo de la v&#237;ctima como suyo propio.
La sensaci&#243;n de peligro es uno de los instintos b&#225;sicos del ser humano y yo la pongo de manifiesto como ning&#250;n otro ser en el planeta.
&#8212;&#191;Qu&#233; te ocurre, Helga? &#191;Por qu&#233; haces eso?
Pero Helga est&#225; demasiado ocupada en no asfixiarse. Le he agarrado el pelo por la nuca para presionar su boca en mi pubis. Seguro que el se&#241;or delegado de industria y energ&#237;a, piensa que es tan extra&#241;o ese pelo que flota tenso y r&#237;gido, como el tremendo horror que sus ojos reflejan.
&#8212; T&#250; atrasas y adelantas la hora, t&#250; lo gestionas. Eres en parte responsable de joder los d&#237;as, de joder el tiempo. O disfrutas con ello, o no entiendes la magnitud del acto. Seas inocente o no, hoy los minutos van ser lentos como a&#241;os. Yo tambi&#233;n puedo variar el tiempo e interferir en tu vida.
Los ojos del hombre buscan desorbitados el origen de la voz, que he modulado con mucha gravedad para dar algo m&#225;s de misterio. Mira directamente mi cara sin saberlo.
&#8212;&#191;Qui&#233;n eres? &#161;Helga deja de hacer eso!
Yo creo que en el fondo sabe que le estamos poniendo los cuernos ante sus narices.
Por toda respuesta, tiro del pelo de la t&#237;a buena oblig&#225;ndola a ponerse en pie y le doy un un pu&#241;etazo en el abdomen lanz&#225;ndola contra su marido.
La hija grita hist&#233;rica.
&#8212;Nos matar&#225; como a Ivana. Nos matar&#225; &#8212;recita ausente, un salmo a la locura.
&#8212;&#191;Qu&#233; eres? &#8212;susurra mirando ahora hacia el jarr&#243;n del comedor, sujetando a su esposa entre los brazos.
&#8212;Soy un hombre invisible y vosotros mis juguetes. Por culpa del horario de verano, tengo ahora serios trastornos del sue&#241;o. Y ahora vosotros no dormir&#233;is. Por decir lo m&#237;nimo.
&#8212;&#191;Qu&#233; dices? &#191;Qu&#233; estupidez es esa? &#191;Todo esto por el adelanto de hora, hijo de puta? Est&#225;s loco seas lo que seas. Es para disfrutar de m&#225;s luz, para ahorrar m&#225;s energ&#237;a. Nada m&#225;s. Nadie quiere joder al hombre invisible.
Ahora estoy a su espalda y el especial tono con que ha pronunciado &#8220;invisible&#8221;, me ha ofendido un poco. No me gusta que los inferiores me hablen en ese tono, s&#243;lo acepto el del miedo.
Maraya est&#225; a&#250;n a la entrada del sal&#243;n, sin atreverse a entrar. Le tapo la boca con la mano para evitar que grite; pero es imposible evitar los sollozos y gritos ahogados; el forcejeo por liberarse de mi mano que meti&#233;ndose bajo la camiseta del pijama, descubre y manosea sus tetas. Las tetas, cuando no est&#225;n excitadas, son de una suavidad divina, los pezones blandos invitan a ser pellizcados, chupados hasta arrastrarlos por entre los dientes &#225;vidos. Uno se recrea en ellos con el aliciente de que se endurezcan y cuando lo hacen, es hora de pasar al co&#241;o y follarla.
Apenas han pasado diez minutos; pero todos sudan como si llevaran dos horas corriendo. Einstein se acariciar&#237;a alelado su pene circunciso ante mi capacidad de relativizar el tiempo.
Yo lo que quiero es que el delegado sienta el dolor de la muerte de su hija de una vez por todas, se est&#225; obsesionando conmigo.
&#8212;Tu hija est&#225; muerta. Le he partido el cuello y la he sodomizado. Todo delante de estas maravillosas tetas que estoy sobando. Ivana no se estaba quieta como la buena de Maraya, si se revolviera entre mis brazos, le partir&#237;a el cuello tambi&#233;n y la follar&#237;a en la mesita del sof&#225;. &#191;No te gustar&#237;a atrasar la hora y evitar lo que ha ocurrido? Aunque creo que lo m&#225;s factible y l&#243;gico en estos momentos, ser&#237;a adelantar la hora para que yo salga de aqu&#237; cuanto antes. Tienen suerte tus hijas de que se parezcan a tu puta y no a ti. &#191;Sabes que Maraya odia morir? Sus pezones est&#225;n deseosos de contraerse entre mis dedos. Ahora y dentro de unos a&#241;os.
Viendo los pechos desnudos de su hija, sobados por el aire, deformados por una presi&#243;n invisible, se derrumba.
&#8212;&#191;C&#243;mo es posible? Ivana...
Llora y su esposa con &#233;l. Se dirige hacia nosotros, hacia m&#237; y Maraya.
&#8212;Maraya, ven conmigo, ac&#233;rcate &#8212;le dice extendiendo la mano.
Cuando la chica intenta avanzar, la retengo contra m&#237; y le giro el cuello hasta el punto m&#225;ximo de torsi&#243;n y todo el mundo comprende que han de estar quietos.
Cuando mis juguetes por fin asimilan lo que les est&#225; ocurriendo, se someten al miedo. Los primeros minutos siempre son para la sorpresa y la negaci&#243;n de lo imposible, aunque sea tan obvio como ahora. Al final, muerte y dolor es lo que se impone.
Mi rabo se ha endurecido entre las nalgas de Maraya y ahora lo meto por entre sus muslos, la tela del pijama est&#225; caliente y al poco tiempo, la noto mojada de mi propio fluido. Si en este momento le picara el co&#241;o y se rascara, se encontrar&#237;a con mi pijo bajo las u&#241;as. &#191;No es esto maravillosamente obsceno y extra&#241;o?
Quien me conoce, quien sabe de mi existencia, acumula una experiencia que envidiar&#237;an muchos.
El cuerpo de Maraya se agita laso ante mis r&#237;tmicas arremetidas entre sus muslos. Estoy pensando en joderla, obligar que su padre la sujete mientras le chupo el co&#241;o y luego le meto el pu&#241;o entero.
Helga se ha separado de su marido y viene hacia nosotros, con su boca ensangrentada est&#225; adorable. Es cierto que el diente hundido le resta belleza; pero tambi&#233;n le da un aire de fragilidad excitante.
Me encantan los menages a trois; le lanzo a su hija a los brazos para que no me toque, odio que me rocen los visibles sino soy yo el que lo provoca.
Se abrazan lloriqueando.
&#8212;&#191;Sab&#233;is familia? El tiempo se acaba y estoy confuso. No s&#233; cuando amanecer&#225;. Por otra parte me aburro inmensamente hablando. No es normal que hable tanto con mis juguetes.
Me acerco al delegado hasta que es capaz de notar mi aliento en su rostro.
Ya no me siento enfadado, no siento odio. Mi &#225;nimo se ha templado. &#191;Qu&#233; importa una hora m&#225;s o menos cuando no estoy sujeto a norma alguna?
Tengo unos prontos mal&#237;simos.
Al delegado le he obligado a beberse una botella de bourbon, media hora quej&#225;ndose, pidiendo que me vaya, que los deje tranquilos y bla, bla, bla...
La madre y la hija se han sentado desnudas en el sof&#225; y mantienen las piernas separadas. Les he tenido que pegar unas cuantas veces para que hicieran lo que les ordenaba y ahora se mantienen as&#237; de abiertas y excitantes.
Como padre y marido no creo que sea muy querido, porque apenas han lanzado un t&#237;mido grito cuando le he obligado a tragarse su reloj de pulsera. Le he tenido que golpear varias veces en las costillas con la botella vac&#237;a, pero lo cierto es que ese reloj tan grande no pasa por ah&#237;. Ahora la sangre mana abundante por sus labios.
Le obligo a tomar unos tragos de co&#241;ac. Se desploma como un pelele en el suelo, no s&#233; si por coma et&#237;lico, dolor o miedo.
Es igual, me siento orgulloso.
Todo queda en silencio, s&#243;lo se escuchan las respiraciones agitadas de las mujeres que miran a su padre y marido. No gimen ya, sin embargo sus ojos est&#225;n hermosos anegados de sangre.
Creo que es hora de irse, esto ya me aburre.
Al llegar al sal&#243;n, el reloj de carill&#243;n da cuatro campanadas. Me acerco a su esfera y no puedo evitar tocar sus manecillas negras y girarlas al rev&#233;s, hasta que marca las tres.
Doy media vuelta, y al entrar en el sal&#243;n grito:
&#8212;Se ha atrasado la hora oficialmente, por tanto vamos a pasar otro rato m&#225;s juntos hasta conocernos bien. Una hora m&#225;s.
Las mujeres, han roto a llorar de nuevo, present&#237;an que aquello llegaba a su fin. Es una crueldad enga&#241;ar a los visibles y darles esperanzas; pero es algo que se hacen continuamente entre ellos. Son m&#225;s fuertes de lo que parece.
Cojo las cuidadas canas del delegado y tiro de ellas hasta que se despeja y consigo que se ponga en pie.
&#8212;Har&#225;s lo que te diga, sin rechistar. Si no me haces caso pronto y siguiendo al pie de la letra mis instrucciones, las mato a cuchilladas. No pronuncies una sola palabra a partir de ahora, o las descuartizo. Si me has entendido, si eres consciente de lo que te he dicho y lo has comprendido, ll&#225;malas putas.
Parece no reaccionar.
&#8212;Las voy a cortar en pedazos, tarado. Si no eres capaz de entenderme y seguir mis &#243;rdenes, las voy a descuartizar lentamente delante de ti.
&#8212;&#161;Putaaaaaas! &#8212;grita a pleno pulm&#243;n, lanzando gotas de saliva y sangre.
&#8212;Cari&#241;o... &#191;Es &#233;l, a&#250;n est&#225; aqu&#237;? &#8212;le pregunta su mujer aterrorizada.
&#8212;No le respondas &#8212;le susurro al o&#237;do.
&#8212;Pap&#225;... &#8211;Maraya se acerca a su padre buscando su abrazo.
&#8212;Vuelve al sof&#225; Maraya, no te muevas de ah&#237;.
&#8212;Tengo mucho miedo, pap&#225;.
&#8212;Te he dicho que vuelvas al sof&#225;.
Tal vez hayan sido las h&#250;medas y mudas s&#250;plicas de los ojos de su padre, la que la convencen de que se quede sentada en el sof&#225;, junto a su madre.
&#8212;Y que mantenga las piernas abiertas...
&#8212;Ahora quiero que ates las manos de tus zorras a su espalda y las arrodilles; pero a tu hija, adem&#225;s le vas a atar los pechos, hasta que sus pezones se endurezcan y se amoraten. Ve a la cocina, he visto cordel &#8212;le susurro con un tono tan bajo que no pueden o&#237;rlo las t&#237;as buenas.
&#8212;Cari&#241;o &#191;ad&#243;nde vas? &#191;Qu&#233; ocurre?
&#8212;Diles que est&#225;s loco, que ahora s&#243;lo t&#250; me puedes escuchar y tienes que obedecer, soy un dios que exige sacrificio &#8212;le susurro al o&#237;do conteniendo con dificultad una carcajada camino de la cocina.
La peque&#241;a Ivana ha perdido completamente el color y es tal su apariencia de cad&#225;ver que cualquiera sentir&#237;a cierto tufo a descomposici&#243;n por pura sugesti&#243;n. El padre acaricia su cabello con tristeza.
&#8212;Vamos te est&#225;n esperando.
Les ata las manos a la espalda y a Helga la obliga a girarse hacia el sof&#225; y la invita a que descanse el pecho en el asiento. Su culo redondo y musculoso por el gimnasio se ofrece voluptuoso a mi invisible polla.
&#8212;&#191;Por qu&#233; nos haces esto? Responde.
&#8212;No respondas y ata las tetas de tu hija.
La primera vuelta de cordel la pasa por debajo de ambos pechos y da cuatro vueltas de cordel a cada pecho, siguiendo mis instrucciones, cuando estoy satisfecho con la fuerza con la que se han atado, le susurro.
&#8212;D&#233;jalo ya y ahora, arranca el cable de l&#225;mpara de pie.
&#8212;Pap&#225; me duelen mucho.
El delegado desenchufa y tira al suelo la l&#225;mpara hal&#243;gena de pie que se encuentra a la entrada del sal&#243;n y arranca el cable al tercer intento.
&#8212;Quiero que le azotes sus tiernos pechos, quiero masturbarme viendo como se amoratan y la piel se rasga.
&#8212;Hijo de puta &#8212;contesta ante los horrorizados ojos de su hija.
&#8212;O lo haces t&#250;, o lo hago yo. Y te juro que le arrancar&#233; las tetas a golpes.
Helga se incorpora.
&#8212;&#191;Est&#225;s loco? &#191;Qu&#233; vas a hacer?
Golpeo la cabeza de la mujer y la obligo que pegue la cara al asiento del sof&#225;, manteniendo su cabeza presionada.
Cojo un cenicero de la mesita y lo sostengo tras la cabeza de Ivana. Si no empieza a azotarla, le casco el cr&#225;neo.
El delegado ha entendido y lanza un fuerte latigazo que causa un escalofr&#237;o de dolor en los m&#250;sculos de su hija, lanza un gritito, que se convierte en alarido a medida que los azotes se suceden.
La madre forcejea por liberarse de mi presi&#243;n, sin soltar mi presa, me coloco tras ella y la penetro con facilidad. A la vez acaricio los pezones ensangrentados de Ivana, que no siente mi tacto, se encuentra en estado de shock y sus pechos est&#225;n tan amoratados como insensibles al placer. Hay s&#243;lo cabe el dolor. La chica se ha derrumbado en el suelo agotada y dolorida.
El delegado ahora observa c&#243;mo las nalgas de su mujer se agitan y su sexo est&#225; extra&#241;amente lleno de aire. La vulva se muestras abierta y dilatada ante mi invisible bombeo. Helga ha dejado de gemir y se ha sometido. Su mente ya ha empezado a deshacerse.
Dentro de unos minutos ser&#225;n de nuevo las cuatro.
Eyaculo mi invisible semen en el ojete de Helga y la ira me posee al no poder ver mi propia polla escupiendo la leche. Es algo frustrante.
Todo es rojo.
Me acerco hasta el delegado y le doy una fuerte patada en los cojones.
Todo queda ahora en silencio. Dong, dong, dong, dong... Las cuatro.
Me siento satisfecho, razonablemente sereno ya.
Aunque haya algunos da&#241;os colaterales, yo soy pura justicia. Imaginad un mundo en el que los se&#241;ores delegados no sufren y s&#243;lo viven bien y ejercen su santa voluntad. &#191;Asqueroso verdad?&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; COLOR: #00cccc; FONT-SIZE: 130%"&gt;&lt;STRONG&gt; &lt;DIV align=center&gt;
--------------------------------&lt;/DIV&gt;
Han pasado tres a&#241;os. Y hace dos que el se&#241;or delegado se suicid&#243; en su celda mordi&#233;ndose las venas de las mu&#241;ecas. Le insist&#237; sobre tal hecho unas cuantas noches durante los cambios de turno de los celadores.
Madre e hija se pudren en un sanatorio mental. Contin&#250;an contando extra&#241;as historias, sin duda alguna, a&#250;n aleccionadas por la obsesiva personalidad enferma del padre y marido maltratador.
Cuando atras&#233;is o adelant&#233;is la hora, acordaos que alguien estar&#225; muriendo y sufriendo. Eso os har&#225; sentir mejor.

&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;IMG style="WIDTH: 80px; HEIGHT: 52px; CURSOR: hand" border=0 alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;/A&gt;
&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: arial; COLOR: #ff0000; FONT-SIZE: 85%"&gt;Iconoclasta&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;</body>
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&lt;SPAN style="COLOR: #ffff33"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; FONT-SIZE: 130%"&gt;Habito en los pozos, en lo profundo de ellos, en los pozos de antiguos castillos, pozos de brocal de piedra vieja y negra y de mohosas paredes. En pozos centenarios que durante a&#241;os dieron vida. Pozos en oasis, tan profundos que nadie puede ver el reflejo del cielo en el agua.
Los que ahora son los Pozos de los Deseos, contaminados con miles de monedas.
Deseos frustrados y hechos picadillo. Cada moneda que lanzan, la masco y la escupo con asco.
No sirven para nada todas esas monedas y me preocupo de que no se cumplan los deseos. Soy el que hace justicia en el planeta, alguien que no se deja vencer por la hipocres&#237;a y la cobard&#237;a. Al que no le importa nada el desenga&#241;o del amante, la salud del enfermo, ni la fortuna de los humildes.
Vivo en los pozos m&#225;s profundos y oscuros, donde enamorados, optimistas desesperados y desahuciados lanzan el sucio metal por el que viven y mueren.
Un gesto tan vano como sus esperanzas. Carece de utilidad alguna esa m&#237;sera generosidad, ese gesto idiota.
La miseria se liga con m&#225;s miseria y se acu&#241;an m&#225;s monedas que iluminan ojos mediocres.
Por muchas monedas que lancen, por muy ilusionados, por muchas esperanzas que pongan seguir&#225;n igual de pobres y enfermos y los enamorados no confiar&#225;n entre ellos.
El hombre se acerca, de puntillas asoma con temor la cabeza rebasando el brocal del pozo para atisbar en su interior, busca agua. Siente el terror de una ca&#237;da en la oscuridad y a&#250;n as&#237;, el deseo de lanzar una moneda que conjure la buena suerte. Son cosas habituales, que se hacen d&#237;a a d&#237;a como si de un rito se tratara.
Asoma un brazo, y acto seguido un destello met&#225;lico me hace parpadear, la moneda choca en su ca&#237;da contra el muro del pozo para hundirse con un rid&#237;culo ruido en el agua infecta. He sentido el silbido del metal en el aire, un deseo.
La conciencia colectiva de la humanidad podr&#237;a hacer realidad esos deseos si el n&#250;mero suficiente de humanos as&#237; lo desea. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la humanidad es una plaga que diezma los recursos del planeta, una plaga que se ha escapado a toda ley natural. Yo soy el que mantiene el equilibrio en los pozos de los deseos, el que evita que los deseos se hagan realidad por algo tan idiota como lanzar una moneda a MI POZO.
La &#250;nica raz&#243;n por la que se les llama pozo de los deseos, es porque yo lo digo y lo escribo y la gente se lo cree. La humanidad es mucho m&#225;s simple de lo que se piensa.
Madre Naturaleza, no, ella es retorcida como los dedos de mis garras. &lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="COLOR: #ffff33"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; FONT-SIZE: 130%"&gt;
La mujer del pecho enfermo atisba de puntillas asomada al brocal del pozo, lo hace con temor, es tan profundo y tan negro que todo lo malo est&#225; aqu&#237; abajo. Lo bueno est&#225; arriba, mirando al cielo a mano derecha.
Ha tirado una moneda y ha deseado en silencio y con gravedad liberarse sana y salva de ese c&#225;ncer que poco a poco crece ah&#237;, en su mama. Un gesto de candor, un sacrificio a la inocencia, a la ilusi&#243;n y a la esperanza.
Pedir un deseo, no puede hacer da&#241;o, no puede hacer da&#241;o creer en la magia.
Y una mierda.
&#191;Por qu&#233; lanza la moneda a un sitio tan oscuro, all&#225; donde el mal habita con toda probabilidad? No sabe que con ese pago vende su alma al diablo. Soy un l&#237;rico tr&#225;gico.
El planeta no es un diablo y no quiere su alma, no importa en absoluto su alma ni las de un mill&#243;n como ella. Es la mera justicia de la naturaleza. Lo &#250;nico que importa es evitar que dos pulmones sigan respirando. S&#243;lo nos interesa el cuerpo, s&#243;lo nos interesa que la plaga no se extienda m&#225;s all&#225; del camino sin retorno.
Nadie puede cumplir un deseo por una miserable moneda, ser&#237;a injusto para con los dem&#225;s seres del planeta que no tienen.
Con miseria se compra miseria y con sutura cierra los cuerpos abiertos un forense. Y la sutura sutura los p&#225;rpados muertos de un cad&#225;ver que no se quieren cerrar.
El cielo mismo clama y suplica mi intervenci&#243;n, el cielo se siente sucio y asqueado de que la hipocres&#237;a lo use para respirar. No quiere llenar pulmones, tantos pulmones. Es agotador.
Y como una sombra subo veloz hacia ella que cree ver un movimiento irreal, y es tan espesa la oscuridad que los ojos se quedan prendidos de esa masa densa y llena de negro, la mujer oye su propia respiraci&#243;n resonar en cada piedra del muro. Y eso causa un efecto sedante en el deseoso, lo tenemos todo planeado.
He subido gritando como una bestia innombrable y se ha aturdido. Soy veloz, eficaz.
Madre Naturaleza ha de revisar mi salario. &#161;Ja!
El humor negro, si es a costa de otros, siempre es inteligente.
Estoy muy cerca de ella, le acaricio su pecho enfermo y siento el tumor que lo pudre. Su respiraci&#243;n se agita y se lleva la mano donde yo la he puesto, sobre mi sombra, sobre parte de mi ser. Se palpa el bulto que ahora parece latir como un coraz&#243;n m&#225;s. Un negro coraz&#243;n. &lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="COLOR: #ffff33"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; FONT-SIZE: 130%"&gt;
&#8213; Morir&#225;s y te meter&#233; esa moneda que has tirado en la boca, para que sientas el sabor fr&#237;o de un deseo no cumplido.

Se le escapa &lt;EM&gt;una furtiva l&#225;grima&lt;/EM&gt; al reconocer que es el final; aqu&#237; en las profundidades, tambi&#233;n escucho m&#250;sica. Y cuando afirmo algo, quien escucha, no puede evitar sentir la verdad pesada como una l&#225;pida.
No hay nadie cerca, su hijo y su marido ojean a muchos metros de aqu&#237; los puestos de recuerdos tur&#237;sticos, una horda de turistas multicolor se aproxima cruzando la pasarela del foso que rodea el castillo, pero nadie mira algo tan banal como a una mujer tirando una moneda al Pozo de los Deseos.
La discreci&#243;n ante todo, cuando se puede mutilar se hace, cuando no, hay que recurrir a otros medios.
Soy mental, soy f&#237;sico, soy qu&#237;mico, soy biol&#243;gico. Est&#225;n en mis manos todas las formas posibles para evitar que un deseo se cumpla.
Cuando me aparezco ante ella, cuando mi cabeza se hace visible y me reflejo en sus ojos con mi boca irregular que sonr&#237;e, mi lengua rasgada y mohosa que lame las manos apoyadas en el brocal y mis dientes que son monedas serradas clavadas con dolor y odio en las enc&#237;as sangrantes; intenta gritar ante el horror, intenta escapar cogi&#233;ndose el pecho que abrasa por dentro. El tumor se ha extendido, las esporas malignas han llegado hasta su hombro aceleradas por un deseo de selecci&#243;n natural y siente la muerte galopar por su sistema linf&#225;tico a la vez que mis dientes se cierran en sus labios desgarr&#225;ndolos. Mis manos apresan su cabello para lanzarla como una moneda m&#225;s a lo profundo.
Su grito me estremece&#8230;
Puede que sea buena persona, que haya sufrido, que su hijo se apene y bla, bla, bla, bla&#8230;
Est&#225; muerta desde el mismo instante en que la moneda lanz&#243; un rel&#225;mpago de luz a mis ojos sin p&#225;rpados. La madre naturaleza no me dio p&#225;rpados para que jam&#225;s pudiera cerrarlos.
Tras la vertiginosa ca&#237;da, no ha muerto a&#250;n y rebusco entre el limo del fondo para sacar la moneda que ha tirado.

&#8213; &#191;Esto es lo que vale un deseo? &#8213; mi propia voz me asusta, no suelo hablar en voz alta a menudo.

Y aunque en esta oscuridad no pueda ver, le muestro a sus ciegos ojos la moneda.

&#8213; Es el precio de tu muerte.

Me la meto en la boca, la masco, la escupo en mi mano y me la meto en el culo. La naturaleza es obscena en su crueldad y yo soy s&#243;lo un pobre intento de esa obscenidad, hago lo que puedo y si he de sacrificar la elegancia no me importa.
Golpeo su cabeza contra el muro hasta que el cabello queda pegado a las piedras con trozos de hueso y piel. Y lamo la carne fresca y sangrienta, soy un sibarita.
Me meto los dedos en el ano y extraigo su moneda, la deposito en su boca. Y dejo que flote su cad&#225;ver, se est&#225; muy solo aqu&#237; y se agradece cualquier tipo de compa&#241;&#237;a.
Me hago limo cuando cabezas curiosas se asoman para gritar a la mujer que han visto caer.
Pasan los minutos debo esperar, ser cauto; ahora vendr&#225;n hombres para rescatar el cuerpo.
Las heces de su vientre flotan como corcho podrido en el agua.
Estoy harto y deseo decirlo al mundo entero, a todos los cretinos que lanzan sus monedas sucias y falsas con la esperanza idiota de tener suerte. Me pagan por su ruina y miseria sin darse cuenta.
Incinero vuestros deseos, soy yo el que impide que se cumplan deseos pretenciosamente pagados con una miserable moneda.
No es maldad, es higiene; simplemente cuido del planeta. Soy una terror&#237;fica conciencia, una creaci&#243;n de la madre naturaleza. Es necesaria la muerte y la miseria, el desenga&#241;o y el miedo, el odio y la violencia, la envidia y el robo.
Hay demasiado cari&#241;o, amor, salud y dinero.
Soy lo que evita que ning&#250;n gesto idiota como lanzar una moneda al pozo, pueda hacer realidad un deseo y prolongar vidas innecesariamente. Todos tienen derecho a vivir y no puede un ser quitarle el aire y el espacio a otro con una mera superstici&#243;n.
Alguien debe tener algo de cordura.
Soy un fango informe en el fondo de un pozo de agua cenagosa y podrida. Tan profunda que la pestilencia no llega al exterior. Se tat&#250;a en las paredes.
Repto como un insecto para asomarme al mundo y deleitarme en llantos y zozobra. A veces es necesario aplastar la risa y la dicha.
En cada moneda conjurada por vosotros hay una huella de hipocres&#237;a, de una falsa inocencia forjada en el miedo a envejecer y empobrecerse.
La moneda es tan ego&#237;sta como los sentimientos que disfraz&#225;is de generosidad. El ego&#237;smo est&#225; muy lejos de parecer bondad.
No son tan bellos vuestros sentimientos, no son para nadie m&#225;s que vosotros por mucho que lanc&#233;is las arras de la miseria cerrando los ojos como beatos que no piden nada para si.
Soy una sombra, soy un reptil, un anfibio, soy un virus y soy un asesino. Todo depende del deseo. Siento un asco infinito por el hombre rico que lanza una moneda para ser m&#225;s rico. Y siento desprecio por el enfermo sin voluntad que se aferra a una sucia moneda para sanar. Y siento la est&#250;pida sensibler&#237;a de los eternos enamorados.
Es una mala cosa esto de ser el guardi&#225;n de los pozos de los deseos, tienes que escuchar constantemente lamentos y est&#250;pidos e inmaduros deseos de prosperidad y salud. Alguno pide la muerte de alguien de vez en cuando, son los cobardes, los que se pudren entre la envidia y el odio y no son capaces de solucionar el problema, de erradicarlo. De matarlo, destrozarlo, desmembrarlo y com&#233;rselo.
Luego est&#225; el buenazo que s&#243;lo pide paz y armon&#237;a, pero miras sus ojos y todo es basura.
Los haces de las linternas horadan la oscuridad sin que llegue al fondo, la luz se queda a medio camino, el muro del pozo absorbe todo.
El bombero encargado de rescatar a la mujer, flota en un limbo oscuro...

&#8213; &#161;Parad!, ya he llegado.&#8213; le dice a la radio.

Encuentra el cad&#225;ver y toca con la punta de los dedos la car&#243;tida.

&#8213; Est&#225; muerta, te lo aseguro.&#8213; le susurro hecho sombra.

Estoy &#237;ntimamente pegado a &#233;l. Cree que este susurro ha sido su respiraci&#243;n y a&#250;n as&#237; no puede evitar sentir el miedo. Y mira constantemente a un lado y a otro enfocando con la linterna.
El foco de luz se ha detenido en los restos de la cabeza que est&#225;n pegados en la pared.

&#8213; La mujer est&#225; muerta.&#8213; comunica por radio.

Una camilla de rescate baja rozando las paredes, as&#237; colgada parece el esqueleto de una cris&#225;lida.

&#8213; Pide un deseo,.. tira una moneda y pide un deseo. &#161;Ahora!&#8213; le susurro de nuevo.

Se gira con rapidez busc&#225;ndome.

&#8213; Bajadla m&#225;s deprisa, aqu&#237; hace fr&#237;o.&#8213; miente por radio.

Tras unos largos minutos en los que colgado del arn&#233;s, asegura con dificultad el cad&#225;ver a la camilla, habla por la radio y pide que los suban.

&#8213; Tira una moneda.&#8213; he elevado tanto la voz y es tan gutural que los que jalan de las cuerdas, all&#225; arriba, han preguntado por lo que su compa&#241;ero ha dicho.

&#8213; Por el amor de Dios, tirad m&#225;s deprisa.

&#8213; Una moneda&#8230;

No he podido vencer su miedo, a veces presiono demasiado; no he conseguido que tire una moneda. Es un bombero taca&#241;o.
Se le escapa un gemido de terror cuando le atrapo la bota y tiro de &#233;l.

&#8213; Una moneda&#8230;

Los de arriba jalan con m&#225;s fuerza de la cuerda y mis dedos resbalan por la superficie de la bota mojada.
Cuando el cad&#225;ver sale al exterior, el silencio se apodera del viejo castillo, los turistas observan a distancia el cad&#225;ver y al hombre que grita hist&#233;rico. Al ni&#241;o que no se mueve, p&#225;lido y demudado como su madre muerta.

&lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style="COLOR: #ffff33"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; FONT-SIZE: 130%"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style="COLOR: #ffff33"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; FONT-SIZE: 130%"&gt;
Jes&#250;s no puede dormir, da vueltas en la cama, el sue&#241;o de su compa&#241;era es un r&#237;tmico rugido que no le permite perder la conciencia. No ayuda esa respiraci&#243;n profunda a borrar de su mente el cad&#225;ver que ha sacado esta ma&#241;ana del pozo. Pero lo que desea olvidar de verdad, es la sensaci&#243;n de terror y peligro que hab&#237;a en la oscuridad de aquel pozo, la terror&#237;fica presi&#243;n de unos dedos agarrando su pie por unos segundos. Si tuviera una cruz la besar&#237;a, la mantendr&#237;a en su pu&#241;o.
Y sus ojos buscan entre las sombras del mobiliario y de las paredes algo que se mueva.
Hay algo en la vertical sus ojos, del techo pende una bolsa oscura, un bulto; algo de tres dimensiones que palpita. Intenta elevar el brazo hacia eso, pero el miedo es tan profundo... No puede moverse.
Ella no sue&#241;a, no es ella la que ha soltado esa risita infantil.
Cuando siente que su coraz&#243;n est&#225; a punto de estallar, da un giro brusco hacia la izquierda y enciende la luz de la mesita. &lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style="COLOR: #ffff33"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; FONT-SIZE: 130%"&gt;
&#8213; &#191;Qu&#233; pasa Jes&#250;s? &#8213; le pregunta ella sin haber despertado del todo.

O&#237;r su voz ha sido un alivio, ha espantado al monstruo de su imaginaci&#243;n.

&#8213; Nada, sigue durmiendo.&#8213; le habla en voz baja mirando al techo blanco del que no cuelga nada.

Casi sonr&#237;e ante su infundado miedo y m&#225;s tranquilo, apaga la luz.
En el &#250;ltimo segundo, le ha parecido ver una sombra saliendo veloz de debajo de la cama para reptar por la pared como un inquieto y enorme insecto.
Piensa que est&#225; cansado, que la vista le ha jugado una mala pasada.
Y la risa otra vez.
Siente un deseo infantil de despertar a Sandra.
Recuesta la espalda de nuevo en el colch&#243;n y cuando mira al techo, el bulto est&#225; de nuevo ah&#237;, pero no es un bulto. Est&#225; a escasos cent&#237;metros de su cara. Huele a podrido y siente el fr&#237;o de una humedad pegajosa, su vejiga se afloja y la orina empapa las s&#225;banas.
La escasa luz que se filtra por los resquicios de la ventana ilumina unas monedas rotas y clavadas en unas enc&#237;as sangrantes. Una garra resbaladiza y fr&#237;a le amordaza con rapidez la boca, las u&#241;as se est&#225;n hundiendo en sus mejillas, son cuchillas que violan la piel y la carne muy adentro, muy profundamente.

&#8213; Nadie cumple sus deseos en mi pozo. No puedes vivir. Deseaste salir de all&#237;, lo deseaste con tanta fuerza que sent&#237; n&#225;useas. Y no me diste una moneda. No puedes vivir, Madre Naturaleza no quiere m&#225;s ganadores. Ni morosos.

El monstruo del pozo volvi&#243; a re&#237;r como un ni&#241;o travieso cuando apoy&#243; su mano en el pecho de Jes&#250;s, encima del coraz&#243;n; escarb&#243; con las u&#241;as la carne y le arranc&#243; el coraz&#243;n. Lo dej&#243; al lado de la cabeza de Sandra.
Nadie pudo explicar qu&#233; clase de locura llev&#243; a Sandra a cometer ese crimen. Ni ella misma lo recordaba. Tampoco hallaron raz&#243;n alguna para que le metiera una moneda de 50 c&#233;ntimos en la boca.

&lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style="COLOR: #ffff33"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; FONT-SIZE: 130%"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style="COLOR: #ffff33"&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: courier new; FONT-SIZE: 130%"&gt;
Sandra pasea por el jard&#237;n del sanatorio mental, han pasado nueve a&#241;os desde aquella noche y su sangre es un c&#243;ctel de psicotr&#243;picos. El viejo pozo est&#225; abierto y por &#233;l desciende una manguera de un cami&#243;n cisterna de limpieza.
Desea salir de all&#237;, de ese hospital, desea sentirse bien. Una moneda brilla en el suelo la coge, sube el escal&#243;n y apoya la cintura en el brocal; cerrando los ojos lanza la moneda al interior.
Un grito desgarrador que nace de la profundidad sube veloz hacia ella, cuando piensa que sus o&#237;dos van a estallar, siente que le arrancan el cuero cabelludo de un tir&#243;n. Ya es todo oscuridad y su cuerpo rebota mil veces contra la pared del pozo en una ca&#237;da interminable.
La risa&#8230;&lt;/SPAN&gt;
&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: arial; COLOR: #ff0000; FONT-SIZE: 85%"&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;IMG style="WIDTH: 80px; HEIGHT: 52px; CURSOR: hand" border=0 alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;/A&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;
 &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: arial; COLOR: #ff0000; FONT-SIZE: 85%"&gt;&lt;STRONG&gt;Iconoclasta&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;</body>
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Cuando uno se dedica a tareas arduas y trascendentes, una simpleza como hacer un arroz se torna un problema irresoluble.
Desesperante si se adereza con una buena dosis de fracaso.
El agua hirviendo ya era m&#225;s blanca de lo aconsejable, demasiada espuma.
Demasiado trabajo, demasiadas horas invertidas en la ejecuci&#243;n de la &#250;ltima fase del edificio Almena. Por encima de todos los edificios de la ciudad, despuntaba la torre acristalada enteramente con vidrios de color bronce y por supuesto, culminaba con una almena dorada. Un rect&#225;ngulo perfecto, puro en sus l&#237;neas e indecorosamente alto. Situado casi a pie de mar, le daba a la ciudad un aspecto medieval, una ciudad ferozmente defendida.
Baj&#243; la potencia de la placa de inducci&#243;n, la espuma se encogi&#243; y el arroz pareci&#243; respirar aliviado. El ingeniero se preguntaba que deb&#237;a hacer ahora. Decidi&#243; dejarlo a fuego lento toda la vida.
S&#243;lo quedaba coronar el edificio con una enorme antena de comunicaciones y transmisiones, y por encima de ella, una baliza roja para se&#241;alizar su situaci&#243;n al tr&#225;fico a&#233;reo nocturno.
Todo estaba calculado por el gabinete de ingenier&#237;a para quien trabajaba. A &#233;l le correspond&#237;a elegir los mejores presupuestos para la realizaci&#243;n del trabajo. Estos eran los que estaban entre los m&#225;s caros y m&#225;s baratos. Eran m&#225;s flexibles a la hora de regatear mejores materiales y una m&#225;s r&#225;pida ejecuci&#243;n sin elevar el coste.
Quinto hab&#237;a regalado a su empresa tres horas al d&#237;a durante el &#250;ltimo a&#241;o para evitar ser despedido tras la finalizaci&#243;n de la obra, tal y como su contrato indicaba.
En realidad hab&#237;an sido m&#225;s de tres horas al d&#237;a, pensaba Quinto con cierta verg&#252;enza.
No hab&#237;a servido de nada. Una vez rematada la &#250;ltima fase, ser&#237;a despedido.
Cortaba distra&#237;damente unos tacos de jam&#243;n y dej&#243; un rastro de sangre en la tabla de tefl&#243;n. No le importaba manchar el jam&#243;n con la sangre de la punta de su dedo &#237;ndice, ni siquiera se preocup&#243; en limpiarlo.
Su esposa estaba trabajando, su hijo en el colegio. Eran las cuatro de la tarde.
Decidi&#243; comer en casa, no estaba de humor para prolongar m&#225;s la jornada. Se dio cuenta demasiado tarde, el mal ya estaba hecho, hab&#237;a regalado demasiado tiempo para nada.
Quiso celebrar consigo mismo el inminente despido.
Lanz&#243; un grito blasfemo cuando el zumo de la cebolla penetr&#243; en la herida del dedo; lo meti&#243; bajo el grifo y cuando dej&#243; de escocer, tir&#243; la cebolla y los tacos de jam&#243;n en la sart&#233;n caliente. Hundi&#243; los dedos en el salero y mordi&#233;ndose el labio, sazon&#243; los ingredientes con cierta ira.
El dulz&#243;n aroma de la cebolla y el jam&#243;n le hizo pensar por unos segundos que todo estaba bien, que ol&#237;a a lo que estaba preparando. Sin enga&#241;os.
Tantos c&#225;lculos y resoluci&#243;n de problemas que los presupuestos planteaban, le hab&#237;an obligado a ver el mundo y la vida como algo mensurable y l&#243;gico. Todo deber&#237;a funcionar como en una f&#243;rmula. Hay constantes f&#237;sicas que la vida deber&#237;a adoptar.
Los materiales tienen un punto de rotura perfectamente definido y aunque dif&#237;cil de calcular, tiene un sistema, una l&#243;gica y una correspondencia.
No como aquella mierda de arroz.
Tampoco era mensurable su despido despu&#233;s de tantas horas y favores regalados. No guardaba proporci&#243;n alguna con el esfuerzo realizado por mantener su puesto de trabajo. Hab&#237;a pecado de ingenuidad, pero ellos hab&#237;an pecado de hijos de puta.
Felipe, el veterano delineante de la oficina se lo dijo much&#237;simas veces cuando llegaba la hora de marchar a casa y Quinto segu&#237;a sentado en su silla, tecleando en el ordenador y leyendo todos aquellas cartas e informes.
&#8212;Esta gente no se casa con nadie, no regales tu tiempo. No servir&#225; de nada.
&#8212;Lo hago por m&#237;, me gusta este proyecto &#8212;le ment&#237;a Quinto.
Quedaba tan solo un mes para finalizar el proyecto y esa misma tarde, el se&#241;or Gin&#233;s, due&#241;o de la empresa de ingenier&#237;a que llevaba a cabo el proyecto de la Almena, le prometi&#243; una buena carta de recomendaci&#243;n junto con el tal&#243;n del finiquito.
La suerte estaba echada.
No son ponderables la frustraci&#243;n y el desenga&#241;o.
Como no sab&#237;a calcular el tiempo de cocci&#243;n del arroz.
Como tampoco sab&#237;a como ocultar la verg&#252;enza de contarle a Marga que a pesar de todos sus esfuerzos, se iba a ir a la calle con una carta de recomendaci&#243;n de mierda.
Los perfiles de la estructura de la antena deb&#237;an de tener en su base un grueso m&#237;nimo de veinte mil&#237;metros y eso le daba una idea aproximada del peso de la torre. En la vida no hay forma de calcular la masa de miseria que a veces ofrece.
Un sueldo no basta para pagar la hipoteca. Cristo necesitaba calzado para el oto&#241;o, pensar en el calzado de su hijo le deprim&#237;a. Nunca hubiera cre&#237;do haber tenido que pensar en unas zapatillas deportivas para su hijo como un coste que contabilizar.
En el oto&#241;o caen las hojas y su trabajo.
Algo ha fallado, alguien se ha equivocado en los c&#225;lculos del proyecto de su vida. De la misma forma que &#233;l se hab&#237;a equivocado al intentar hacer un arroz que no sab&#237;a cocinar.
El finiquito no cubrir&#237;a ni una d&#233;cima parte de las horas que hab&#237;a regalado.
Y su orgullo estaba seriamente da&#241;ado.
Los humanos no responden con dignidad ante la presi&#243;n. Cuando las cosas no van bien rememoran con a&#241;oranza los mejores momentos; como si fueran de una vieja y gloriosa &#233;poca que jam&#225;s volver&#225;.
Estaba revolviendo el frito de cebolla y jam&#243;n sin ser consciente que desde su herida ca&#237;a la sangre por el tenedor de madera.
Ten&#237;a treinta y un a&#241;os y a&#250;n no era un hombre bien situado.
La sangre frita es deliciosa, sea de cerdo de dos patas o de cuatro.
Yo me encontraba fumando con desidia en mi oscura y h&#250;meda cueva, mirando como mis crueles lam&#237;an la piel de mi Dama Oscura gimiendo desesperados de no tener sus &#243;rganos sexuales con los que penetrarla, desgarrarla, reventarla...
En lugar de sus falos, eran las lenguas las que se met&#237;an &#225;vidas y &#225;giles por los orificios de su cuerpo, toda su maravillosa anatom&#237;a se encontraba cubierta de mis infectos esclavos, enormes cerdos b&#237;pedos con unos afilados y retorcidos colmillos. Sus cuerpos cubiertos de &#225;spero vello, rayaban la piel morena de mi Dama Oscura. Sus lenguas enormes y velludas dejaban h&#250;medos rastros babosos entre sus muslos, en sus tetas, en sus labios.
Mi pene se encontraba en reposo en el asiento de g&#233;lida piedra del trono, dormitando entre mis muslos como una serpiente. Respirando imperceptiblemente.
Empapada en babas, la Dama Oscura gem&#237;a con gritos que reverberaban en alg&#250;n lugar de las penumbras observando mi falo fl&#225;ccido con sus oscuros y feroces ojos. Le molesta mi pretendida indiferencia y a ambos nos encanta este retorcido juego.
A menudo le hago un regalo y eyaculo sin erecci&#243;n, sin un solo adem&#225;n o gemido de placer.
Mi semen comenz&#243; a fluir y el placer parec&#237;a reventarme los cojones, pero no lo dej&#233; entrever y mi Dama Oscura, abri&#243; la boca en un intenso orgasmo deseando lamer cada gota de mi esencia maligna.
A mis pies, el tronco de un ni&#241;o, de un primate al que hab&#237;a amputado brazos y piernas por ser hijo de un pastor de la iglesia evang&#233;lica (cantan mucho estos primates fervorosos y me molesta, me irritan sus voces), se retorc&#237;a desangr&#225;ndose.
El peque&#241;o de cinco o seis a&#241;os era una monada. Su sufrimiento, terror y agon&#237;a le otorgaban a su rostro una belleza ser&#225;fica.
Los &#225;ngeles... Esos ambiguos sexuales que son los esclavos y sodomitas de Dios, el Gran Viejo Loco que asesina y hace da&#241;o con su ponzo&#241;osa bondad.
El Sagrado Hip&#243;crita Esquizofr&#233;nico y Trino es un dios voluble y enfermo. Trastornos tripolares o algo as&#237;. A veces mi propio ingenio provoca una risa que congela las almas de todos los seres vivos.
Cay&#243; una gota de semen en uno de los hombros del peque&#241;o primate y sacud&#237; la ceniza del habano, que cay&#243; en su espalda sucia de sangre. Aspir&#233; el aroma de su agon&#237;a y el humo del tabaco a la par.
Cre&#233; frente a mis ojos una nube tormentosa con todo aquello, y pens&#233; que tal vez Dios desde ella, podr&#237;a enviarme unas copias de las tablas de las diez idioteces que han de observar sus peque&#241;os juguetes.
Y por encima del aroma de tabaco, percib&#237; el olor de la sangre coci&#233;ndose. Y mi pecho se inflam&#243;, mis escler&#243;ticas se inyectaron en sangre y mi pene se hizo duro.
Me puse en pie y relinch&#233; como un caballo furioso, de una patada lanc&#233; al ni&#241;o casi muerto a las sombras y los crueles desaparecieron de mi vista. Mi Dama Oscura, sin embargo, observaba con inter&#233;s mi falo.
O&#237; los pensamientos de un primate especialmente torturado y ol&#237; el sofrito de cebolla, jam&#243;n y sangre. Sent&#237; hambre y sed. Hab&#237;a oportunidad de negocio.
A veces compro almas a cambio de favores materiales.
Ah&#237; hab&#237;a una. Me dispuse a negociar.
Lo de negociar es s&#243;lo un juego, una forma de distraerme, porque cuando quiero un alma, no necesito un contrato ni hacer favores de ning&#250;n tipo para destrozar el cuerpo y fumarme el alma como si fuera un porro de marihuana.
De repente, el mundo se enmudeci&#243;, no hab&#237;an sonidos y apenas era audible su respiraci&#243;n agitada. Le recorri&#243; un escalofr&#237;o que eriz&#243; los vellos de sus brazos. Y sinti&#243; una g&#233;lida corriente de aire en el rostro.
Y escuch&#243; muy cerca de su o&#237;do una risa feroz y peligrosa. Pens&#243; que se desmayar&#237;a mientras en la sart&#233;n bull&#237;a la comida sin un solo sonido. Sin olores.
Sinti&#243; unos dedos fr&#237;os y &#225;speros correr por su espalda.
&#8212;Es hora de negociar.
Crey&#243; vivir una pesadilla cuando al girar la cabeza, una masa borrosa y et&#233;rea tom&#243; forma humana. Ol&#237;a a putrefacci&#243;n, a carne agusanada, sangre podrida. A compresas sucias de orina y sangre. Semen viejo y seco.
Ol&#237;a a todo lo malo que hab&#237;a en el mundo.
&#8212;Saca el arroz de ah&#237;, est&#225; pasado.
No lo hizo, estaba paralizado. Los ojos verdes de aquel hombre indecentemente ancho de hombros, de estatura media, y de piernas como robles, era a lo &#250;nico que era capaz de prestar atenci&#243;n.
666 susurr&#243; (susurr&#233;) su nombre al o&#237;do y crey&#243; sentir una lengua b&#237;fida y sibilante azotar su oreja.
&#8212;Quinto...
Otra forma humana se defini&#243; ante &#233;l, la mujer de larga melena negra y piel morena, invadi&#243; de voluptuosidad su mente.
&#8212; &#191;Te gusta? F&#243;llala.
La Dama Oscura se sent&#243; en la encimera de granito y separ&#243; las piernas. Bajo la corta falda, su sexo se desfloraba h&#250;medo y el cl&#237;toris sobresal&#237;a imp&#250;dicamente de la vulva. Sinti&#243; deseos de arrodillarse ante ella y ahogar su fracaso y frustraci&#243;n en aquel co&#241;o brillante. No era su idea, era una invasi&#243;n con aroma putrefacci&#243;n de la carne.
&#8212;S&#233; que no crees en el alma; a&#250;n as&#237;, te la compro. Te doy por ella tu trabajo, un importante aumento de sueldo y a&#241;os de &#233;xitos y estabilidad. Pongamos unos diecisiete a&#241;os, hora m&#225;s o menos. Momento en el cual, vendr&#233; a por ti y me llevar&#233; tu inexistente alma y con ella crear&#233; a un cruel m&#225;s que como los otros, no olvidar&#225; jam&#225;s que un d&#237;a fue un primate libre y cada segundo de su existencia estar&#225; acosado por la angustia de una vida p&#250;trida, lo cual acrecentar&#225; su sed de crueldad. Y ser&#225;s castrado, s&#243;lo tu lengua y tus dedos, podr&#225;n entrar aqu&#237; &#8212;666 separ&#243; a&#250;n m&#225;s las piernas de la Dama Oscura y presion&#243; en su sexo con una u&#241;a curvada como una garra para indicarle a qu&#233; se refer&#237;a&#8212;. Siempre hace falta mano de obra en el infierno. Dios tiene &#225;ngeles y yo crueles. Es todo perfecto, todo est&#225; en equilibrio y no como tu vida.
Quinto no pod&#237;a responder, era una pesadilla extra&#241;a.
-A ver si as&#237; te convences.
Las piernas de aquel hombre se transformaron en pezu&#241;as hendidas, sus brazos se recubrieron de una piel resquebrajada, escamosa y unas pardas alas membranosas en las que pulsaban infinitas venas azules, se desplegaron. Su boca pareci&#243; expandirse y una sonrisa babosa de afilados dientes rotos se abri&#243; ante &#233;l para lanzar una carcajada que lo transport&#243; a un mundo tan absurdo como oscuro y aterrador. La mujer usaba aquel rabo de carne rosada y resbaladiza que nac&#237;a del c&#243;ccix del diablo, para acariciar su sexo.
Quinto lloraba de terror puro sin darse cuenta, de hecho, cre&#237;a estar lanzando alaridos.
&#8212;Tendr&#225;s dinero y poder. Tu mujer no trabajar&#225;, no te preocupar&#225; tu hijo nunca m&#225;s, no habr&#225; problemas de oto&#241;os ni zapatillas. A los cuarenta y ocho, pagar&#225;s.
666 cogi&#243; al hombre por la nuca y atrajo hacia la boca abierta su cara. Y cerr&#243; los dientes en la nariz del ingeniero.
&#8212;Me llevar&#233; tu alma, de la misma forma que te podr&#237;a arrancar la nariz; pero si no hay trato, si no me vendes tu alma; te prometo el dolor m&#225;s exclusivo y largo que nadie pueda imaginar.
Cuando abri&#243; la boca y dej&#243; de ejercer presi&#243;n en la nuca de Quinto, en su nariz hab&#237;a varios cortes en los que se formaron peque&#241;as gotas de sangre.
&#8212; &#161;Dime que hay trato, primate! &#161;Dime que amas el poder y el dinero! Dime que envidias a los que aparcan su cochazo en una casa de dos plantas y sus mujeres son putas insaciables eternamente aburridas.
666 cogi&#243; su mano y se meti&#243; el dedo herido en la boca. La lengua se torn&#243; un filo agudo que penetr&#243; y abri&#243; la herida m&#225;s profundamente. Succionaba la sangre del hombre que se encontraba paralizado por la saliva que aquel ser met&#237;a en su sangre.
El diablo dej&#243; libre su mano, sus dientes estaban ensangrentados y por su barbilla se deslizaba una baba sangrienta y espesa, le temblaban los labios de pura gula.
&#8212;Har&#225;s lo mismo conmigo para cerrar el trato &#8212;dijo adoptando su forma humana.
Mordi&#243; la u&#241;as de su dedo &#237;ndice y la arranc&#243; de un tir&#243;n. La Dama Oscura, cerr&#243; el pu&#241;o con fuerza en sus muslos protegiendo inconscientemente sus u&#241;as.
&#8212;Esto no est&#225; ocurriendo, estoy dormido, es una pesadilla &#8212;musitaba Quinto con apenas un hilo de voz.
666 sac&#243; su cuchillo de entre los omoplatos, y clav&#243; la punta en un p&#225;rpado inferior de Quinto, traspas&#243; el tejido y la punta roz&#243; el globo ocular.
&#8212;Puedo seguir presionando para que despiertes, primate.
666 apoy&#243; el dedo al que hab&#237;a arrancado la u&#241;a en sus labios.
&#8212; &#161;Chupa!
&#8212;Chupa, chupa, chupa... &#8212;susurraba la Dama Oscura.
Quinto abri&#243; la boca y succion&#243;. Sab&#237;a a hiel, era amarga y &#225;spera la sangre que le regaba la lengua y parec&#237;a detenerse en su garganta neg&#225;ndose a bajar. Se esforz&#243; y consigui&#243; tragarla. El siguiente trago era n&#233;ctar dulce y su lengua lam&#237;a la carne despellejada de aquel dedo ardiente para sacar m&#225;s sangre.
&#8212;Ya est&#225;, ya eres m&#237;o &#8212;dijo 666 retirando el dedo de la boca.
Quinto gimi&#243;, deseaba m&#225;s.
Unos cantos inundaron la casa, fuertes c&#225;nticos de voces canoras, de una belleza extraordinaria. Se escuchaba el suave batir de unas alas y las sombras de enormes alas se proyectaban en las paredes de la cocina.
&#8212;No les prestes atenci&#243;n, Quinto. S&#243;lo es Dios que intenta que te arrepientas. El mal ya est&#225; hecho, pero si los escuchas, te podr&#237;an estropear estos diecisiete a&#241;os de fortuna que te esperan. Dios es un zorro, y conseguir&#225; que te vueles la cabeza o te cortes las venas del cuello en el lavabo No escuches nunca a esos maricones blancos, buscan meterse en tu conciencia y de paso joderme a m&#237;. &#161;Astutos...! Te dir&#233; una cosa, los &#225;ngeles mueren, he despedazado a unos cuantos y antes los he sodomizado para despu&#233;s clavarlos en las puertas del reino de los cielos. No son para tanto. Mueren y sufren como cualquier otro ser animado, no los respetes.
&#8212; &#161;Hola! &#8212;era su hijo Cristo que llegaba del colegio.
El silencio desapareci&#243; inundado por el sonido de la realidad, aquellos dos seres desaparecieron y tan s&#243;lo quedaba de ellos el dulce sabor de la sangre del diablo en su paladar.
Cristo entr&#243; en la cocina siguiendo el aroma del frito. Un chaval de diez a&#241;os alto y espigado, de largo cabello moreno y mirada un poco triste.
Quinto pens&#243; que fue padre demasiado pronto, que ahora desear&#237;a que su hijo tuviera menos diez a&#241;os. Como una temperatura bajo cero, tambi&#233;n algo mensurable.
&#8212; &#191;Qu&#233; no me has o&#237;do?
&#8212; &#161;Hola, Cris! &#8212;dijo cogiendo a su hijo entre los brazos, lo abraz&#243; tratando de ocultar las l&#225;grimas. &#8212; &#191;C&#243;mo ha ido hoy el cole?
&#8212;Bi-bien... &#8212;contest&#243; el cr&#237;o confuso por el abrazo y el extra&#241;o tono de voz de su padre.
El mismo d&#237;a en el que formalizamos nuestro convenio de alma-fortuna, le hice una visita al se&#241;or Gin&#233;s, due&#241;o de la empresa Consultor&#237;a de Ingenier&#237;a de Proyectos Especiales, y le obligu&#233; a escribir una carta dirigida al jefe de personal para que prorrogara el contrato de Quinto indefinidamente, con un aumento del cien por cien de su jornal y nombr&#225;ndole accionista principal. Lo elevaba as&#237; mismo, al rango de director. Me preocup&#233; de que dejara la carta encima de la mesa a quien iba dirigida, con una nota que dec&#237;a: Urgente y Confidencial.
Antes de entrar en su despacho, tuve que rebanarle el cuello al primate delineante, un tal Felipe, que en aquellos momentos, estaba dibujando un proyecto que el propio Gin&#233;s le hab&#237;a pasado a &#250;ltima hora.
El hombre no estaba de muy buen humor, a las nueve y media de la noche, un primate no trabaja contento.
Le coloqu&#233; una bolsa de basura bien atada con cinta adhesiva al cuello para que no se vaciara de sangre all&#237;. La idea era que los otros primates, los polic&#237;as, pensaran que mat&#243; a Gin&#233;s en su despacho y luego se suicid&#243;.
Con Gin&#233;s me lo pas&#233; un rato bien. Le cort&#233; los p&#225;rpados, y empuj&#233; su mente para paralizar sus m&#250;sculos locomotores; pero dej&#233; que los nervios tuvieran una total sensibilidad al dolor.
Cuando le cort&#233;is a alguien los p&#225;rpados con unas tijeras, recordad que ha de estar perfectamente inm&#243;vil, porque no tiene sentido cortar unos p&#225;rpados dejando los globos oculares destrozados. Hay que esmerarse un poco. No hay nada m&#225;s espectacular que los ojos operativos sin p&#225;rpados. Eso le da un sufrimiento a&#241;adido al torturado ya que no le permite cerrar los ojos para evadirse de su propio desmembramiento.
Se debe uno detener unos segundos y admirar esas enormes bolas que se mueven inquietas. Los restos de sangre, otorgan al primate un car&#225;cter de insania conmovedor. Si hac&#233;is una foto de vuestro primate asesinado, la pod&#233;is colgar en yutub que os dejar&#233; un comentario al respecto, primates de mierda.
No os imagin&#225;is lo que es capaz de llorar un recio hombre de negocios: lloraba escribiendo la carta que le dictaba de su pu&#241;o y letra, lloraba cuando le cortaba los p&#225;rpados y lloraba sin p&#225;rpados.
Que se meen es natural, pero siempre llama la atenci&#243;n la cantidad de l&#225;grimas que ten&#233;is almacenadas. Dicen que quien llora mucho, mea poco. Mentira.
Gin&#233;s se me&#243; como un viejo incontinente, al menos tres veces; y ten&#237;a tan s&#243;lo cincuenta y cinco a&#241;os.
Y cuando le cort&#233; el escroto y le arranqu&#233; los test&#237;culos, se cag&#243;.
Le hice un profundo corte en la ingle y seccion&#233; la femoral, met&#237; los dedos y rasgu&#233; a&#250;n m&#225;s la herida. A veces se cierran los cortes y la sangre no sale como a m&#237; me gusta: a chorros o borbotones, con mucha fuerza los primeros segundos. Es relajante. Yo le iba diciendo que su sufrimiento no acababa m&#225;s que empezar, que le esperaba una eternidad de dolor y desasosiego. &#201;l s&#243;lo repet&#237;a cosas de sus hijos. En sus &#250;ltimos chorros de sangre, bes&#233; sus labios y aspir&#233; su alma.
Met&#237; a su esclavo Felipe en el despacho, le coloqu&#233; un cuchillo entre las manos y luego le retir&#233; la bolsa de basura de la cabeza, la sangre cubri&#243; sus ropas. Estaba bastante fr&#237;o, ya que lo dej&#233; en la silla, justo debajo del difusor de aire acondicionado.
Nada cuadraba, ni las huellas del cuchillo, ni la sangre casi coagulada del delineante, ni la muerte tan larga y dolorosa del due&#241;o de la empresa. Se preguntar&#237;an los primates polic&#237;as sobre los restos de adhesivo en el cuello del delineante y todo eso.
Pero lo importante era librar de toda sospecha a Quinto, ya que la carta que Gin&#233;s dej&#243; sobre la mesa del jefe de personal era ciertamente extra&#241;a. No me preocupaba una mierda la investigaci&#243;n policial, porque si he de matar a mil polic&#237;as y sus hijos, esposas, madres, padres y hermanos, lo hago. Y no es un alarde gratuito.
Podr&#237;a haber hecho que a Quinto le cayera una gran suma de dinero jugando a la loter&#237;a o algo as&#237;. Pero yo no hago el bien, yo hago las cosas con y por maldad pura, no tengo un pelo de hip&#243;crita. Ya est&#225; Dios para las hipocres&#237;as.
A Quinto le fue bien. En pocos meses se hizo due&#241;o de la empresa y firm&#243; varios contratos importantes con empresas que hab&#237;an conseguido proyectos en varios pa&#237;ses americanos. Conduc&#237;a un coche para ir a su oficina, otro para sus ratos de ocio y otro para moverse entre los lugares lujosos.
Su hijo estudi&#243; ingenier&#237;a para luego trabajar en la empresa. Su mujer se convirti&#243; en una de esas primates ocupadas todo el d&#237;a en ir al gimnasio, merendar con las amigas y planeando las pr&#243;ximas vacaciones, que sol&#237;an hacer cada tres meses.
Quinto vivi&#243; la venta de su alma como una pesadilla, aunque sab&#237;a angustiosamente que hab&#237;a ocurrido, la cicatriz de su dedo se abr&#237;a cada cierto tiempo y dejaba escapar unas gotas de sangre.
Pens&#243; mil veces en la casualidad del asesinato de Gin&#233;s a manos de Felipe el delineante, la dureza de la mirada del jefe de personal cuando le comunic&#243; su contrato indefinido y su mejora laboral. Hay primates que con s&#243;lo un gesto, ya se hacen detestables. Seguro que a vosotros tambi&#233;n os pasa.
La mirada de reprobaci&#243;n que el jefe de personal le lanz&#243; a Quinto, no me gust&#243; nada. Una noche entr&#233; en su casa, Francisco Elguerrero, se llamaba. Le at&#233; las manos con el cord&#243;n del tel&#233;fono, lo arrastr&#233; hasta el sal&#243;n y decapit&#233; en aquella amplia y luminosa estancia a su mujer, y luego a los dos gemelos de diez a&#241;os. Le perfor&#233; var&#237;as veces cada pulm&#243;n y lo rode&#233; durante su lenta muerte, de las cabezas de sus seres amados. Cog&#237; la cabeza de su mujer y acerqu&#233; su boca a la bragueta del pantal&#243;n, como si me hiciera una mamada; pero no lanz&#243; ni una sonrisa.
Y si hubiera re&#237;do, le hubiera arrancado los dientes con unos alicates.
Quinto so&#241;aba a menudo con la hediondez de aquel ser, y la enfermiza lujuria que el sexo de aquella mujer sentada en la cocina despertaba con su feroz descaro. Las pesadillas eran recurrentes, y su subconsciente busc&#243; salidas a aquella presi&#243;n. El tiempo pasaba, diecisiete a&#241;os no son nada cuando las cosas van bien, cuando la vida es perfecta. Pero no era perfecto, deb&#237;a pagar y todo su ser lo sab&#237;a.
Yo me preocupaba que ni un solo d&#237;a se olvidara de que un d&#237;a sinti&#243; su mundo amenazado por perder un simple trabajo. Me preocupaba de que aprendiera que hay cosas peores que perder.
Y busc&#243; paz en la iglesia. T&#237;midamente, Quinto el calculador y ateo, se acerc&#243; a la iglesia, y un d&#237;a entr&#243;.
Y escuch&#243; a los &#225;ngeles.
&#8212;A&#250;n no es tarde, abraza a Dios.
Es mentira, Dios no perdona y no recuperar&#237;a su alma; pero al igual que la idiosincrasia de un cerdo es revolcarse en su propia mierda, la de Dios es buscar quien le adore. Vanidoso...
A partir de aquel momento, cuando quedaban tan s&#243;lo cinco a&#241;os para pagar su deuda, Quinto se convirti&#243; en un fervoroso cat&#243;lico, cuanto m&#225;s fuertes eran los ataques de p&#225;nico, m&#225;s rememoraba con total nitidez aquel d&#237;a que vendi&#243; su alma, en la cual no cre&#237;a porque no era mensurable ni proyectable.
Me molestan los f&#237;sicos y matem&#225;ticos, su imaginaci&#243;n est&#225; demasiado atada a las constantes. Son previsibles.
Est&#225; bien, m&#225;s que un trato fue casi un robo, no tuvo opci&#243;n; pero me comport&#233; bien con &#233;l, le di lo prometido. A otros primates los he matado y torturado sin m&#225;s y me he quedado con su alma.
Mi comportamiento es voluble como el de cualquier dios.
Con cuarenta y ocho a&#241;os deb&#237;a pagar.
Se encontraba en su despacho, era ya noche entrada y segu&#237;a trabajando en el ordenador, una maqueta de un puente en Arabia Saud&#237; adornaba la mesa de reuniones y las fotos de su hijo y de su mujer compart&#237;an espacio con otras fotos de de singulares edificios y construcciones en su mesa.
&#8212;Es hora de pagar, Quinto.
Entr&#233; por la puerta, como cualquier otro primate. El guarda de seguridad del edificio de oficinas, estaba muerto con el coraz&#243;n acuchillado. A&#250;n sent&#237;a el sabor rancio de su alma en mi paladar.
&#8212;No puedo irme, a&#250;n me quedan cosas por hacer. Tienes que darme algo de tiempo, d&#233;jame acabar este proyecto.
Los primates siempre encuentran razonables y l&#243;gicos argumentos para hacer esperar a otros semejantes suyos, s&#243;lo que yo no soy un semejante de mierda. Yo destrozo, mutilo, desangro y me follo a los primates hasta que se convierten en pulpa, no espero.
&#8212;Mira, de morir no te libras, y eso ser&#225; lo m&#225;s dulce. Te aseguro que si ahora mismo no coges este cuchillo y te rebanas el cuello ahora mismo, en pocas horas te desangrar&#225;s igualmente; pero con mucho m&#225;s dolor y desesperaci&#243;n.
Por toda respuesta, Quinto sac&#243; un crucifijo que llevaba colgado, lo encerr&#243; entre sus manos y comenz&#243; a rezar un padrenuestro.
Estuve a punto de re&#237;rme, a punto de morder su cabeza y arrancarla con un movimiento r&#225;pido de mi cuello; pero yo no doy segundas oportunidades a nadie.
Me volatilic&#233; en el aire y el pobre imb&#233;cil pens&#243; que me hab&#237;a expulsado con ayuda de su fe.
La Dama Oscura se encontraba en casa de los Campoamor, una casa de dos pisos rodeada de un gran jard&#237;n en la zona alta de la ciudad. Quinto Campoamor era un ciudadano de clase media-alta, un ejemplo de &#233;xito social, y tan s&#243;lo por su alma sin apenas valor. Fue injustamente afortunado.
Cristo ten&#237;a ya veintisiete a&#241;os, y segu&#237;a viviendo con sus pap&#225;s, como todo hijo bien que no acaba de encontrar el momento de independizarse a pesar de chorrear dinero por los poros de su piel de mono.
Ten&#237;a su propia parte de la casa, por la que entraba sin que fuera necesario encontrarse con sus padres. Hab&#237;a entablado una sensual conversaci&#243;n con la Dama Oscura. Querer hablar con la Dama Oscura es un eufemismo por penetrarla como a una perra y morder hasta arrancar sus oscuros pezones.
Ella se hab&#237;a clavado a &#233;l, a horcajadas sobre su vientre, hac&#237;a subir y bajar su empapado co&#241;o por aquella verga demasiado dura, demasiado ansiosa.
Con el brazo debajo de sus nalgas, masajeaba los cojones del chico, y &#233;ste eyacul&#243; en pocos minutos. La Dama Oscura se enfureci&#243;.
&#8212;Lo siento, Ana, tendremos que esperar un rato, me has trabajado con mucha ansia, caliente zorra.
&#8212;No puedo esperar, Cristo. Me arde el co&#241;o, necesito m&#225;s de tu leche. Haz un esfuerzo, mono m&#237;o.
&#8212;Lo siento nen...
En la espalda, bajo el top que dejaba su ombligo al descubierto, sac&#243; una varilla fina de acero, una aguja larga. Con la otra mano estaba exprimiendo el falo de Cristo, arranc&#225;ndole las &#250;ltimas gotas de semen que salpicaban sus pezones. Introdujo con rapidez la aguja por el ano y la clav&#243; profundamente en la pr&#243;stata. Tap&#243; con fuerza su boca con la mano a la vez que aprisionaba su cintura con las rodillas, para frenar las fuertes convulsionaba ante el dolor indomable que se expand&#237;a desde las entra&#241;as del hijo de Quinto.
El pene se endureci&#243; de nuevo y la Dama Oscura se sent&#243; sobre &#233;l, la sangre que manaba por el meato lubricaba la penetraci&#243;n y al espesarse hac&#237;a un contacto m&#225;s intenso.
&#8212;Tu padre vendi&#243; su alma, y no quiere pagar, dij&#233;ramos que t&#250; y tu madre sois los avales. &#8211;hablaba con la voz entrecortada entre embates de placer.
De la c&#243;pula rezumaba una sangre espesa y acuosa que bajaba por los rasurados y contra&#237;dos test&#237;culos de Cristo. Los muslos de la Dama Oscura estaban rojos de sangre. Sus ojos negros, brillaban observando la expresi&#243;n de dolor del chico.
Aparqu&#233; mi Aston Martin frente a la puerta de Villa Campoamor, le di una patada a la puerta de la verja y la abr&#237;.
A trav&#233;s del camino del jard&#237;n llegu&#233; a la puerta principal, estaba abierta.
En el sal&#243;n no hab&#237;a nadie, los gemidos de placer de la Dama Oscura me llegaban desde la otra ala de la casa, el del hijo.
Marga se encontraba en el dormitorio de matrimonio, se estaba acicalando en el ba&#241;o de la habitaci&#243;n, seguramente para ir a alguna cena con su Quinto. Tan solo vest&#237;a una braguita de encaje blanca que dejaba ver un monte de Venus abultado por el abundante vello. Sus pechos eran firmes y duros, y a los cuarenta y pico largos, ninguna primate tiene unas tetas as&#237;. Al igual que su culo: duro y redondeado. Su rostro era demasiado perfecto, y la nariz artificiosamente peque&#241;a. Hab&#237;a una importante inversi&#243;n en cirug&#237;a pl&#225;stica en el cuerpo de la primate. El resultado era bueno, una mona penetrable, violable. Apta para ser follada con lujuria mientras se desangra.
Estaba depil&#225;ndose las cejas y no prestaba demasiada atenci&#243;n a lo que el espejo reflejaba, hasta que fue demasiado tarde. Claro que tambi&#233;n hab&#237;a que tener en cuenta que las lentillas estaban en su estuche y no en sus cansados ojos de madura.
La sujet&#233; por la espalda sin molestarme en taparle la boca, mi pene estaba duro y erecto, fuera de la bragueta del pantal&#243;n. Me hab&#237;a humedecido los dedos con saliva, la obligu&#233; a separar las piernas y con el cuchillo rasgu&#233; la braguita por el centro del culo. Le humedec&#237; el ano con los dedos y la penetr&#233;. La ten&#237;a completamente inmovilizada y mi glande se abri&#243; paso rasgando el ano.
El bueno de Quinto no hab&#237;a estrenado el culo de su esposa, ni sus amantes. Quinto era un primate cornudo.
La Dama Oscura hab&#237;a acabado con Cristo, y la vi reflejada en el espejo, detr&#225;s de nosotros, se estaba acariciando con el pene del primog&#233;nito; no lo hab&#237;a amputado limpiamente (es tan impulsiva...) y los nervios y peque&#241;as venas colgaban como cables retorcidos, meti&#233;ndose entre los labios del co&#241;o aquel fl&#225;ccido y amoratado glande.
La amo con todas mis almas.
Pero que no se f&#237;e.
&#8212;Por favor, por favor... &#8212;lloriqueaba la maciza Marga.
Con el cuchillo cort&#233; la parte inferior de una nalga y met&#237; all&#237; los dedos, la primate se mordi&#243; la lengua de dolor cuando le arranqu&#233; una de las pr&#243;tesis de silicona.
Era dif&#237;cil sodomizarla con toda aquella sangre por el suelo; pero a m&#237; me pasa como a cualquier animal, cuanta m&#225;s sangre, m&#225;s se enfurece y enloquece.
La Dama Oscura se coloc&#243; frente a ella, me cogi&#243; el cuchillo de la mano y por debajo del pecho izquierdo hizo un profundo corte, la primate hab&#237;a girado sus ojos hacia dentro, posiblemente para buscar paz interior.
De aquel corte, adem&#225;s de manar la sangre, cay&#243; otra pr&#243;tesis de silicona del tama&#241;o de un lim&#243;n. La chimpanc&#233; hab&#237;a perdido su gracia; con una nalga ca&#237;da y una mama desinflada, no molaba.
La Dama Oscura estaba a punto de cortar sus labios para vaciarlos de votox.
&#8212;D&#233;jala, tiene que recibir a su marido, si la cortas m&#225;s se vaciar&#225; aqu&#237; mismo. Y no me quiero perder el encuentro.
Hay que trabajar con gusto, no basta con asesinar, los primates sois tan anodinos, que es preciso hacer de vuestro asesinato y tortura una aut&#233;ntica perfomance, algo que deje huella en vuestra alma durante toda la eternidad.
Un coche estaba dirigi&#233;ndose a la casa. Ol&#237;a desde all&#237; el alma de mi primate afortunado.
Cuando entr&#243; en la casa, su mujer bajaba las escaleras ya casi vac&#237;a de sangre. Nosotros &#237;bamos tras ella, divertidos, nerviosos por ver la reacci&#243;n del primate.
&#8212;Marga... &#191;Qu&#233; ocurre, cielo?
&#8212; &#161;Quinto, me matan! Algo le han hecho a Cristo.
Quinto miraba aquel trozo de carne que Marga llevaba en la palma de la mano, con los dedos muy abiertos; evitando tocarla. No pudo reconocer la polla de su hijo que le hab&#237;amos pegado con pegamento.
&#8212;Primate de mierda, me es m&#225;s f&#225;cil a&#250;n arrancarte el alma que la polla de tu cr&#237;a. Has de pagar y no quiero m&#225;s demora. Ya nadie te espera, tu empresa ahora mismo est&#225; ardiendo igual que arder&#225; esta casa.
Su hembra hab&#237;a llegado hasta &#233;l y la abrazaba manchando su costoso traje de sangre.
Le tir&#233; el cuchillo a los pies.
&#8212;Acaba con su sufrimiento y luego c&#243;rtate el gaznate. Nos vamos ya, esto me aburre.
Por toda respuesta, sac&#243; de nuevo su crucifijo de dentro de la camisa y alz&#243; la mano.
&#8212;Vamos, no seas rid&#237;culo. Dios se lo est&#225; pasando en grande. Seguro que te env&#237;a uno de sus querubines para darte consuelo. Incluso guiar&#225; tu mano con un c&#225;ntico maric&#243;n para cortarte el cuello. Soltar&#225; un par de l&#225;grimas y al igual que cuando intentabas cocinar aquel arroz, todo el tiempo que has pasado rez&#225;ndole, no te servir&#225; de nada. No has aprendido nada, mono. Y no me importa, s&#243;lo te quiero como cruel, con toda tu imbecilidad intacta.
&#8212;No puedes... Dios me acoger&#225; en su seno, cuida de nosotros.
&#8212;Soy yo el que ha cuidado de ti. Es a m&#237; a quien debes sumisi&#243;n y respeto. Y ya te he dicho que me estoy cansando de esta mierda.
Entonces, como ya es habitual, una bestia blanca de considerables dimensiones y que apenas pod&#237;a desplegar sus blancas alas en aquel sal&#243;n, aterriz&#243; al lado de mi mercanc&#237;a. Como siempre mont&#243; su teatro y cant&#243; un aria detestablemente aburrida.
Quinto lo miraba con sus ojillos encendidos de esperanza.
Esta vez, el pervertido Dios en lugar de enviar a Uriel, el consolador de penas, envi&#243; a un simple custodio, un tal Reiyel, una especie de socorrista divino.
&#8212;&#201;ste no viene a salvarte, simplemente te va a dar la mano mientras acabas con tu mujer y te rajas el cuello. Es como si fuera la carta de recomendaci&#243;n pegada al finiquito. Y ahora, de una puta vez, mata a tu mona y p&#225;game.
Le lanc&#233; una mirada furiosa, venenosa a Reiyel y &#233;ste se apart&#243; unos metros de Quinto.
Me acerqu&#233; a la pareja, apoy&#233; el ca&#241;&#243;n de la pistola en la sien de Marga y dispar&#233;, la sien opuesta se desgaj&#243; del resto del cr&#225;neo y lleno el rostro de Quinto de sesos.
La Dama Oscura hab&#237;a subido de nuevo las escaleras y tras unos taconeos deliciosos y prolongados, la o&#237;mos avanzar por el piso superior arrastrando algo.
Cuando lleg&#243; a la escalera, lanz&#243; el cuerpo de Cristo que acab&#243; muy cerca de su padre, mir&#225;ndole con las cuencas de los ojos vac&#237;as. Me met&#237; sus ojos en la boca y los revent&#233; con los dientes. Los ojos de primate no son tan buenos como los de reno, pero hay que tener una dieta variada.
Quinto perdi&#243; la raz&#243;n, Reiyel se sent&#237;a inc&#243;modo al no poder hacer nada por consolarlo y canturreaba mirando distra&#237;damente una colecci&#243;n de miniaturas de plata.
La u&#241;a de mi &#237;ndice se prolong&#243;, se curv&#243; y agudiz&#243; con una punta tan peligrosa como mi pensamiento.
La apoy&#233; en el cuello de Quinto e hice un corte superficial. Quinto estaba paralizado, como aquel d&#237;a que no sab&#237;a cuando sacar el arroz del fuego.
Encima de ese corte, hice otro, y otro, y otro. Y as&#237; siete veces hasta que por fin seccion&#233; la yugular externa e interna.
Dej&#233; que se vaciara pisando su cabeza contra el suelo. Y cuando ya su color era de un azul&#243;n el&#233;ctrico, le arranqu&#233; los labios de un bocado y con ellos su alma.
Los labios se los escup&#237; al ambiguo &#225;ngel custodio.
&#8212;Ll&#233;vaselos a Dios y que se los implante en el culo.
Ha sido &#233;l quien se ha llevado a hurtadillas, como una comadreja asustada al ni&#241;o agonizante sin brazos ni piernas, el cruel Quinto.
No descansa y a veces me mira con un profundo brillo de primate en sus ojos, esperando una recompensa.
Y en el infierno, no hay cartas de recomendaci&#243;n. Y lo que es peor: el contrato es indefinido.
Qu&#233; iron&#237;a...
Soy tan sarc&#225;stico e ingenioso...
Nunca hag&#225;is la pelota, no se&#225;is serviles gratuitamente, primates.
Al final, si no soy yo, ser&#225; vuestro jefe quien os joda a pesar de vuestros esfuerzos, de vuestras mamadas. Y que sea vuestro jefe, porque si me oblig&#225;is a comprar vuestra alma no har&#233;is un buen negocio.
Mirad a Quinto jugar con los intestinos del hijo del pastor evangelista. Est&#225; llorando por su hijo y por su esposa, por el constante terror de vivir bajo la maldad m&#225;s pura. Y por eso intenta ser cada d&#237;a m&#225;s cruel, para eliminar cualquier rastro de humanidad que un d&#237;a tuvo.
No lo permitir&#233; jam&#225;s, lo recordar&#225; siempre, a cada segundo.
&#161;As&#237; durante toda la puta eternidad! &#161;Hasta que a m&#237; me de la gana!
Mi Dama Oscura est&#225; apoyando su vulva en mi muslo, se desliza viscosa frot&#225;ndose por &#233;l. Y mi polla late golpeando la piedra de mi trono.
Ya os contar&#233; m&#225;s cosas, m&#225;s negocios.
M&#225;s miserias.
Secretos...
Siempre sangriento: 666
&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;DIV&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;FONT size=5&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/DIV&gt;
 &lt;DIV&gt;&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;FONT size=5&gt;&lt;IMG style="WIDTH: 80px; HEIGHT: 52px; CURSOR: hand" border=0 alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;
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 Lo intento, intento no da&#241;arla. No puedo hacer da&#241;o a esa mujer. Ella me quiere y yo me muero por ella. Por ella estoy encadenado.


 Le he rogado que me encadene, como otras veces. Una pistola cargada con balas de plata ser&#225; su protecci&#243;n definitiva.


 Y tal vez mi muerte.


 A medida que la luna llena va ganando claridad y su luz se esparce como una blanquecina p&#225;tina por el prado, mi dolorosa transformaci&#243;n lanza mensajes de dolor a mi cerebro animal y enamorado. Ella acaricia mi pecho y llora por mi sufrimiento mientras me sangran las u&#241;as reventadas por las del animal interior.


 Grito desesperado y me acaricia y me dice que no hay dolor. Mi pecho, ya de por s&#237; hinchado se abre m&#225;s, es un parto de dolor; ella me besa mientras de mis enc&#237;as chorrea la sangre y sus labios se manchan; su pelo se ensucia sin que ella se preocupe por ello.


 Sus pezones est&#225;n duros bajo mi camisa, con la que se cubre; absurdamente grande para ella. Se la ve muy poca cosa para el animal que soy.


 Mi visi&#243;n comienza a convertirse en una gama de grises y mi nariz olfatea el aire buscando su co&#241;o.


 La matar&#237;a con mis garras si no fuera por estas cadenas, y la quiero. Encadenado en esta mesa de dura piedra intento romper mis grilletes mientras ella a&#250;n acaricia mi pecho peludo y tenso. Mi pene ahora oscuro, roza su pierna y muevo mis caderas para golpearla con &#233;l; est&#225; h&#250;medo y un rastro brillante ha quedado en su muslo, noto como me palpita y rujo de tal forma que ella se encoge ante mi violencia.


 Me acaricia la cara con sumo cuidado mientras intento arrancarle los dedos de un bocado. Me la comer&#237;a entera de lo que la llego a querer.


 Levanta el fald&#243;n de la camisa y me muestra su velludo pubis oscuro, lo acerca un poco a mi mano asesina, una de mis u&#241;as hace un fino corte en su piel por encima del vello y una delgada l&#237;nea roja me hace babear. Se roza con el &#237;ndice la herida y suspira, me dice algo del amor pero no la escucho, la quiero matar. A pesar de que la quiero, la deseo. La matar&#237;a, le abrir&#237;a profundamente su garganta con mis fauces.


 Me coge el pene duro y entumecido con fuerza y yo me revuelvo con un ruido estridente de cadenas, mis mu&#241;ecas y tobillos sangran por la presi&#243;n a los que los someto. Abre la boca y con los dientes sujeta mi glande, yo golpeo con fuerza para met&#233;rselo en la boca, para ahogarla. Y la fina piel de mi glande se ara&#241;a. Ella tose un poco y aprieta con fuerza mis cojones; el crescendo de mi rugido provoca un revuelo de murci&#233;lagos en el fantasmal prado.


 Deja caer la camisa al suelo y se pone de cuclillas encima de mi cara, con cuidado baja su co&#241;o y mi lengua lame su sexo mientras su vientre se agita, con una mano en mi pecho mantiene el equilibrio y la distancia, no se f&#237;a y hace bien. Sabe que le arrancar&#237;a su precioso y deseado co&#241;o de un solo mordisco. Lamo los dedos que dejan al descubierto su cl&#237;toris y siento el miedo que la atenaza cuando mis colmillos rozan su vulva.


 Se pellizca los pezones mientras mi lengua se hunde en ella.


 Con un r&#225;pido movimiento de mis garras he conseguido lacerar su piel en el muslo externo. Ha lanzado un peque&#241;o grito pre&#241;ado de agitaci&#243;n. Se ha manchado las tetas con su propia sangre. Me la quiero follar, la quiero devorar. La desgarrar&#237;a por dentro y por fuera.


 Ahora se vuelve a subir encima m&#237;o, sujeta mi pene excitado y mojado y se empala con &#233;l. Noto su carne c&#225;lida por dentro y mi polla que intenta partirla. Lanzo mi cintura hacia arriba mientras ella gime y me dice que me quiere, que no sufra, que s&#243;lo me preocupe de sentir placer. Pero le arrancar&#237;a el coraz&#243;n si pudiera.


 La lanzo una y otra vez arriba y noto como cae resbalando por mi pene hiperlubricado, me chafa los cojones con sus nalgas pero me da igual. Quiero inundarla por dentro, la quiero, la degollar&#237;a.


 Noto como mi semen sube hacia arriba y adentro, y mientras mis pies se contraen ella salta con salvaje brusquedad, siento como mi glande est&#225; profundamente apretado all&#237; dentro.


 Hay un momento de calma y de silencio mientras yo me corro, mientras lanzo todo mi semen dentro de ella. La mujer a la que deseo se ha quedado quieta por un segundo y comienza a sentir convulsiones mientras poco a poco va dejando caer su cabeza contra mi pecho y de nuestros sexos rezuma un semen blanco, viscoso y caliente.


 Le intento morder la cara. Ella se endereza y a&#250;n con mi pene dentro se acomoda tranquila y deja que su respiraci&#243;n se tranquilice.


 Cuando se desengancha de m&#237;, de su co&#241;o a&#250;n gotea la blanca leche y me acaricia con pena en la mirada. Con una sonrisa taimada y traviesa mientras se acaricia excitada el vientre, rodea mi dura cama de piedra y me besa la frente con cuidado de que mis colmillos no la da&#241;en.


 Si pudiera le arrancar&#237;a la cabeza. Y la quiero a morir.


 Apaga la luz y me deja solo con mi bestialismo, yo a veces lloro un poco y otras veces a&#250;llo con sangrienta sed de asesinar.


 Ojal&#225; ma&#241;ana me acordara de esto. Cuando soy hombre no me dice lo que pas&#243; la noche anterior. Dice que tan solo cuida de que no me haga da&#241;o yo mismo. Pero no la creo. Algo ocurre cuando la luna llena aparece.


 Y la quiero tanto que me la comer&#237;a. Y ma&#241;ana no sabr&#233; que ha pasado hace apenas unos minutos, de hecho ya no me acuerdo m&#225;s que de un muslo de mujer sangrando, como en un sue&#241;o...


 La luna... parece re&#237;r; es una noche preciosa para cazar. Para follarme una loba en celo...


 &#191;Por qu&#233; estoy atado como un animal?


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Una de las abundantes ciudades que cumplen estas expectativas, es Ciudad Ju&#225;rez.
Aqu&#237; me puedo mover con total impunidad (tranquilidad) y nadie se extra&#241;a cuando los muertos se pudren por docenas en cualquiera de esos barrios pobres construidos encima del polvo.
Matar a doce primates en un lugar como &#233;ste, se hace m&#225;s r&#225;pido de lo que tarda el sol en prolongar veinticinco cent&#237;metros la sombra de la cruz de Jesucristo el loco.
A veces tardo m&#225;s llevado por la concentraci&#243;n y el sufrimiento de los monos.
Lo verdaderamente hermoso de estos lugares, es que aunque sus gentes est&#233;n habituadas al dolor y a la constante del miedo, cuando los matas sufren como cualquier otro primate o incluso m&#225;s. Esta tierra ardiente, tambi&#233;n les da un calor extra&#241;o a sus pasiones y amplifica dolores y penas. Pero no las alegr&#237;as.
Se mortifican en su agon&#237;a pensando que no es justo que tan mal vivir, acabe con una muerte tan cruel y dolorosa.
Mueren pensando que la vida es una mierda.
A veces los primates ten&#233;is alg&#250;n arranque de sabidur&#237;a.
Cuanto m&#225;s se acerca uno a la frontera con Estados Unidos, los barrios de Ciudad Ju&#225;rez degeneran y las casas se convierten en m&#243;dulos prefabricados y barracones con techo met&#225;lico que alguna gr&#250;a ha dejado caer por accidente en mitad de un barrizal. El asfalto se convierte en polvo y las casas se distancian cada vez m&#225;s unas de otras para dejar espacio a la basura, la mierda y los escondrijos de droga.
No es dif&#237;cil pasar las ruedas de mi Aston Martin por el cad&#225;ver de una cr&#237;a de primate.
&#8212;Det&#233;n el coche, mi Se&#241;or, quiero sus ojos.
Hemos pasado por encima de un primate de unos doce a&#241;os con la espalda manchada de sangre, por el retrovisor puedo ver las piernas destrozadas por los neum&#225;ticos de mi excelente coche. De cualquier forma, no ha debido sentir dolor por haberle aplastado la patas, seguramente est&#225; muerto o insensible con la espina dorsal deshecha por el balazo.
A los ni&#241;os los matan como aviso a sus padres, que en su mayor parte se dedican a trapichear con las drogas de los capos, para que entiendan que han de seguir trabajando para ellos sin robarles un solo centavo. No hay mayor muestra de crueldad que matar a un hijo. Los primates os escud&#225;is en vuestra descendencia y los muertos para justificar la cobard&#237;a y el abuso a otros.
Yo mato cachorros de primates a menudo, aunque me parece bastante aburrido. Mueren enseguida y sin gritar demasiado. A medida que los primates crecen, se hacen m&#225;s miedosos y su capacidad para soportar el dolor mengua.
La Dama Oscura se lleva la mano entre las piernas y saca de ah&#237; (como me gusta pensar que de su co&#241;o) un pu&#241;al de doble filo. Afilado como un estilete.
Por el espejo retrovisor veo su culo. La falda cort&#237;sima se la ha subido y s&#233; que no lleva bragas, porque ha dejado una mancha oscura en la tapicer&#237;a del asiento.
Siempre est&#225; caliente, penetrable, follable, violable...
El calor es insoportable y forma una atm&#243;sfera densa como la mantequilla. Los olores a mala comida y excrementos de la &#250;nica calle de este poblado lo empeora todo. A&#250;n as&#237;, he bajado las ventanillas del coche y apagado el climatizador.
Llegado el momento de mi gozo, me gusta sudar, me da un aire m&#225;s patol&#243;gico.
Cuando los p&#225;rpados se me escaldan, mi visi&#243;n vira al rojo, la ira se desata con rapidez y mi odio llega a matar con s&#243;lo aproximarme a mi presa.
Mi Dama Oscura arrastra el cad&#225;ver del peque&#241;o y lo cuelga de la puerta del coche, doblado en el vano de la ventanilla. Sus largos cabellos sucios se apoyan en la blanca tapicer&#237;a y siento deseos de arrancar esos repugnantes pelos de su muerta cabeza y follarme a la Dama Oscura frente al inm&#243;vil primate. &#8212;&#191;Quieres su alma? &#8212;me pregunta mir&#225;ndome intensamente, con expectaci&#243;n.
Elevo la cabeza de la cr&#237;a de primate cogiendo sus cabellos y uno mi boca a sus labios muertos, siento el aliento de la podredumbre invadir mis correosos pulmones. Las v&#237;sceras han comenzado a descomponerse, es la muerte pura.
Su alma a&#250;n est&#225; perdida, no acaba de asimilar la muerte del cuerpo y sigue ah&#237;, como el cachorro que se hace un ovillo junto a su madre muerta. Est&#225; perdida, su alma est&#225; asustada, lo siento gritar, y a medida que me trago su alma, siento su miedo entrar como un torrente en mi ser.
-Soy Dios &#8212;siseo con el pene dolorosamente erecto.
Cuando acabo con &#233;l y lanzo la carcasa hacia la calle, la Dama Oscura le extirpa sus vulgares y mediocres ojos pardos y me los muestra en la palma de su mano.
&#8212;Para sus padres. Est&#225;n ah&#237;, escondidos en alg&#250;n lugar.
Con toda probabilidad, el macho y la hembra est&#225;n vivos. Los primates cuanto m&#225;s pobres m&#225;s se reproducen; por lo tanto es de suponer que tengan m&#225;s hijos. En muchas civilizaciones simplonas, tener muchos hijos hace del macho un reproductor digno de admirar y suelen exhibir a su hembra pre&#241;ada por sus territorios.
Cuando una familia se queda sin hijos, los sicarios de los se&#241;ores de la droga, decapitan al matrimonio y exponen sus cabezas durante unos d&#237;as en la puerta de su casa.
El sol cae tan vertical que ni siquiera los perros que se meten bajo el suelo de los barracones, nos ladran. Desde que hemos dejado el cad&#225;ver, hemos recorrido ochocientos metros lentamente, haci&#233;ndonos ver y o&#237;r. Dos cad&#225;veres de adultos machos, se encontraban a pocos metros el uno del otro.
Los pezones de la Dama Oscura se marcan rotundos contra la sutil tela de seda de la blusa rosa p&#225;lido de Versace, que contrasta gozosamente con su minifalda negra.
Por su escote bajan gotas de sudor en las que empapo mis dedos. Cuando oprimo su pecho, ella lleva la mano a mis genitales y todo es fuego.
Ha separado sus piernas, sus muslos est&#225;n brillantes de humedad, y sangre. Se ha tocado con los dedos manchados.
En su pu&#241;o, derecho mantiene los ojos infantiles ciegos a pesar de estar tremendamente abiertos.
Son las dos y media de la tarde y cuando paro el motor del coche, se extiende por todo el poblado un silencio sepulcral. Una vez los o&#237;dos se han acostumbrado, se capta la actividad en las casas: televisores, gritos, murmullos, peleas.
De una casa se escuchan los llantos de una hembra, la madre del primate. El padre calla, seguramente colocado con la mercanc&#237;a con la que trapichea en la ciudad; coca, mescalina... Hay demasiados cactus de peyote en este &#225;rido poblado.
&#8212;&#161;Miguel deja de beber, cabr&#243;n! Nuestro hijo est&#225; ah&#237; fuera pudri&#233;ndose.
&#8212;&#161;Calla Juanita! Preoc&#250;pate de Sara, la vas a despertar; &#225;ndale puta. &#191;No sabes que Don Sen&#233;n no deja retirar los cuerpos hasta el anochecer? Matar&#237;an a Sarita tambi&#233;n si nos traemos a Julito.
&#8212;&#161;Cobarde ching&#243;n!
Lo bueno de estos primates es que sus conversaciones, son cortas y as&#237; tanta deficiencia mental, no se llega a hacer pesada. Cuando descuartizas a un intelectual, no calla ni bajo el agua; encuentra cientos de razones convincentes para &#233;l por las que seguir viviendo.
Estamos frente a la puerta de la casa y siento que nos vigilan desde las ventanas de la casas vecinas: he escuchado cerraduras girar para asegurar la puerta y algunos televisores han bajado su volumen. Los miserables est&#225;n muy cerca de parecer animales y conservan sus instintos casi como lo ten&#237;an antes de evolucionar. Si hubi&#233;ramos sido unos vulgares primates de turistas, nos habr&#237;an robado el coche y secuestrado, tal vez lo intenten. Siempre hay alg&#250;n mono que destaca por ser m&#225;s tarado que otros.
Clavado entre los omoplatos, siento el metal del pu&#241;al latir por salir y cortar carne de mono. En la sobaquera, bajo la americana de lino beige, pesa con orgullo una Desert Eagle Mark XIX, 44 magnum. Es excesivo este calibre para los disparos que buscan intimidar o inmovilizar, puesto que causa hemorragias masivas, muy intensas y arranca importantes trozos de carne y hueso.
Si se me acabaran las balas, les arrancar&#233; la vida a mordiscos.
Los idiotas, pobres y cobardes jam&#225;s se ayudan entre s&#237;, ser&#225; raro que alguien intente ayudarlos mientras los destrozamos. Piensan que somos los importantes amigos del capo del c&#225;rtel local.
La Dama Oscura se ha abierto la camisa arrancando los botones y sus pechos asoman libres y enhiestos, musculosos... Bajo la cabeza hasta coger un pez&#243;n entre los dientes y lo amenazo con una presi&#243;n contenida. Ella cierra los ojos y separa las piernas llev&#225;ndose un dedo a la raja; si le arrancara este duro pez&#243;n, se correr&#237;a ante m&#237; con el seno manando sangre.
Entrar&#237;a en esa repugnante madriguera de primates con ella clavada en m&#237;.
Estoy tan caliente que le reventar&#237;a todos los agujeros de su puto y deseado cuerpo.
Es hora de matar y morir. Del grito que rasgue esta cortina de calor ponzo&#241;oso. No es uno de los lugares m&#225;s peligrosos del mundo, hoy ser&#225; el m&#225;s doloroso y temeroso.
De una patada abro la puerta y el primer disparo va directo a la cama donde duerme Sarita. Cuando recibe el impacto de la bala, la primate de unos cuatro o cinco a&#241;os, se golpea contra la pared a la vez que sus brazos se elevan como los de una mu&#241;eca rota. La sangre ha dibujado una mancha con forma de cresta de gallina en la sucia pared. De su desnuda espalda asoma un trozo de columna vertebral rota.
&#8212;Vamos g&#252;ey. Es hora de morir. Y chingarse a la Juani. &#191;C&#243;mo lo ves?
A&#250;n est&#225; mirando mi ca&#241;&#243;n humeante y no creo que haya asimilado mis palabras. Estoy ante &#233;l, lo suficientemente cerca para que su borracha nariz capte mi olor corporal a carne en descomposici&#243;n. Cuando intenta reaccionar ya es tarde, y le he clavado el pu&#241;al por debajo de la axila izquierda, justo entre dos costillas. He atravesado el pulm&#243;n y hace ruido a fuelle roto al respirar.
Por supuesto no puede lanzar grandes gritos, s&#243;lo una aguada sangre comienza a manar de su hocico y boca. Su torso esquel&#233;tico se hunde desmesuradamente para captar un aire que no le da consuelo.
La Juanita no ha gritado, la Dama Oscura la mantiene amordazada con su mano y ha clavado su fino pu&#241;al bajo la teta izquierda. En su blusa blanca y sucia, se extiende lentamente un manchurr&#243;n de sangre.
Lamer&#237;a esa sangre que mana por la morena piel de la primate. La Dama Oscura obliga a coger a la Juani los ojos de su hijo y al verlos intenta zafarse de la presa. La Dama Oscura lleva el pu&#241;al al sexo.
&#8212;&#191;Te apetece este consolador? Si te sigues moviendo, te lo meter&#233; para que te folles con &#233;l.
El primate no hace ni caso. Un macho de su edad, normalmente aguanta mejor el tipo ante estas heridas, pero Miguel no debe ser un hombre fuerte ni muy sano. Le doy un manotazo al mango del cuchillo que se mantiene firme contra su piel y cae al suelo hecho un gui&#241;apo, haciendo ruido al intentar coger m&#225;s aire. Error, cuanto m&#225;s fuerza el pulm&#243;n, m&#225;s se llena de sangre.
&#8212;No me he quedado ni con un peso de la mercanc&#237;a de Don Sen&#233;n, se lo juro, se&#241;or.
&#8212;A m&#237; eso me da igual, lo que quiero es hacer una obra de arte con vosotros. Dicen que este es un mal lugar para vivir. Que conviv&#237;s tanto con la muerte, y sois tan violentos, que no hay nada parecido en todo el planeta. Mentira, puedo hacer que empeore.
Le desclavo el cuchillo sin ning&#250;n cuidado, corto el pantal&#243;n por la cinturilla y como no se est&#225; quieto, le hago un profundo corte en la cresta il&#237;aca, no me gusta el roce del filo con el hueso. Me da dentera, soy un dios delicado.
Si no fuera por el humor...
Como es normal, no lleva calzoncillos, lo agarro por los genitales y lo obligo a ponerse en pie.
&#8212;Llama a Don Sen&#233;n y dile que has perdido parte de su mercanc&#237;a, que esta tarde no podr&#225;s acercarte a la ciudad para venderla. Y dile tambi&#233;n, que te traiga pasta o quemas la coca que te queda.
Lo que pretendo con esto, es que los primates se acerquen a m&#237;, y no hay nada m&#225;s efectivo como el &#250;ltimo mono de la manada, retando al jefe. Vendr&#225;.
Le entrego mi tel&#233;fono y durante una eternidad marca los n&#250;meros en el teclado. La Dama Oscura, manosea el co&#241;o de la primate mir&#225;ndome con una sonrisa burlona. La primate llora y parece decir el nombre de su macho en una est&#250;pida letan&#237;a.
De su co&#241;o mana el olor a hembra pre&#241;ada y es por ello que la Dama Oscura acaricia su vientre con s&#225;dica ternura.
A trav&#233;s de la ventana, del comedor-cocina-dormitorio-fumadero de esta choza, puedo ver al vecino de enfrente fisgar. A m&#237; se me da bien matar con lo que sea, y si hubiera habido cuatro ventanas por en medio, le hubiera reventado la cabeza con la misma precisi&#243;n.
A los pocos segundos, sale una mujer de dentro de la casa, seguida por dos j&#243;venes.
A la hembra le acierto en un seno y se le desintegra en el aire como un bal&#243;n. A uno de los j&#243;venes le vuelo la cabeza y al otro le encajo una bala en la barriga; ahora un ri&#241;&#243;n cuelga por la salida de la bala. &#201;ste y la hembra, quedan tendidos en el polvoriento suelo retorci&#233;ndose bajo el sol abrasador. Los &#250;nicos que se acercan a ellos, son los fam&#233;licos perros que lamen la sangre que mana de sus cuerpos y muerden t&#237;midamente la carne cruda de las heridas.
Me est&#225; entrando hambre.
Los perros se pelean por la comida y sus rugidos me hacen sentir bien, se parecen a mis crueles en mi oscura y h&#250;meda cueva.
Cojo una de las manos de Miguel, le fuerzo a que las extienda en la mesa y con la culata de la Desert, le reviento los dedos. Escupe sangre cada vez m&#225;s espesa, le queda poco tiempo hasta que la hemorragia le colapse el pulm&#243;n sano. Le rompo la otra mano tambi&#233;n asegur&#225;ndome que no las podr&#225; usar en lo poco que le queda de vida, clavo mi pu&#241;al en la mesa atravesando su pene. El glande parece una cabeza casi decapitada. Y contra todo pron&#243;stico, ha gritado el primate; poco pero lo suficiente para que mi Dama Oscura se excite y acerque la mano para acariciar el ensangrentado pene clavado a la mesa, como si fuera un trozo de Jesucristo. El primate resopla y resopla moviendo espasm&#243;dicamente los brazos pero sin tirar de la polla, el dolor los hace inteligentes.
Me arrodillo frente a la Juani, le arranco la falda negra y las gruesas bragas de algod&#243;n. Hundo la lengua en su co&#241;o. No la noto predispuesta, as&#237; que tengo que invadir su mente. Cuando mis dientes amenazan su cl&#237;toris, el flujo empieza a manar y se olvida de la herida de su teta para gemir como una perra en celo con mi lengua hurgando su apestoso co&#241;o.
La Dama Oscura hunde el cuchillo en su vientre sin que la primate se percate, siento sus orgasmos en mi lengua. Y la sangre que baja por su monte de Venus viene a mi boca con todo su intenso sabor.
Cuando corta hacia un lado, he de apartar los intestinos de mis ojos para no perder visi&#243;n. El Miguel intenta por todos los medios mantenerse en pie de puntillas para no rasgar definitiva y dolorosamente el pene tan bien fijado a la mesa. Y as&#237;, ante el dolor del macho y el enfermizo placer de su hembra, de mi pene mana tranquilo un semen espeso que provoca un c&#237;rculo oscuro en mis pantalones caquis. A veces me corro con la misma tranquilidad que si me meara. Para eso soy un dios. Vosotros no lo intent&#233;is, o simplemente os mear&#233;is encima.
La Dama Oscura se est&#225; masturbando con la mano oculta tras las nalgas de la mona que se me est&#225; corriendo en la boca. Su respiraci&#243;n profunda se transmite hasta a los huesos de la mona.
Sin dejar de lamer en su co&#241;o, hundo los dedos en su vientre y encuentro el feto que arranco de un tir&#243;n.
Y ahora, es el momento en el que dejo de presionar su mente y dejo que la naturaleza siga su curso. De una patada la echamos a la calle para que el poblado se haga una idea de lo que est&#225; ocurriendo. El dolor de la Juani se extiende por toda la tierra caliente. Tropieza con sus propias tripas al bajar el escal&#243;n de la casa y cae de bruces al suelo provocando un extra&#241;o y sucio barro con la sangre.
Hago girar entre mis dedos el feto de primate y lo dejo al lado de la polla destrozada de Miguel que a&#250;n sigue pegado a ella. No parece haber prestado mucha atenci&#243;n a su mujer y se tambalea casi ya desmayado. Sin fuerzas para mantenerse en pie. Dentro de unos segundos, le importar&#225; muy poco lo que le queda de pene y decidir&#225; que es mucho mejor dejarse caer y morir de una puta vez.
Pero morir&#225; cuando yo diga y en el preciso instante que me plazca y ning&#250;n ser vivo, animal, humano o divino podr&#225; distraer mi atenci&#243;n del dolor de este primate. Sufrir&#225; lo que yo crea necesario.
Le arranco una oreja de un bocado y a pesar de que me desagrada su sabor, me la trago ante sus enloquecidos ojos.
Dos todoterrenos y una rid&#237;cula limusina blanca ruedan por la &#250;nica calle del pueblo levantando una polvareda tras ellos. Salimos a la calle.
Un perro ha entrado en la casa y lame el pene destrozado de Miguel subiendo las patas delanteras sobre la mesa.
La Dama Oscura se unta con sangre el rasurado monte de Venus y yo me toco el pene distra&#237;damente observando los veh&#237;culos avanzar.
Lo normal para una pistola de este calibre, es disparar a diez metros, pero vosotros no intent&#233;is hacerlo a sesenta metros como yo, fallar&#237;ais.
Con ocho disparos, mato a los siete sicarios que van sentados en los furgones de los todo terreno. Cambio el cargador y ya se encuentran los veh&#237;culos a cuarenta metros.
Mato a los conductores y las lunas delanteras, se cubren de sesos y sangre.
La limusina es blindada y s&#243;lo he podido reventar los faros.
&#8212;Mi Oscura, col&#243;cate tras de m&#237;.
Y lo hace, mete una mano en la bragueta de mi pantal&#243;n y apresa el glande amoratado de sangre, resbaladizo y mojado. Sabe que cuando me toca la polla, mi odio se acent&#250;a hasta derretir la materia que me rodea. Ahora me masturba y mis ojos se tornan rendijas donde el odio se confunde con el placer y la muerte es mi vida, el dolor mi fin.
Deseo mataros a todos y que ni uno solo de vosotros deje de gritar hasta su &#250;ltimo aliento.
&#8212;&#161;Miguelito! &#191;Qu&#233; has hecho, g&#252;ey? Don Sen&#233;n quiere hablar contigo, sal de ah&#237; o quemaremos la casa.
Es uno de los esclavos de Don Sen&#233;n, el mat&#243;n que va al lado del conductor. Cuando deja de gritar, el potente ruido del motor del Cadillac, apaga cualquier otro sonido.
&#8212;&#191;Eh g&#252;ey? Te lo saco ahora &#191;vale? Espera y te pongo al Miguel delante de las narices.
La Dama Oscura se toca obscenamente frente al mat&#243;n mientras entro de nuevo en la casa.
&#8212;Ya est&#225;, Miguel. Te quedan unos segundos de vida. Saluda a ese marica de dios, no quiero tu alma apestosa.
Dicho esto, tiro de sus hombros hasta liberar su pene clavado a la mesa. Ahora entre las piernas tiene una especie de carne picada que le cuelga lastimosamente.
Lo acerco a la puerta de la casa.
&#8212;&#191;Quier&#237;ais esto?
El sicario me apunta muy profesional &#233;l, con las piernas separadas y bien afianzadas, con la autom&#225;tica sujeta con ambas manos.
Pego la cabeza del ca&#241;&#243;n a la sien de Miguel. Tras la detonaci&#243;n, de la cabeza del primate s&#243;lo queda colgando del cuello la mand&#237;bula inferior.
Ya os lo he dicho: disparar con este calibre es una aut&#233;ntica gozada. Da igual que dispar&#233;is a blancos, negros o asi&#225;ticos, ni&#241;os, o embarazadas. Compr&#225;osla, la disfrutar&#233;is.
Y ya como me apetece, le pego un tiro en la rodilla al pistolero de Don Sen&#233;n.
Dejo caer la carcasa de Miguel fuera de la vivienda y con el cuchillo a&#250;n sucio de sangre, le corto los test&#237;culos al pistolero. Grita como un cochino.
Le he metido sus propios huevos en la boca a modo de mordaza. La Dama Oscura acaricia la herida de su entrepierna, y se unta los pechos con la sangre.
El ch&#243;fer ha salido y dispara, una bala indolora se clava en mi abdomen y me da risa.
Le acierto de un balazo en la boca y dientes y huesos quedan estampados en el techo del blanco veh&#237;culo.
Lo blanco me trae siempre a la memoria la vanidad de Dios y su pretendida pureza y toda esa mierda. Los &#225;ngeles no follan porque no tienen co&#241;o ni polla, pero si por ellos fueran, se tirar&#237;an a los putos ap&#243;stoles. Los muy promiscuos...
Dios ha tapado el sol con una nube, siempre hace eso cuando los primates gritan demasiado. Cuando siente envidia de mi poder.
La Dama Oscura ha pegado su vagina a la boca del primate que est&#225; perdiendo la vida por el agujero de sus cojones. La boca rellena de test&#237;culos que intenta respirar masajea accidentalmente su vagina siempre brillante, resbaladiza, h&#250;meda.
Don Sen&#233;n es un macho de cuarenta y pocos a&#241;os, viste traje de lino blanco. Oculta el rostro tras sus manos cuando abro la puerta y le apunto con el arma a la cara.
No me quedan balas.
Saco mi pu&#241;al de entre los omoplatos y lo clavo en su muslo, tiro del cuchillo y &#233;l con gritos y prisa, corre por el asiento hacia a m&#237;.
Recupero mi cuchillo y sale un chorrito peque&#241;o de sangre.
&#8212;&#161;As&#237;, as&#237;, as&#237;...! &#8212;grita en pleno orgasmo la Dama Oscura.
Su ensangrentado monte de Venus me excita. Sus pezones hirientemente duros provocan que se deslicen dos gotas de fluido de mi glande, que se extienden por el pantal&#243;n. Da igual la humedad, sea de donde sea, es bienvenida en este lugar.
&#8212;&#193;ndele, don Sen&#233;n. Entre en nuestra casa, que tenemos que hablar de lo que vale de verdad la vida y del dolor. Pero no tengo mescalina, ni coca para amenizar la charla.
Le doy una patada en el culo y le obligo a caminar. La Dama Oscura est&#225; sudando y con el fino estilete, dibuja una amplia sonrisa en la garganta del moribundo. No se ha molestado en sacarle los cojones de la boca.
&#8212;&#191;Qui&#233;nes sois? &#191;Os env&#237;a Alc&#225;zar? Yo os pagar&#233; el doble, ese cabr&#243;n tiene los d&#237;as contados. Una patrulla del ej&#233;rcito viene para ac&#225;. Y espero que est&#233;is de mi lado cuando lleguen.
&#8212;Calla, idiota.
Le he empujado reten&#237;endome de clavarle el pu&#241;al en la m&#233;dula.
Cuando entramos en la casa de Miguel y Juani, el acre olor de la sangre se extiende por la estancia. El perro est&#225; lamiendo la sangre espesa de la peque&#241;a Sarita.
El feto a&#250;n permanece en la mesa. Me pregunto porque, si Dios es tan perfecto, os hace pasar el mal trago de la gestaci&#243;n en lugar de nacer ya formados.
Le encanta que sufr&#225;is, es un hip&#243;crita vuestro dios. Todos los dioses lo son. S&#243;lo yo cuento verdades y no prometo nada. Margaritas a los cerdos, nunca entender&#233;is nada, Dios os cre&#243; idiotas.
Agarro el feto y obligo a Don Sen&#233;n a tumbarse de espaldas en la mesa, dejo que aplaste el glande de Miguel con su espalda. La Dama Oscura se ha arrodillado frente a m&#237;, ha sacado mi endurecido pene y se lo ha llevado a la boca.
Crispo los dedos de los pies de puro placer.
&#8212;A ver, Sen&#233;n. &#191;Cu&#225;ntos de los capos hab&#233;is muerto en las &#250;ltimas semanas?
&#8212;Ninguno.
&#8212;&#191;Y no os aburre matar siempre a estos monos?
Mi Dama produce fuertes ruidos de succi&#243;n con la felaci&#243;n y siento que me va a estallar el pene entre sus labios.
La obligo a que se ponga en pie, la tumbo encima del pecho de Sen&#233;n y la penetro furiosamente. Sus pechos se mueven fren&#233;ticos con las embestidas y sus muslos tiemblan como gelatina.
El estilete contin&#250;a en su mano, tan peligroso como su co&#241;o, como su amor por m&#237;. Contrayendo su co&#241;o, oprimiendo mi polla dentro de ella, clava el cuchillo en la ingle de Don Sen&#233;n. Es precioso el contraste de la sangre en el lino blanco. No es una sangre muy clara, as&#237; que presumiblemente ha pinchado un ganglio linf&#225;tico y duele tanto que Don Senene no deja de subir su abdomen arriba y abajo para sacarse a mi Dama de encima. Y me ayuda follarla sin que lo sepa.
Si quieres que un primate haga lo que quieras, le has de proporcionar un dolor sin contemplaciones. S&#243;lo de esa forma, puedes conseguir una total atenci&#243;n.
Cuando suelto mi carga de leche, la Dama Oscura se golpea el cl&#237;toris con tanta fuerza que temo que se lo rompa.
Se corre, se corre como una puta. Como una perra en celo.
Con la polla a&#250;n tiesa me acerco hasta el rostro de Don Sen&#233;n.
&#8212;&#161;Est&#225;is muertos, hijoputas!
Me molesta que un primate me dirija la palabra y le meto el peque&#241;o feto en la boca. Le clavo el pu&#241;al en la glotis, cort&#225;ndola con cuidado para que no se me desangre enseguida.
Ahora sus ojos se abren desmesuradamente, la Dama Oscura est&#225; clavando sus manos a la mesa con unos clavos y un martillo que se encontraba en un capazo a la entrada de la casa.
&#8212;No me jodas, Senencito, que t&#250; eres uno de los grandes asesinos de este poblado de miserables. Que t&#250;, primate de mierda, has sido capaz de imponer el terror entre esta piara de idiotas. Eres s&#243;lo un hombre, un mono. No deber&#237;as haber usurpado el poder de un dios &#8212;le sermoneo dirigi&#233;ndome ahora a su pies.
Le estoy tatuando 666 en la planta del pie con mi cuchillo.
No, no corro ning&#250;n peligro de que me de una patada, la Dama Oscura a encontrado clavos muy largos y se los ha clavado en ambas r&#243;tulas tambi&#233;n.
Las piernecitas del feto asoman por entre sus labios d&#225;ndole un aire lastimoso. Tanto poder&#237;o y ahora se ha convertido en un vulgar.
No necesito milagros para transformar a los hombres.
Huele a mierda. Sen&#233;n se ha cagado y meado encima.
Es normal que pasen estas cosas, cuando el primate est&#225; sometido a un fuerte dolor durante cierto tiempo, pierde el control del esf&#237;nter y la pr&#243;stata y as&#237;, una vida que ya de por s&#237; es mediocre, acaba de una forma humillante. Aunque no creo que les importe mucho morirse con dignidad, de hecho, s&#233; que no quiere morir.
Mi Dama Oscura observa mi mano cortar la piel, jadeando a&#250;n por el esfuerzo de clavar a Sen&#233;n en la mesa. Es adorable y me acerco a ella para besar sus labios y hundir mi lengua en su boca. Chuparla por dentro...
Su alma me dice que quiere unirse a m&#237;.
&#8212;A&#250;n no, mi perra preciosa. Eres m&#237;a te parieron para m&#237;. Mi esclava...
Se relaja, la siento feliz.
Me aburro de estar aqu&#237;, me apetece acercarme al centro de la ciudad para tomar algo fresco y subir al hotel y follarla mil veces.
Lo cierto es que es tan repetitivo matar, que empiezo a perder el inter&#233;s por verlos sufrir.
Me acerco ahora al rostro bien tonifiicado y bronceado de Sen&#233;n, le hago un corte continuo bordeando su cara por debajo de los maxilares hasta llegar al cabello elegantemente implantado en su frente.
De un tir&#243;n le arranco la cara, ha sido casi perfecto. L&#225;stima que el labio superior se haya roto. Me encanta cuando gritan, ni ellos mismos saben de lo que son capaces de emitir.
Mi Dama se acerca con un salero y espolvorea el tejido ensangrentado con &#233;l.
Eso duele. Duele tanto que ha conseguido escupir el feto. Ha ca&#237;do al suelo y el perro se lo come con voracidad. A veces mato perros tambi&#233;n por puro aburrimiento y le he cortado el cuello.
Cuando empiezo una faena la acabo y nunca dejo un ser vivo que pueda ser testigo de mi sacrat&#237;sima maldad. Y si apareciera una rata, le arrancar&#237;a la cabeza de un bocado.
Cuelgo el rostro del primate en el pomo de la puerta de entrada.
&#8212;V&#225;monos de aqu&#237;, mi Dama. Hace demasiada calor.
Me muestra el arma del mat&#243;n de la limusina. con una sonrisa y una mirada suplicante.
Acepto.
Abandonamos el Aston Martin en este sucio poblado y volvemos caminando al hotel, por donde hemos venido; entrando en las casas, degollando y tiroteando todo lo que sea humano, todo lo que se ha creado a imagen y semejanza de Dios. Si supiera que cada primate muerto es una herida a Dios, acabar&#237;a con toda la humanidad en un instante. Una columna de soldados est&#225; acerc&#225;ndose al poblado, tal y como dijo Sen&#233;n.
Aqu&#237; ahora s&#243;lo huele a muerte y al co&#241;o h&#250;medo y hambriento de mi Dama Oscura. Mi pene se encabrita... Mis dedos se hunden en su raja y ella me llama Dios.
Dejaremos que vivan los militares, s&#243;lo un tiempo m&#225;s.
El &#225;ngel Sienid&#237;n, canta un aria divina bajo el ardiente sol. Sus m&#250;sculos se marcan bajo la t&#250;nica blanca y sus poderosas alas se baten dulcemente. Le lanzo una patada de polvo para que se calle de una puta vez.
&#8212;&#191;Por qu&#233; no le llevas a Dios el rostro de su imagen y semejanza? Se llama Sen&#233;n. Que se cubra su bondadoso pene con ese pellejo.
Dicen que en Ciudad Ju&#225;rez hay una media de doscientos cincuenta asesinatos al mes. Gracias a nosotros, batir&#225; records esta semana.
Aunque noventa primates tampoco es como para tirar cohetes. He hecho mejores trabajos.
Pero quedan miles, millones.
Mi odio no se calma, se calienta cada d&#237;a m&#225;s como el planeta, como este sucio y polvoriento suelo.
Dejadme, mi Dama Oscura me est&#225; masturbando, no quiero hablar m&#225;s.
Os contar&#233; m&#225;s crueldades, m&#225;s aventuras. Secretos...
Siempre sangriento: 666.&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;DIV&gt;&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;IMG style="WIDTH: 80px; HEIGHT: 52px; CURSOR: hand" border=0 alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;/A&gt; &lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-FAMILY: arial; COLOR: #ff0000; FONT-SIZE: 85%"&gt;&lt;STRONG&gt;Iconoclasta
&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;
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Mis test&#237;culos agradecen la caricia del fr&#237;o y mi pene corrupto se endurece, se eleva y toma el poder de mi pensamiento.
Soy el Dios Polla que llena y rasga carnes, que escupe un semen hirviendo, una leche obscena.
Si ese Dios superfluo y homosexual rodeado de sus asexuados querubines asomara su divino y trino ojo en mi reino, le escupir&#237;a con este glande amoratado y colapsado de sangre y le cegar&#237;a con mi zumo de maldad pura.
Soy bestia, soy dios y soy aquello que m&#225;s se teme y m&#225;s repugna. No es una maldici&#243;n, es mi soberana voluntad. Mi volici&#243;n firme y desenfrenada.
Pero cuando el ansia se apodera de m&#237;, puedo notar como las hembras primates sienten que sus sexos laten al comp&#225;s de las venas que alimentan e irrigan mi puto pene.
Estoy caliente, ardo.
Cuando no os mato, primates, deseo follaros. Follar y partir en dos con mi rabo al rojo a las monas, a las primates que m&#225;s cerca tengo. A las que tienen la desgracia de estar en un lugar equivocado en un mal tiempo.
El ansia por follar acrecienta de tal modo mi ira, que Dios llena el mundo de &#225;ngeles protectores en esos momentos para evitar la extinci&#243;n de sus queridos primates.
Con el pene expandi&#233;ndose en mi pu&#241;o, siento que todo el poder se concentra en el b&#225;lano y podr&#237;a ahogar este universo idiota que Dios cre&#243;, con una andanada de semen.
Grito, lanzo tal rugido que migas de piedra y polvo caen en finas cortinas desde el inalcanzable techo de esta oscura y h&#250;meda cueva.
Mis crueles se esconden entre las profundas grietas y mi Dama Oscura se despereza en la Ara del Dolor. Se libera de las cadenas con las que envuelve su deseable cuerpo de oscura y suave piel.
Lamible...
Sus pechos pesados hacen ostentaci&#243;n de unos pezones duros y contra&#237;dos y siento su deseo de que mi boca los chupe, los hiera con los dientes. Que la mortifique mientras su co&#241;o suda anhelos.
Se sienta en la piedra y separa sus piernas, de su sexo se desliza un fluido denso y pegajoso como el que ahora recubre mi glande hipersensibilizado.
A veces consigue que eyacule sin tocarme y le arrancar&#237;a su bella cabeza llevado por el &#233;xtasis de mi placer.
&#8212;T&#243;cate 666, mi se&#241;or. Que la Maldad hecha bestia, unte mi co&#241;o con tu lava blanca &#8211;lo pronuncia en un susurro, pero el eco de su voz retumba en cada piedra en infinitos lugares.
Su gemido libidinoso es un canto de sirenas.
Le gusta que me masturbe, le encanta cuando gru&#241;o y agito con fuerza mi pu&#241;o; los test&#237;culos pesados y llenos parecen aplastarse con cada sacudida de mi pu&#241;o. No soy cuidadoso con mis genitales cuando estoy caliente, salido como un perro en celo.
Un perro rabioso...
Si ahora se acercara a m&#237;, la penetrar&#237;a con tal furia, que sentir&#237;a aplastarse la matriz y mis cojones golpear&#237;an sus dilatados y resbaladizos labios del co&#241;o. Separar&#237;a con mis brazos sus piernas para dejar su sexo indefenso, hasta el punto de descoyuntarlas.
Le empujar&#237;a ese ano duro, plantar&#237;a mi glande en ese oscuro agujero hasta que se mordiera la lengua de placer-dolor.
La baba de mi pijo ha lubricado el pu&#241;o y siento que un placer creciente ti&#241;e de rojo el aire.
La Dama Oscura acaricia su perla dura, la golpea gimiendo imp&#250;dicamente ante m&#237;, con tal lujuria que pienso que va estallar mi glande. Su presi&#243;n es insoportable.
Ante ella estrangulo mi pene, lo castigo por lo que me hace, me ha pose&#237;do...
&#8212;&#161;Puta! &#8212;susurro batiendo con fuerza el pene&#8212; &#161;Puta!
Responde con un gemido, acariciando su sagrada raja abierta con la palma de la mano. Baja del altar y se acerca a mi trono con los muslos brillantes y h&#250;medos de s&#237; misma.
Se eleva sobre mis rodillas y pisando los apoyabrazos de negro granito, se clava a m&#237;. Sus nalgas se abren y la fragancia de su co&#241;o me llega como un vapor invisible.
Su co&#241;o me cubre, me empapa con su jugo. Su carne resbala en la m&#237;a y oprime mi pene desbocado. Mis test&#237;culos hierven, el semen llena los conductos seminales y me expando en el aire con un embate de placer, llevado por los espasmos de su co&#241;o.
Siento fundirme con ella. Clavo mis dientes en su cuello y atenazo su sexo henchido de m&#237; con una mano, con fuerza. Noto su cl&#237;toris palpitar &#225;vido de ser chupado.
Le arranco gemidos que no sabe si son de dolor o placer.
Y siento en mi boca el dulce y acre sabor de su sangre.
Mis crueles gimen como perros asustados entre las entra&#241;as de roca.
La Dama Oscura ha quedado inm&#243;vil y presiona con fuerza su mano en la m&#237;a. Quiere que le aplaste ese co&#241;o que la est&#225; matando de placer.
Mi semen fluye entre nuestros dedos, espeso, caliente.
Noto en mi glande como sus pulmones vuelven a aspirar aire y su vientre contra&#237;do.
Su sistema nervioso colapsado...
Mierda... Mi polla a&#250;n estalla en leche dentro de ella y lamo el sudor de su espalda.
Las sombras... Mis crueles, emergen de las profundidades; traen consigo un peque&#241;o primate que llora asustado aferrando un mu&#241;eco en su peque&#241;o pu&#241;o.
Estoy tranquilo, mi ira se ha disipado, ha sido expulsada por el pijo y ahora gotea de nuestros sexos enfri&#225;ndose en la piel y la roca.
La Dama Oscura masajea su sexo sentada a mis pies, untando los dedos en el semen que se le escapa entre los muslos; mientras lentas gotas de mi leche gotean en la piel de su torso desde mi rabo relajado.
Llevo la mano a mi nuca y saco el pu&#241;al enterrado entre mis omoplatos. Lo lanzo sin ning&#250;n tipo de alegr&#237;a.
Se clava certero en el peque&#241;o cuello del primate.
Muere sin soltar su juguete, con una mueca de dolor y espanto. Sus grandes ojos verdes no se han cerrado.
A los crueles se les escapa la risa, y a m&#237; tambi&#233;n. Todos re&#237;mos a carcajadas ante el cad&#225;ver del peque&#241;o primate.
&#8212;Devolvedlo a su cuna &#8212;consigo articular.
&#8212;Que revienten de angustia y se pudran en vida sus padres.
&#191;O acaso pens&#225;is que por haber follado os odio menos, primates?
Os contar&#233; m&#225;s cosas, m&#225;s secretos, terrores, corridas... Descuartizamientos.
Me voy a lavar la polla, que esto se seca y me incomoda.
Siempre sangriento: 666
&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;
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&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;
&#8212;No pienses m&#225;s, te est&#225;s obsesionando. Fue terror&#237;fico &#8212;intenta convencerse vertiendo en una cazuela un salteado congelado.

Un siseo en sus tobillos y un aliento fr&#237;o eriza su piel con un escalofr&#237;o. Los ojos de la serpiente la miran fijamente desde el suelo y su cabeza sube por sus piernas delgadas de carnosos muslos.
El animal supera su vientre y se interna por dentro de la camiseta, siente su cuerpo resbaladizo entre los senos y su cabeza aparece por el escote. Se eleva hasta que sus ojos se encuentran frente a frente. La lengua b&#237;fida palpa sus labios con brutalidad, entrando entre ellos. Su sexo est&#225; cubierto y presionado por el cuerpo de la bestia. La respiraci&#243;n de la serpiente hace vibrar su cl&#237;toris y unas gotas de humedad se desprenden de la vulva para rodar por los muslos.
Linda ha abierto las piernas apoy&#225;ndose en la encimera de la cocina y la serpiente bajo su falda, lanza la lengua r&#225;pida por toda su vulva. Se muerde los labios cuando la serpiente se abre paso en su vagina de forma brutal y siente que va a estallar &#8220;mi puto co&#241;o&#8221;. La mitad del cuerpo de la serpiente se ha arrollado en su pierna y s&#243;lo puede abrir m&#225;s la otra para poder mantener el equilibrio.

&lt;STRONG&gt;Vosotras no sois repugnantes, s&#243;lo carnales.&lt;/STRONG&gt;

La serpiente sale de la vagina, abre la boca y clava lentamente los colmillos en el pubis; la lengua castiga el cl&#237;toris durante unos minutos hasta crear un orgasmo bajo la falda que se propaga a trav&#233;s del vientre para estallar directamente en el cerebro de Linda.
Y mientras jadea e intenta regular su respiraci&#243;n, la serpiente repta ahora por su espalda, y sisea en su o&#237;do provocando en la mujer una sonrisa tierna.
Cuando Linda consigue mantenerse en pie sin apoyarse en la encimera, la serpiente ya ha desaparecido.
Se estira en el sof&#225; sin haber comido y duerme absolutamente relajada a pesar de un calor pegajoso que provoca un sensual mador brillante en su piel.
Las venas de sus brazos resaltan con un brillante fulgor amarillo que se apaga paulatinamente hasta desaparecer al mismo tiempo que la respiraci&#243;n se normaliza.

&lt;STRONG&gt;Me erijo en Dios ante vosotras y me ador&#225;is con los muslos abiertos y los pezones duros.&lt;/STRONG&gt;

Linda se ha depilado el pubis y la vulva, cuando camina se excita con el roce &#237;ntimo de la braguita entre los labios y siente que se hace agua.
Hace ya ocho d&#237;as que la serpiente la visita, que la usa. Ocho d&#237;as en los que s&#243;lo piensa en ella, en sus escamas arrastr&#225;ndose por la pared de su co&#241;o y en esos ojos que durante la oscuridad de la noche y el sue&#241;o, parecen flotar muy cerca de ella. Ocho d&#237;as en los que tiene que dejar su puesto en la oficina para masturbarse en los lavabos dos o tres veces al d&#237;a.
Cuando llega a casa se desnuda y corre la puerta del balc&#243;n. Escucha el suave roce del animal al deslizarse tras ella. Se arrodilla en el suelo y apoya tambi&#233;n las manos. La serpiente avanza entre sus piernas separadas y hacia su rostro, arrastr&#225;ndose por sus pechos plenos que penden pesados. La lengua recorre sus labios para jugar con ellos. La cola presiona en la vagina sin entrar y ciegamente tantea sus nalgas en busca del ano. Entra con tanta fuerza que le fallan los brazos y su rostro queda pegado al suelo. La cabeza de la serpiente repta por su espalda. Se siente acariciada y empalada. El ano est&#225; tan dilatado con la penetraci&#243;n, que le tensa la vulva. Alarga una mano hasta su sexo y acierta a encontrar el cl&#237;toris menudo y duro entre los pliegues de la piel. Cuando lo descubre, siente que se le nubla de visi&#243;n, la lengua de la bestia ha aparecido entre sus dedos y fustiga con vehemencia esa dura perla rosada. La viscosa y pegajosa lengua... Es casi doloroso el castigo al que la somete.
La cola ha dejado de invadir su ano y ahora busca la vagina, tanteando e insinu&#225;ndose por entre sus labios dilatados y blandos. Se lleva una mano a las nalgas para encontrar la cola del animal y ella misma la conduce a sus entra&#241;as, la empuja sin cuidado, con ansia.

&#8212;J&#243;deme hasta reventarme, cabrona. Emp&#225;lame zorra arrastrada.

El cuerpo de la bestia se tensa y se pone r&#237;gido; la cola se le escapa veloz de entre los dedos para penetrarla con un ataque veloz y violento. De la c&#243;pula se derrama un l&#237;quido lechoso blanco que lubrica el sexo y da un brillo mojado a las escamas.
Linda grita su placer acompa&#241;ando con un vaiv&#233;n de sus nalgas el ritmo de la penetraci&#243;n. Cuando a&#250;lla ante el orgasmo, se encuentra con la cara de la bestia, sus ojos verdes se han tornado casi azules y hay un asomo de tristeza en ellos.
La lengua roza sus labios con lentitud, y le transmite una extra&#241;a sensaci&#243;n de p&#233;rdida. Cuando de su sexo resbala la cola del animal, siente vaciarse y un nuevo placer la obliga a entrecerrar los ojos.
La serpiente se aleja hacia el balc&#243;n.

&#8212;&#191;Ad&#243;nde vas? Quiero ir contigo &#8212;susurra entre jadeos la mujer que ahora yace acurrucada en el suelo.

La serpiente gira la cabeza hacia la voz e inm&#243;vil fija sus verdes ojos en los de la mujer de suave pelo rubio, hasta que una l&#225;grima se desborda dejando un reguero negro de r&#237;mel en su p&#243;mulo. Se arrastra de nuevo a la oscuridad y a la inmundicia de las cloacas.

--------------------------------------------------------

No llega, la serpiente no aparece. Linda se asoma al balc&#243;n y escudri&#241;a los setos por donde ha desaparecido estos d&#237;as.
Los setos se agitan y la cabeza de la serpiente asoma entre ellos, los ojos se encuentran, la serpiente yergue la mitad del cuerpo y agita la lengua, suavemente. Desaparece entre los setos. Linda llora.
Se masturba en el sill&#243;n, se toca y gime casi gritando. Intenta que la bestia la oiga, que la bestia acuda llevada por su lujuria.
Pero no aparece.
Al d&#237;a siguiente, el animal asoma su cabeza de nuevo entre los setos para clavar su mirada en la de ella.

&#8212;Ven, ven, ven... &#8212;le suplica Linda aferrando a la barandilla, sus brazos se han tensado y bajo la piel, las venas pulsan amarillas.

La bestia desaparece de nuevo.

&#8212;Lin, tienes mala cara, no te encuentras bien. Vamos a urgencias. &#8212;le propone su marido al llegar a casa y verla tumbada en el sof&#225; con unas profundas ojeras.

&#8212;Estoy bien, Loren &#8212;le miente.

Linda no come, no duerme. Sus ojos empa&#241;ados de l&#225;grimas impiden la buena visi&#243;n para trabajar frente al monitor de su mesa. Hay momentos en los que rompe a llorar de forma intempestiva.
Dice sentirse mal y se va de la oficina. El jefe de la secci&#243;n, lo comprende al ver las venas amarillas que como ra&#237;ces se extienden por el cuello bronceado de Linda.

&#8212;No volver&#225;, no me tomar&#225; &#8212;musita con la cabeza apoyada en la ventanilla del tren.

Camina despacio hacia casa, el calor parece hervirle la sangre.
No abre la puerta del balc&#243;n, al llegar a casa y eso la lleva a llorar de nuevo. Conecta el aire acondicionado y se desnuda.
Lleva la mano al sexo y no siente nada, no hay nada en su co&#241;o movi&#233;ndose, no se arrastra nada por su cuerpo. Est&#225; vac&#237;a.

&lt;STRONG&gt;Me arrastrar&#233; entre vuestras s&#225;banas y me anillar&#233; en vuestros pechos con mi cuerpo. Os arrancar&#233; gemidos imp&#250;dicos; os tocar&#233;is cuando os sisee en el o&#237;do y mi lengua roce vuestros labios entreabiertos.&lt;/STRONG&gt;

El cuchillo que sostiene en la mano est&#225; agradablemente fr&#237;o.
Sale al balc&#243;n, all&#237; est&#225; la bestia.
Linda se clava el cuchillo en el cuello, y debe esforzarse por enterrar completamente la hoja en la carne. Los ojos de la serpiente la distraen de la sangre que sale entre sus labios. Los pulmones se inundan de sangre y ella no hace esfuerzo alguno por respirar. Su cuerpo cae sobre la barandilla y la cabeza cuelga inerte; de su boca un hilo de sangre cae en la cabeza del animal que se ha arrastrado para ba&#241;arse en ella.
Hasta que no cae una gota m&#225;s de sangre, el animal no se mueve. Sus escamas est&#225;n terror&#237;ficamente salpicadas de un rojo que ya se ha hecho casi negro, el calor seca la sangre y le roba su color vital.
Trepa por el tubo de desag&#252;e hasta el cuerpo de la mujer. Sus ojos &#225;vidos y brillantes miran con expectaci&#243;n las nalgas del cad&#225;ver. Del muerto sexo emerge con r&#225;pidos movimientos una peque&#241;a culebra amarilla que la serpiente devora sin que llegue a tocar el suelo.

--------------------------------------------------------

El rostro del hombre sierpe est&#225; iluminado por el monitor del ordenador port&#225;til. Teclea &#8220;mujer muerta&#8221; en el buscador del diario digital que normalmente lee.
No hay fotos, la breve noticia hace menci&#243;n a un posible suicidio en la nueva zona residencial y de la v&#237;ctima, s&#243;lo destaca su edad: treinta y dos a&#241;os y sus iniciales: L.S.M.
Es mejor as&#237;. Recorta la noticia con el cursor y la guarda en Constrictor.
Su &#250;ltimo amor de verano.
Los rayos del sol caen con fuerza y se siente melanc&#243;lico y deprimido. El oto&#241;o se ha llevado a la bestia a hibernar en alg&#250;n lugar de su cuerpo humano. El intenso dolor de la transformaci&#243;n, dejar&#225; paso a la monoton&#237;a diaria.

&#8212;Maldito... &#191;Por qu&#233; no es el hombre el que duerme?

Nada es perfecto.
Nueve meses para ser Dios de nuevo. Nueve largos meses de vulgaridad y hast&#237;o.
De un violento manotazo cierra la pantalla del ordenador y desnudo se hace un ovillo en la penumbra del cuarto y llora la maldici&#243;n de ser hombre.

&lt;STRONG&gt;Hurgar&#233; en vosotras, en lo m&#225;s &#237;ntimo, una y otra y otra vez hasta que me otorgu&#233;is vuestra vida; hasta que en vuestras entra&#241;as se haga un hijo m&#237;o que devorar&#233; para seguir siendo bestia hasta el fin de los tiempos.
Porque as&#237; lo ha querido alg&#250;n Dios.&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;

&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;IMG style="WIDTH: 80px; CURSOR: hand; HEIGHT: 52px" alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg" border=0&gt;&lt;/A&gt;
&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 85%; COLOR: #ff0000; FONT-FAMILY: arial"&gt;Iconoclasta&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;
&lt;/SPAN&gt;
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    <title>El hombre sierpe (final)</title>
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    <body>&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/El$20hombre$20sierpe.jpg"&gt;&lt;IMG style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 210px; CURSOR: hand; HEIGHT: 287px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/El$20hombre$20sierpe.jpg" border=0&gt;&lt;/A&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;STRONG&gt;Y penetraros, entrar en vosotras y sentir en mis escamas las convulsiones de vuestro placer. &lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;STRONG&gt;
&lt;/STRONG&gt;Ahora sujeta el grueso cuerpo de la serpiente entre sus piernas, forzando que entre m&#225;s en ella y lucha por separar las nalgas cuanto puede para que la cola que le est&#225; destrozando el esf&#237;nter pueda entrar y salir con m&#225;s facilidad.
Y grita, grita y su vientre se contrae, su frente empapada de sudor se ha arrugado ante el orgasmo que colapsa su sistema nervioso de tal forma que nunca hubiera podido imaginar.
De los labios interiores de su vagina, se derrama un l&#237;quido caliente y espeso que se desliza hasta llegar al ano. Sus manos a&#250;n permanecen crispadas en el cuerpo del animal, que ahora est&#225; sacando la cabeza.
Eleva su cabeza y observa atentamente a la mujer que ahora cierra los ojos y se deja llevar por los peque&#241;os espasmos residuales del orgasmo.
La serpiente se separa de ella y se dirige hacia la puerta del balc&#243;n, se yergue para picar en el cristal con el hocico.
Linda intenta levantarse pero se tambalea y cuando por fin lo consigue, se da cuenta de que sus bragas se encuentran por debajo de las rodillas, se las sube y se dirige a la puerta del balc&#243;n. Cuando la abre, el animal sale al exterior, alcanza la barandilla y se enrosca en el tubo de desag&#252;e del tejado. Cuando toca tierra, desaparece entre los setos.
Linda llora, sus bragas est&#225;n empapadas de humor sexual y los pezones amoratados. Se acaricia el pubis observando el lugar por el que la serpiente ha desparecido. &lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;
------------------------------------------------------------

El animal surge de nuevo por la boca del sumidero labrado en el bordillo y llega a su cuarto trepando por el mismo &#225;rbol.
Se anilla en la penumbra de un rinc&#243;n de la habitaci&#243;n, esperando el crep&#250;sculo que debilitar&#225; los rayos del sol.
La luz se torna anaranjada y el movimiento c&#243;smico se acelera para dar paso a una creciente oscuridad. El animal abre sus incre&#237;bles ojos verdes opacos y su cuerpo se estira. Hay miedo en su mirada animal, la misma cantidad de miedo que de dolor cuando es hombre y se transforma.
El cerebro va tomando conciencia de su parte humana y las extremidades adquieren relieve bajo la piel y se desgajan del tronco central, los colmillos caen al suelo y dan paso a la dentici&#243;n humana. La liberaci&#243;n total, llega cuando el pecho se ensancha y los pulmones consiguen inflarse de aire.
Durante unos segundos el hombre sierpe, se mantiene estirado boca arriba con los brazos en cruz y la planta de los pies en el suelo, absorbiendo fr&#237;o de las baldosas.
Cuando se pone en pie, una arcada lo dobla y vomita dos esqueletos de rata y una bola de pelo.
La visi&#243;n de ese v&#243;mito le lleva a otro hasta debilitarse de nuevo y caer de rodillas en el suelo, expulsando baba de su boca jadeante.
Son las ocho y media de la noche, apenas le queda una hora de tiempo para reponerse antes de salir de casa para una nueva jornada. Es especialista en una empresa de fundici&#243;n de pl&#225;stico.
No hay recuerdos, s&#243;lo sensaciones de su vida como animal, est&#225; enamorada la bestia y no sabe de qui&#233;n. Por en&#233;sima vez, otra caza de amor, la pasi&#243;n animal y primitiva.
El amor y la destrucci&#243;n.
Venas que se abren, cuerpos que caen desde alturas letales, un veneno en la garganta, pastillas que tornan azules los labios. Otra muerte, otro suicidio.
Y as&#237; siempre, as&#237; toda la vida. Desde que se hizo sexualmente adulto, su cuerpo se transforma cuando el sol cae m&#225;s vertical. Los veranos son para el amor y la pasi&#243;n.
Durante todos los mediod&#237;as de verano, se arrastra por el mundo escondido entre mierda y ratas que a veces come. Y llega hasta ellas, preciosas y c&#225;lidas mujeres, guiado por un efluvio que s&#243;lo su cerebro de reptil es capaz de identificar; un efluvio que enamora a la bestia y hace desplegar una sensualidad tan animal como primitiva.
El verano se acaba, y su &#250;ltimo amor en este a&#241;o.
Y jam&#225;s conocer&#225; a la mujer que enamor&#243; a la bestia, las mujeres que enamoran a la serpiente y a su vez son tomadas por ella, no viven, s&#243;lo sufren un tiempo hasta que dan fin a sus vidas.
Enciende el ordenador y escribe la contrase&#241;a de acceso.
Abre una carpeta de im&#225;genes titulada Constrictor y la galer&#237;a de im&#225;genes que contiene. Sesenta y cuatro noticias escaneadas de los peri&#243;dicos van pasando lentamente y &#233;l intenta evocar cada mujer; pero s&#243;lo le llega un aroma identificativo de cada una que no aporta m&#225;s que angustia y desaz&#243;n ante la falta de recuerdos y sensaciones. No las quiso, no las am&#243;, no las busc&#243;. La bestia es algo que habita en &#233;l, que lo usa como cueva, como agujero oscuro y h&#250;medo y a la vez c&#225;lido. Nunca han cruzado pensamientos la bestia y el hombre.
Cad&#225;veres r&#237;gidos, restos en las v&#237;as de un tren, una mano ensangrentada, cada noticia tiene su color. Su particular presentaci&#243;n.
Y le gusta, su propio misterio y lo que esconde entre sus genes lo hace &#250;nico. Y vale la pena ser &#250;nico aunque repugne.
&#191;Quince a&#241;os ten&#237;a cuando horrorizado sinti&#243; su cuerpo desgarrarse hasta convertirse en una serpiente? Hace veinticinco a&#241;os que vive solo, aislado. Ha cambiado de domicilio m&#225;s de doce veces.
Cuando un ojo humano captaba la monstruosidad reptante de color amarillo y negro deslizarse por la ventana de su casa, se creaba alarma en el barrio. La polic&#237;a se presentaba en su casa y quer&#237;a saber si ten&#237;a una serpiente y &#233;sta no estaba debidamente encerrada en un terrario, porque &#8220;hay ni&#241;os en el barrio&#8221;, &#8220;&#191;Podemos dar un vistazo al patio?&#8221;.
Era el momento de mudarse. La presi&#243;n era grande, quien ve&#237;a a la serpiente, la buscaba de nuevo. Y se hac&#237;a dif&#237;cil moverse con discreci&#243;n.
La bestia se mueve a plena luz del d&#237;a y es dif&#237;cil ser discreto.
Jam&#225;s sentir&#225; nada por esas mujeres que se suicidaron, y ninguna mujer sentir&#225; nada por &#233;l siendo hombre.
No le importa en absoluto, s&#243;lo padece breves episodios de melancol&#237;a, un rastro de humanidad que cada d&#237;a est&#225; m&#225;s olvidada.
Se acaba el calor, el verano se va y deber&#225; pasar meses enteros sumido en la mediocridad, como un hombre m&#225;s.
Cuando se transforma en serpiente, es Dios. Jam&#225;s ha querido otra cosa; si pudiera, no se transformar&#237;a en hombre jam&#225;s. &lt;/SPAN&gt;
&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;
&lt;STRONG&gt;Retorcerme dentro de vuestros co&#241;os y embestiros desde dentro, anillando mi cuerpo en vuestras piernas para que no pod&#225;is cerraros ni defenderos del placer imp&#237;o. &lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;STRONG&gt;
&lt;/STRONG&gt;------------------------------------------------------
&lt;/STRONG&gt;
Linda se ha vendado el codo, los colmillos de la serpiente han levantado la piel pero sangra poco. La braguita est&#225; empapada y no puede evitar pasar las manos por ella evocando sus propios gemidos, recordando la oleada de placer que la ha hecho olvidar que es humana. Tiene peque&#241;as ampollas que no duelen en el pecho por las quemaduras de las brasas del cigarro. Se aplica crema durante m&#225;s tiempo del necesario. Y los pezones responden contray&#233;ndose. E imagina la boca de la serpiente clavada en ellos, mamando, succionando...
Le explica a Loren que se ha golpeado el codo contra el caj&#243;n abierto de un archivador esa misma tarde, momentos antes de la hora de salir.
No se acuerda de que hace apenas dos horas, quer&#237;a sexo con su marido. De hecho, ya no volver&#225; a desearlo jam&#225;s.
Pasa la noche en vela, sin moverse de posici&#243;n en la cama. Los ojos verdes de la serpiente danzan en la oscuridad y siente a&#250;n las vibraciones de los m&#250;sculos del animal en su piel. En su co&#241;o.... en sus tetas. Los ojos de la bestia brillan de amor por ella como ning&#250;n ojo de ning&#250;n ser ha brillado jam&#225;s.
Se masturba silenciosa al lado de su marido. El primer rayo de sol entra por la ventana al tiempo que su boca se abre silenciosa para exhalar el &#250;ltimo placer de la noche con la mano entre los muslos conteniendo su sexo como si fuera a estallar.
Ha tenido que esforzarse mucho en la oficina para hacer su trabajo y no pensar en ser tomada por el monstruo. El placer vence a la repulsi&#243;n y el amor hace bellas las cosas m&#225;s horrendas.&lt;/SPAN&gt;
&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: Arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;STRONG&gt;No soy tentaci&#243;n, no busco vuestra expulsi&#243;n de para&#237;so alguno, s&#243;lo quiero vuestro placer que es el m&#237;o. Y mi alimento, mi raz&#243;n de ser.&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;STRONG&gt;
&lt;/STRONG&gt;Camina deprisa el trayecto desde la estaci&#243;n de tren hasta su casa. El sudor corre por su espalda y se desliza entre sus pechos. La camiseta azul p&#225;lido muestra grandes manchas de sudor en las axilas, no lleva bragas bajo la falda, se las ha quitado en la oficina porque se le han empapado de su propio humor sexual.
Su melena corta y rubia se agita con cada paso r&#225;pido que da y sus pechos se mueven libres. El sujetador tambi&#233;n la molestaba.&lt;/SPAN&gt;

 &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 85%"&gt;(Contin&#250;a)&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;/DIV&gt;
 &lt;DIV&gt;&lt;/DIV&gt;&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;IMG style="WIDTH: 80px; CURSOR: hand; HEIGHT: 52px" alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg" border=0&gt;&lt;/A&gt;
 &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 85%; COLOR: #ff0000; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;STRONG&gt;Iconoclasta&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;
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    <body>&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/El$20hombre$20sierpe.jpg"&gt;&lt;IMG style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 210px; CURSOR: hand; HEIGHT: 287px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/El$20hombre$20sierpe.jpg" border=0&gt;&lt;/A&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;Coloca la mesita con el cenicero cerca del sof&#225; y se vuelve a estirar con las piernas abiertas, una de ellas, en el suelo; como hab&#237;a dormido.
Est&#225; caliente, necesita sexo y tal vez no espere a que llegue la noche, cuando llegue Loren en un par de horas, lo va a recibir acarici&#225;ndole los test&#237;culos y lo va a llevar a ese mismo sof&#225; para que la folle. &lt;/SPAN&gt; &lt;DIV&gt;
 &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;-------------------------------------------------------------- &lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;
&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;Soy una serpiente que repta &#225;vida por las piernas de las mujeres. &lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/DIV&gt;&lt;STRONG&gt; &lt;DIV&gt;
&lt;/STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;La serpiente asoma furtivamente la cabeza bajo la butaca y lo primero que enfoca su visi&#243;n es el pie de la mujer. El olor del tabaco le da una inopinada sensaci&#243;n de familiaridad.
Usa la lengua para acariciar la piel del tobillo, y en el mismo instante se lanza con velocidad, como un resorte, para enredarse a lo largo de la pantorrilla.
La mujer lanza un fuerte alarido; grita y patalea.
Saltan brasas del cigarro sobre sus pechos desnudos cuando se le escapa de entre los dedos. Sacude la pierna intentando sacarse de encima la repugnante serpiente; pero s&#243;lo consigue caer al suelo. Con cada movimiento por liberarse, el anillo que hace presa en su pierna aumenta la presi&#243;n y siente la inconfundible sensaci&#243;n de la sangre retenida y colapsada en la carne. Los ojos verdes de la serpiente la observan con fijeza y su lengua inquieta y nerviosa, parece amenazarla.&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;
&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&#8212;C&#225;lmate Lin, que el animal no sienta tu miedo &#8212;se dice a si misma.&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;
&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;Con dificultad consigue gobernar su cuerpo y quedar quieta.
La serpiente no se ha movido, pero siente que ha relajado la presi&#243;n de su presa. Ya no sisea amenazadora. Los ojos siguen fijos en los suyos.
En alg&#250;n sitio oy&#243; que mirar directamente a los ojos de un animal, constituye un desaf&#237;o.
Ahora el animal avanza, su cuerpo viscoso y fr&#237;o se desliza lentamente hacia el muslo. Siente sus asquerosos m&#250;sculos ejercer tracci&#243;n en su carne. El anillo ha superado la tibia y se detiene en la rodilla; el hocico de la serpiente se encuentra tan cerca del vientre que cree sentir su aliento en la piel.
Le duelen los brazos y la espalda en su lucha por mantenerse erguida en el suelo. El peso en su pierna empieza a debilitar su resistencia y se deja caer de espalda para descansar los brazos y los m&#250;sculos lumbares.
Y para recuperar algo raz&#243;n.
Alarga la mano hasta la mesita y palpa el sobre de vidrio hasta asir el tel&#233;fono. Cuando empieza a marcar el n&#250;mero de la polic&#237;a, el anillo que apresa su pierna se cierra hasta hacerla gritar, si sigue estrangulando su muslo teme que le arranque la pierna.
Hace un nuevo intento por marcar los n&#250;meros, y la serpiente le lanza un ataque con la boca abierta, hace presa en su codo clavando los fabulosos colmillos y arroja el m&#243;vil lejos de si ante ese trallazo de dolor.
El animal ha vuelto a suavizar la presa y ahora arrastra la cabeza por su muslo, siente en la ingle la lengua g&#233;lida palpar la delicada piel. Parte del peso del animal ha pasado a la pierna izquierda y siente cosquilleo en los dedos del pie. La sangre parece llegar ahora normalmente.
Piensa que el animal debe estar aturdido, que se ha escapado del terrario de alg&#250;n vecino. Parece no querer atacar m&#225;s.
Con sumo cuidado y venciendo la repulsi&#243;n que le produce, alarga la mano hasta la cabeza de la serpiente y &#233;sta no hace ning&#250;n movimiento por evitar el contacto.
Cuando sus dedos se posan en la dura piel de la cabeza, los verdes ojos parecen desaparecer durante unos segundos tras unos p&#225;rpados que han corrido verticales, en un extra&#241;o y absurdo gui&#241;o.
La actitud de la serpiente la tranquiliza.&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;Me deslizo entre hombres y mujeres muy alejada de sus alientos. Ellas, en ocasiones, no llevan nada bajo la falda y me excito tanto que mis escamas supuran un liquido viscoso torn&#225;ndolas resbaladizas.&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;La serpiente parece dormirse y deja caer la cabeza sobre su muslo, el hocico est&#225; muy cercano a su sexo y el terror a que le pueda morder ah&#237; la inmoviliza.
Ahora no hay presi&#243;n alguna, en su pierna. El animal parece confiar en ella.
La lengua est&#225; rozando su braguita, y se mueve a lo largo de los labios vaginales. Hay un momento en el que la serpiente ejerce presi&#243;n con el morro en la tela de la braguita y Linda se olvida de respirar.
Vuelve a acariciar su cabeza y la serpiente queda quieta, dej&#225;ndose tocar y dejando la lengua lacia. El contacto del hocico contra su sexo es total y Linda intenta estirar la pierna para separar la cabeza del animal.&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;Soy repulsiva y adoro ser rechazada para despu&#233;s observar con mis ojos inhumanos sus piernas abrirse para ofrecerme sus sexos indefensos.&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;Ahora el animal se insin&#250;a en su vientre parece oler su miedo, su cabeza erguida se balancea de un lado a otro chascando el aire suavemente con la lengua.
Vuelve a retroceder y al arrastrar su cuerpo hacia atr&#225;s, el el&#225;stico de la braguita se enreda sobre la tela y la mitad de su sexo queda desnudo.
Sentir en su sexo la piel de la serpiente es dar vida a una pesadilla; sin embargo, como si a su sexo no le importara, se humedece. Una corriente el&#233;ctrica apenas perceptible corre por su piel para descargarse en sus menudos pezones hasta endurecerlos.
La serpiente ha metido el hocico entre los labios mayores de su sexo, Linda intenta cerrar las piernas, pero el animal tensa sus m&#250;sculos y separa a&#250;n m&#225;s la pierna aprisionada. Siente una punzada de dolor en el f&#233;mur y relaja ambas piernas.
Cierra los ojos y llev&#225;ndose las manos a la cara rompe a llorar.
El miedo ha ocupado ya su mente y apenas es consciente de que la serpiente est&#225; lamiendo su sexo, hasta que siente como el coraz&#243;n se acelera y su sexo produce fluido.
Se le escapa un gemido de miedo, aunque le de verg&#252;enza y asco reconocer que hay placer tambi&#233;n.&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;Soy tan repugnante como indecente y carnal.&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;Parece haber pasado una eternidad de tiempo desde que la serpiente la ha atacado, y apenas han transcurrido m&#225;s de cinco minutos.
Piensa que el animal no la herir&#225; de nuevo, y no le queda m&#225;s que esperar que Loren llegue a casa y avise a la polic&#237;a.
Lentamente acerca la mano hasta la mesita, tantea con los dedos hasta dar con el paquete de tabaco y el encendedor. La serpiente levanta su cabeza y observa el movimiento de sus manos. Cuando exhala su primera bocanada de humo, la serpiente vuelve a meter la cabeza entre sus muslos, y con total serenidad, siente como la cabeza hociquea en su vulva para presionar el protegido cl&#237;toris con precisi&#243;n.
Cierra los ojos dejando que el placer llegue a su mente y retira cuanto puede las bragas hasta dejar su sexo completamente desnudo.
El anillo que apresa su muslo se deshace, y la cola del animal se mueve arrastr&#225;ndose bajo la pierna para liberarse. Aparece la cabeza en su campo de visi&#243;n, para acercarse a su pecho izquierdo. Siente algo agudo golpear su vagina, la cola presiona entre sus piernas, mientras Linda sujeta el pecho con ambas manos para que la lengua de la serpiente azote el pez&#243;n hambriento.
No puede ver lo que est&#225; ocurriendo entre sus piernas, pero siente que su vagina se llena y vac&#237;a r&#237;tmicamente.&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt; &lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;Soy serpiente para enredarme y reptar por vuestras piernas para llegar al centro mismo del placer y lanzar mi lengua b&#237;fida e inquieta a vuestro sexo; lamerlo y morderlo suave y venenosamente para excitaros.&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt; &lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 130%; COLOR: #ff6600; FONT-FAMILY: arial"&gt;La serpiente se retira, su cabeza vuelve a bajar hacia el vientre, hacia su entrepierna, a su co&#241;o a cada momento m&#225;s inflamado. Nota en lo m&#225;s profundo de la vagina, la lengua del animal agitarse. Eleva las rodillas flexionadas para que la penetraci&#243;n sea m&#225;s intensa, para que entre m&#225;s en ella ese cuerpo grueso que la llena y la hace lubricar como a una puta.
Piensa que tiene que ser una gran puta para hac&#233;rselo con una serpiente.
Ahora la cola se eleva por encima de su vientre y golpea los pezones alternativamente, hay un leve dolor que se convierte en una mortificaci&#243;n excitante. Sus pezones se han puesto tan duros que desear&#237;a que alguien mamara de ellos hasta reblandecerlos.
Se los pellizca brutalmente, y de su boca se escapa un gemido jadeante y alg&#250;n grito sostenido cuando le sobreviene un orgasmo que la obliga a arquear la espalda.
La cola de la serpiente ha dejado sus pechos y ahora la siente presionando en el ano. Relaja el esf&#237;nter y la cola empieza a penetrar en &#233;l con suaves ondulaciones que la llevan al paroxismo del placer.&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt; &lt;DIV&gt;
&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 85%"&gt;(Contin&#250;a)&lt;/SPAN&gt;

&lt;A href="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg"&gt;&lt;IMG style="WIDTH: 80px; CURSOR: hand; HEIGHT: 52px" alt="" src="http://www.iconoclasta.es/media/DIR_16801/Iconoclasta.jpg" border=0&gt;&lt;/A&gt;
&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 85%; COLOR: #ff0000; FONT-FAMILY: arial"&gt;&lt;STRONG&gt;Iconoclasta&lt;/STRONG&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/DIV&gt;&lt;/DIV&gt;
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    <title>El hombre sierpe (2 de 4)</title>
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