06 Oct 2010

Charla sobre La Masturbación.

Escrito por: heltrujillo el 06 Oct 2010 - URL Permanente

CHARLA-COLOQUIO DE PSICOANÁLISIS

VIERNES 8 DE OCTUBRE 20:30 h


Todo lo que siempre quisiste saber sobre la masturbación.

¿Por qué existen esas tendencias a la propia autosatisfacción?

¿Qué función tiene la masturbación?

¿Mujeres y hombres se acercan de la misma forma al autoerotismo?
¿Es bueno coartar esas tendencias?

¿Cuándo comienza un ser humano a masturbarse, de qué formas?

¿En una relación de pareja, es negativo que tu pareja se masturbe?

….

Impartida por la Psicoanalista Helena Trujillo


En C/Esperanto,9-2ºD Málaga

-ENTRADA LIBRE-


PARA VERLO ONLINE

O aquí y luego pinchar donde pone LIVE!

http://www.comf5.com/htpsicoanalisis

Un saludo!

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21 Sep 2010

Entrevista a la psicoanalista Helena Trujillo en la Revista Eroski Consumer

Escrito por: heltrujillo el 21 Sep 2010 - URL Permanente

Helena Trujillo, psicoanalista

"El psicoanálisis trata patologías que tienen su origen en procesos inconscientes, como las fobias"

El psicoanálisis es una disciplina que se ocupa del estudio del psiquismo humano. Creada por Sigmund Freud a finales del siglo XIX, es una ciencia reciente que carga con numerosos mitos y prejuicios. ¿Hay que seguir durante muchos años esta terapia para curarse? ¿Hay que tener cierto nivel de educación para psicoanalizarse? Helena Trujillo ejerce como psicoanalista desde hace varios años, colabora con diversos medios de comunicación e imparte cursos y charlas sobre este tema. En esta entrevista, desmonta algunos de los mitos que alejan al psicoanálisis de la sociedad y defiende la vigencia de una ciencia tan práctica como poco conocida.

Por CLARA BASSI 21 de septiembre de 2010


¿Qué problemas puede tratar el psicoanálisis?

Toda ciencia tiene sus límites. El psicoanálisis puede ocuparse de patologías que tengan su origen en procesos inconscientes, como neurosis,hipocondría, fobias, obsesiones o enfermedades psicosomáticas, entre otras. No puede tratar el autismo, enfermedades congénitas u otras derivadas de una lesión orgánica.


¿Cuál es la labor del psicoanalista?

Se asemeja a la de un traductor. Dispone de las herramientas teóricas y técnicas necesarias para interpretar las aportaciones del paciente. No en vano, los contenidos inconscientes nunca llegan a la conciencia de manera directa, sino indirecta, a través de los lapsus, los síntomas, los actos fallidos, etc.


¿Qué es el inconsciente?

"En el inconsciente se hallan los recuerdos, los afectos, los sentimientos y la memoria"

El aparato psíquico está formado por dos instancias: consciente e inconsciente. En el inconsciente se hallan los recuerdos, los afectos, los sentimientos y la memoria. Es el motor del aparato psíquico. Hasta la creación del concepto de inconsciente por Freud, no se podía dar cuenta de cómo y por qué el sujeto psíquico sentía deseo, amor, dolor, tristeza u odio y de dónde provenían estos estados, a veces, tan paradójicos. Ahora, sabemos que provienen del inconsciente.


¿Qué papel juega la sexualidad en el psicoanálisis?

Éste es uno de los temas más polémicos y que más rechazo ha ocasionado al admitir la teoría psicoanalítica. Antiguamente se confundía lo sexual con lo genital. Se pensaba que los niños no tenían sexualidad. Se creía que era algo que acontecía sólo durante unos años de la vida. El psicoanálisis otorga un papel destacado a la sexualidad en nuestro desarrollo psíquico, ya que ésta comienza desde que nacemos. Hay que entender que no es el concepto de sexualidad tal cual lo entendemos en la vida cotidiana, sino en un sentido más amplio. Tiene que ver con la forma de relacionarnos con el exterior, nuestra continua búsqueda de placer-displacer...


¿Por qué ayuda tanto escuchar y sentirse escuchado?

El mismo hecho de poder pronunciar en voz alta las fantasías ya mejora a la persona. Hay que saber también que el psicoanalista cura más por lo que es, que por sus palabras. El paciente no necesita consejos, sino que acude a una consulta para hablar de qué le pasa, para que le escuchen como nadie hasta ahora lo había hecho y para poder dar un sentido diferente a los acontecimientos que le suceden.


¿Una terapia psicoanalítica debe durar muchos años?

"El paciente viene para hablar de qué le pasa y poder dar un sentido diferente a los acontecimientos que le suceden"

Puede durar muchos o pocos años. Pensar que el tiempo de un tratamiento está definido de antemano es un mito y una resistencia al psicoanálisis, ya que es un proceso individual. Por otro lado, hay que diferenciar el tiempo en el que se obtienen resultados terapéuticos (para curarse), que puede oscilar entre nueve meses y un año, y el tiempo para psicoanalizarse (para entrar a fondo en la propia vida, en la propia biografía), que será más prolongado o toda la vida.


El psicoanálisis parte de la base de que las primeras relaciones y experiencias condicionan la psique. ¿El pasado marca de una forma definitiva?

Nuestros primeros aprendizajes condicionan qué somos, ya que suponen nuestro pasaje a la sociedad humana. Pero pensar que el pasado es inamovible y determinante de nuestro futuro es llegar demasiado lejos. La utilidad terapéutica del psicoanálisis recae en que podemos modificar los pensamientos y experiencias que ocasionan un proceso patológico en la persona. El futuro se puede cambiar si cambiamos nuestros deseos inconscientes sobre el mismo.


Una persona mayor de 30 años, ¿cómo puede regresar a su pasado para solucionarlo en el presente?

"Esta disciplina restituye la capacidad de interactuar con la realidad, adaptarse a ella y realizar los cambios oportunos para vivir mejor"

Al pasado no se puede regresar. Es otra equivocación pensar que el psicoanálisis se ocupa del pasado de las personas. Cuando un paciente acude a la consulta, nos encontramos ante una persona que ha tenido pasado, pero éste sólo está en el paciente como es ahora. Los sucesivos pasos de nuestro desarrollo psíquico no se borran para dejar paso al siguiente, sino que se suman. En mí hay una niña de cinco años, de diez, una adolescente... pero no hay una mujer de 50 años, porque eso aún está por ocurrir. Esta terapia trabaja sobre el futuro porque éste se puede modificar. No obstante, también cambia nuestro pasado porque, si pensamos diferente, acabamos por tener una visión diferente de nuestras experiencias pasadas.


¿Qué puede esperar una persona que acude a una terapia psicoanalítica?

Freud dijo que el psicoanálisis tiene como objetivo devolverle a la persona la capacidad de amar y trabajar. Restituye la capacidad de interactuar con la realidad, adaptarse a ella y realizar los cambios oportunos para vivir de manera satisfactoria. El resultado que el paciente espera de la terapia depende de su deseo y de su capacidad de trabajo.


¿El psicoanálisis está reservado para gente culta?

El paciente que quiera, de cualquier clase social o nivel intelectual, puede comenzar la terapia.


¿Ha cambiado mucho el psicoanálisis desde Freud?

Estudiamos a Freud y a Jacques Lacan, y podemos afirmar que no ha cambiado en los elementos fundamentales del tratamiento. Otras escuelas tienen otra forma de practicar el tratamiento, pero tal vez eso sea un afán de no parecerse al psicoanálisis.


¿Cuáles son las ideas de Freud que han quedado superadas?

"El psicoanálisis es aplicable a empresas, médicos o distintos ámbitos de formación para detectar muchos problemas e intervenir sobre ellos"

Tiene poco más de un siglo y aún no se ha llegado a estudiar y asimilar por completo el pensamiento psicoanalítico. No se ha podido superar algo a lo que aún no se ha llegado. Es una ciencia muy joven, muy rechazada y que otras disciplinas aún no han incorporado. Podemos decir que está aún por sumarse a las vidas de la mayoría de las personas.


¿Qué otros grandes psicoanalistas destacaría?

Jacques Lacan fue un estudioso del psicoanálisis freudiano. Llegó a cerrar su escuela porque sus propios alumnos dejaron de leer a Freud. Nuestra escuela, fundada por Miguel Óscar Menassa, estudia a Freud y Lacan con rigor y se ocupa de la transmisión y la difusión de esta disciplina. Menassa recogió la idea que Freud mostró en su obra: la necesidad de unir poesía y psicoanálisis.


¿El cine ha distorsionado, en cierta medida, el psicoanálisis?

Un caso típico es el de Woody Allen, que es director de cine, no psicoanalista. Nos puede gustar como cineasta, pero eso no significa que sea un difusor del psicoanálisis. Transmite, como muchos otros, una idea irreal de qué es un tratamiento. Todos recordamos los chistes del psicoanalista que se duerme en la sesión del paciente o se ríe de él. Eso no es el trabajo diario de un profesional.


¿El psicoanálisis se aplica más allá del diván?

"Desde el psicoanálisis, la salud no es la reconstrucción de un estado anterior, sino la creación de uno nuevo"

Por supuesto, el diván es un instrumento, pero desde hace años el psicoanálisis se aplica y es aplicable a empresas, profesionales, médicos o distintos ámbitos de formación, entre otros. Tener en consideración la teoría psicoanalítica sobre el sujeto psíquico ayuda y potencia el trabajo de estos profesionales. Les ayuda a detectar muchos problemas, a intervenir sobre ellos y a reconocer afectos propios que intervienen en las relaciones laborales cada día.


¿Se aventura a dar una definición de salud mental?

El psicoanálisis es la disciplina que se ocupa de la salud psíquica, que trata enfermedades tan comunes como depresión, ansiedad, trastornos obsesivos o alteraciones sexuales, que tienen tratamiento y curación, y que no hay que vivir con ellas. Lo más caro es vivir con sufrimiento y ver mermadas las propias capacidades. Hay que alejar ideas como que el tratamiento psicoanalítico es muy caro o muy largo o que se debe hablar del pasado y de los traumas. La enfermedad siempre es la peor solución. Desde el psicoanálisis, la salud no es la reconstrucción de un estado anterior, sino la creación de un nuevo estado, de un nuevo sujeto.


FREUD, EL PADRE DEL PSICOANÁLISIS

Hablar de psicoanálisis es hablar de Sigmund Freud. Nacido en 1856 en Friburgo (antigua ciudad del Imperio austríaco que hoy pertenece a Chequia), Freud se licenció en medicina. Un viaje a París fue decisivo en su trayectoria profesional. En 1886 trabajó durante varios meses bajo la dirección de Jean Martin Charcot en el prestigioso servicio de neurología de la Salpêtrière parisina. Pudo conocer de primera mano la histeria y los tratamientos basados en la hipnosis y la sugestión. A su vuelta a Viena, Freud se casó y abrió una consulta privada.

Gracias al contacto diario con sus pacientes, sentó las bases del psicoanálisis. En esos primeros años como médico, publicó varios libros y artículos, que se recibían entre el desinterés y la indignación, porque ya planteaba en ellos sus ideas más rompedoras, como la de una sexualidad infantil. En 1906, su pequeño círculo de seguidores vieneses se amplió. En 1908, se celebró el Primer Congreso Psicoanalítico y, al año siguiente, impartió diversas conferencias en EE.UU. que contribuyeron a otorgarle fama mundial.

Algunos de sus libros se convirtieron en "best-sellers", los medios de comunicación le perseguían y numerosos pacientes acudían a su consulta. El psicoanálisis empezaba a extenderse por el mundo y, en las siguientes décadas, conocería su época dorada. La gran tragedia de Freud fue que su éxito profesional coincidiera con sus graves problemas de salud, lo que no impidió que siguiera con gran energía. En 1923, se le diagnosticó un cáncer de mandíbula, por el que se sometió a numerosas intervenciones. Murió exiliado en Londres en 1939.

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20 Jul 2010

El PSOE de Móstoles postula a Miguel Oscar Menassa a premio Nobel de Literatura

Escrito por: heltrujillo el 20 Jul 2010 - URL Permanente

PSOE de Móstoles postula a Miguel Óscar Menassa a premio Nobel de Literatura

Móstoles, 20 jul (EFE).- El poeta Miguel Óscar Menassa bromeó en uno de sus libros con que ganaría el Premio Nobel de Literatura en veintiún años, y veintiún años después, la Asociación Internacional de Escritores y Artistas (IWA) situada en Estados Unidos, lo ha propuesto como candidato al Premio Nobel de Literatura 2010, iniciativa hoy apoyada por el PSOE de Móstoles.
Este bonaerense que se exilió a España hace 34 años- el mismo año que arrancó la dictadura argentina de Jorge Rafael Videla- es uno de los tres hispanos que este año opta a tan reconocido galardón, cuyo fallo se conocerá el próximo mes de noviembre.
A cuatro meses aún de conocer el veredicto más de 3.500 personas y 180 instituciones han mostrado el apoyo a su candidatura, entre los que figura el Grupo Socialista de Móstoles que hoy lo ha respaldado públicamente y que pretende sumar a la causa a otros grupos políticos y municipios madrileños.
Todo para contribuir a que el Nobel recaiga en este humanista del s.XXI, médico de carrera, psicoanalista, pintor, cineasta, y poeta, que ha publicado casi medio centenar de libros, 25 de ellos de poesía, "el patrón de todas las actividades", le gusta matizar.
Influido por más de 200 escritores entre los que figura Raúl González Tuñón, Vicente Aleixandre o Rafael Alberti, Menassa ha desarrollado una poesía en la que está presente el psicoanálisis y en la que "se ocupa de los indios, desclasados y las mujeres", a la vez que critica "todo lo criticable", explica él mismo a Efe.
"El poeta que no denuncia no es poeta, porque tiene obligación de denunciar, porque está todo sellado, y tiene que romper los sellos para que las palabras y las concepciones se liberen", puntualiza Menassa.
Para él la poesía actúa incluso como un anticipo de la realidad y es a su vez una forma de denunciar a las generaciones futuras cuál es el trato que se está recibiendo en el presente, asegura.
Este espíritu crítico y su condición de "cantor sin dueño" son a su juicio, lo que le hacen merecedor del Nobel de Literatura, a lo que se suma, tal y como indica, el hecho de que es el único poeta del s.XX que tiene discípulos, poetas que siguen su estela en la Escuela de Poesía Grupo Cero.
Las candidaturas a los premios Nobel de Literatura cuentan entre todos los aspirantes, con dos hispanos conocidos, el sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal y el también argentino Ernesto Sabato, que en opinión de Menassa, merecería más bien el de la Paz.
Por lo pronto, a la espera de que se conozca quién recibe el galardón, Menassa sueña con ese momento, en el que anuncia, se definirá como "poeta español" en vista de los apoyos recibidos. EFE

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05 Jul 2010

Poema a la selección española de fútbol

Escrito por: heltrujillo el 05 Jul 2010 - URL Permanente

POEMA A LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL

No duerme nadie en España.

Caen los últimos granos de arena

que anuncian la hora señalada.

Nuestro ejército carmesí se encamina

por la verde alfombra a la batalla.

Altos muros de lengua germana

se levantan frente a la portería,

firmes y desafiantes clavan su mirada.

Los soldados de rojo,

de pies ágiles y alegría en las entrañas,

se hermanan por la conquista

del trofeo dorado,

cáliz con roja sangre de resurrección.

La historia no recuerda perdedores,

ni el más fiero ni el más fuerte

llenan sus páginas escritas.

No bastan intenciones

ni altas Torres inmóviles

frente a la portería.

Jugar mejor, driblar al contrario,

galopar por las bandas

y engañar con la mirada

mientras se acaricia el balón,

hacia la red, dentro del arco,

trazando una maraVillosa jugada.

Gol y victoria.

El verde se tiñe de rojo apasionado.

Suenan las vuvuzelas,

el negro continente se hace andaluz,

madrileño, gallego, catalán.

Los españoles queremos

hacer nuestro sueño realidad,

aprender a ganar,

ser lo que nunca fuimos,

campeones del mundo de fútbol,

reyes del balón.

Helena Trujillo

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24 Jun 2010

Llegó el verano y los supensos.

Escrito por: heltrujillo el 24 Jun 2010 - URL Permanente

LOS SUSPENSOS, ¡QUÉ HORROR!

-¿cómo ayudar a tus hijos?-

Llegó el verano y también las dichosas notas. Muchos son los disgustos que padres y madres se llevan porque sus hijos han suspendido o tienen que repetir curso. ¿Qué han hecho mal? ¿Por qué su hijo o hija ha fracasado este curso? ¿Cómo ponerle remedio a esta situación?

Los suspensos no se producen de un día para otro. Muchas son las ocasiones en las que los profesores dan aviso a los padres de que algo no marcha, que el alumno se está despistando, pero si no se hace algo a tiempo, si no se “da con la tecla” el resultado final ya vemos cuál será. Pocos son los que puedan decir que nunca han suspendido a lo largo de su vida estudiantil. A todos se nos puede atragantar una determinada asignatura o un profesor, o podemos pasar por una mala racha. Esto no es grave. Saber levantarse tras un tropiezo es un buen aprendizaje, pero OJO, a veces no aprendemos, seguimos cometiendo los mismos errores, no nos dejamos ayudar por nadie, abandonamos aquello que nos parece difícil y buscamos lo que parece fácil y asequible. ¡Qué error! En la vida nada es fácil, en cualquier camino hay que saber luchar, permanecer, hay que dar algo a cambio para obtener resultados. De esto se puede extraer que no hemos de asustarnos porque nuestro hijo o hija haya dado un tropezón en el curso, pero hay que valorar si hay que hacer algún cambio.

En primer lugar, no hay que tomar actitudes como la del padre que agredió a su hijo a la puerta del colegio nada más ver las notas. Recriminándole sólo conseguirás alejarlo de ti, evitarás que pueda confiarte sus preocupaciones y dificultades, le harás sentir que su compromiso de estudiar es sinónimo de castigo, obligación, sacrificio. Hay que reconocer que muchos adultos admiten que trabajan porque no le queda otro remedio, pocos, muy pocos reconocen la dignidad que les reporta trabajar. Eso va calando en nuestros hijos y sembramos en ellos la idea de que ojalá alguien o algo les libre de estudiar. Si castigamos al chico o la chica a estudiar, si le privamos de sus actividades favoritas, le estamos asociando el estudio a algo negativo, le educamos en que hay que elegir, no le enseñamos a sumar. El mayor legado que se le puede dar a un hijo es enseñarle a que la vida es sumar las obligaciones, las pasiones, los compromisos, los errores, los aciertos. La moral habitual es “o quieres a papá o quieres a mamá”, “o esto o lo otro”, “si quieres a María no puedes querer a Carmen”, “o te gustan las matemáticas o te gusta lenguaje”. ¿Por qué? Nuestro psiquismo está diseñado para ir incorporando, uno sobre otro, los aprendizajes, los gustos, los deseos. No son excluyentes. Uno puede querer a varias personas, tener varios gustos, estudiar y luego jugar, sin que ello implique tener que elegir abandonar una cosa por otra. Por eso, a veces, los chicos están confusos porque están mal educados.

Hay que tomar actitudes constructivas ante la noticia de unas malas notas. Hablar con los profesores, cosa que no sólo hay que hacer a final de curso; es importante que padres y madres participen durante todo el año en la educación formal de los chicos, que tengan un diálogo abierto con los docentes y que sepan valorar su autoridad respecto al hijo. Evaluar en qué asignaturas flaquea, si se trata de falta de hábitos de estudio, falta de atención, una actitud equivocada ante el profesor y los compañeros, etc. Las clases de apoyo pueden ser una herramienta, pero no siempre son suficiente. Si el alumno no interioriza la importancia de estudiar, si no se le hace atractiva la tarea, si no se le genera un compromiso diario con el estudio, es muy difícil que a lo largo de los años escolares pueda alcanzar con éxito las exigencias escolares. Todos hemos sido niños y sabemos lo apetecible que es ver la televisión, jugar con los videojuegos o con los amigos, bajar a la calle, pero si los padres no realizan una labor diaria para ayudarles a realizar sus tareas, si les basta con decir “Joselito, vete a estudiar”, “apaga la tele y a estudiar”, “no des más el coñazo, ¿has hecho los deberes?”. Si sólo nos acordamos de los estudios para recriminar al niño, eso es lo que irá aprendiendo, a que es una imposición externa. La educación es un derecho, es necesaria para la evolución personal y social. El avance de una sociedad se mide en el progreso cultural de sus miembros. Si no empezamos a invertir tiempo y dinero en leer y escribir, cómo vamos a querer vivir en una sociedad avanzada.

En otras ocasiones encontramos familias donde se ha hecho todo lo posible, profesores particulares, academias, realizar las tareas con el niño, sin embargo no hay forma de que estudie, de que comprenda, de que se interese por los libros. Hay circunstancias donde los padres no se explican por qué ese bajón en las notas, qué ha pasado para que empiece a suspender. En muchos casos de fracaso hay enmascarado un proceso depresivo en el niño. Cambia de actitud, de gustos, no muestra el mismo interés que antes por las cosas, a veces se le ve triste, pero muchas otras veces no. Los procesos inconscientes no se muestran directamente, sólo sabemos de los cambios que alguien experimenta por las consecuencias, ya sea un suspenso, una agresividad que ahora manifiesta, un cambio de amistades, falta de energía, etc. Por eso, es muy importante diagnosticar si nos encontramos ante un caso que requiere apoyo escolar y cambios de hábitos, o si nos encontramos ante un caso de cambios emocionales en el niño o la niña, cambios que responden a una dificultad en su crecimiento, pero que pueden acabar instándose en su personalidad y llevándole a un fracaso escolar y el posterior abandono de los estudios.

Los jóvenes responden muy bien a cualquier intervención que les ayude a comprender, que les permita elaborar los procesos de cambio que están viviendo y reoriente sus nuevos intereses de una forma adecuada. Los padres tienen un papel fundamental en el proceso terapéutico, no en vano los hijos viven inmersos en la dinámica familiar y si los padres no son partícipes, estaremos realizando un trabajo en vano. Las lágrimas no sirven para nada. Ante los suspensos hay que ponerse manos a la obra, con entusiasmo, con buenas intenciones. Hijos y padres se enfrentan este verano a un tiempo de cambios para que el inicio del nuevo curso se presente con un pan debajo del brazo.

Helena Trujillo Luque

Psicoanalista Grupo Cero

info@htpsicoanalisis.com

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11 Jun 2010

¿Cómo saber si se está deprimido/a?

Escrito por: heltrujillo el 11 Jun 2010 - URL Permanente

CHARLA COLOQUIO SOBRE EL DUELO Y LA MELANCOLÍA

-algunas reflexiones previas-

Málaga 11 de Junio de 2010

Es muy complejo determinar el límite entre la salud y la enfermedad. Tan complejo que hay psicoanalistas que diagnostican a sus pacientes en las primeras entrevistas, pero en psicoanálisis el diagnóstico se realiza a la culminación del tratamiento. Para poder curar alguna enfermedad mediante el método psicoanalítico lo más importante es la formación del psicoanalista.

La tristeza es un sentimiento normal que bien llevado se abre sin más a la libertad del pensamiento. La angustia, la tristeza, a veces el dolor, son condimentos normales de toda vida, en ocasiones, también llevan a la mutilación, a la enfermedad, a la muerte.

Mecanismos psíquicos normales, presentes en todos los seres humanos, llevaban en un caso al amor y en otros a lamuerte. Las múltiples analogías del cuadro de la melancolía con el de la aflicción o el duelo, justifican un estudio paralelo de ambos estados. Por el mismo mecanismo que una persona elabora la muerte de un ser querido, se instalaba de golpe una verdadera enfermedad. El duelo no es una enfermedad, es un mecanismo normal para elaborar una pérdida. El duelo no debe entorpecerse.

En la etiopatogenia del 70% de las enfermedades hay implicación de la depresión. Sin depresión previa no hay cáncer, no hay infarto de miocardio. Con una campaña de prevención de la depresión veríamos con asombro una disminución radical de los accidentes de trabajo, de los infartos de miocardio y de los cánceres.

Cierto grado de inapetencia sexual, cierto grado de desprecio por las personas, insomnio, ciertas fantasías de empobrecimiento y de ruina, tan frecuente en estos tiempos, son síntomas melancólicos. Diciendo esto reconocemos que el 89% de la población padecería depresión. El 70% de los accidentes laborales en la construcción son en trabajadores temporales. El trabajador está deprimido porque sabe que su trabajo va a terminar el mes que viene, dentro de dos meses, de tres. Un 30% de los divorcios se produce no porque la pareja se lleve mal, sino porque algún miembro de la pareja está deprimido.

Hemos perdido casi todos los ideales en este siglo, hemos perdido todos los objetos amorosos, si uno era de derechas ya no puede haber más revolución de derechas, si uno era de izquierdas ya no puede haber más revoluciones de izquierdas, si uno era cristiano ya no puede haber revolución cristiana… No hay cristianismo, no hay feminismo, estamos deprimidos, históricamente hablando.

El melancólico no puede sustituir, no puedo sustituir a la persona amada que se fue, me identifico con ella, me transformo en ella. Por eso el deprimido puede llegar a suicidarse, no es a él a quien mata, sino que es a la persona amada que lo ha abandonado. Sólo es posible matarse si me confundo con otra persona. La salud psíquica es que el sano psíquicamente tiene la capacidad de sustituir un objeto amoroso por otro. Hay una ética.

La energía psíquica está hecha para ser gastada, el deseo está permanentemente en actividad, cuando deja de estar en actividad morimos, por lo tanto la enfermedad es cada vez que yo detengo el funcionamiento del deseo.

La melancolía es un estado de ánimo profundamente doloroso. En cualquiera de nosotros, cuando nos enamoramos grandemente de una persona, pensamos que el mundo somos él y yo. En ese momento padecemos de la cesación del interés por el mundo exterior y la pérdida de la capacidad de amar, porque amar sólo a una persona no es amar. La pérdida de la capacidad de amar es un síntoma melancólico por excelencia.

En el duelo jamás hay disminución del amor propio, no existe la fantasía de haber intervenido en la pérdida del objeto amado. En el duelo el mundo aparece desierto, empobrecido.. En la melancolía es el yo lo que ofrece estos rasgos a la consideración del paciente, nos describe su yo como indigno de estimación. El cuadro se completa con insomnios, inapetencias, sojuzgamiento de las funciones sexuales, incapacidad de amar. Carece de todo pudor, tiene deseos de comunicar todos sus defectos, como si en el rebajamiento obtuviera alguna satisfacción. Freud sospecha que el paciente obtiene en ese rebajamiento un goce, un placer.

VEA GRATIS LA CHARLA ONLINE EN http://www.comf5.com/htpsicoanalisis a partir de las 20:30 horas del viernes 11 de junio de 2010.

Impartida por la psicoanalista Helena Trujillo.

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02 Jun 2010

Odio a los hombres

Escrito por: heltrujillo el 02 Jun 2010 - URL Permanente

“ODIO A LOS HOMBRES”

“Ellos son así, traicioneros, infieles por naturaleza, te embaucan y luego te dejan tirada a la primera de cambio”. Cuántas veces no habremos escuchado esto, mujeres resentidas por alguna mala experiencia sentimental o, simplemente, prejuicios sobre el sexo opuesto. Todos tendemos a generalizar alguna que otra vez, pero las verdades como tales, cuando se trata de los seres humanos, no existen.

¿Por qué una mujer puede llegar a decir que odia a los hombres?; ¿puede llegar a ser tan negativo un desengaño amoroso como para poner punto y final a toda oportunidad de enamoramiento?; ¿son todos los hombres iguales?; ¿por qué poner las esperanzas de felicidad en ellos?; ¿acaso son los que nos tienen que proveer de todo?; ¿si una relación sale mal, todas tienen que salir mal?

Cuando se trata del amor entre hombres y mujeres hay muchas ideas preestablecidas, cada uno tiene unas expectativas diferentes que no siempre concuerdan con la realidad. Hombres y mujeres no tienen las mismas necesidades ni tampoco la misma forma de satisfacerlas. Lo que podría ser complementario, muchas veces queremos que sea idéntico, cosa que es imposible. La mayoría de los malentendidos se producen porque no asumimos la realidad de las relaciones amorosas, no se diferencian tanto del resto de relaciones humanas. Tiene que prevalecer el respeto, la educación, el derecho a la intimidad, los gustos propios. Sinceramente, todos podemos reconocer que en pareja la mayoría de estas cosas no se respeta. Existe la tendencia a pensar que tener intimidad es engañar al otro, que si hay proyectos individuales estos irán en detrimento de la relación, que la confianza es mostrarse ante el otro tal cual uno es, es decir, con todos los defectos. Es el principio del fin.

Al igual que podemos hablar teóricamente de cierto desprecio a lo femenino en los hombres, ya sea por desconocimiento de nuestra propia naturaleza o porque en muchas ocasiones sólo hemos sido objeto y no sujetos del deseo; en muchas mujeres también anida una hostilidad hacia los hombres que podemos ver en muchas actitudes feministas. Muchas mujeres atribuyen al varón una vida más fácil y asequible, como si a ellos el pan y el reconocimiento les cayera del cielo sin ningún trabajo previo. Hay que reconocer que si el hombre ha alcanzado algún prestigio social ha tenido que invertir horas de trabajo, dinero y sacrificar muchos momentos amorosos y de ocio. Sin embargo, si queremos alcanzar un lugar equivalente al de muchos hombres, tendremos que tomar un camino equivalente, que no igual, porque el que repite lo hecho jamás lo alcanzará.

Ellos también tienen que abandonar la casa materna para conquistar un mundo nuevo y desconocido, también aman y preferirían quedarse en brazos de su enamorada, ellos también dejan a los hijos con dolor para ir a trabajar. Su mundo lo tienen que hacer con sus propias manos y, muchas veces, construyen parte del mundo de la mujer con la que comparten la vida. ¿Reconocemos las mujeres la generosidad que muchos hombres han tenido con nosotras? Hablamos del trabajo doméstico, de la ardua labor del cuidado de los hijos, pero digno es reconocer que ellos también hacen algo por la familia. Tal vez, unos y otros tengamos que aprender cosas del mundo femenino y del mundo masculino, tal vez no existen medias naranjas, sino medias vidas y a lo que deberíamos aspirar es a ser dos naranjas, tener vidas completas.

Cuando hacemos del amor el centro de todas las cosas, no tenemos en cuenta que, como decía Freud en su texto “El malestar en la cultura”: jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento como cuando amamos; jamás somos tan desamparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado a su amor. Diría que esa es la base del resentimiento de muchas personas cuando, tras una ruptura sentimental, afirman no querer probar nunca más esa medicina. Si esperamos que el amor nos genere la felicidad que nos tiene que dar el trabajo, las relaciones sociales, los proyectos sociales, no sólo nos quedaremos sin amor, sino que además, nos sentiremos profundamente defraudados. Si no proyectamos nuestro futuro, no podremos ser felices. La felicidad es la realización de un trabajo, en conjunto entre dos o más personas. Y si no, no hay felicidad. El resentimiento y el odio no pueden ser buenos compañeros de vida, tenemos que reconocer los errores propios cometidos en la relación de pareja, parte de responsabilidad tenemos en ese fracaso y estar abiertos a nuevas personas, no porque sea necesario tener pareja para vivir, pero sí es necesario amar a otros para vivir. Vivir acompañado no es un consejo, es la única manera de vivir.

Helena Trujillo

Psicoanalista Grupo Cero

info@htpsicoanalisis.com

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31 May 2010

Despedida de un padre

Escrito por: heltrujillo el 31 May 2010 - URL Permanente

1 de enero de 1980, Buenos Aires



Querido hijo Oscar:

Esta es la última carta que te escribo, al terminarla, iré a recoger unas rosas al jardín y tendré un infarto. La muerte de la última hermana que me quedaba en la Argentina y el sentimiento de que mis tres hijos están grandes y encaminados y que, sobre todo, vos, que ya me diste la alegría de haberme dado cinco nietos y en estos momentos que te escribo, estarás seguramente por tener tu sexto hijo. Te felicito. Usted sí podrá vivir y morir rodeado de muchas personas y lo veo, a usted hijo, instantes antes de mi propia muerte, guiando con su bastón de fantasía, a todo eso que le pertenece y a la vez lo encadena, hacia un destino de luz.


Le agradezco hijo que, a pesar de todos mis consejos, usted haya hecho con su vida lo que le vino en gana. Muero con la alegría y la tranquilidad, de que usted ya no me podrá hacer responsable de lo que ocurra en su vida. Y, por otra parte, le ruego no abandone por venir a verme morir, ni su trabajo, ni su familia y recuerde aquello que tantas veces me dijo, y que yo recién entiendo ahora, que los padres no mueren, si fueron capaces de hablar antes de morir.


Un fuerte abrazo, que no ha de ser el último, porque usted hijo, al recordar mis palabras, encontrará otros padres, otras palabras.



Raif Menassa



Del libro "El oficio de morir. Diario de un psicoanalista" de Miguel O. Menassa

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13 May 2010

¿Limita la cultura nuestra capacidad de ser felices?

Escrito por: heltrujillo el 13 May 2010 - URL Permanente


EL MALESTAR EN LA CULTURA

Charla impartida en Ámbito Cultural de El Corte Inglés el 12-5-10

por Helena Trujillo, psicoanalista

Somos rápidos a la hora de emitir juicios y opiniones, pero nos olvidamos muchas veces de tener en cuenta la variedad del mundo humano y de su vida anímica.

Tendemos a exigir y esperar de los demás determinados comportamientos, formas de pensar equivalentes a las nuestras, la propia cultura ejerce semejante generalización y no tiene en cuenta la diversidad de disposiciones.

Creemos conocernos a nosotros mismos, saber cómo pensamos, qué esperamos del amor, del trabajo, qué felicidad anhelamos. Pero lo cierto es que muchas veces más nos valdría desconocernos un poco, porque ese aparente conocimiento se basa en nuestra conciencia, nuestra fachada, pero desconocemos por completo nuestras ideas y tendencias más íntimas., desconocemos nuestros procesos inconscientes que, al fin y al cabo, son los que determinan nuestra propia conciencia.

El conocimiento de esta otra parte de nosotros mismos se nos presentó a través del estudio de pacientes donde se tornaba incierta la demarcación del yo frente al mundo exterior. Casos en los que pensamientos, sentimientos y hasta comportamientos son sentidos como extraños para el yo.

Está claro que no seríamos los que somos si no hubiese una organización humana en comunidad, si no existieran las organizaciones sociales y la cultura. La historia del hombre ha sido testigo de una importante evolución desde nuestros orígenes, también lo ha sido nuestra organización psíquica para poder adaptarse a esa vida en comunidad.

¿Por qué y para qué la vida en comunidad? No cabe duda de que de no ser así no se habrían producido las importantes producciones humanas: ciencia, arte, religión. De no haber sido así, seguramente hoy no existiríamos porque el débil ser humano frente a la naturaleza hubiera perecido de no haber unido sus fuerzas a las de otro ser humano. Hubimos de renunciar a ciertas tendencias agresivas hacia el otro, hubimos de renunciar a cierta parte de nuestro egoísmo.

Esto ha sido así, en primer lugar por el poder de la atracción sexual, que impulsaba a los hombres a satisfacer sus instintos con el sexo contrario. Fuerza esta necesaria para la perpetuación de la especie. De ahí nació, de esa tendencia, la primera familia, donde el hombre se aseguraba la satisfacción de sus necesidades eróticas y donde la mujer permanecía junto a él para salvaguardar a su prole.

Si todo hubiese quedado ahí, todo habría sido comida y sexo. Pero existía la ambición, la agresión de unos contra otros, la sublevación de los hijos contra el padre y la imperiosa necesidad de establecer alianzas. Eso fue creando los primeros grupos sociales, más allá de la familia.

Esos pasos de lo individual a lo social, del egoísmo más absoluto a su renuncia para poder obtener algo de los otros, son pasos que el propio individuo debe recorrer en su evolución individual. No obstante, todo lo que una vez ha existido en nuestro psiquismo no puede desaparecer y puede volver a surgir en circunstancias favorables.

La religión ha tenido una importante función en el desarrollo del pensamiento humano, le explica al hombre los enigmas del mundo y le asegura que una providencia guardará su vida, como antaño hacía su propio padre. El hombre no podría soportar pasar de la protección familiar al vacío del mundo, si en él no le esperaran nuevas esperanzas, nuevas fuentes de vínculos humanos.

Está claro que la vida no es fácil nos depara sufrimientos, decepciones, empresas imposibles. Cómo vivir sin esperanzas y satisfacciones. Muchos toman el camino de los narcóticos, sustancias que nos hacen insensibles al sufrimiento, no transforman la realidad, pero al menos no la padeces. Otros eligen el camino de las satisfacciones sustitutivas como el arte, el trabajo, que transforman la realidad, pero no hacen desaparecer las fuentes de insatisfacción. Y la distracción, lo que podemos conocer como el ocio, los pasatiempos que nos alivian la tensión psíquica para poder retornar a la dolorosa realidad.

Si vivimos, si existe la cultura, si somos capaces de renunciar a muchas satisfacciones, podríamos preguntarnos cuál es la finalidad de la vida. Se puede decir que es alcanzar la felicidad, es el fin que nos motiva, evitar el sufrimiento y el displacer y, sobre todo, experimentar sensaciones placenteras. En el sentido más estricto, la felicidad surge de la satisfacción de las necesidades. Pero a otro nivel, está claro que la felicidad para cada uno de nosotros es algo diferente, porque nos rige una ideología muy diferente.

Es injusto exigirnos a todos el mismo camino para alcanzar la felicidad, como tampoco todos tenemos las mismas necesidades ni nos satisfacemos de la misma forma. Tomando en cuenta nuestra propia satisfacción, nuestras facultades de felicidad están limitadas desde un principio. Es más fácil experimentar la desgracia que la felicidad.

Para satisfacer nuestros deseos y necesidades, tenemos que interactuar con el mundo exterior, establecer alianzas, comunicarnos, renunciar a otras necesidades que se hacen imposibles de satisfacer en un entorno social.

Este es el precio que pagamos por evolucionar, obtenemos muchas cosas, multiplicamos las posibilidades de satisfacción, pero ya no serán tan poderosas y básicas como lo serían en un mundo primitivo. ¿Se vive peor ahora que antes? ¿La organización actual de las sociedades impide que seamos felices?

Por un lado sí y por otro no. El hambriento era feliz obteniendo alimento, no se planteaba conseguir el amor, tener una casa mejor o darle educación a sus hijos. Hemos conseguido satisfacer las necesidades básicas uniendo nuestros esfuerzos, creando organizaciones sociales, leyes, instituciones. Pero ahora se crean nuevas necesidades y nuevos compromisos.

No todo el mundo puede hacer frente a esos nuevos compromisos, no todo el mundo está dispuesto a pagar su peaje para que el mundo siga adelante, no todo el mundo tiene la misma capacidad para renunciar a sus tendencias más básicas.

No cabe duda de que esa misma evolución se refleja en nuestro aparato psíquico, del más primitivo principio del placer, surge el principio de la realidad que también tiende a la satisfacción, pero teniendo en cuenta el mundo exterior. Podríamos decir: en el momento apropiado y con la persona adecuada. De esta forma el ser humano se puede considerar feliz no sólo por satisfacer sus necesidades, también por escapar a la desgracia y al sufrimiento.

Si bien es cierto que la vida en comunidad nos permite satisfacer nuestros deseos, también nos lo limita. Por ello muchos toman el camino de alejarse de la sociedad. Alejarse del mundo para evitar así todo sufrimiento.

El proceso de sublimación nace en esta evolución del individuo, donde en lugar de obtener la satisfacción básica e inmediata de nuestras tendencias, lo que a veces puede ocasionarnos inadaptación social o castigo, el sujeto puede emprender otro camino, poner su energía en un proceso social, ya sea el arte, el trabajo, la ciencia, para obtener satisfacción indirecta, satisfacción que repercute a otras personas que se beneficiarán de esa energía transformada. No todo el mundo tiene la misma capacidad de sublimación, ni todos los deseos pueden seguir este camino. Hay cierta parte de la energía sexual que sólo puede satisfacerse sexualmente.

Hay, por ejemplo, quien pone todas sus aspiraciones de felicidad en el amor, amar y ser amado, sin embargo esta elección entraña graves riesgos, porque jamás se está tan a merced del sufrimiento como cuando amamos, jamás somos tan infelices como cuando hemos perdido a nuestro objeto amado. Aquellos que esperan de la mor la solución a todos sus males, no sólo perderán ese amor, sino que serán víctimas de un doble sufrimiento, el que antes tenían y el producido por la ruptura amorosa.

Ninguna regla vale para todos, cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz, pero ya la sabiduría nos dice no hacer depender toda nuestra satisfacción de una misma fuente.

Quien viene al mundo con una constitución pulsional particularmente desfavorable a estas condiciones de la vida, difícilmente hallará la felicidad en su entorno. La salida que le queda es la neurosis. Cae en la neurosis porque no soporta la frustración que le genera la vida en sociedad. La dominación sobre el nuestro inconsciente no puede exceder determinados límites. SI LAS EXIGENCIAS DE LA CULTURA LO SOBREPASAN, SE PRODUCE EN EL INDIVIDUO UNA REBELIÓN O UNA NEUROSIS, O SE LE HACE INFELIZ.

Hemos de enorgullecernos de las modificaciones que el ser humano ha realizado en la naturaleza para que podamos tener la vida que tenemos, aunque es cierto que muchos han sido los costes. Por ejemplo, las catástrofes medioambientales, las guerras y conflictos, pero sobre todo, los costes humanos. Para muchos esta evolución no supone mayor nivel de felicidad porque no tienen los medios a su alcance para obtener la satisfacción de sus necesidades y deseos. Porque no todos podemos hacer las mismas renuncias, porque no todos pueden pensar el futuro y muchos sólo saben pensar en las satisfacciones inmediatas.

La felicidad es algo totalmente subjetivo que no depende de las satisfacciones materiales. La cultura no está en contra de nuestra felicidad, se establece para protegernos de la naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí. Gracias a la cultura el hombre ha llegado casi a convertirse en un Dios.

Si la naturaleza humana fuera bondadosa, altruista, social, no sería necesaria la cultura para regularnos. Nuestra naturaleza manifiesta más bien una tendencia natural al descuido, a la irregularidad y a la informalidad, siendo necesarios arduos esfuerzos para conseguir encaminar estas tendencias. El hombre no es una criatura tierna y necesitada de amor, que sólo osaría defenderse si se le atacara, sino, por el contrario, un ser entre cuyas disposiciones instintivas también debe incluirse una buena porción de agresividad. La agresividad forma parte de nosotros así como la tendencia a utilizar a los demás, querer dominarlos, aprovecharnos de ellos. La existencia de tales tendencias agresivas es el factor que perturba nuestra relación con los semejantes, imponiendo a la cultura tal despliegue de preceptos. Las pasiones instintivas son más poderosas que los intereses racionales. Es a través de los arduos esfuerzos de la educación y las instancias sociales que podemos mantener a raya estas tendencias antisociales. La sustitución del poderío individual por el de la comunidad representa el paso decisivo hacia la cultura. Los miembros de la comunidad restringen sus posibilidades de satisfacción en pos de una justicia común, para todos. Justicia que pierde fuerza cuando se vicia a favor de los poderosos.

Si la cultura impone tan pesados sacrificios, no sólo a la sexualidad, sino también a las tendencias agresivas, comprenderemos mejor por qué al hombre le resulta tan difícil alcanzar en ella su felicidad. En efecto, el hombre primitivo estaba menos agobiado. EL HOMBRE CIVILIZADO HA TROCADO UNA PARTE DE POSIBLE FELICIDAD POR UNA PARTE DE SEGURIDAD.

Es el «miedo a la pérdida del amor» lo que permite nuestras renuncias en pos de la cultura. Cuando el hombre pierde el amor del prójimo, de quien depende, pierde con ello su protección frente a muchos peligros, y ante todo se expone al riesgo de que este prójimo, más poderoso que él, le demuestre su superioridad en forma de castigo.

Una de las principales finalidades de la cultura es la aglutinación de los hombres en grandes unidades; pero la familia no está dispuesta a renunciar al individuo. Cuanto más íntimos sean los vínculos entre los miembros de la familia, más difícil les resultará ingresar en las esferas sociales más vastas. El desprendimiento de la familia llega a ser para todo adolescente una tarea cuya solución muchas veces le es facilitada por la sociedad mediante los ritos de pubertad y de iniciación.

La primera fase cultural, la del totemismo, trae consigo la prohibición de elegir un objeto incestuoso, quizá la más cruenta mutilación que haya sufrido la vida amorosa del hombre. El tabú, la ley y las costumbres han de establecer nuevas limitaciones que afectarán tanto al hombre como a la mujer. Si hablamos antes de sublimación, la cultura se ve obligada a sustraer a la sexualidad gran parte de la energía psíquica que necesita para su propio consumo. La elección de objeto sexual queda restringida en el individuo sexualmente maduro al sexo contrario, y la mayor parte de las satisfacciones son prohibidas como perversiones. . La cultura actual nos da claramente a entender que sólo está dispuesta a tolerar las relaciones sexuales basadas en la unión única e indisoluble entre un hombre y una mujer, sin admitir la sexualidad como fuente de placer en sí, aceptándola tan sólo como instrumento de reproducción humana que hasta ahora no ha podido ser sustituido.

La imposición de una vida sexual idéntica para todos, implícita en estas prohibiciones, pasa por alto las discrepancias que presenta la constitución sexual innata o adquirida de los hombres, privando a muchos de ellos de todo goce sexual y convirtiéndose así en fuente de una grave injusticia.


info@htpsicoanalisis.com

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12 May 2010

¿Su corazón sufre por trabajar o sufre por las sociedades injustas?

Escrito por: heltrujillo el 12 May 2010 - URL Permanente


EL PAÍS - Madrid - 11/05/2010

TRABAJAR MUCHAS HORAS ES MALO PARA EL CORAZÓN

Un estudio de 6.000 funcionarios británicos halla un aumento del 60% en la probabilidad de sufrir enfermedad coronaria

Trabajar 10 o más horas diarias es malo para el corazón, según los resultados de un estudio realizado en el Reino Unido. Las personas que trabajan habitualmente tres o cuatro horas más de las siete regladas tienen un 60% más de probabilidad de sufrir problemas cardiacos graves, incluyendo ataques al corazón, que los que cumplen su horario, han dicho los investigadores, que se basan en un estudio realizado sobre 6.000 funcionarios británicos a lo largo de 11 años. Trabajar una o dos horas más no tiene, sin embargo, efectos adversos.

La relación entre horas de trabajo y trastornos cardíacos queda demostrada en el estudio, pero no así la causa, que puede ser el estrés que produce trabajar demasiado. En general, las personas que tienden a echar horas tienen un patrón de comportamiento A (este tipo tiende a ser agresivo, competitivo, tenso, consciente del paso del tiempo y en general hostil), o sufren trastornos psicológicos que se manifiestan por depresión y ansiedad, y posiblemente no duermen lo suficiente o no tienen tiempo de relajarse antes de dormirse, indican los investigadores.

Marianna Virtanen, epidemióloga finlandesa, explica: "La relación entre muchas horas de trabajo diarias y la enfermedad coronaria ha resultado ser independiente de una amplia variedad de factores de riesgo que hemos medido al inicio del estudio, tales como fumar, tener sobrepeso o sufrir de colesterol alto".

Frente a esta noticia:

En una sociedad justa el trabajo es un don, es cierto que no vivimos en sociedades justa, por lo tanto, hay gente a la que no le gusta trabajar, gente que no tiene trabajo, personas que se jubilan antes de la edad de jubilación porque están hartos de trabajar. Esto es producto de una sociedad injusta, no del trabajo.

El trabajo es un don, con el trabajo se puede modificar la naturaleza, la vida del hombre. Sin trabajo no sería posible ninguno de los actos humanos.

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