04 Jun 2009

París

Escrito por: Angel Pasos el 04 Jun 2009 - URL Permanente

El mismo día que perdió su trabajo cumplió cincuenta y cinco años, fue a una oficina de viajes y reservó un vuelo para París. Siempre había deseado ver París. Llegó al mediodía, tomó un autobús y se bajó en un punto cualquiera de la ciudad. Caminó por una avenida durante un buen rato, arrastrando tras de sí su maleta, de pronto, al doblar una esquina, vio entre unos edificios el río Sena, y un poco más allá, la torre Eiffel. Estaba lejos, demasiado lejos para ir caminando. Hacía calor. Miró a su alrededor, no había nadie. Se sentó en un banco, se tapó el rostro con las manos y lloró. Lloró por todo; lloró durante mucho tiempo.

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

raravis dijo

increiblemente bello
buffff
es que no tengo palabras
cosas así son las que quiero leer siempre

Angel Pasos dijo

Hola proparoxitono: ya sé de tu debilidad por este tipo de historias. Me alegra que las encuentres aqui. Gracias por tu comentario. Saber que te leen de esa manera (quiero decir comprendiendo lo que escribes) es muy gratificante.

Un abrazo.

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