24 Jul 2012
Invierno
En aquel tiempo las palabras venían a mi a cada instante y yo las recibía alegre, feliz con encontrarlas.
Ahora, desde el fondo de mi alma, te digo: “cuídate de las palabras porque son una trampa”.
Recuerdo cuando aquellas montañas eran todo mi mundo y la realidad se limitaba a ellas, a sus paredes negras, al verde de su musgo, a su tamaño.
Entonces las cosas tampoco tenían mucho sentido, ni la razón manejaba mis sentimientos, igual que me sucede ahora.
Recuerdo aquellas piedras y el brillo de la luna sobre tu espalda.
Y mi mente me dice: cuídate de sus uñas, de sus labios que cortan como cuchillos, ten cuidado de ella, porque puede matar con su mirada. Ten cuidado de ti, que andas perdido, que la luz ya no llega hasta tu patio. Ten cuidado de todo, porque todo te mata. La soledad y el viento, la aurora y el deshielo, la sinrazón del mundo y hasta tu casa.
Porque no puedo vivir con su amor imposible y mi tristeza, he decidido huir. Levantarme muy solo, entre flores sin nombre y lugares perdidos donde no vive nadie. Y te observo en tu cielo y tu cuerpo no existe, los amigos murieron, ¡cuántas cosas perdidas para la vida! -el pasado se pierde y no hay remedio-. Y sin embargo, se me aparecen hoy tus manos de nuevo entre mis sueños. Tú nunca supiste de tus manos, del amor que me dieron, del lugar que ocuparon en todo este proceso que llamo creación. La creación de mi mundo. Y tú, que eres el centro, sin estar, sin saberlo.
Recuerdo aquellas piedras, el otoño en las hojas, los muertos... La laguna cubierta de hielo.
El frío de la noche te mordía los labios. Todo se fue haciendo de piedra poco a poco. El invierno llegó. La nieve y el hielo formaron un muro entre nosotros. Ya no quedaba nada. Ni tu mundo, ni el mío. Ni el brillo del amor que hubo en tus ojos. No querías continuar y regresaste al valle. Las piedras te vieron descender con mis palabras. Te llevaste el calor, el verde, el agua. La razón de la vida, y todas las respuestas.
Recuerdo aquellas piedras, y el invierno, donde murió tu amor y se heló todo.
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POLVO SUDOR Y CARDOS
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