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&lt;img id="img_1" src="http://hemerotecadigital.bne.es/datos1/cabeceras/internet/Sical%C3%ADptico%20%28Barcelona%29.jpg"&gt;



 &lt;hr id="null"&gt; 




Nada nuevo hay bajo el sol, dec&#237;an los cl&#225;sicos del mundo latino. Y as&#237; como hoy el negocio de hacer parejas constituye una industria de cientos de millones a nivel mundial, ya a mediados del Siglo XIX, y nada menos que en la industriosa y moderna ciudad de Barcelona, una Agencia de Matrimonios hab&#237;a abierto sus puertas.

He aqu&#237; la rese&#241;a publicada por el "&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Correo de las Damas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;", N&#250;mero 3, 7 de Mayo de 1835:







 &lt;blockquote&gt;En la calle del Desenga&#241;o, n&#250;mero 7, cuarto principal, se halla establecida una oficina-corredur&#237;a de casamientos, con el objeto de facilitar matrimonio a los jovenes (entendemos por tales a los que no han cumplido 60 a&#241;os) de ambos sexos. Corre esta empresa a cargo de cuatro se&#241;ores mayores casados, y cosa rara! contentos con su estado. Las personas que gusten valerse de los servicios de esta compa&#241;ia filantr&#243;pica, se serviran acudir a la oficina que estar&#225; abierta desde las nueve a dos de la ma&#241;ana y de cinco a ocho de la tarde; debiendo advertir que las visitas de las se&#241;oritas (comprendemos en esta palabras las viudas) ser&#225;n recibidas por las respetables matronas de los socios, que ofrecen el mayor secreto en las revelaciones de las candidatas.

Las condiciones de las comisi&#243;n ser&#225;n medio por ciento del valor de la dote, bien sea estimada o inestimada, caso de verificarse la boda, y gratis toda diligencia de no llevarse a efecto.
&lt;/blockquote&gt; &lt;h3&gt;&lt;/h3&gt;&lt;strong&gt; &lt;h4&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff"&gt;ANUNCIOS&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/h4&gt;&lt;/strong&gt;Joven de 52 a&#241;os posee un mediano patrimonio, cuyo producto liquido ofrece 22 reales diarios (gracias a cualquiera que me traduzca el monto a Euros): tiene obligaci&#243;n de mantener a una t&#237;a bastante anciana y de alimentar a unos ni&#241;os de 12 a&#241;os, a quienes apellida sobrinos, bien que malas lenguas suponen m&#225;s cercano parentesco.

El susodicho pide una joven de 25 a&#241;os, que sepa las faenas dom&#233;sticas, no guste de frailes, ni estudiantes, ni militares, y tenga en dote 4000 libras en met&#225;lico sonante.

___

&lt;span style="color:#6600cc"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#6600cc"&gt;J&#243;ven de 21 a&#241;os&lt;/span&gt;,&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; alegre, vivo, semblante expresivo, bien formado, lujosamente vestido, calza espuela sin jamas haber montado mas que rucio innoble de alquiler, de oficio cerero (llamado as&#237; al que pasea las aceras y no al que las fabrica), nada posee, y pide novia bonita, virtuosa y rica que le mantenga.

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&lt;span style="color:#6600cc"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#6600cc"&gt;J&#243;ven de 30 a&#241;os&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;, enemigo del matrimonio hasta el d&#237;a, arrepentido, pide himeneo a voz en grito. Alto y bien formado, moreno, calza bigote sin ser militar, ni urbano, pretende en vano entrar a un gremio (esto de los gremios me parece que eran las oposiciones de la &#233;poca), pero no carece de medios de subsistencia.

El candidato pide joven de 18 primaveras, con pocos parientes y que esten algo distantes de Barcelona (cada uno se entiende y baila solo). Ambiciona poco: pide 60000 reales de dote. Como no habl&#243; de libras conocimos era Castellano.

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&lt;span style="color:#6633ff"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#6633ff"&gt;J&#243;ven de 25 a&#241;os&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;, instruido, hermoso, al parecer amable (decimos al parecer para evitar complicaciones legales), pide una j&#243;ven virtuosa y pobre, no ambiciona hermosura, por aquello del verso de su poeta favorito, Victor Hugo: &lt;em&gt;C'est que Jupiter aime croiser les races. Les plus belle homme &#224; la plus laide damoiselle.&lt;/em&gt;

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&lt;span style="color:#ff6600"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600"&gt;Una se&#241;oria de mayor edad&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;, esto es de 22 a&#241;os, sobrina de su t&#237;o, sin padres, es decir murieron: tiene 400 libras de renta anual, ajuares de casa, y como uno de los m&#225;s cuidados el libro de San Ignacio de Loyola (Ejercicios Espirituales) y el Kempis (La imitaci&#243;n de Cristo), pide permiso para salir de casa todas las ma&#241;anas a misa.

Pide marido de alguna edad, pero robusto (conditio sine qua non), con igual renta: advierte no gusta de fumadores ni de politiqueadores; queria esposo que no fuera Josefino, ni mas tarde Fernandino, no en el tiempo de la difunta miliciano, ni despues voluntario realista, ni en el d&#237;a urbano: da la raz&#243;n de que es medrosa y que no quiere una vez casada dormir sola en ausencia de su cara mitad.
____

&lt;span style="color:#ff6600"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff6600"&gt;Una viuda de uno del arte de la pluma&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;: tiene 37 a&#241;os, cara fresca, blanca, un ni&#241;o suyo, y que se dice hijo del difunto: posee en met&#225;lico 1200 libras, en creditos cobrables ... 2600.

Pide j&#243;ven de 22 a&#241;os o que tenga 1000 libras de renta, o que haya hecho la pr&#225;ctica del difunto. Se conoce sabe bien cuanto produce el oficio.


&lt;em&gt;Nota del Editor&lt;/em&gt;:

en caso alguno de los arriba expuestos anuncios suscite el interes de los agraciados lectores femeninos o masculinos. Favor de incluir en su comentario un link a una retrato digital reciente, as&#237; como sus datos financieros traducidos en Libras Barcelonesas de 1835 o Reales Castellanos del mismo a&#241;o.

En este mismo Blog se dar&#225; novedades del deselance de los posibles combinaciones y arreglos maritales.




&lt;a href="http://www.blogalaxia.com/"&gt;&lt;img src="http://botones.blogalaxia.com/img/blogalaxia6.gif" alt="Blogalaxia" style="border: 0pt none ;"&gt;&lt;/a&gt;










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    <title>Buscando Pareja - Barcelona, anno domini 1835</title>
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    <body>&lt;DIV style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;/DIV&gt;&lt;IMG id=img_0 src="http://www.callasintclub.com/MARIA_CALLAS_ZWART.jpeg"&gt;

Por alguna de esas inexplicables coincidencias c&#243;smicas o a causa de la mundializaci&#243;n: el taxista que me conduce al aeropuerto de Guandong est&#225; escuchando la Tosca de Puccini, en una de las magnificas interpretaciones de Maria Callas.

El taxista por supuesto que no me entiende, aunque tampoco parece importarle mucho entender los versos de &#8220;Croce e delizia&#8221; del primer acto de la &lt;strong&gt;Traviata &lt;/strong&gt;que canta arrebatado de emoci&#243;n mientras esperamos en uno de los eternos embotellamientos del centro de la ciudad.

Por se&#241;as le hago entender que me gustar&#237;a echarle un vistazo a su edici&#243;n de La traviata de Deutsche Gramophon, cuyo precio en Europa no baja de los 40 Euros. Orgulloso de haber desatado mi inter&#233;s me alcanza la caja. Con una enorme sonrisa de satisfacci&#243;n me explica a lo largo de 3 o 4 sem&#225;foros su entusiasmo por Mar&#237;a Callas. Esto lo deduzco porque menciona Mar&#237;a Callas con perfecto acento unas 4 o 5 veces: adem&#225;s porque es la s&#243;la palabra que entiendo de todo su discurso en cantones.

Como lo hab&#237;a supuesto desde un inicio, es una perfecta copia pirata: y me tranquiliza confirmarlo, porque ya me hab&#237;a sentido un desgraciado racista lleno de prejuicios por haber sospechado que no pod&#237;a existir un taxista melonamo en Cant&#243;n a quien le gustase la Callas y la opera italiana y que estubiese dispuesto a pagar el precio de 2 jornadas de trabajo por una edici&#243;n de la &lt;strong&gt;Traviata&lt;/strong&gt;. En realidad siento envidia por no poder preguntarle d&#243;nde conseguir yo tambi&#233;n una copia del alb&#250;m.

As&#237; me contento con leer el librito explicativo de la edici&#243;n, mientras sigo escuchando a Mar&#237;a Kalogeropo&#250;lou (su nombre original) acompa&#241;ada por mi baritono taxista. El inter&#233;s por la Callas y su circulaci&#243;n incluso en las calles atestadas de Cant&#243;n es el pr&#243;ximo 30 aniversario de su fallecimiento. Entre mis recuerdos infantiles est&#225; la cara de mis padres que casi se atragantaron en la mesa cuando el mozalbete que yo era les pregunto que significaba el t&#237;tular de &lt;EM&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;EM&gt;Life &lt;/EM&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/EM&gt;&#8220;Jacquie y Onasis: Luna de miel en la Luna&#8221;, en un juego de palabras que asociaba la boda de Aristoteles Onasis y Jacqueline Kennedy, con el &#233;xito de la misi&#243;n Apolo 7.

Lo que el mocoso de 6 a&#241;os que yo era en ese entonces no sab&#237;a en esos fr&#237;os meses de Octubre de 1968, es que detr&#225;s de la frivolidad de esa noticia se escond&#237;a el drama de una de las Divas m&#225;s famosas del siglo XX. Ya para ese entonces la Callas era tanto o m&#225;s famosa que el millonario armador. Y parece ser que ya para ese entonces su verdadera carrera profesional de cantante de Opera hab&#237;a tocado la cima e iniciaba su declive.

La Callas fue quiz&#225; la primera artista del mundo de la alta cultura que compiti&#243; en fama y escandalo con las artistas del mundo de Hollywood. Los periodistas de la &#233;poca se ocupaban de manera insidiosa de lo que com&#237;a y de sus secretos para bajar de peso y mantener esa silueta de esclava t&#237;sica que hizo famosa en &lt;STRONG&gt;Aida &lt;/STRONG&gt;y en la &lt;STRONG&gt;Traviata &lt;/STRONG&gt;y de su mortal rivalidad con otra diva de la Opera: Renata Tebaldi. Tambi&#233;n fue la primera cantante de Opera que interpret&#243; y canto las ar&#237;as de Tosca postrada en el suelo, cosa aparantemente muy dificil de realizar. Yo no puedo evitar mirar de reojo a mi taxista que sigue haciendo karaoke con las ar&#237;as de Alfredo mientras me conduce al aeropuerto.

Me hago la promesa de ir a pasear morbosamente por la calle Georges-Mandel y tratar de entrar al n&#250;mero 36, d&#243;nde la Divina vivi&#243; los &#250;ltimos a&#241;os de su existencia sin dejarse visitar por nadie y cenando sola todas las noches en el Maxime. Al llegar a Par&#237;s, tratar&#233; tambi&#233;n de ir a merodear su tumba en el cementerio P&#232;re Lachaise y ver si es verdad que todos los d&#237;as un amante misterioso le deposita un ramo de Camelias sobre la l&#225;pida.

Mientras tanto hemos llegado al aeropuerto y el Alfredo chino que me conduce se le nota un poco apenado por haber perdido a su espectador ...

&lt;div style="text-align:right"&gt;Zurich 10-08-2007&lt;/div&gt;

&lt;DIV style="TEXT-ALIGN: right"&gt;Continuar&#225;&lt;/DIV&gt;</body>
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    <title>Mar&#237;a Callas en chino</title>
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    <body>&lt;SPAN lang=ES style="mso-ansi-language: ES"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;&lt;BIG&gt;&lt;/BIG&gt;&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES style="FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: ES"&gt;Las calles de &lt;FONT color=#3333ff&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#3333ff&gt;Cuiheng&lt;/FONT&gt; &lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;a&#250;n conservan su trazado decimononico y sus habitantes parecen moverse con un ritmo diferente del de las grandes megalopolis del sur de China: una cierta morosidad y ritmo que a&#241;ora a&#250;n el pasado. A mediod&#237;a, cuando el taxi se detiene a la entrada del gran jardin que rodea el edificio, objeto de nuestra visita, las calles est&#225;n practicamente desiertas y los vendedores de los puestos ambulantes casi dormitan con los ojos abiertos.&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;
&lt;SPAN lang=ES style="FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;


&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0.5cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES style="FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: ES"&gt;No es muy diferente de los otros &#8220;Memorial&#8221; que he visitado en Hong Kong, Cant&#243;n, Macau y que practicamente son obligatorios en toda gran ciudad de la Republica China. El edificio es enorme, de dudosa concepci&#243;n modernista de los a&#241;os cincuenta y sobre todo feo. La &#250;nica diferencia es que en alguna parte del frondoso jard&#237;n se situa una piedra que recuerda al viajero que &#8220;aqu&#237;&#8221; nacio el padre de la China moderna, &lt;FONT color=#3366ff&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT color=#3366ff&gt;Sun Yat-sen&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0.5cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES style="FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: ES"&gt;Las paredes de las salas est&#225;n cubiertas de vitrinas con manuscritos y documentos de la &#233;poca: las descripciones son escasas en chino e inexistentes en cualquier otro idioma. De pronto en una de las salas nos tropezamos con una clase de 30 ni&#241;os so&#241;olientos que se pasean como zombies detr&#225;s de una maestra que los gu&#237;a inutilmente a trav&#233;s de las salas desiertas. Mi gu&#237;a sonrie ante el raro interes que muestro por la ni&#241;ez del se&#241;or Sun, Yat-sen era su nombre de pila. S&#237;, - me cuenta- : los campesinos de la &#233;poca eran practicamente esclavos de los mercaderes de compra y venta de granos, sin los que no pod&#237;an sobrevivir y ante quienes viv&#237;an eternamente endeudados. La mayor&#237;a de las fotos expuestas son de Sun en el extranjero, o ya mayor. Nacio en 1866, y mi abuelo contaba que lo hab&#237;a visto alguna jugando mahjong debajo de los sauces llorones que ahora abundan en los parques del sur de China, y que en esos a&#241;os eran la sola fuente de sombra para las casas enanas en las que viv&#237;an los campesinos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;


&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0.5cm 0cm 10pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES style="FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: ES"&gt;Eran m&#225;s que sombra, tambi&#233;n eran la le&#241;a de la que serv&#237;an las mujeres para cocinar en esos lares min&#250;sculos, me explica mi gu&#237;a pacientemente, mientras visitamos la r&#233;plica de una casita de la &#233;poca. Son 20 m2 con una sola ventana y una puerta, y un tabique la divide en sal&#243;n, dormitorio y corral para los animales en invierno, y la cocina que no es otra cosa que una suerte de fog&#243;n hecho de barro y piedra que utiliza como chimenea un agujero en el techo. Los enseres eran casi inexistentes y se reducian a una escudillas y a los palillos de bambus que a&#250;n se utilizan en algunos restaurantes y que son los cubiertos de los vendedores ambulantes de comida del mercado de Cuiheng. En un habit&#225;culo de estos pod&#237;a hacinarse una a dos familias de 3 a 4 personas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;


&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0.5cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES style="FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-ansi-language: ES"&gt;Un poco m&#225;s tarde, en otro lado de Cuiheng visitamos un barrio que a&#250;n vive en esa &#233;poca: la gente nos mira divertida, mientras mi gu&#237;a me explica avergonzada que hay muchas, muchas personas siguen vivendo en barrios como estos. No es una chabola de Republica Dominicana, o una favela de R&#237;o, o un barrio del D.F de M&#233;xico o la t&#237;pica barriada de Lima. Mantiene una especie de dignidad que averguenza al visitante que se pasea por esas calles sin alumbrado p&#250;blico, pero con un empedrado en sus calles que recuerda las ciudades medievales europeas. A esta hora de la tarde, cuando el sol se calma un poco y se siente a&#250;n m&#225;s la humedad casi tropical, la mayor&#237;a de los habitantes de estas casas est&#225;n sentados ante sus puertas, como si mirar la caida del sol fuera su &#250;nico pasatiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN lang=ES style="mso-ansi-language: ES"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;DIV style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES style="mso-ansi-language: ES"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;....(continuar&#225;)&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;





&lt;/DIV&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;</body>
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    <title>Viaje al pasado II</title>
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    <body>La ciudad que se erige al borde del &lt;STRONG&gt;&lt;A id=link_0 title=http://www.arrakeen.ch/hk/122%20%20Pearl%20River%20-%20Guangzhou,%20China.JPG href="http://www.arrakeen.ch/hk/122%20%20Pearl%20River%20-%20Guangzhou,%20China.JPG"&gt;&lt;FONT color=#000099&gt;r&#237;o de la Perlas&lt;/FONT&gt;&lt;/A&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;A id=link_0 title=http://www.arrakeen.ch/hk/122%20%20Pearl%20River%20-%20Guangzhou,%20China.JPG href="http://www.arrakeen.ch/hk/122%20%20Pearl%20River%20-%20Guangzhou,%20China.JPG"&gt; &lt;/A&gt;perdi&#243; sus milenarias murallas a inicios de este siglo, pero sigue apareciendo imponente a los extranjeros que la avistan desde las naves provenientes de Hong Kong y Macao. Ya no existe la gran puerta que alguna vez dio acceso a la ciudad feudal que oficialmente posee ahora casi 7 millones de habitantes &#8211; otras cifras apuntan a 8 o 9 millones. Su crecimiento urbano es mod&#233;lico y cuando alcaldes de otras urbes del mundo la visitan la comparan a una mezcla de Los &#193;ngeles y Par&#237;s.

Pero para el extranjero que desciende en la Estaci&#243;n de trenes de Cant&#243;n la primera impresi&#243;n es causada por lo hiperb&#243;lico de su construcci&#243;n y por el caudaloso r&#237;o humano que fluye entre los andenes y corredores y se dispersa por las grandes salidas del enorme edificio. Es una masa humana, compacta, como la que se agolpa a la salida de los estadios, la que se mueve lentamente y se va disgregando en las grandes avenidas contiguas al edificio de proporciones tales que el ojo humano no logra comprender del todo. El calor veraniego es insoportable, y uno de los pocos lugares que ofrecen refugio natural ante la can&#237;cula cantonesa es el museo municipal. Situado en la colina m&#225;s alta de la ciudad, es el centro y mirador de un frondoso y enorme parque.

Por unos pocos yuanes el turista puede emprender un viaje en el tiempo desde el neol&#237;tico hasta los tiempos de la revoluci&#243;n comunista. Lo curioso es que en ninguna parte del museo hay noticia de la gran migraci&#243;n que comenz&#243; en esta ciudad hace m&#225;s de 150 a&#241;os y que ha hecho de la cultura china una de las m&#225;s conocidas del mundo, por lo menos en su forma gastron&#243;mica. Fueron millones de hombres y mujeres, hijos de esta tierra, y sin embargo las fotograf&#237;as decimon&#243;nicas de la ciudad ocultan m&#225;s que cuentan lo que el viajero quisiera preguntar. El &#250;ltimo piso dedicado al siglo XIX es el m&#225;s decepcionante de todos: muestra mobiliario de lujo, biombos primorosamente trabajados en finas maderas, pinturas y otros objetos art&#237;sticos. Pero no hay noticia de las guerras que asolaban la regi&#243;n, de las pestes que diezmaban las comarcas, de los tugurios en que se hacinaban los pescadores del puerto, ni de la ocupaci&#243;n extranjera durante la primera y segunda guerra del Opio. No existe testimonio de la miseria que empuj&#243; a esos seres humanos a abandonar sus casas, sus familias y su cultura.

Desde lo alto de esta torre construida en 1380 para poder escudri&#241;ar y controlar las naves del sur, en un balc&#243;n con mesitas enanas se aprecian los barcos que surcan las aguas del r&#237;o y la urbe enorme que se pierde en el horizonte. Naves m&#225;s peque&#241;as que esos lujosos trasbordadores y un puerto mucho m&#225;s modesto marcaron buena parte de la historia de esta ciudad. Lo s&#233; gracias a un libro de postales antiguas que la librera del hotel me ha prestado. 

S&#243;lo existe en chino &#8211;me dice apenada&#8211;, pero no importa porque las reproducciones de los daguerrotipos, fotos en sepia y la letra a&#241;osa de los viajeros ingleses, alemanes, franceses son m&#225;s elocuentes que cualquier texto. En ese entonces, el r&#237;o de las Perlas era uno de los estuarios m&#225;s famosos del mundo. Navegable en la mayor parte de sus 2100 kil&#243;metros, siglos antes, hab&#237;an transitado por sus aguas los inventos que revolucionaron el mundo: el papel, la br&#250;jula, la p&#243;lvora. Por esas aguas en el siglo XIX, la armada inglesa con la ayuda de naves piratas de Hong Kong y Macao contrabandearon el opio necesario para postrar al 20% de la poblaci&#243;n de un pa&#237;s de 450 millones de habitantes. Como consecuencia de las guerras internas y externas, casi todos los pa&#237;ses europeos hab&#237;an conseguido enclaves y derechos en las ciudades del sur de China y hab&#237;an forzado al pa&#237;s a abrir sus puertas al comercio mundial. Falto de otro producto mejor para exportar, sobre esas aguas, mercaderes de todo el mundo civilizado llevaron a cabo el segundo tr&#225;fico de esclavos a escala mundial m&#225;s grande de la historia.

Aunque su destino final fue el Per&#250; como lo hab&#237;a sido para m&#225;s de cien mil paisanos suyos a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, la suerte de Isa&#237;as no fue la misma que la de sus predecesores. Si bien es cierto que, en 1895, el sur de la China era a&#250;n uno de los rincones m&#225;s pobres del mundo, hab&#237;a transcurrido casi medio siglo desde que los primeros cantoneses iniciaran su viaje a tierras peruanas. As&#237;, Isa&#237;as fue uno de los &#250;ltimos del mill&#243;n y medio de hombres y mujeres que abandon&#243; China entre 1842 y 1900. Vendr&#237;an m&#225;s en el siglo XX, hasta sumar 5 o 10 millones, en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta.

Era mi abuelo, y en 1895, decidi&#243; ir a buscar su &#8220;monta&#241;a dorada&#8221;. En ese entonces, en este rinc&#243;n del mundo, a&#250;n hab&#237;a que cuidarse de no caer en las garras codiciosas de los agentes europeos o chinos (en realidad traficantes de esclavos) que compraban la libertad a los campesinos durante 8 a&#241;os a cambio de unos d&#243;lares que quedaban en manos de sus empobrecidas y a menudo endeudadas familias. De ni&#241;o, seguramente habr&#237;a escuchado con terror las historias de esos peruleros cantoneses que retornaron del infierno de las islas guaneras de Chincha, s&#243;lo para morir escupiendo sangre, aferrados a sus pipas de opio. 
Enloquecidos, tratando de olvidar la afrenta de los azotes y las im&#225;genes de sus compa&#241;eros suicidas, despe&#241;ados entre las rocas o que prefer&#237;an morir ahogados antes que seguir soportando los castigos por no poder cumplir las 4 toneladas diarias de tarea asignada por persona.

Como a esos j&#243;venes de las novelas medievales, a los que su madre les coc&#237;an unas monedas de oro entre las ropas, mi joven abuelo embarc&#243; en un zampan rumbo al puerto de Macao: llevaba la esperanza de aumentar los peculios familiares. En Macao deb&#237;a buscar un vapor que lo condujera al Callao. El largo viaje hacia la tierra de promisi&#243;n duraba 120 interminables d&#237;as. La traves&#237;a no s&#243;lo era larga, sino tambi&#233;n infestada de peligros, en los puertos se contaban historias terribles como aquella de los 800 cantoneses que viajaban a bordo de la barca de bandera peruana Grimenza, camino a las Islas de Chincha y que, el 4 de julio de 1853, terminaron ahogados en medio del pacifico despu&#233;s que el capit&#225;n y la tripulaci&#243;n abandonaran la nave usando los dos &#250;nicos botes salvavidas.

Sin embargo, aqu&#237; en Guangzhou, en la apacible ciudad de las cinco cabras, a miles de kil&#243;metros de distancia de las costas peruanas, pocos sabr&#237;an de la feroz explotaci&#243;n ejercida por los caporales y mayordomos de las haciendas, tampoco sabr&#237;an de los levantamientos y fugas que a su vez costaban la vida a muchos de sus paisanos. En la escuela a la que el joven Isa&#237;as tuvo la suerte de asistir (en el museo se lee que ac&#225; funcion&#243; una de las primeras del imperio) se hablar&#237;a de la construcci&#243;n de los ferrocarriles en el mundo, y el primer peri&#243;dico que comenz&#243; a circular en esos a&#241;os quiz&#225; diera noticia que en Per&#250; se constru&#237;a un ferrocarril entre las monta&#241;as, seguramente se sabr&#237;a que en esa l&#237;nea trabajaron 5000 cantoneses, pero en este calor tropical, nadie pod&#237;a sospechar los fr&#237;os glaciales de la Oroya, el sentimiento
asfixiante que produce el soroche, o la muerte terrible que padec&#237;an los obreros devorados por la verruga o la malaria.

Quiz&#225; en las calles estrechas de Cant&#243;n, la gente supo o coment&#243; alguna vez la historia de la hacienda Casa Blanca, propiedad de la familia inglesa Swayne, c&#233;lebre entre los viajeros europeos por la productividad de sus ca&#241;averales y algodonales. All&#225;, del otro lado del oc&#233;ano, en un pueblito llamado Ca&#241;ete, durante varios a&#241;os 1500 vecinos de estas tierras viv&#237;an y trabajaban, pero un buen d&#237;a sus familiares en vez de recibir las escasas noticias de siempre, se enteraron que un millar de sus compatriotas hab&#237;an sido masacrados, acuchillados, colgados, acusados de haber colaborado con el ejercito chileno durante la batalla de Chorrillos.
Aqu&#237; en la moderna Cant&#243;n, no existe un museo de los emigrados y el barrio de los chinos de ultramar no recuerda especialmente a aquellos desarrapados que llegaron a Per&#250; medio siglo antes que mi abuelo. China pronto ingresar&#225; a la asociaci&#243;n mundial de comercio, y el proceso de privatizaci&#243;n de la econom&#237;a se da a pasos agigantados. Antes del 2008, a&#241;o en que China ser&#225; sede de los juegos ol&#237;mpicos, el pa&#237;s deber&#225; abrir sus puertas a empresas transnacionales financieras y de telecomunicaciones.

A unas horas de tren de Cant&#243;n, diariamente 30,000 personas atraviesan la frontera para ir a hacer sus compras a Hong Kong: uno de los m&#225;s exquisitos para&#237;sos capitalistas del mundo. En los gigantescos hoteles de cinco estrellas, hay tantos o m&#225;s turistas chinos como de otras partes del mundo. Un agresivo plan de vivienda est&#225; construyendo torres multifamiliares para una poblaci&#243;n urbana que en algunos a&#241;os alcanzar&#225; los 10 millones de habitantes. Es verdad, que el nivel de vida promedio todav&#237;a es muy bajo, pero perversamente gracias a ese bajo nivel de vida, que implica bajos salarios, ciudades como Shenzhen, Guangzhou y Shangai est&#225;n recibiendo grandes inversiones de capital por parte de empresas europeas y americanas.

A pesar de ser domingo, muchos locales comerciales siguen abiertos y la gente en el mercado mayorista de hierbas y productos secos (uno de los m&#225;s antiguos del pa&#237;s) sigue trabajando de manera enfebrecida. Al parecer los horarios de trabajo efectivos de muchos chinos en la nueva econom&#237;a son de 10 y 12 horas diarias. Algunos dir&#225;n que es el precio de la libre empresa y la nueva econom&#237;a globalizada y que es preferible al &#233;xodo masivo de los tiempos de mi abuelo.

Sentado en la cabina de uno de esos enormes deslizadores blancos que surcan el r&#237;o de las Perlas, imagino al abuelo tratando de fijar en su memoria las orillas milenarias de este r&#237;o que lo vio nacer. Aparentemente soy el &#250;nico extranjero en este barco que conduce a hombres de negocios y familias con ni&#241;os en plan de compras a la lujosa Hong Kong. Ninguno de estos paisanos de mi abuelo se parece a los chinos de las postales de mi libro (que llevo conmigo gracias al esp&#237;ritu comercial de la librera del hotel), muchos de ellos quiz&#225; no sepan que sus antepasados fueron a mi pa&#237;s a dejar sus vidas por un pu&#241;ado de soles. Pero el Per&#250; de entonces tambi&#233;n ha cambiado: las islas de Chincha s&#243;lo deben contener fantasmas y la hacienda famosa es ahora un pueblo joven. Ya no llegan a nuestras costas trabajadores extranjeros, y ahora somos los peruanos, en muchas partes del mundo, los nuevos cool&#237;es del mundo civilizado.

Hong Kong, 07 de agosto de 2007.
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