la polla zahorí.
La polla zahorí se pasa el día tirando de ti y buscando sexo. Con el tiempo, te acostumbras a vivir a remolque.
Copyright © 2007, 2008.Todos los derechos reservados. All rights reserved. "La polla de Ulises" está registrada en el Registro de la Propiedad I... más
La polla zahorí se pasa el día tirando de ti y buscando sexo. Con el tiempo, te acostumbras a vivir a remolque.
La polla zahorí se pasa el día tirando de ti y buscando sexo. Con el tiempo, te acostumbras a vivir a remolque.
Será una obviedad decir que la polla alienígena no es de este mundo, pero sí lo es, aunque parezca venir de planetas lejanos. Es una polla descomunal, intergaláctica, que eyacula a la velocidad de la luz y a la misma velocidad recupera su erección y vuelta a eyacular, así hasta el infinito, dejándonos exhaustos, pensativos, ensimismados, deseando que vuelva a suceder este encuentro interplanetario.
La polla se me quedó encajada en la boca y los ojos abiertos como platos llenos de perplejidad. Han pasado siete años desde entonces y a él aún no se le ha borrado esa risita de satisfacción y a mí no se me ha cerrado la boca.
La polla de mírame y no me toques nació con vocación de Diosa, aunque en el camino se nos ha quedado como una diosa menor insoportable. Es sensible hasta decir basta y no soporta que nadie le toque, ya que cualquier caricia le proporciona un dolor inmenso. Ansía tanto la adoración que acaba creando una legión de ateos.
La polla microscópica tiene una sexualidad de laboratorio y necesita de una lente, no para ver, sino para ser vista y de unas simples pinzas de depilar para ser estimulada, aunque como padece neurosis anticipativa, piensa que alguien la va a arrancar algún día confundiéndola con un pelo.
T., como todos los chicos de su pueblo, se inició oficiosamente en el sexo en edad púber y en un burdel que se encontraba en las afueras. La puta le descubrió algo que él no sabía mientras le agarraba la polla, aunque parecía que se lo dijera a ella: Las pollas gordas sois nobles. Cuando me contó esta historia no puede evitar pensar que tal vez yo era un innoble.
La polla torcida siempre invita a la desorientación, pues te avisa como una señal de tráfico que se avecinan curvas.
La gran polla que siempre ansiaste comer te desencaja la mandíbula y mientras sigue su trayecto imparable a través de todo tu cuerpo, te lloran los ojos y te cuesta respirar, atraviesa una y cada una de tus entrañas hasta asomarse por tu ano y allí se detiene, siente vértigo, asco, nada.
La polla que te convierte en bailarina erótica ocasional es una enorme barra de acero que se pierde en lo infinito del cielo y te hace moverte lascivamente y con movimientos que no sabías propios de ti. Te hace sentirte la persona más sensual del mundo, pero pronto se marcha la suerte del principiante y un mal movimiento te hace tropezar y dar con tu cabeza en ella: Al final, un chichón es todo lo que has tenido con ella.
© Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
© Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900