El dolor no cesa
Mi primera mascota fue toda una señora perra. Se llamaba Winny. Cuando la tuve apenas llegaba al mes de vida, era la más pequeña de toda la camada y nadie tenía fe en ella, ni siquiera la perra de su madre, solo yo.
Era pequeña, redonda y peluda. No podía ver muy bien y se golpeaba con todo aquello que se presentase en su camino. Su torpe caminar era fiel reflejo de mi persona. Y quizá profético vaticinio de lo q...
Led
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El dolor no cesa
Mientras las vacaciones del 92' llegaban a su epílogo y las clases se presentaban a la vuelta de la esquina, Winny caía -poco a poco- en una profunda depresión. Sabía muy bien, que no íbamos a poder estar todos los días juntos, como sucedió a lo largo de todo el verano. Sabía que necesitaba hacer algo, pero ¿qué? Fue entonces que mi aún novel cerebro formuló un plan que hasta hoy recuerdo con cierta alegría.
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Led
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