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Elogio del Proxeneta
Dadas las características técnicas de los manuscritos que en su momento nos fueron presentados: enmiendas y tachones en cada carilla, manchas de embutido y demás sustancias peligrosas, caligrafía difícilmente inteligible en unas cuantas tonalidades y tamaños, o lo que es lo mismo, un enredo fascinante, hemos acordado en aras de una más amplia comprensión de los textos obrar por nuestra cuenta en no contadas ocasiones tal como a renglón seguido se especifica.
- Por aproximación calculada,...
luis-miguel-rabanal
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Elogio del Proxeneta
Poco antes del fallecimiento de J.L.C., reconocida personalidad y merodeador en las múltiples actividades de la noche, se me hizo entrega por parte de una buena amiga de varios cuadernos negros con anotaciones, acaso demasiado parciales y emotivas, merecedoras de algo más hermoso y digno que su permanencia insalvable en la caja de cartón de la sala de estar donde este ser, nada convencional, por cierto, se dejaba consumir la vida en los años terminales de su enfermedad.
Su e...
luis-miguel-rabanal
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Elogio del Proxeneta
Mañana estrenaré cuaderno porque transcribo las líneas finales, las que me ocasionan más quebranto abdominal. Cada uno que completo me provee de un tedio escrupuloso que rechazo. Es la vida que transcurre y culmina con atributos de vergüenza, labios amoratados y murga para la capitulación. A la memoria le sucederá el Sanatorio donde embeberse de presencias, sobre una nota en blanco se trocarán pronto en amago de ignominia. En una palabra, eclecticismo. Pero mientras se proclama y no...
luis-miguel-rabanal
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Elogio del Proxeneta
Espléndida la mañana, espléndido mi humor, espléndidos los ojos que me atisban cuando asiento los capítulos de precios sin la tortura de las onerosas fechas precedentes. Presuntuoso comprobar cómo, por desgracia, de la más horripilante negrura se deriva una fluorescencia que llamaríamos interminable por lo abstrusa y bien venida, o por lo borde, y cómo a traición nos sobrecoge blandamente el cerebelo. D...
luis-miguel-rabanal
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Elogio del Proxeneta
No soy capaz de acostumbrarme a aguantar acostado sabiendo como sé que la rúa está apacible y que la gente sospecha, por las pintas, que el perfume agobiante del calor será definitivo. Aunque establezca ordenar en perfecto estado de revista las cosas en mi mente, por escasos intervalos que asigne para pretender finiquitar este cuaderno, yo no me postraré lo mismo que un cadáver reciente en su esquina de detritus. Superado el miércoles, es como si tuviera contados los minutos para aba...
luis-miguel-rabanal
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Elogio del Proxeneta
A las diez y diez se me aparece de nuevo, con violenta pérdida de sangre por el recto, la Guaxa. ¿Qué le debo comunicar en tan propicia coyuntura? ¿Exponerle que es temprano aún y que allá penas la tristeza? ¿Explicarme con eficacia y hartarme de su enojo? ¿Calmante Vitaminado y limonada para dos? ¿Rascarme la masa te...
luis-miguel-rabanal
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Elogio del Proxeneta
Sábado sin trascendencia, sin demasiados quehaceres, como no fuera evocar los sábados en que no eran frívolos ni la prosperidad ni el estar despiertos. Con tal de poder plantarme a esa hora de sol y enredaderas en un banco del Parque desde el que se perfila la sombra del hombre de provecta edad sentado y tosiendo como yo su malandanza, a esa hora en que salen muchachas del portal cargando con puñados de cert...
luis-miguel-rabanal
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Elogio del Proxeneta
Recuerda haber tomado un día en sus brazos al bebé de cuatro o cinco meses. Desde aquella ya no quiere hablar ni ver nada con su empresa de transportes en cisterna ni con sus frecuentes odios ni tampoco con el brillo recurrente y enigmático del tiempo. Recuerda exclusivamente la textura de su piel, su olor a nata fresca y a membrillos, su balbuceo perplejo como las abstracciones más graves. Desde aquella, ya digo...
luis-miguel-rabanal
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Elogio del Proxeneta
No es igual morirse de asco que tener que levantarse, por mera obligación, para contemplar la insolente cara de las prójimas que tan simpáticas resultan al pegarnos con el palo. La hermana Beatriz, que se dirige a nosotros con afecto, se salva de la estupidez del grupo. Estamos hartos de ensuciar la ropa de noche con esperma de vejestorio, así como de que nos revisen con desfachatez el forro de los bolsillos...
luis-miguel-rabanal
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Elogio del Proxeneta
Una bruma atroz y atípica nos fuerza a no hacernos a la mar. Lo cual conlleva permanecer tumbados en nuestros lechos respectivos porque las señoras, con las neblinas y la intemperancia, se preocupan de ellas mismas con redoblado énfasis. Se miran las unas a las otras, se yerguen hasta las axilas su atavío de abadesas y vitorean al Altísimo, se impregnan la palma de sus manos de saliva, de mantequilla de...
luis-miguel-rabanal
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