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Macrino Fernández Riera

ROSARIO DE ACUÑA Y VILLANUEVA (Madrid,1850-Gijón, 1923) se va a convertir en una de las figuras más controvertidas de la España del Concordato en v... más

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Macrino Fernández Riera ROSARIO DE ACUÑA Y VILLANUEVA (1850-1923)

91. Rosario de Acuña en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

El pasado 28 de febrero la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes inauguró un portal dedicado a Rosario de Acuña y Villanueva, con lo cual esta infatigable luchadora pasa a compartir espacio con otras destacadas escritoras del diecinueve como Concepción Arenal, Fernán Caballero, Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán o Gertrudis Gómez de Avellaneda. Esta es, sin duda, una excelente noticia para todos cuantos, en una u otra medida, hemos venido contribuyendo durante los últimos años...

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Macrino Fernández Riera ROSARIO DE ACUÑA Y VILLANUEVA (1850-1923)

90. La ramera

[...] «La ramera se encuentra en cualquier parte, no hay que molestarse en buscarla; se la halla a cualquier hora y de cualquiera clase. ¿Halaga la vanidad? Pues se la toma de relumbrón. Librada del empadronamiento por orgullosa generosidad, se la pasea como un buen caballo o una buena galga. ¿No se busca más que el espoleo del hastío? Pues no se elige, se coge si acaso. ¿El cieno ahoga? Pues se revuelve en él hasta encontrar lo más asqueroso… Después...

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Macrino Fernández Riera ROSARIO DE ACUÑA Y VILLANUEVA (1850-1923)

89. El vaquero (Recuerdos de las montañas de Asturias)

Estaba sentado sobre las anchas losas del hogar, donde un tronco de álamo ardía entre dos enormes morrillos de hierro; un candil de luz mortecina, colgado en la repisa de la chimenea, iluminaba tristemente la cocina, oscura y ahumada; acaba de dejar sus vacas en el establo y venía a que el ama le diese su ración; el contraste de la luz crepuscular y la luz artificial había evitado que me viese sentada en uno de los rincones de la estancia; así pude observarle tranquilamente sin que de ...

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88. «Rasguño psicológico»

Cuando se encuentra uno al frente de las obras de Rosario de Acuña, el ánimo formula sin quererlo, espontánea e intuitivamente, esta pregunta: ¿Dónde ha aprendido esta mujer todo lo que sabe, quién se lo ha enseñado? Porque la verdad es que cuesta trabajo figurarse a Rosario de Acuña como producto de la educación moral y literario-científica que entre nosotros disfruta la mitad débil de nuestra especie. Ni se trata sólo de que nuestra escritora publique versos más o menos brillantes y ...

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87. Lidia Falcón: un merecido homenaje

Hace siete u ocho años andaba yo dándole vueltas a la figura de Carlos de Lamo Jiménez, con quien Rosario de Acuña pasó, día tras día, sus últimos treinta y tantos años de vida. Alguna cosa sabía de él: que había nacido en Úbeda en 1868, que se trasladó a Madrid junto a su familia a mediados de los ochenta, que realizó los estudios de Derecho... y que tuvo una hermana, Regina, una mujer ilustrada y combativa que, entre otras cosas, destacó como articulista, adalid del cooperativismo o...

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86. «Una mujer muy mujer», por José Díaz Fernández

Yo iba algunas tardes hasta allá arriba, por charlar con doña Rosario, a quien no le gustaban mis versos. Me lo decía con sinceridad y yo no me atrevía a contradecirle: —Son ustedes muy frívolos y la poesía es una cosa seria. Me recordaba a mi madre, a la que tampoco le agrada lo que yo escribo. Le pasa lo que a la madre de Bagaría, que le decía de sus dibujos: —Yo no comprendo cómo le gustan a nadie esos caracoles. Doña Rosario no transigía con el ritmo desarticulado, las...

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85. «Las calles de Rosario de Acuña y del Marqués de Comillas», por Roberto Castrovido

¿Quién lo podía imaginar? El propio don Claudio López, marqués de Comillas, coge con la punta de los dedos la mano de la poetisa madrileña doña Rosario de Acuña y la lleva, a son de dulce pavana, a la calle de Fomento, donde nació la vigorosa escritora; hace gentil reverencia, muy siglo XVIII, la sombra del prócer clerical, y desaparece. ¡Quién pensara! ¡El marqués de Comillas introduciendo en el callejero madrileño a doña Rosario de Acuña! La casualidad es maestra de humori...

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Macrino Fernández Riera ROSARIO DE ACUÑA Y VILLANUEVA (1850-1923)

84. El apoyo de la Agrupación Femenina Socialista

Tras su regreso del exilio portugués Rosario de Acuña parece decidida a retirarse de la primera línea de la batalla ideológica. No aguanta mucho. Tras un par de años de silencio casi absoluto, a principios de 1916 sus palabras vuelven a ocupar las primeras páginas de la prensa amiga («A la memoria de don Domingo Hernández León», «A la señorita María Oliva Riestra Rubiera», «A los misioneros de la cultura y la fraternidad que Francia nos envía»...). Más allá de sus tesis habituales...

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83. Que no, que no. Que nació en Madrid

Escribo estas líneas horas después de que se hiciera pública la muerte de Marcelino Camacho. Luego resultó que la noticia no era tal, que el dirigente sindical se encontraba ingresado en un hospital de Madrid en estado muy grave, pero que no había muerto. Al parecer, los errores se sucedieron: una agencia proporcionó la noticia — sin haberla contrastado, se supone— a sus abonados, algunos de los cuales la publican sin más. Hete tú aquí, que hay quien llama a la familia y comprueba que...

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82. «Romanticismo y postivismo», por Ignacio Rodríguez Abarrátegui

Admirable señora [1]: He tenido el honor de leer el artículo que en El Noroeste de esa ciudad dedica usted a don Luis Barroca, don Andrés Corsino y demás tripulantes del vapor Felisa, y su lectura me ha producido el mismo efecto que me producían los que escribía in illo tempore, cuando todavía la nieve de los años no empezaba como ahora a blanquear mi cabeza. Por su espíritu no pasan los años abrumándole con las decepciones ni en él parecen causar mella los desengaños, a juzgar por la viril...

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