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    <body>&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;EM&gt; &lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;RELATOS BREVES: &lt;EM&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

 &lt;/EM&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;        &lt;/SPAN&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/FONT&gt; 

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/FONT&gt; 

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;   &lt;/SPAN&gt;El d&#237;a de San Eloy, ya iniciado diciembre, amaneci&#243; fr&#237;o y desabrido. Un crudo viento racheado de poniente se colaba hasta los tu&#233;tanos. Durante la noche las estrellas tachonaron el firmamento como tr&#233;mulas luci&#233;rnagas y, a su amparo, la inmisericorde helada cubri&#243; los rojizos tejados con un g&#233;lido embozo blanco. Al alba, unos furtivos rayos bermejos se obstinaban por romper la fr&#237;a costra de cristal que cubr&#237;a los escasos charcos que a jirones embarraban las calles. Y en la solana, las estalactitas de hielo se aferraban a los aleros de los tejados destilando gota a gota su di&#225;fano l&#237;quido helado.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.45pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;El muchacho, con las manos ateridas, izaba la yerta soga de cuyo extremo pend&#237;a un balde de madera con el que llenaba el pil&#243;n de granito donde abrevaban las ovejas. Las cristalinas aguas del pozo, al entrar en contacto con el car&#225;mbano que se hab&#237;a formado en la superficie del pil&#243;n, fragmentaban en mil trozos crepitantes el transparente manto.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.45pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;La perra correteaba por el corral&#243;n asustando a las gallinas con sus alocadas carreras. Las ovejas, espantadas por los ladridos, berreaban guarecidas del g&#233;lido viento dentro del desvencijado caba&#241;al. Sus viejas paredes de lanchas de pizarra, con el paso de los a&#241;os, se hab&#237;an combado y con dificultad sosten&#237;an el rudimentario tejado hecho con trama de escobas, recubiertas con excrementos de caballo y mantillo de hierba. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 36pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Mientras el muchacho se afanaba llenando el pil&#243;n, su padre repart&#237;a la postura de cebada en las pesebreras de madera. Y las ovejas, prontas, acudieron a engullir su raci&#243;n cesando al instante el pertinaz berreo. &lt;/FONT&gt;

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;- &#191;Ves que r&#225;pido dejan de berrear? &lt;/FONT&gt;

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;- &#161;Cu&#225;nta raz&#243;n tiene el abuelo!: &#8220;oveja que berrea, pierde bocao&#8221; &#8211;observ&#243; el muchacho.&lt;/FONT&gt;

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;-  Anda, si has terminado de sacar agua, ac&#233;rcate a casa de tu t&#237;o y le dices que abrevie. Cuanto antes empecemos la matanza, antes acabaremos. Y tambi&#233;n avisa al herrador y al capador; diles que se anden listos. Yo voy a la cocina apa&#241;ando los cuchillos.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.45pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Para San Mart&#237;n, si la oto&#241;ada hab&#237;a sido abundante en bellotas, los guarros ya estaban metidos en arrobas. Y, por entonces, en el pueblo comenzaban las matanzas. Las calles se impregnaban de un fuerte olor a chamusquina y en cada rinc&#243;n se dejaban o&#237;r los ahogados gru&#241;idos de los marranos al ser degollados.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.45pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Al abuelo le gustaba esperar hasta que pasaran las blanduras de los nublados, no fuera a ser que se echaran a perder los chorizos. Y hasta pasado San Andr&#233;s, nunca mataba el marrano. Por entonces los cielos ya raseaban y era muy  raro que alg&#250;n d&#237;a se presentara con humedades.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.45pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;El d&#237;a de la matanza todo el mundo hab&#237;a amanecido con el alba, hab&#237;a mucha tarea por hacer. En la cocina las mujeres se afanaban limpiando las artesas donde se adobaba la carne, acomodando la loza y las cazuelas, picando los ajos y las cebollas matanceras para el adobo, migando el pan duro para las morcillas o acomodando los tr&#233;bedes en el lar para que sustentaran el gran caldero de cobre.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;En la pocilga el marrano ya esperaba; negro como un tiz&#243;n, ten&#237;a los tocinos bien prietos, el hocico afilado y las patas estilizadas de tanto trotar por los montes hozando entre las encinas y los piornos. El abuelo lo hab&#237;a comprado, siendo ya un ceb&#243;n metido en carnes, en la feria de Mayo. Desde entonces lo criaron a capricho: todos los d&#237;as se lo llevaba el porquero a pastar con la piara al monte y despu&#233;s, de regreso en la cochiquera, no le falt&#243; nunca el beberajo en la tolva. Se lo hac&#237;an con una harina renegrida de avena envuelta con un poco de agua y, si alg&#250;n d&#237;a faltaba el cereal, dilu&#237;an en el agua unos cuantos cagajones secos y el marrano lo com&#237;a con la misma avaricia. Con ese trato, as&#237; estaba &#233;l, que pasaba de las quince arrobas bien encalcadas.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;La ma&#241;ana de San Eloy la tolva estaba vac&#237;a y el marrano, acostumbrado al buen yantar, gru&#241;&#237;a desesperado reclamando su beberajo. Desde la tarde anterior lo ten&#237;an a base de agua, para que limpiase bien el intestino, no fuera a ser que al abrirlo le reventaran las tripas. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Cuando el abuelo descorri&#243; el cerrojo de la puerta de la cochiquera, el guarro, que se afanaba hozando con su afilado hocico en el esti&#233;rcol de la pocilga en busca de alg&#250;n alimento, levant&#243; la jeta para otear aquella claridad terrosa que se colaba por la puerta entreabierta y a hurtadillas se enfil&#243; hacia ella. Con sigilo asom&#243; el hocico para husmear. Y como el rayo, dos manos de acero se aferraron a sus orejas. El verraco, con las duras cerdas de su lomo erizadas y todos sus m&#250;sculos en tensi&#243;n, reculaba con energ&#237;a haciendo vanos los esfuerzos de los tres hombres para sacarlo de la cochiquera. Despu&#233;s de mucho bregar, los hombres consiguieron sacar al marrano de la pocilga, que al verse fuera de su protector cubil comenz&#243; a lanzar tarascadas a diestro y siniestro para zafarse de sus captores. Las m&#225;s de quince arrobas de m&#250;sculos y tocino le confer&#237;an una fuerza dif&#237;cil de someter.&lt;/FONT&gt;

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;- &#161;Agarraros bien! Tiene m&#225;s nervio que el toro de la villa. &lt;/FONT&gt;

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;- &#161;Y ahora, todos a una! &#8211;orden&#243; el abuelo para que subieran al verraco sobre la mesa de matar que, s&#243;lidamente construida con las tablas de un viejo trillo vueltas del rev&#233;s, a&#250;n conservaba incrustadas en el env&#233;s las afiladas piedras de s&#237;lex que hab&#237;an servido en su d&#237;a para desgranar el trigo. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;El cerdo hac&#237;a &#237;mprobos esfuerzos por zafarse de los f&#233;rreos brazos que lo somet&#237;an, lanzando violentas tarascadas, a la vez que emit&#237;a desesperados gru&#241;idos que se perd&#237;an en el g&#233;lido aire de la ma&#241;ana. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;El abuelo, matarife experto, tom&#243; el cuchillo en mano. Su hoja, larga y afilada, centelleaba amenazadora bajo el desabrido sol del fr&#237;o amanecer, congelando el h&#225;lito del marrano. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;La cuchillada fue precisa, la fr&#237;a hoja de escarcha penetr&#243; la negra capa de cuero y se introdujo sigilosamente en el pescuezo del animal. Como un hura&#241;o ladr&#243;n de almas seccion&#243; de un tajo seco la traquea, ahogando los gru&#241;idos en el silencio de la nada. Despu&#233;s cercen&#243; la yugular, provocando un calido borbot&#243;n de sangre que aneg&#243; el desnudo brazo homicida. Y entre espasmos angustiados el marrano se estremeci&#243; buscando el &#250;ltimo h&#225;lito de vida que la sigilosa muerte le estaba arrebatando.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Una de las mujeres, con un balde de madera en la mano, acudi&#243; pronta a recoger el rojizo l&#237;quido caliente que a borbotones brotaba por la hendidura que hab&#237;a hecho la g&#233;lida hoja del cuchillo. Y con el cuchar&#243;n de madera en la mano mov&#237;a sin parar la sangre que manaba en la caldereta. &lt;/FONT&gt;

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;- &#161;Mueve, hija! No dejes de dar vueltas hasta que se enfr&#237;e. Si se cuaja la sangre se echan a perder las morcillas.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Los ni&#241;os, que atemorizados por los gru&#241;idos hab&#237;an permanecido escondidos tras la puerta de la cocina, al fin se atrevieron a salir, asiendo del rabo al inofensivo animal, que inerme yac&#237;a sobre el tajo.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Despu&#233;s los hombres, ayud&#225;ndose de las parihuelas, transportaron al cerdo hasta el mont&#243;n de gavillas de paja de centeno esparramadas en el suelo. Lo acomodaron de costado sobre aquella mullida superficie y lo cubrieron con unos cuantos haces m&#225;s de paja. La pira estaba preparada, s&#243;lo faltada darle yesca para que la combusti&#243;n de la liviana paja chamuscara las duras cerdas que cubr&#237;an el negro cuero del marrano. Los ni&#241;os, ateridos de fr&#237;o, permanec&#237;an alrededor esperando el momento en que el abuelo encendiera la hoguera. Y las resecas pajas de centeno, que el abuelo hab&#237;a guardado engavilladas en  lo alto de la tenada desde el verano, ardieron como la yesca; impregnando el g&#233;lido aire de la ma&#241;ana con un olor acre de cuero quemado, anegando la atm&#243;sfera del corral&#243;n de un humo negro y espeso.  &lt;/FONT&gt;

 &lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;  &lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;          &lt;/SPAN&gt;El abuelo, ayudado de un estaujo de fresno, alz&#243; las patas del cerdo para que con unos largos b&#225;lagos de centeno, chamuscaran bien los duros pelos de las sobaqueras. A continuaci&#243;n voltearon al cerdo sobre el otro costado y repitieron la operaci&#243;n. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Los ni&#241;os se encargaban del acarreo del agua caliente desde la cocina, donde al amor de la lumbre herv&#237;a en el gran caldero de cobre que colgaba sobre el lar. La vert&#237;an a cazos sobre el chamuscado cuero del marrano, mientras los hombres, ayudados de  &#225;speras piedras de granito, raspaban sin cesar. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Una vez limpio el cuero, pusieron al guarro de nuevo en las parihuelas y lo encaramaron a la mesa alta; acomod&#225;ndolo sobre sus lomos, con las patas en alto y la cabeza colgando. El abuelo le pas&#243; la soga larga por las corvas y lo amarr&#243; a la mesa para que no se meneara al descuartizarlo. Despu&#233;s, con pulso firme, le marc&#243; con la punta del cuchillo el corte sobre el vientre. Y con tiento, para no perforar los intestinos, cort&#243; la barriguilla, que sali&#243; limpiamente y con al menos cuatro dedos de tocino entreverado. A continuaci&#243;n, con las entra&#241;as del cerdo a&#250;n calientes, le seccion&#243; el es&#243;fago para sacarle los intestinos de cuajo, deposit&#225;ndolos en una artesa. Sigui&#243; cortando el pestorejo para separar con el hacha la cabeza, despu&#233;s lo vaci&#243; de las asaduras -el coraz&#243;n, los pulmones y el h&#237;gado- y, por &#250;ltimo, procedi&#243; al despiece, separaron las costillas, los lomos, las falda, los jamones y las paletillas.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;Los d&#237;as, pr&#243;ximo el solsticio de invierno, declinaban r&#225;pidamente. El hura&#241;o sol se ocultaba tras los montes de poniente a hurtadillas y, antes de que nadie se diera cuenta, un montaraz viento bramaba airado en  la cerraz&#243;n de la noche. Hab&#237;a que aprovechar los exiguos rescoldos de luz del crep&#250;sculo antes de que las sombras se apoderaran de los campos, difumin&#225;ndolos en la nada. As&#237; que, en cuanto la tapia del poniente comenz&#243; proyectar su sombra y el g&#233;lido viento bram&#243; desabrido saltando furtivamente los tapiales de adobe que resguardaban el corral, los hombres concluyeron la faena resguard&#225;ndose al amparo de la lumbre en la cocina. &lt;SPAN style="mso-bidi-font-size: 14.0pt"&gt;El abuelo&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/SPAN&gt;azuz&#243; las crepitantes ascuas y sirvi&#243; un vaso de vino caliente con miel para sacar el desabrido viento que les hab&#237;a calado hasta los tu&#233;tanos.&lt;/SPAN&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;

 &lt;P style="MARGIN-BOTTOM: 12pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN style="mso-ansi-language: ES"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;Manuel Jos&#233; Est&#233;vez S&#225;nchez&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

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 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 36pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;RELATO BREVE&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 36pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt; 

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 36pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;/SPAN&gt; 

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 36pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;En la exigua y humilde cocina, a&#250;n en semipenumbra, presidida por la campana de la chimenea, reinaba un penetrante olor a humo. Sentado en un &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;toc&#243;n&lt;/SPAN&gt; de fresno, que a la vez serv&#237;a de &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;tajo&lt;/SPAN&gt; para partir la carne, el abuelo, hombre corpulento y curtido, encend&#237;a la lumbre de la chimenea. Sus fuertes y agrietadas manos alimentaban las llamas con escobas secas y fina le&#241;a de encina, cuyas hojas le&#241;osas y puntiagudas, al entrar en contacto con el fuego, crepitaban despidiendo min&#250;sculas ascuas incandescentes, que a la d&#233;bil luz del candil se asemejaban a luci&#233;rnagas saltarinas. La abuela, mujer enjuta, pero en&#233;rgica, sentada en la &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;esca&#241;eta&lt;/SPAN&gt;, picaba unas rebanadas de pan duro para ensopar la leche de los ni&#241;os. Prematuramente envejecida por las penas pasadas, vest&#237;a de luto riguroso: camisa negra, saya negra, medias negras, toquilla de punto negra y pa&#241;uelo azabache cubriendo los blancos cabellos de nieve, que todas las ma&#241;anas rociaba con esencia de azahar. La hija, azarada, se afanaba sacando los platos de barro para el almuerzo de la &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;alacena&lt;/SPAN&gt; empotrada en la pared amarillenta, cuyas desvencijadas puertas de celos&#237;a apenas proteg&#237;an la loza del polvo.&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 36pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;La abuela, una vez colmado el cuenco de pan picado, se dirigi&#243; a la cuadra con un renegrido caldero de la mano. Paloma, la cabra, a&#250;n reba&#241;aba con su sonrosada y puntiaguda lengua los &#250;ltimos granos de cebada de la &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;pesebrera&lt;/SPAN&gt; cuando la abuela abri&#243; la puerta. Al verla, se qued&#243; mir&#225;ndola un instante con aquellos ojos redondos y peque&#241;os, igual que dos aceitunas azabaches&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/SPAN&gt;maduras. Pero, al punto, sigui&#243; engullendo la cebada con la glotoner&#237;a habitual. &lt;?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /&gt;&lt;st1:PersonName w:st="on" ProductID="La Paloma"&gt;La Paloma&lt;/st1:PersonName&gt;, como dec&#237;a la abuela cada vez que la ve&#237;a comer con aquella avaricia: &#8220;era un animal muy trag&#243;n, siempre con la cabeza gacha y moviendo los carrillos&#8221;. No le faltaba raz&#243;n, durante los cinco meses de gestaci&#243;n hab&#237;a comido a boca llena, todo era poco para ella. Hac&#237;a una semana que hab&#237;a parido dos cabritos vivarachos y respingones. Saltar&#237;n y Blanquillo, los hab&#237;an bautizado los ni&#241;os. Los calostros les hab&#237;an conferido una rebosante vitalidad; no hab&#237;a m&#225;s que ver su blanco pelo, espeso y mullido cual copo de nieve reci&#233;n ca&#237;do. El abuelo siempre lo dec&#237;a: &#8220;si los animales no maman &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;calostros&lt;/SPAN&gt; hasta verse hartos, no tendr&#225;n &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;jijas&lt;/SPAN&gt; nunca&#8221;. Los cabritos hac&#237;an las delicias de los m&#225;s peque&#241;os, que se pasaban el d&#237;a intentando entrar en la cuadra para jugar con ellos. El mayor de los tres rapaces, oteaba el horizonte y, cuando estaba despejado, llamaba a sus otros dos hermanos para entrar a hurtadillas. El abuelo no les dejaba jugar con los lechales, dec&#237;a que &#8220;la cabra los &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;aborrec&#237;a&lt;/SPAN&gt;, cort&#225;ndoles la leche, si los ol&#237;a diferentes&#8221;.&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;- Tranquila Paloma, soy yo &#8211; le hablaba la abuela, mientras le pasaba la mano por el lomo-. Calma, bonita,... calma...&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 36pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/SPAN&gt;Era el primer d&#237;a que la orde&#241;aba despu&#233;s de parida. Sus generosas ubres estaban a rebosar, los cabritos a&#250;n no hab&#237;an mamado. La abuela, remang&#225;ndose la saya, se sent&#243; en la &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;tajuela&lt;/SPAN&gt; y le lav&#243; los pezones con agua caliente para eliminar podredumbres y estimular la bajada de la leche. Coloc&#243; la &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;colodra&lt;/SPAN&gt; bajo las tetas y comenz&#243; a orde&#241;ar a &lt;st1:PersonName w:st="on" ProductID="La Paloma"&gt;la Paloma&lt;/st1:PersonName&gt; con delicadeza. Presionaba los pezones con el dedo pulgar flexionado hacia dentro, para que al cerrar la palma de la mano la leche fluyera con firmeza; primero la diestra y despu&#233;s la siniestra, as&#237; alternativamente. Y sin parar de hablarle con dulzura:&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;- As&#237;, as&#237;, Paloma. Venga, venga, as&#237;... tranquila...&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 36pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt; &lt;/SPAN&gt;A &lt;st1:PersonName w:st="on" ProductID="La Paloma"&gt;la Paloma&lt;/st1:PersonName&gt; hab&#237;a que orde&#241;arla con cari&#241;o, y siempre la misma mano. S&#243;lo la abuela hab&#237;a conseguido sacar leche de sus ubres. Pero a pesar de ello, de reci&#233;n parida, alguna que otra coz le hab&#237;a lanzado, tirando la &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;colodra&lt;/SPAN&gt; con la leche. Luna, la perra, siempre oportuna, guiada por su instinto canino, corr&#237;a a lamer el delicioso l&#237;quido caliente y espumoso antes de que la paja de la cuadra la absorbiera, haci&#233;ndola desaparecer engullida en un instante como por arte de magia.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 36pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Cuando el &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;calder&#237;n&lt;/SPAN&gt; tuvo la suficiente leche para el almuerzo de los ni&#241;os, la abuela dej&#243; de orde&#241;ar; ocasi&#243;n que los cabritos aprovecharon para aferrarse, veloces como galgos, a los pezones, sorbiendo el blanco y cremoso fluido con verdadera fruici&#243;n y glotoner&#237;a. &lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;&lt;SPAN style="mso-tab-count: 1"&gt;            &lt;/SPAN&gt;De vuelta en la cocina, la abuela prepar&#243; el almuerzo para los rapaces, que impacientes esperaban sentados a la mesa, y sin entretenerse en remilgos lo engulleron&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/SPAN&gt;de sopet&#243;n.&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;El abuelo, sentado en el toc&#243;n de fresno, continu&#243; azuzando la lumbre con los &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;fuelles&lt;/SPAN&gt;. Una vez que los a&#241;osos troncos de encina se transformaron en incandescentes ascuas, las sac&#243; con &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;la badila&lt;/SPAN&gt; coloc&#225;ndolas en el herrumbroso brasero sobre una solera de negro cisco, que acto seguido tap&#243; con unas paletadas de ceniza para que se consumieran lentamente. Antes de colocar el&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/SPAN&gt;brasero bajo la mesa, esper&#243; unos instantes; ten&#237;a que comprobar si hab&#237;a alg&#250;n tufo. Y efectivamente, al cabo de unos segundos un humazo oscuro comenz&#243; a abrirse paso entre la vol&#225;til ceniza. Con las tenazas escarb&#243; siguiendo el rastro que dejaba la fumata hasta descubrir la brasa que provocaba la bocanada de humo; sin remover en exceso, sac&#243; la llameante ascua y la arroj&#243; de nuevo a la lumbre. Despu&#233;s, levantando con tiento los arropijos que cubr&#237;an la mesa para evitar que el calor se escapara, acomod&#243; el brasero sobre la caja de madera que serv&#237;a de recept&#225;culo y lo tap&#243; con la alambrera. Aunque por esa &#233;poca del a&#241;o los rayos de sol ya incid&#237;an con fuerza atemperando desde muy temprano los hogares, la abuela se quejaba que con el &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;relente &lt;/SPAN&gt;de la madrugada se le &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;engara&#241;aban&lt;/SPAN&gt; las manos y, por miedo a que le brotaran de nuevo los &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;saba&#241;ones&lt;/SPAN&gt;, se sentaba al brasero mientras los gatos ronroneaban a su alrededor. Ella siempre lo dec&#237;a: &#8220;hasta el cuarenta de mayo no hay que quitarse el &lt;SPAN style="mso-bidi-font-style: italic"&gt;sayo&lt;/SPAN&gt;, ni descuidar el brasero por si acaso&#8221;.&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt;    &lt;/SPAN&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;(Fragmento extra&#237;do de la novela &#8220;EL CABALLERO DE &lt;st1:PersonName w:st="on" ProductID="La Finojosa"&gt;LA FINOJOSA&lt;/st1:PersonName&gt;&#8221; y adaptado para esta publicaci&#243;n.)&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: right" align=right&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Por: MANUEL JOS&#201; EST&#201;VEZ S&#193;NCHEZ&lt;/FONT&gt;&lt;/SPAN&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;SPAN lang=ES-TRAD&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;

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    <nicetitle>anoranzas-del-pasado-paloma-cabra-</nicetitle>
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    <title>A&#209;ORANZAS DEL PASADO: "PALOMA, LA CABRA"</title>
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    <body>&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Previamente a comenzar la serie de relatos que aglutinaran del modo m&#225;s conciso y ameno el estilo de vida que marcaba la idiosincrasia de las gentes que hasta hace poco viv&#237;an en nuestros pueblos, me gustar&#237;a hacer una breve reflexi&#243;n sobre la lectura, analizando cu&#225;les son las causas de su desprestigio y destacando el porqu&#233; de su importancia en el desarrollo tanto cognitivo como afectivo.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;B style="mso-bidi-font-weight: normal"&gt;&lt;I style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;&lt;U&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;Apolog&#237;a de la lectura&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/U&gt;&lt;/I&gt;&lt;/B&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;No cabe la menor duda que algo se est&#225; haciendo mal cuando al analizar los datos sobre la competencia lecto-escritora en la poblaci&#243;n escolar, se constatan carencias tan significativa como su insuficiente dominio mec&#225;nico, el d&#233;ficit en la expresi&#243;n oral y escrita, la falta de vocabulario, la mala calidad en la compresi&#243;n lectora o la aversi&#243;n a la lectura.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Estos son datos objetivos irrefutables, que ponen en evidencia tanto al sistema educativo como a la sociedad en la que a nuestros hijos les ha tocado vivir.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Y, &#191;a qu&#233; pueden deberse esas significativas carencias en la competencia lecto-escritora?: &#191;quiz&#225; a que en la sociedad actual la lectura ha paso a ocupar un segundo plano&#8230;?, &#191;quiz&#225; a que los medios audiovisuales, con su apabullante tecnolog&#237;a, han invadido nuestras vidas&#8230;?, &#191;quiz&#225; a que los conceptos de esfuerzo y constancia han quedado anclados en tiempos pret&#233;ritos&#8230;? o &#191;quiz&#225; a que en la abundante y variada oferta de actividades para ocupar el tiempo de ocio, la lectura no tiene cabida&#8230;?&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Es evidente que los factores que determinan ese desden hacia la lectura, y ni que decir tiene, hacia la escritura, son m&#250;ltiples y complejos. Analiz&#225;ndolos desde un punto de vista global y gen&#233;rico, observamos que los principios que promueve nuestra &#8220;avanzada&#8221; sociedad occidental a trav&#233;s de sus medios de comunicaci&#243;n: el &#233;xito f&#225;cil, la necesidad de poseer y consumir compulsivamente, el todo vale con tal de llegar arriba, el abandono de valores que tradicionalmente cohesionaban la urdimbre social, el encumbramiento de personajes de dudoso calado &#233;tico&#8230; ; no est&#225;n precisamente enfocados hacia la adquisici&#243;n de valores como el esfuerzo y la constancia, indispensables para la adquisici&#243;n de un saludable h&#225;bito lecto-escritor. Los medios audiovisuales, a trav&#233;s de su variada y &#8220;enriquecedora&#8221; parrilla de programaci&#243;n (telenovelas, concursos millonarios, programas del coraz&#243;n, series juveniles, espacios publicitarios&#8230;), sutil y machaconamente dejan caer al desgaire, como el que no quiere la cosa, mensajes&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt;  &lt;/SPAN&gt;subliminales que poco a poco van calando y a la postre son capaces de reconducir nuestros comportamientos en los &#225;mbitos m&#225;s diversos: el vestido, la alimentaci&#243;n, el deporte, el &#8220;disfrute&#8221; del tiempo libre y, &#161;oh maravilla!, hasta en el entretenimiento y educaci&#243;n de nuestros hijos. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Si de algo peca la sociedad del &#8220;bienestar&#8221; en la que vivimos, es de delegar gran parte de la educaci&#243;n de los m&#225;s j&#243;venes en los medios audiovisuales. De antemano se les concede todo el benepl&#225;cito, sin poner en tela de juicio lo perverso de sus mensajes. Los ni&#241;os y j&#243;venes, incapaces de discernir, dan por bueno todo lo que a trav&#233;s de los medios de comunicaci&#243;n les llega, quedando atrapados en esa vor&#225;gine consumista insaciable que ciertos poderes f&#225;cticos manejan a su antojo tras bambalinas.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Pero dejemos a un lado estos manidos y grandilocuentes argumentos, para adentrarnos en el d&#237;a a d&#237;a. La oferta de entretenimiento que tienen nuestros hijos a su disposici&#243;n, es tan apabullante que no s&#243;lo ocupa su tiempo de ocio, tambi&#233;n el que deber&#237;an dedicar a las tareas escolares. Siempre habr&#225; un acontecimiento deportivo &#8220;vital&#8221; que ver, o el cap&#237;tulo de una telenovela que da la clave definitiva de la trama, o seguir las andanzas del &#250;ltimo famosillo perseguido por la justicia, o abrir el &#250;ltimo correo electr&#243;nico que pulula por toda la red, o acceder al Messenger para entablar una conversaci&#243;n con alguien del que acaban de despedirse, o atender a las llamadas perdidas del m&#243;vil, o revisar los &#250;ltimos mensajes, o bajar de Internet las &#250;ltimas canciones de su artista favorito para almacenarlas en el MP3, o ver la &#250;ltima pel&#237;cula pirateada en el MP4, o descargar las fotos de la &#250;ltima excursi&#243;n en el disco duro del ordenador para grabarlas en un CD, o&#8230; La lista de &#8220;obligaciones vitales&#8221; a las que tienen que atender es tan apremiante y abultada, que &#8220;se entiende&#8221; que no dispongan de un instante para disfrutar de la placentera lectura de un libro. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Es evidente que en los medios audiovisuales, nuestros j&#243;venes no encontrar&#225;n el caldo de cultivo id&#243;neo para que se propicie un acercamiento al mundo de la letra impresa. Por lo tanto, han de ser la familia y la escuela las que inculquen los h&#225;bitos lecto-escritores.&lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;La sociedad, la administraci&#243;n educativa y la familia tendr&#225;n que admitir el hecho universalmente aceptado de que la lectura constituye uno de los &#8220;bienes culturales&#8221; m&#225;s relevantes con los que el ser humano cuenta a lo largo de su vida. Y cuando se le reconozca su verdadero valor, se le prestar&#225; la atenci&#243;n que merece, pues no en vano se trata de uno de los instrumentos fundamentales para que el individuo sea capaz de desarrollar sus potencialidades cognitivas, afectivas, sociales, emocionales y creativas, a la vez que le ayuda a ser cada vez m&#225;s libre y con mayor capacidad de decisi&#243;n y autonom&#237;a. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;No desde&#241;emos un bien que tanto le ha costado adquirir a la humanidad y que es la se&#241;a m&#225;s emblem&#225;tica de su identidad. Tengamos presente que su adquisici&#243;n no ha sido gratuita y que han tenido que pasar miles y miles de a&#241;os hasta llegar a ser lo que hoy es. Desde que los primeros hom&#237;nidos consiguieron articular las primeras palabras inteligibles gracias a la evoluci&#243;n de sus aparatos audio-fonatorios, al aumento de su capacidad craneal, a la especializaci&#243;n de una zona cerebral (el &#225;rea de Brocar) en las funciones ling&#252;&#237;sticas y a la adquisici&#243;n del pensamiento simb&#243;lico; hasta llegar a lo que actualmente es la capacidad ling&#252;&#237;stica humana han sido muchas la etapas a cubrir: la necesidad de dejar constancia de las transacciones econ&#243;micas llevaron al pueblo sumerio a desarrollar la escritura cuneiforme en tablillas de barro; los egipcios desarrollaron una escritura ideogr&#225;fica, la jerogl&#237;fica, para mayor gloria de sus dioses y faraones; los fenicios, para agilizar el comercio, desarrollaron el primer alfabeto, con el que las ideas y objetos se representan con sonidos; los griegos a&#241;adieron las vocales al alfabeto fenicio; los romanos, desde su pragmatismo, expandieron el lat&#237;n por su imperio; los monjes medievales, con su paciente y laborioso quehacer en los monasterios, recopilaron todo el saber cl&#225;sico; la invenci&#243;n de la imprenta contribuy&#243; a la difusi&#243;n de los libros, pasando la cultura y el saber a formar parte de la sociedad. Estos son s&#243;lo algunos de los hitos que se han ido jalonando a trav&#233;s de los siglos hasta llegar al d&#237;a de hoy. No dejemos que su quehacer sea un esfuerzo balad&#237;. Los medios audiovisuales podr&#225;n apoderarse de la sociedad, del entorno familiar, de los centros educativos, del tiempo de ocio; pero los libros continuaran siendo los portadores de sabidur&#237;a, emociones e historias m&#225;gicas, a la espera de que &#225;vidos lectores se apropien de ellas. &lt;/FONT&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

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    <title>APOLOG&#205;A DE LA LECTURA</title>
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 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;EM&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;STRONG&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&#8220;Las palabras, como las hojas del oto&#241;o, se las llevar&#225; el viento; d&#233;jalas, sus sentimientos permanecer&#225;n para siempre atrapados en tu coraz&#243;n.&#8221;&lt;/FONT&gt;
&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/STRONG&gt;&lt;/FONT&gt;
 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/o:p&gt;

 &lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Este es el sentimiento que ha inspirado una serie de relatos costumbristas desgajados de la novela que lleva por t&#237;tulo &#8220;EL CABALLERO DE &lt;?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /&gt;&lt;st1:PersonName w:st="on" ProductID="LA FINOJOSA"&gt;LA FINOJOSA&lt;/st1:PersonName&gt;&#8221;. En ellos se desgrana la esencia de la vida rural en esos pueblos de &lt;st1:PersonName w:st="on" ProductID="la Castilla"&gt;la Castilla&lt;/st1:PersonName&gt; m&#225;s profunda, que no est&#225;n tan lejanos en el tiempo, aunque s&#237; en el estilo de vida, pero que a&#250;n se esconden en los resquicios de la memoria.&lt;/FONT&gt;



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