DULCES DICTADORES
La utopía chilena de los ochenta tiene un sabor agridulce que a esta altura del partido me conmueve, porque recuerdo la misma alma que me puebla ahora, pero tan joven, intentando apropiarse de la ideología libertaria convertida en proyectil verbal disparado en los discursos políticos de los iluminados de barba castrista que olían a macoña y pachulí. Me gustaba escuchar a los comandantes universitarios de los ochenta, observar sus camisas blancas de tela artesanal, sus morrales cruzados, su ...
Habla de: literatura




