EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS (EL DESENLACE)
Entonces sentí una indescriptible sensación de vergüenza que me ruborizó, al pensar que iba a ser la primera en probar con mi boca el delicioso fruto del amor, esa banana descomunal por la que ya comenzaba a babear. Dijo Borja: ahora mismo vengo, dame un minuto. Al rato regresó con una jarra de agua con dos hielos, se metió una viagra en la boca y me susurró al oído una canción de un grupo que le gustaba a mi madre que decía: “y qué más da, ah, ahah, ahah, si son...
Habla de: erótica





