Tiempo perdido, palabras gastadas.
El viento comenzaba a darse citediariamente sin invitación previa. La lluvia que esporádicamente caíasobre el asfalto me invitaba a quedarme en casa recordando que losgrises días son más tristes si me devuelven al pasado. Los cristalesmojados nublaban mi vista y me recordaron a aquellos días tambiénnublados. Difusas vistas desde este espacio cerrado. Sonidoensordecedor de la gota contra el suelo, furioso y violento. ¿Para qué tanto? Para nada. Tiempo perdido, palabras gastadas. Salgo a laca...
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