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Historias de la gente
Aunque me faltan la necesaria experiencia y conocimiento porque no soy más que una débil mujer, sin embargo me gustaría, en la medida de mis capacidades, reunir aquí una especie de recordatorio de los sucesos que han marcado mi vida y ofreceros algo que os ayude a recordarlos. Y ruego a Dios aparte de mí la presunción al emprender una tarea para la que soy tan inepta. Vuestra autoridad, amabilidad y la gracia de Dios me han dispuesto a describir las maravillas del Verbo encarnado, aquel qu...
amintas
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Historias de la gente
Un día, por su misericordia, envió a que se me apareciese santa Liduvina, que al igual que yo había vivido largos años de padecimientos y martirio, la cual me dijo: “Dios, al árbol que más quiere, y para que produzca mayor fruto, más lo poda, y a los hijos que más ama, más los hace padecer”. Y luego me aconsejó que pusiera ante la cama un crucifijo, y que de cuando en cuando mirara a Jesús crucificado y me comparara con él, y pensara que si Cristo había soportado tantos padecimientos, debí...
amintas
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Historias de la gente
Así fue. De pronto me pareció que un soplo de viento sutil entraba quedo en la habitación. Me soñé al mismo tiempo desnuda. Fue como si de súbito dejase de sentir en el cuerpo el tacto de la ropa. Estaba aún vestida, pero me vestía una materia incorpórea, impalpable, como una tela de araña, infinitamente fina, infinitamente leve, inmaterial. Me sentía a un tiempo vestida y desnuda; sin embargo la certeza de hallarme vestida bastaba para impedirme tuviera conciencia de estar expuesta a la v...
amintas
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Historias de la gente
Entonces corría por el convento bramando como una ménade y gritaba: «¡amor, amor, amor, ah, no más amor, ya basta!». En el jardín, según su confesor, arrancaba «todo lo que caía en sus manos» y, ya fuera verano o invierno, a causa «de la gran llama de amor celestial que la consumía» y que ella a veces apagaba en el pozo vertiendo agua «sobre sus pechos», se desgarraba el vestido. «Se movía con increíble rapidez» y el 3 de mayo, en el coro de la capilla en la fiesta de la Invención de la Cr...
amintas
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Historias de la gente
Entonces corría por el convento bramando como una ménade y gritaba: «¡amor, amor, amor, ah, no más amor, ya basta!». En el jardín, según su confesor, arrancaba «todo lo que caía en sus manos» y, ya fuera verano o invierno, a causa «de la gran llama de amor celestial que la consumía» y que ella a veces apagaba en el pozo vertiendo agua «sobre sus pechos», se desgarraba el vestido. «Se movía con increíble rapidez» y el 3 de mayo, en el coro de la capilla en la fiesta de la Invención de la Cr...
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Historias de la gente
María ofrecía el pecho a numerosos devotos. Del beato Alano de la Roche, célebre predicador de la Bretaña francesa, se decía admirado: «De tal manera correspondió María a su amor que, ante el mismo Hijo de Dios acompañado de muchos ángeles y almas escogidas, tomó por esposo a Alano y con su boca virginal le dio un beso de paz eterna, le dio a beber de sus castos pechos y como señal de matrimonio le puso en el dedo un anillo y al cuello una gargantilla hecha de sus propios cabellos (los...
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Historias de la gente
“Mientras el rey se hallaba en su diván, mi nardo dio su fragancia. Bolsita de mirra es para mí mi amado, que entre mis pechos descansa. Racimo de flor de Chipre es para mí mi ama-do en las viñas de En-gaddí. ¡Eres bello, mi amado! ¡Cuán agradable! Ciertamente nuestro lecho verdea.
¡Yo soy narciso de Sarón, lirio de los valles! Cual manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre todos. A su sombra estoy sentada, como deseé, y su fruto es dulce a mi paladar. Me condujo ...
amintas
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Historias de la gente
En ese día no tomaba yo ningún alimento hasta las tres de la tarde, y daba a un pobre lo que solía tomar ya cerca de la noche. Jesús me había comparado con María Magdalena cuando me había dicho que “a ella la tuve por amiga mientras estuve en la Tierra; a ti te tengo ahora que estoy en el cielo”.
Una mañana, en la comunión, el sacerdote que me la daba partió la Forma sagrada para que con ella comulgase también otro hermano. Yo le había dicho que me gustaba recibirla entera. No porque ...
amintas
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Historias de la gente
Ahora quiero pues hablar del amor. En un mundo en el que a veces con el nombre de Dios se justifica la venganza e incluso la obligación de odiar y la violencia, el amor es más necesario que nunca. No hay mejor remedio que el amor. Lo que necesitas es amor.
Dios nos colma de él y debemos comunicarlo. Yo no quería otra cosa que amar. Arrebatada de amor quise poner por escrito lo que tal sentimiento me inspiraba; por de pronto redacté un opúsculo que titulé Conceptos del amor de Dios. Mas...
amintas
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Historias de la gente
Mientras tanto el cielo parecía acreditar con muchas maravillas el gozo que le tocaba en la unción de la primera mujer que era Papa. Debido al inmenso gentío que llenaba la plaza, el portador del sagrado crisma no pudo penetrar en la basílica, por lo que el obispo de Ostia, que oficiaba la coronación, suplicó al Señor se dignase remediar aquella falta, y en el aire límpido de aquella fría mañana al punto se dejó ver una paloma azul que llevaba en el pico una ampolleta llena de un bálsamo mi...
amintas
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