Adelgazar con Ana y Mía, las princesas de cristal
Fui una adolescente gorda. Un cero a la izquierda. Nadie me miraba sino para insultarme. La ropa bonita no se fabricaba para mi. Nunca me amarán. En Internet encontré todo lo que había estado buscando. Ana y Mía se convirtieron en mis mejores amigas. Me enseñaron a vomitar rápida y eficazmente. Dejé de tener miedo a comer bollería, chuches y hamburguesas. Disfruté de la comida basura hasta la saciedad. Después, un simple juego de dedos en mi garganta y adiós a los kilos. M...





