23 Jun 2012

Moratoria unilateral: no se paga lo que no se debe

Escrito por: kikamondelo el 23 Jun 2012 - URL Permanente

Moratoria unilateral en el pago de la deuda, hasta que una comisión nombrada al efecto la analice y ver cuánto de odiosa hay en ella. Cuánta se ha contraído en perjuicio del pueblo.

Y me temo que mucha, empezando por esta nueva “línea de crédito” para salvar a los bancos de sus apuestas de casino.

Ya está bien. ¿No hay ni un sólo partido que se salga de lo políticamente correcto y diga que esta deuda no se paga porque ni es deuda ni soberana?

Parece que no.

Claro que es más fácil hacer cargar sobre las espaldas de los españoles, cuatro de cada diez en la pobreza, que plantar cara a ese entramado bancario que se hizo con el poder y el dinero gracias a Helmut Khol y Felipe González.

Y eso es lo que hacen los gobiernos títere que estamos obligados a elegir, bajo una ley electoral que permite sólo a dos partidos, gestionar el país, en beneficio de los nueve millones de depredadores genocidas que controlan el mundo.

Ésa es la cifra que dio Susan George en una entrevista a Iñaki Gabilondo en su programa “Hoy” en la extinta CNN+.

Nueve millones, tantos como habitantes tiene la banlieu de París, marcan el paso a los siete mil millones que somos en el planeta.

Pues yo niego la mayor: no se paga la deuda porque ni es deuda ni soberana.

Vamos a poner las cosas claras sobre la mesa: ¿quién pierde con un impago de los PIIGS, hoy llamado GIPSI? La banca alemana y francesa, protagonista la primera de regar de dinero a los llamados “cerdos” del sur y hoy “gitanos” a falta de una y griega.

El papel de Deutschebank ha sido tan turbio que ha tenido que comparecer ante la comisión del congreso de Estados Unidos, para explicar su papel en la explosión de la burbuja inmobiliaria americana y sus muy cuestionables negocios.

Todavía tiene pendientes causas con la justicia allí, por la compraventa de subprimes y su desparrame por el mundo financiero: la madre de todos los problemas con que nos han encadenado estos financieros genocidas.

En cambio, en Europa se la “rescata”, en vez de citarla al menos para explicar su papel en el crecimiento exponencial del ladrillo, en la creación de una burbuja que acabó reventando y se llevó por delante los ahorros de su vida a muchas familias, hoy en la calle.

Algunas de ellas, con un poco de suerte, igual han podido salvar del desastre las lavadoras, lavavajillas o minipimers; electrodomésticos todos de línea blanca de origen alemán, y financiadores de la reunificación germana.

Bueno. Pues los países mediterráneos, no sólo le hemos pagado la elevada cuenta de esta reunificación, sino que esta genocida banca alemana, además, quiere materializar todos y cada uno de los beneficios especulativos obtenidos.

Y encima nos encadena e instala una suerte de esclavitud, rompiendo porque le da la gana, el pacto social firmado después de la II Guerra Mundial.

Pues yo no pago lo que no debo.

¿De dónde ese apelativo de soberana cuando es deuda privada?

El sistema financiero mundial está hundido desde que en septiembre de 2008 quebró Lehman Brothers.

Y deberían haber quebrado todos; este sistema basado en la especulación, en burbujas, en hacer dinero por dinero, alejado de la economía real, ya estaba hundido ese año.

¿Es que rescatamos a alguien cuando se juega hasta la camisa en un casino? No.

Además, ¿necesitamos rescatar a jugadores de casino?

De ningún modo; encima cuando su rescate es a costa de la miseria de la ciudadanía, que no ha vivido por encima de sus posibilidades; y si esto no fuera poco, ahora se encuentra con que le dicen que es ella y no la banca, la culpable de este desaguisado, por tener una sanidad, educación y servicios sociales públicos. A pesar de que cuestan menos y son más eficientes que los del resto de su entorno.

No. No se paga. Y ya va siendo hora de que los políticos que no están implicados con este sistema genocida, se desmarquen claramente de quienes sí lo están y trabajan para él en contra de los intereses de los ciudadanos.

No hay equidistancia posible: o se está con las víctimas de esta gran estafa, o se está los estafadores genocidas que matan lentamente países con gente dentro llevada a la desesperación más absoluta.

No estoy ni por eurobonos ni por bancos malos ni otras gaitas.

Esta gentuza depredadora que apesta a codicia criminal no tiene más efectivo que el de los paraísos fiscales. Y yo me niego a reconocerles vía eurobonos, memorandums o cualquier otro pacto antipersonas, una deuda que no se debe y no la tienen materializada más que en hojas excel.

Su dinero vaga por el ciberespacio sin poder concretarse en nada. Y ahí tiene que quedarse.

A estos genocidas no les doy yo ni una nota que implique al país en sus pérdidas de ludópatas.

Fundamentalmente porque no les debemos nada. Si acaso, catástrofe y miseria.

¿En qué cabeza con dos dedos de frente cabe que los ciudadanos tengamos que endeudarnos en los “mercados” o el MEDE, ese nuevo ente creado para estos salvamentos intolerables a grupos financieros que hunden ciudadanos y naciones enteras?

Podrá caber en la de la banca, que ni está ni se la espera. Y, sin embargo, dicta las normas a sus mamporreros políticos para quedarse hasta con las gentes que pueblan Europa.

Y todo con coartada democrática. Faltaría más.

Pero la democracia es algo más que elegir cada cuatro años a un partido para que te ahorque; máxime cuando no presentó programa electoral en cuestiones fundamentales.

Y si dijo algo sobre cualquier otro asunto para no asustar a sus votantes, acto seguido se lo pasó por el forro.

Encima, la jugada de la banca está clara: quedarse con todo el negocio financiero un grupito de elegidos. Eso sí, ya tremendamente grandes para caer, y con el poder absoluto para dominar el mundo.

Me da lo mismo que le llamen Club Bildelberg o el Club de Genocidas Divertidos.

No. De ninguna manera.

Es hasta penosa la mísera cantidad de 130.000 millones destinada al crecimiento, un 1 por ciento del PIB total, decidida en viernes en la reunión de Roma de los cuatro grandes? países de la eurozona.

Si ése es el papel que va a jugar a Hollande como impulsor del crecimiento europeo, la gran esperanza ya se ha convertido en humo; mientras, la Merkel, responsable de la recesión técnica que ya padece Alemania y el hundimiento de la economía mundial, sigue en sus trece.

Conste que la entiendo. No es más que la chica de los cafés que ha ascendido a portavoz de su ama, la banca alemana.

No es que tenga pocas luces: es que tiene todos los plomos fundidos.

Basta ya. No vamos a pagar porque no queremos ver a gente en la calle, a niños abandonados, a enfermos de cáncer sin tratamiento, trabajadores sin derechos, comarcas despobladas por cese de minería, y suicidios y más suicidios por una desesperación total.

Ése es nuestro horizonte. Ésta es el futuro que nos ofrece la UE y su euro.

Y a la recuperación económica nadie le pone fecha; depresión y más depresión. Hasta que se aparezca la virgen, para quienes crean en los milagros.

De momento, sólo caídas del PIB hasta dónde se atreven a predecir.

Los resultados de estas políticas genocidas elevadas a norma de fe, una muy firme fe, esconden lo que no es más que una maniobra para esclavizar a Europa por una banca que no tiene ni un céntimo en efectivo.

Y está flotando en el ciberespacio como su dinero, loca por materializarlo como sea.

Visto lo de ayer en Roma, nos sobran los cuatro jefes de estado que si no fuera por aquello de promocionar la mediocridad, no podrían ni llevar las cuentas de una comunidad de propietarios con cuatro vecinos.

Fuera de este euro y esta UE de banqueros hay vida. Tenemos el conocimiento. Podemos empezar por satisfacer nuestra demanda interna; e impulsar de verdad energías limpias alternativas. Si ahora no se hace es por los intereses espurios de los lobbies energéticos, a quienes no les interesa un pelo perder su poder en sectores estratégicos de la economía que nunca debieron privatizarse.

Y hay que recordar que tenemos un banco de España, seguro que repleto en su interior de pesetas.

Hay salidas. Hay futuro. Un futuro para todo el planeta,

Porque la justicia o será para todos o no será.

Las personas son el caudal más importante de una sociedad. Y somos nosotros los ciudadanos quienes tenemos la sartén por el mango.

El futuro es nuestro.

Sólo hay que quitarse el lastre de esta banca genocida y criminal que ennegrece todo lo que toca.

Banqueros: quédense ahí, en el ciberespacio dentro de su burbuja.

Eso sí. Tengan cuidado. Porque si la burbuja se les pincha, pueden caer de morros sobre la realidad.

Y tal y como se están comportando, como auténticos usureros pidiendo su cuarto de carne a una ciudadanía exhausta, el golpe puede ser muy fuerte.

Es lo que suele pasar cuando se hacen aterrizajes forzosos: sólo quedan restos.

Y la caja negra, tan negra como su prácticas criminales.

Han abierto desde que se garantizaron sus apuestas de casino sobre la sangre griega, la caja de los truenos.

Y son ustedes, banqueros, quienes más cercanos están a la tormenta. Más bien pronto que tarde, toda la furia del cielo caerá sobre sus cabezas.

Si es que antes no llega un tsunami y les pilla mirando al mar.

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