01 Oct 2008

Camarotes en el barco Sedan 1310 Nicols

Escrito por: Anna G. P. el 01 Oct 2008 - URL Permanente

El barco que alquilamos era el Sedan 1310. Estaba muy nuevo, era amplio y tenía varias zonas para estar en el exterior.

Tiene 5 camarotes, todos con cama de matrimonio y ventanas (estrechas). El de la punta es el mayor y tiene otra ventana más grande en el techo. El peor es uno que llamábamos el “sarcófago” porque la cama estaba a ras del suelo y del pecho hasta los pies tenías el techo a un metro de altura, así que no es apto para claustrofóbicos. Los sofás del salón se transformaban en cama de matrimonio grande, como de 1,80 pero las sábanas que nos dieron eran de 1,50 y alguna noche se salieron. El salón no es cómodo para dormir porque se oyen más todos los ruidos y se nota más si hace frío o calor, ya que está menos aislado por las paredes (casi todo es cristal de las ventanas y la puerta corredera).

La cocina está bien equipada. El horno es un poco rollo porque es de gas y tienes que encenderlo tú con un mechero, pero va bien. Hay de todo, desde cubiteras a cenicero y florero. También hay un kit de limpieza pero el gel lavaplatos es horrible, así que mejor comprar uno de cualquier súper o llevarlo de casa.

El barco hay que devolverlo limpio, porque si no te cobran para que lo limpien los de la empresa. Se puede conducir desde el interior del barco o desde la terraza que hay arriba. Esa es estupenda para subirse con un libro o para contemplar el paisaje. La terraza que da al salón es también muy agradable, sobre todo por la noche con dos velitas para crear ambiente.

16 Sep 2008

Base Nicols en Bram. Inicio del crucero por el Canal du Midi.

Escrito por: Anna G. P. el 16 Sep 2008 - URL Permanente

Día 1 (parte II) Llegada a la base de Bram

4 de agosto

Tras nuestra visita a Carcassone y después de media horita por autovía y de perdernos una vez (sin mayores consecuencias), llegamos a Bram. El casco urbano está separado del puerto por dos kilómetros, pero el paseo está muy bien arreglado, es planito y se hace agradable. Pero nosotros vamos en coche hasta el Canal, ya que vamos hasta arriba de equipaje y comida para la semana. Cuando por fin vemos las aguas verdosas del Canal du Midi se nos escapan unos gritillos de alegría. ¡Hace meses que esperamos este viaje!

Hablo de “puerto”, pero la base de Nicol’s en Bram es, en realidad, una casa con restaurante y media docena de barcos, como se puede ver en la foto. Punto. Aparcamos los coches junto al río y caminamos hacia la casa, que pide a gritos una mano de pintura y un par de arreglillos, pero que le da un toque decadente que no está del todo mal. Empezamos a mirar los barcos que hay allí amarrados y adivinamos cuál es el nuestro: ¡está muy nuevo! La entrada a la base de la empresa que nos alquila el barco está por la parte de atrás, cosa que descubrimos por pura intuición y a base de asomar la cabeza por varias puertas y no porque haya un cartel informativo ni nada que se le parezca.

Una puerta estrecha, un mini pasillo con dos neveras enormes con bebidas y, a la izquierda, otra puerta. Está abierta y tras ella está el mostrador de Nicol’s, una mesa con muchos folletos turísticos e informativos, una estantería con vinos y otros productos a la venta, otra nevera, otro mostrador con dos o tres barras de pan, un cuchillo cortador de pan y una panera, junto con una decena de alegres moscas que hacen que las baguettes parezcan pan con pasas. Dentro del mostrador de la empresa está una mujer rubia al teléfono y, junto a ella, una chica con un delantal. El mostrador de la empresa que nos ha alquilado el barco es también el mostrador-cocina del restaurante. Allí deben de haber como cinco millones de papeles, distribuidos en montones o en bandejas, y es sorprendente, porque por ahí deben de haber DNI fotocopiados, números de cuenta de clientes, resguardos de fianzas y un mogollón de dinero en alguna caja metálica de color verde. A los dos metros, la chica lava unas copas y calienta en el microondas no-se-qué. La sensación que nos dio fue, desde luego, de desorden y un poco de caos, pero incluso así tenía su encanto. En la imagen, en la oficina vista desde la ventana, mi padre prepara la documentación.

Tras colgar el teléfono, la mujer rubia toma los datos del DNI de algunos de nosotros y nos da una lista de todo lo que hay en el barco (vasos, paltos, cubiteras, sartenes, etc) y nos pide que revisemos que está todo y nos advierte: “¡Si por la noche os dais cuenta de que falta algo importante no podremos ir a llevarlo!”. Así que yo y mi tía Rocío nos ponemos manos a la obra a hacer inventario. Mientras, el resto de viajeros, acercan los coches hasta le batêau y empiezan a descargar y organizar. Todos estamos atareados. Sí que falta algo importante: sabanas y edredón para la cama del salón, así que vamos y las pedimos. Hay bastantes armarios y lugar de almacenaje y la nevera es grande, pero en un rato está todo ya a tope. Organizamos también los equipajes y quedamos a la espera de que venga el técnico de Nicol’s.


Mientras, investigamos. El barco está muy bien. Tiene 5 camarotes, 2 baños y el salón y mucho sitio fuera para estar y disfrutar del paisaje. Dedicaré un post a detallarlo todo bien y poner fotos del interior (yo no encontré ni una por Internet). Patrick, el técnico, pequeño, con cara de travieso y la cara sonrosada (me recuerda a Astérix), ha llegado. Nos va explicando todo: el funcionamiento de la batería, la nevera, la luz, las cadenas de los WC, el depósito del agua, cómo cargar todo cuando lleguemos a algún puerto y, por fin, el manejo del barco. Afortunadamente, mi padre está puesto en eso del francés y es él el interlocutor con nuestro hiperactivo técnico.

¡El motor arranca y aquello ruge! Navegamos un pequeño trecho para familiarizarnos con aquello y pasamos por debajo de un puente (más aplausos). Damos la vuelta y volvemos a la base. Patrick se queda allí y nuestro viaje comienza. El horario de las esclusas es de nueve a doce y de una a siete de la tarde, así que tenemos que darnos prisa porque son las seis y veinte y queremos pasar la primera esclusa antes de que la cierren.

La pasamos. Es la esclusa de Sauzens, a 1.290 metros de la de Bram. En cada una de ellas hay una placa metálica que te indica en qué esclusa estás y cuánta distancia hay entre la anterior y hasta la posterior. Cuando llegamos a la siguiente ya está cerrada, así que amarramos y nos vamos a dar una vuelta para aprovechar los últimos minutos de sol. El paisaje es precioso, mucho verde, el canal y un puente de piedra. Una postal muy romántica.

La noche se cierne sobre nosotros y nos quedamos a oscuras. ¡Allí no hay farolas! Yo debería haber llevado velas pero se me olvidó... Así que encendemos las luces del barco, que no pasa nada pero gasta batería y atrae a los mosquitos (hay un montón). Afortunadamente sí hemos comprado insecticida. En la terracita corre el airecito y nos obliga a ponernos las rebecas, pero se está muy bien.

Qué nítidas se ven las estrellas en esa oscuridad.

14 Sep 2008

Carcassone. Viaje por el Canal du Midi.

Escrito por: Anna G. P. el 14 Sep 2008 - URL Permanente

DÍA 1 Carcassone

Lunes, 4 de agosto

Pese a que el barco para navegar por el Canal de Midi lo cogemos en Bram, nos dirigimos a Carcassone, que está a una media hora, para aprovechar y visitar esta villa medieval.


Se trata de una ciudad que conserva su antigua zona medieval completamente amurallada. Sus callejuelas son estrechas, empedradas y muy cuidadas. Las casas de piedra y madera, los balcones con flores, la plaza, la iglesia… todo está en buen estado y realmente te adentras en otra época. Lo primero que llama la atención es la muralla y sus torres. ¡En total hay 3 kilómetros de muralla y nada menos que 52 torres! Para entrar a la ciudad amurallada pasas por un puente sobre el foso donde la gente se agolpa para hacerse la primera foto. La Basílica Saint Nazaire es oscura y algo tenebrosa y se construyó entre los siglos XI y XIV. Pero como todo, está en buen estado. Su entrada, así como a la ciudad medieval, es gratis.

¿Algo negativo? La cantidad de turistas que hay. Su proximidad al Canal du Midi y su condición de ciudad medieval hacen que sea un reclamo turístico muy fuerte. No en vano Carcassone está plagado de tiendas.

Algunos de los recuerdos que nos podemos llevar de Carcassone son carteles metálicos con publicidad antigua. Los hay en muchos de los establecimientos e incluso hay una pequeña tienda que sólo ofrece este producto. También hay por todas partes láminas de publicidad antiguas o con dibujos Art Decó, modernistas, etc. Las tiendas de decoración de estilo campiña francesa son otros de los atractivos para aquellos a los que les gusta ir de tiendas en general y la decoración en particular: relojes de pared, portafotos, mantelerías bordadas, candelabros, etc.

Y para los golosos también hay un sitio imprescindible en la Rue Cros Mayrevieille lleno hasta arriba de bombones, galletas y chocolates envueltos en cajas metálicas chulísimas. ¡Y hay degustación!

Carcassone está a tope de restaurantes. Hay que tener en cuenta el horario: allí la gente está comiendo a las 12:30, así que hay que cambiar el chip y olvidarse de ir a comer como los domingos en Spain. A media mañana nos hicimos una cerveza o refresco (según las preferencias de cada uno) en un sitio bonito, con un patio con árboles muy grandes pero con un camarero pelín guarrete. Primero se metió un poco con nosotros porque no incluíamos en todas las frases los consabidos “s’il te plaîd” y “merci”, pero después nos puso los cubitos cogiéndolos con los dedos. Si añadimos que sus uñas estaban de luto pues… ¡Bbbbrrrrrrrr!

Salimos de la ciudad amurallada para ir a comer a otro sitio que ya conocíamos. Se trata del hotel Des tres couronnes, que tiene un restaurante justo enfrente, al aire libre (con toldos) y junto al río Aude. Comimos fenomenal y bien de precio y con unas vistas estupendas de las murallas y las torres. Para llegar hay que cruzar el río por alguno de los puentes (Vieux o Neuf) y el hotel está en la calle Rue des 3 couronnes.

Tras la comilona y con un poco de modorra nos fuimos hacia los coches para conducir hasta Bram, donde nos esperaba nuestro barco.

31 Jul 2008

Playa de Altea

Escrito por: Anna G. P. el 31 Jul 2008 - URL Permanente

Una playa de piedras blancas redondeadas. Casi no hay gente pese a ser sábado y 26 de julio. Colocamos la sombrilla y las toallas y a disfrutar del paisaje. Parece Balears, con su contraste de agua turquesa, azul celeste en el cielo y verde en el monte. Con sólo un día en la playa de Altea desconecto, me olvido, me renuevo.


18 Jul 2008

Hotel Medina de Toledo

Escrito por: Anna G. P. el 18 Jul 2008 - URL Permanente

Hola viajer@s!!

En abril estuvimos 4 días en el Hotel Medina de Toledo y, pese a que no estaba todo lo limpio que debería, lo recomiendo por sus instalaciones (habitaciones cómodas, bonitas y baño genial, con ducha de masaje y todas esas pijadas) y por su excelente situación. Tuvimos aparcamiento en la puerta todos los días (era gratis, en la calle) y como estábamos en el casco antiguo, pues en 3 minutos estábamos en el centro.

El desayuno era normalito, pero pasable.

Ah! Lo que no os recomiendo es su restaurante. Es muy caro y la comida bastante floja. Nos costó cerca de 90 eu. y pedimos un plato cada uno y una ensalada (y sin postre!!).

Si viajáis a Toledo no podéis dejar de ir al restaurante La Abadía, me lo recomendó una compañera de trabajo y acertamos de pleno. Es chulísimo, la comida está de infarto y el precio genial. Aquí nos costó 50 euros y comimos muy muy bien (y con postre, claro!). No os perdáis la cazuela de patatas y el crepe d solomillo!!!!!!!!!!!!

Buen viaje!!!!!!!!!!!!

15 Jul 2008

Preparativos para el Canal du Midi

Escrito por: Anna G. P. el 15 Jul 2008 - URL Permanente

El próximo día 4 nos embarcamos en un viaje de una semana por el Canal du Midi.

Traza una línea casi paralela a los Pirineos por el sur de Francia. No se trata de un crucero, ya que vamos solos en barco de alquiler, a nuestro aire.

No me canso de ver imágenes en Internet del canal. Parece un sueño… Desde 1996 está incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad.

El canal se abrió a la navegación en 1681 y se usó para el transporte de viajeros y de correo. En todo el trayecto, a ambos lados del canal, discurren dos caminos estrechos por el que trotaban los caballos que tiraban de las embarcaciones. Ahora, esas dos sendas sirven para dar paseos o ir en bicicleta.

Haremos el tramo que va desde Bram hasta Tolousse, porque parte de la gente que vamos al viaje ya hizo hace 2 años el tramo de Le Somail.

El turismo fluvial que se registra en el canal supone la quinta parte de este tipo de viajes en toda Francia, superando incluso al río Sena.


Cifras interesantes:

- Longitud: 241 kilómetros.
- Paso más alto: 189 metros sobre el nivel del mar.
- Profundidad: 2 metros.
- Ancho medio: 20 metros.
- Árboles: hay 60.000 plantados en sus orillas
- 63 esclusas.
- 126 puentes.
- 6 presas.

Nuestro barco (de alquiler):

Canal du Midi por Henri Matisse

11 Jul 2008

Fin de semana de relax

Escrito por: Anna G. P. el 11 Jul 2008 - URL Permanente

El último fin de semana de junio nos fuimos toda la familia de fin de semana de relax al SPA La Laguna, en Guardamar (Alicante). Todo estupendo en este hotel, al que ya hemos venido antes. ¿Su defecto? Un entorno feo, con urbanizaciones y sin alicientes, por tanto, para dar un agradable paseo después de la cena.

03 Jul 2008

Bibioj, pueblo abandonado

Escrito por: Anna G. P. el 03 Jul 2008 - URL Permanente

Nos vamos de fin de semana a Castellón, a las faldas del Penyagolosa. Nos alojamos en el Mas de Borràs, una antigua masía con varios siglos de existencia y que fue rehabilitada como hotel rural y de aventura.

Su emplazamiento es de película, rodeado sólo por pinadas. Desde él no se ve ningún rastro de vida humana, excepto una lejana granja a muchos kilómetros de allí.

Entre las actividades del mas está la visita al caserío abandonado de Bibioj. Tras recorrer durante 10 minutos una casi imposible pista de montaña, por supuesto sin asfaltar, repleta de baches, piedras y agujeros, tras una curva aparece, a lo lejos, Bibioj. Dejamos el coche a unos 500 metros, junto a dos casas con un corral en el que hay unas 20 ovejas. Cuando bajamos del coche nos sentimos observados: los animales nos miran sin mover ni un pelo.

Hace una mañana genial, la temperatura es agradable y el cielo está turquesa. Estamos a más de 1.000 metros de altitud y nos rodean miles de pinos, que forran como una moqueta las montañas.

Poco a poco nos acercamos al caserío. Me refiero a Bibioj como caserío y no como pueblo porque no tiene iglesia. Por lo que he podido saber es una de las poquísimas poblaciones de España que no tienen edificio religioso. Llegamos a Bibioj. La primera casa del pueblo es la antigua escuela, construida en tiempos de la República. Está pintada de blanco y tiene algunos dibujos en sus paredes exteriores. Muchos elementos nos indican la presencia de vida humana, y es que una familia habita entre sus paredes.

Cuando veníamos por el camino, todavía en el coche, nos habíamos cruzado con una furgoneta blanca. El camino era estrecho así que ambos vehículos habíamos tenido que reducir la velocidad. Al estar a la misma altura, el conductor del otro coche había bajado la ventanilla, como con intención de decir algo. Pero nosotros continuamos adelante.

Se trata de la familia que vive en Bibioj, en su escuela. Son una pareja con sus dos hijas, de unos 5 o 6 años. Él lleva barba larga y castaña.

Frente a la escuela hay un coche con matrícula danesa aparcado, así como una moto, con igual matrícula. Aunque me han dicho que no son daneses sino alemanes. Cerca del coche, sobre la hierba, descansan una lavadora antigua, una bañera tipo hidromasaje, una pila de las de lavar la ropa y algún cubo. Parece que es donde lavan la ropa.

Ladera abajo, un columpio que cuelga de la rama de un árbol y hecho con cuerdas y una rueda vieja se mece al ritmo del viento.

A pocos metros de la escuela está la primera casa. Esta se mantiene en pie e incluso se ven restos de la pintura que cubrió sus paredes: azul. Me asomo dentro y hago fotos, pero no me atrevo a entrar porque me parece que hay riesgo de que me caiga en la cabeza lo que queda de casa.

La estampa es de verdad inquietante. Las casas están, en su mayoría derruidas o con sólo parte de sus paredes en pie. La vegetación se ha adueñado de Bibioj y crece con libertad donde antes había una chimenea, un comedor o un lavadero. Me pregunto si los alemanes dejarán a las niñas que campen a sus anchas por las ruinas. Pienso que lo normal es que no, por el peligro que conlleva, pero es que tampoco es normal que vivan allí y que esas crías no vayan a la escuela.

Hago un montón de fotos en las que no se ve ningún fenómeno paranormal, pese a la idoneidad del lugar para ello. Damos una vuelta circular a Bibioj, caserío que fue saqueado en la Guerra Civil tanto por los fascistas como por los rojos. Parece ser que la zona donde se sitúa Bibioj fue un buen escondite para los republicanos huidos.

Por desgracia, la familia de ermitaños no aparece mientras nosotros estamos allí y me quedo con las ganas de preguntarles: "¿Por qué vivís aquí?".

26 Jun 2008

Monte Fuji, un sueño

Escrito por: Anna G. P. el 26 Jun 2008 - URL Permanente

¡Hola viajeros!

Escrito por: Anna G. P. el 26 Jun 2008 - URL Permanente

Hola a todos. Es una alegría estrenar este blog en una nueva web sobre viajes, 'El viajero'. Viajar es algo fascinante, emocionante y antirutinizante. Y si estás leyendo esto es porque tu opinión no dista mucho de la mía. Los contenidos de este blog serán reportajes-crónicas de viajes y de lugares visitados, e irán acompañados siempre de material gráfico, para que podáis ver aquéllo que os describo.

Espero de verdad que disfrutéis de la lectura y las imágenes tanto como yo escribiendo y fotografiando.

Un abrazo a tod@s!!

Anna

Sobre este blog

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La viajera

La Viajera es Anna G. P., Licenciada en Periodismo y responsable de la comunicación corporativa de una empresa. Se considera escritora vocacional y para ella una vida sin viajar es como una sopa sin sal.

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