09 Ene 2011

El Camino Inca

Escrito por: miguelglb el 09 Ene 2011 - URL Permanente

La ruta de Lares es un viaje de 4 días por Perú que nos lleva desde el valle de Lares hasta Machu Pichu. Un itinerario que nos transporta en el tiempo y nos permitirá conocer la historia de esta ancestral civilización, atravesando valles y montañas de una belleza espectacular.

Podemos decir que la ruta verdaderamente comienza a pocos kilómetros de Cuzco, en el valle de Huaran, donde parece que el tiempo se detuvo hace mucho y los habitantes viven como lo hacían hace siglos, en casas construidas de piedra y techos de paja y donde la principal ocupación sigue siendo la cría de ganado.

La segunda jornada del viaje transita por los lagos Sauirococha y Yaruccocha, lugar de paso y hábitat de especies autóctonas como el ibis, gaviotas, gansos, patos andinos y flamencos. A partir de este punto ya hemos superado los 4.300 metros de altitud y disfrutamos de espectaculares vistas que se pierden en el horizonte peruano, rodeados de nubes y enormes montañas. A partir de aquí ya no hay marcha atrás, pues comenzamos el descenso que nos llevará tras dos jornadas más al misterioso Valle Sagrado de los Incas.

La parada nos permite disfrutar de la hospitalidad de los habitantes de esta remota región. Los Haucawasi son habilidosos artesanos textiles y es un lugar perfecto para hacernos con alguna prenda típica de buena lana y vivos colores.

Continuamos la marcha por el sendero original, todavía empedrado, que los Incas construyeron para comunicar el valle de Lares con el Valle Sagrado. Es el tercer día de viaje y ya se empieza a notar el cansancio, el camino se hace más largo y la marcha más lenta. Por la tarde llegamos a Aguas Calientes, una bonita ciudad, muy revitalizada por el turismo, ya que en ella confluyen los distintos caminos Incas y desde la cual parte el último tramo hasta Machu Pichu. Es la primera vez en tres días que nos sentimos de regreso a la civilización y se agradece poder cenar en un restaurante, incluso tomar una copa antes de irnos a dormir.

El último tramo es el más fácil y más transitado, pues lo realizamos en compañía de muchas personas llegadas a Aguas Calientes en tren procedente de Cuzco. El camino se hace fácil y ameno, casi sin darnos cuenta llegamos a nuestro destino y penetramos en la Ciudad Sagrada de los Incas, sin duda la mejor recompensa a nuestro largo viaje.

Próximamente hablaré de la Ciudad Sagrada, pues se merece un post a parte. Sólo decir que si estáis pensando en visitarla debéis planearlo con antelación, ya que el número de visitas diarias está restringido, lo que hace necesario reservarlo con varios meses de anticipación.

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