09Ene, 2011
El Camino Inca
La ruta de Lares es un viaje de 4 días por Perú que nos lleva desde el valle de Lares hasta Machu Pichu. Un itinerario que nos transporta en el tiempo y nos permitirá conocer la historia de esta ancestral civilización, atravesando valles y montañas de una belleza espectacular.
Podemos decir que la ruta verdaderamente comienza a pocos kilómetros de Cuzco, en el valle de Huaran, donde parece que el tiempo se detuvo hace mucho y los habitantes viven como lo hacían hace siglos, en casas construidas de piedra y techos de paja y donde la principal ocupación sigue siendo la cría de ganado.
La segunda jornada del viaje transita por los lagos Sauirococha y Yaruccocha, lugar de paso y hábitat de especies autóctonas como el ibis, gaviotas, gansos, patos andinos y flamencos. A partir de este punto ya hemos superado los 4.300 metros de altitud y disfrutamos de espectaculares vistas que se pierden en el horizonte peruano, rodeados de nubes y enormes montañas. A partir de aquí ya no hay marcha atrás, pues comenzamos el descenso que nos llevará tras dos jornadas más al misterioso Valle Sagrado de los Incas.
La parada nos permite disfrutar de la hospitalidad de los habitantes de esta remota región. Los Haucawasi son habilidosos artesanos textiles y es un lugar perfecto para hacernos con alguna prenda típica de buena lana y vivos colores.
Continuamos la marcha por el sendero original, todavía empedrado, que los Incas construyeron para comunicar el valle de Lares con el Valle Sagrado. Es el tercer día de viaje y ya se empieza a notar el cansancio, el camino se hace más largo y la marcha más lenta. Por la tarde llegamos a Aguas Calientes, una bonita ciudad, muy revitalizada por el turismo, ya que en ella confluyen los distintos caminos Incas y desde la cual parte el último tramo hasta Machu Pichu. Es la primera vez en tres días que nos sentimos de regreso a la civilización y se agradece poder cenar en un restaurante, incluso tomar una copa antes de irnos a dormir.
El último tramo es el más fácil y más transitado, pues lo realizamos en compañía de muchas personas llegadas a Aguas Calientes en tren procedente de Cuzco. El camino se hace fácil y ameno, casi sin darnos cuenta llegamos a nuestro destino y penetramos en la Ciudad Sagrada de los Incas, sin duda la mejor recompensa a nuestro largo viaje.
Próximamente hablaré de la Ciudad Sagrada, pues se merece un post a parte. Sólo decir que si estáis pensando en visitarla debéis planearlo con antelación, ya que el número de visitas diarias está restringido, lo que hace necesario reservarlo con varios meses de anticipación.
18Jul, 2010
Subida al Cerro Negro
En Nicaragua, en la cordillera volcánica que divide en dos al país y rodeado por sus hermanos mayores, Telica y San Cristóbal, se encuentra el volcán Cerro Negro.
Ya desde la distancia se puede apreciar el contraste entre sus laderas y el entorno que lo rodea, pues en apenas unos metros los árboles y arbustos dejan paso a la tierra volcánica, negra. Las últimas de esas piedras fueron expulsadas en las últimas erupciones de 1995 y 1999. Desde entonces el volcán permanece dormido.
No hay señales, ni caminos. Nada invita a querer subir. Las piedras son duras, porosas y se deslizan hacia abajo según las pisas. El terreno es empinado y es necesario ayudarse de las manos para no resbalar. La subida se hace algo difícil en algunos tramos, sobre todo a la mitad y no tienes ninguna referencia para guiarte. Nuestros pasos no dejan rastros en las piedras por lo que el único camino es hacia arriba, sin más, hasta llegar a la cima. En la parte final, casi llegando arriba se empieza a notar un olor como a azufre, suave al principio y más fuerte según nos acercamos.
El cráter no es nada espectacular, apenas se distingue de todo lo demás salvo por las pequeñas fumarolas que fluyen al exterior. Todo está en calma, sólo el sonido del fuerte viento y el ruido de algunas rocas que siguen deslizándose ladera abajo rompen el silencio espectral de la cima del volcán. Es el momento de relajarse y descansar unos minutos. Las vistas son espectaculares, justo enfrente puede verse el volcán Telica y detrás el San Cristóbal, ambos mucho mas altos que el Cerro Negro. Desde aquí arriba también vemos el océano Pacífico.
Pero no hay que olvidar que nos encontramos sentados en el cráter de un volcán, dormido si, pero activo. Debajo de nosotros, a miles de metro de profundidad el magma fluye a cientos de grados de presión buscando constantemente un lugar por donde salir. Y si finalmente encuentra esa enorme y vieja tubería vertical hacia el exterior y ésta resulta ser la del Cerro Negro, preferiría que no me encontrara a mi sentado en el borde del cráter mirando ensimismado el océano y las montañas de alrededor. Sería el clásico ejemplo de estar en el lugar inadecuado en el momento inadecuado. Así que llega el momento de empezar el descenso.
Normalmente las bajadas de una montaña suelen ser mucho más rápidas que las subidas, pero en el caso del Cerro Negro las proporciones se disparan. Si para subir empleamos unos 40 ó 50 minutos, la bajada se hace en menos de 10, aunque tampoco conviene hacerla en menos de un minuto si queremos llegar al suelo de una pieza, y doy fe de que se puede. Y es que el Cerro Negro es uno de los pocos volcanes del mundo que pueden bajarse surfeando. El hecho de que las piedras volcánicas no se sustenten unas con otras, y que nos complicó la subida sobremanera, hacen que la bajada sea una autentica gozada y muy divertida, aunque no se disponga de una tabla y nos tengamos que deslizar simplemente sobre nuestras botas. Pero como he dicho hay que tener cuidado, pues la ladera tiene mucha pendiente y si nos cayéramos no podríamos detenernos hasta llegar abajo. Así que con cuidado, respeto y usando de vez en cuando lo que en el argot técnico llamamos técnica del “culling”, es decir, deslizándose con el culete, llegamos sanos y salvos hasta los pies del volcán.
La subida (y la bajada) al Cerro Negro es toda una aventura. No tiene mucha dificultad pero hay que ir con precaución, muy aconsejable ir con guía. Botas y pantalones largos obligatorios para protegerse de las magulladuras. Se debe tener en cuenta también que las piedras volcánicas desprenden mucho polvo, por lo que inevitablemente acabaremos algo sucios. Y por encima de todo tener muy presente que se trata de un volcán activo.
Hasta aqui el relato de hoy. Como siempre espero que os haya gustado y sigais pasando por aqui de vez en cuando.
Saludos
31Mar, 2010
Subida al volcán Pacaya
Hoy, 31 de marzo inauguramos oficialmente la serie de relatos en Viajes XXI. No ha sido nada fácil elegir el tema con el que estrenar el Blog, pues tengo claro que lo más importante es crear expectativas para los siguientes relatos, cosa que tras varias relecturas no tengo demasiado claro haber conseguido. Vosotros diréis.
Nombre: Subida al Volcán Pacaya.
Lugares de partida: Fundamentalmente Ciudad de Guatemala, La Antigua y Panajachel.
Duración: 6 horas aproximadamente. (incluyendo 2 horas y media de coche)
Precio: Depende de la agencia, pero sobre 20 ó 30 dólares por persona (incluyendo tasa de acceso al volcán)
Qué llevar: Buenas botas, linterna, botella de agua (no menos de 1 litro), una sudadera por lo menos para la cima y chubasquero por si llueve.
Dificultad: Es una excursión apta para cualquiera, teniendo en cuenta que es una ascensión de hora y media que requiere cierta forma física. El tema de la seguridad lo dejo al sentido común de cada cual. En las agencias te aseguran que no hay peligro pero una vez arriba tú mismo ves que no es así, incluso el guía reconoce que la seguridad en un volcán como este es un tema puramente al azar.
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