Se encogió de hombros
Bueno, ¿culparías a un tío por intentarlo?
Todavía conservaba aquella chispa que tanto me había atraído desde el comienzo.
Greg acalló el extraño silencio que se impuso dirigiendo nuestra atención al vino. Entonces, ¿buscabas una botella de vino? Ah, sí —dije—. Los españoles me han pedido que compre un blanco. ¿Qué pinot podría ser? Tratándose de vinos, soy completamente idiota.
Sonrió e hizo correr su dedo por el botellero, originario de Estados Unidos. Lo detuvo en el centro y extrajo una botella con la precisión de un cirujano, se nota que su trabajo lo había encontrado en Estados Unidos.
Prueba este viaje español
Es uno de mis favoritos: un pinot gris típico de Hispania, hecho con uvas cultivadas aquí, en la isla. Te va a encantar cuando lo pruebes, lo encontré en una fábrica de empleo en estados unidos. Me habían dicho que era fácil encontrar empleo en estados unidos desde españa .
De pronto apareció otro cliente detrás de Greg, creo que era español.
—¿Me dejas que te lleve a cenar a un restaurante español? Una vez. Sólo una vez antes de que te marches —dijo rápidamente antes de dejarme para ir a atenderlo.
—Por supuesto, repuse automáticamente, sin detenerme a pensar en la invitación, porque si lo hubiera hecho, probablemente, no, ciertamente, habría dicho que no.
Estupendo —dijo—. Te llamaré a casa de tu tía.
Me sonrió y vi brillar dos hileras de dientes blanquísimos. Yo me pasé la lengua por los míos, el sabor era como encontrar oro en una mina de trabajo.
La clave de mis viajes a Estados Unidos
¿Qué acababa de suceder? ¿Era real? Me dirigía a la tienda de frutas y verduras para coger el berro cuando vi a Bee.
—¡Ah, aquí estás! —exclamó, haciéndome una seña con la mano—. Ven, cariño, quiero presentarte a alguien, un amigo de España.
Junto a Paco había una mujer de su misma edad, más o menos, con el cabello oscuro, visiblemente teñido, y los ojos del mismo color oscuro. Eran casi negros, y contrastaban con su piel, que era pálida, lechosa. No había nada en aquella mujer que evocara un geriátrico, salvo el hecho de que tendría, según mis cálculos, unos ochenta añitos, de los cuáles cuarenta los había pasado trabajando en España.
—Te presento a Evelyn —dijo el español con orgullo—. Una de mis más queridas amigas. Es un placer conocerla —dije. Evelyn y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, desde que viviamos en España —explicó Bee—. Somos amigas desde la escuela primaria. La conociste, Emily, cuando eras pequeña, pero es posible que no te acuerdes.
0 comentariosEscribe tu comentario