24 Abr 2009
La protegida del Agonizante. Joaquin Urgel.
LIBRO “EL RUMOR DEL TIEMPO".
Reedito el último cápítulo de libro en homenaje a PILAR PIÑEIRO MANJÓN. Caracoleaba el corcel. Godoy se ufanaba ante la retozona concurrencia compuesta por la flor y nata de www.artehistoria.jcyl.es/ Cerca de las carrozas, defendidos del sol por el soto y refrescados por las rumorosas aguas del Jarama se encontraban sentados en el prado los Alba, los Osuna, En corro aparte Goya, don Ramón de Era notorio el ascenso de Godoy ascendido a coronel de El flamante coronel se apeó del alazán para incorporarse a la improvisada tertulia. Observó a Goya con la mirada perdida en los juegos infantiles. Parecía centrar su atención en la pequeña Doña Joaquina, hija de los duques de Osuna, ocupada en saltar a la comba. Godoy sabía muy bien que el pintor estaba grabando en su memoria la escena que le proporcionaría un agradable motivo para incluir un futuro lienzo. -He conocido vuestro nombramiento de pintor de cámara de Su Majestad. Así mismo me ha impresionado la calidad y exquisito arte mostrando en el retrato de la familia Osuna. El pintor se sintió halagado. -Señor me honran vuestras palabras. En cuanto a la belleza del cuadro procede de la noble familia, que goza de ella. Yo solo he sido un testigo que ha retratado cuanto he visto procurando no poner en el lienzo nada que no estuviera presente. Si hubiera habido algo feo o que desmereciera de la escena también lo hubiera reflejado, pero no lo había. El mejor premio es lo escuchado en vuestras palabras que con las de otros entendidos en el arte auguran larga vida de aquel momento de la familia Osuna. En la cabeza de Godoy se fraguaba una idea. -Tan larga se la dais que sobrevivirá generación tras generación. Más si, como parece, sois un enamorado de la belleza, ¿cómo es que no habéis pintad a la mujer denuda? Sé que conocéis bien la obra de Velásquez. Entre sus pinturas me atrae el esmero y la original composición de Goya aceptó el reto recordando la convalecencia de una enfermedad en la que había grabado dieciséis cuadros Velázquez. -Igual sería una copia digna de un aprendiz, pro su boceto puede llevarse con un trabajo nuevo ausente de espejos, aspirando a lograr una obra del mismo rango buscando la misma categoría y añadiendo el deseo de superar su calidad. De los grandes maestros se aprende siempre con la ambición de mejorar su legado, como hicieron ellos con sus antecesores. El coronel buscaba un compromiso. -¿Estáis dispuestos a hacerlo?. El aragonés se reafirmó. -Cuando encuentre a la mujer que me convenga como modelo cuya piel tenga la tersura de la juventud y los matices delicados necesarios para rivalizar con el cuadro de Velázquez, del que soy un admirador, vuestro deseo no será desilusionado. Godoy sintió un inmenso gozo. -Quedáis emplazado a demostrar que podéis competir con el maestro. En la rosaleda cercana paseaban las principales damas madrileñas cuyo lazo principal de unión era la alcurnia. Por lo demás eran grandes rivales, en especial Llegó la hora de retirarse. Sabatini observó a Goya subiendo a una berlina. -Habéis renunciado al birlocho, que daba ligereza a su carrocería acharolada resaltando el negro adornado de dorados que constituía una bella estampa. -Su belleza honra al propietario, pero es poco segura. Me provocó un serio disgusto. La inestabilidad del carruaje produjo un vuelco en el Paseo del Prado haciéndome besar la tierra al igual que a acompañante y caballo. El resultado fue una cojera que hube de soportar algunos días. La berlina tiene más estabilidad y me permite hacer viajes más largos. Añoraba el averiado carruaje que le había servido para lucirse. En los cortos viajes a cercanos lugares donde se reclamaba su presencia siempre había alabanzas para su birlocho. La berlina tenía mejores condiciones para usarla para sus viajes a Zaragoza o a Andalucía. En solía ir a pie en sus desplazamientos habituales. El carruaje lo usaba para pasearse por Complacida su vanagloria prefería mezclarse con el pueblo llano, trabando conocimiento con todos los personajes del Madrid de fines de “Las viejas en cueros muertos/ las mozas en cueros vivos.” En aquellas horas de descanso con una bota de vino escuchaba complacido los pormenores que salían a conversación, críticas y consejas por los vecinos más sencillos. Gracias a esta información llegó a ser un entendido en brujerías, ungüentos fabricados con unto de recién nacido, hierbajos y conjuros oportunos para hacer grandes males al inocente pueblo o ha personas mal queridas y hasta hacer infusiones de tomillo y romero endulzadas con miel para evitar la tos. En las apacibles tardes del Jarama, donde acudía a solazarse con el Madrid cortesano conoció la situación política de Europa. Los sucesos de Francia amenazaban con influir en España donde una corte entregaba a las fantásticas conspiraciones e insidias no parecía enterarse de lo que estaba ocurriendo al norte de los pirineos. Goya sabía que trataba con distinguidos feligreses que acudían a los templos para poder practicar aquello que los púlpitos censuraban. Creían que sus almas se salvarían con dádivas a la iglesia e invirtiendo en obras de caridad. Acciones muy cotizadas en el mundo espiritual con las que esperaban conservar en la eternidad títulos y honores obtenidos con su disipada vida terrenal. Los sucesos franceses no les iban a afectar a ellos. Más tarde los fieles acudían a las riveras para tramar con los clérigos, si era necesario, la manera de conseguir que el pueblo, al que profesaban auténtico desprecio, trabajara para mejorar sus abigarradas cuentas bancarias. En sus bonos espirituales comprados en las bolsas de la caridad se encontraba la protección divina de sus vienes terrenales. En ocasiones Goya espiaba a las manolas chicoleando con los majos. En uno de esos trances desvió a un portal de -Bien acompañado vais, padre Bavi. -Bien acompañado Sí, pero con gran pesar para ambos. Los padres de esta jovencita murieron de tisis en una buhardilla de la calle huertas. El cuarto disponía de un pequeño tabuco que apenas dejaba pasar aire fresco en las noches de verano a cambio d facilitar generosa entrada al viento frío en los días de invierno. El habitáculo de ella no era mejor, pero por fortuna no contrajo la enfermedad. Con la muerte de los padres la he tomado bajo mi protección. Se aloja en Goya apenas escuchaba el relato. A su sordera agregaba la distracción ante la belleza de la acompañante que asistía con desgana a la conversación perdiendo su mirada en los balcones llenos de floridas macetas. Escudriñaba a la joven sintiendo la especial sensación de haber encontrado algo que estaba buscando. ¡Esa piel suave!. ¡Esas formas adivinadas debajo del vestido!. ¡Esos matices tanto tiempo buscados!. Sin habérselo propuesto recordó el reto de Godoy. La protegida del Agonizante era la modelo perfecta. La cercana Sierra de Guadarrama arrojaba su helado aliento sobre Madrid. Goya con su impecable paletó renegaba entre dientes de la primaveral mañana. Un cielo poblado por oscuras nubes preñadas de húmeda carga amenazaba con aguar la necesaria salida del pintor. En su enojo por la falta de luz unos extraños moradores se instalaron en su cerebro. Veía horribles figuras imprecisas que acababan por concretarse en brujas de larga greñas, afiladas caras con bocas desdentadas y abultado abdomen asentando sus flácidas nalgas en sucias escobas. En otro rincón de su cerebro desfilaban frailes con las palmas de las manos unidas junto al pecho y distorsionadas mandíbulas expresión quien sabe si de amonestación con violencia a los muchos pecadores que les rodean o a sus protestas contra el pueblo que empezaba a cansarse de su conducta. Horrendos monstruos poblaban todos los rincones de su atormentada cabeza. Todo lo que no existía lo veía muy claro. Todo menos la calle Pez por la que pasaba. Los pardos nubarrones comenzaron a escupir escasas gotas gruesas, heraldo de la que se avecinaba. En la calle de Desengaño levantó su vista para ver la fachada de -Si hubiera sido aragonés la hubiera dado entera. Una anciana envuelta en una toquilla cuajada d madroños le miró de soslayo. Se santiguó, apresurando el paso creyendo que se encontraba ante un orate murmuró asustada: -¡Que Jesús y Goya sorprendido, siguió tras ella que se sintió aliviada al observar su entrada en el comercio donde acostumbraba a comprar lo necesario para su arte. Estuvo más tiempo de lo esperando que acabara la tormenta. Pensaba en el tapiz producido con el nombre de El Pelele. Lo veía por el aire recordando la cara de Carlos IV. Tras la tempestad llegó la calma y el pintor se encaminó de mala gana a Se recreaba en estos recuerdos pareciéndole mejor el placer del paseo acompañado por su soledad. Sin embargo, subió las escaleras del estudio acompañado por sus fantasmas imponiéndole la obligación de fabricar unos borroncicos. En esta tarea estaba cuando las voces del Madrid castizo llegaron a su menguado oído. La curiosidad puso el pincel en la paleta y esta sobre la revuelta mesa recordando los tumultos ocurridos en París. El balcón le sirvió de excelente palco para presenciar el alboroto. Dos carreteros que no querían cederse el paso. Otros carruajes habían parado para tomar bando por el de la arena o el del vino. La escena congregó a numerosos peatones que invadían la calzada causando mayor estrago a la circulación. Los viajeros de las diligencias que se dirigían a la calle Posadas mostraban su mal humor hacía ambos contendientes. Desde su calesa un petimetre de modales amanerados mostraba su impaciente disgusto acompañando su palabra con amanerados ademanes. La necesidad de alzar aún más la voz para contestar a las ofensas del aranero hizo tronar la potente voz del vinatero. Pensando la mula que la cosa iba con ella se alzó de patas en un intento de desligarse del carro produciendo la caída de un barril mal sujeto. Goya contempló como se detenía el tonel al topar con un espectador, quizás el único imparcial. El triste aspecto del accidentado despertó escenas sombrías en el ánimo del pintor. La mugre de la pobreza repartida con generosidad se cubría con una capa de paño entre cuyos guiñapos circulaba el aire frío como si de la misma plaza se tratase. La piel de su cara convertida por el sol en un cuero rugoso se contrajo en un gesto de dolor dejando al descubierto una boca en la que faltaban varios dientes. Las manos se posaron en unas caderas flacas y las rodillas se doblaron buscando apoyo de aquel miserable cuerpo en la pared el dolido vagabundo lanzó lastimeras quejas con un lenguaje que no se ajustaba en nada al usado por los asiduos de palacio. Dos jovencitas escoltadas por sus doncellas se apartaron del pordiosero recogiendo sus faldas por temor al contacto con los harapos de la vieja capa. Pasado el sobre salto siguieron el camino del comercio del Arca. El petimetre bajó de su calesa persiguiéndola en una ridícula carrera. En su trote espectacular se cruzó con una joven plebeya de facciones perfectas y mejores proporciones. Tentado estuvo de recurrir al requiebro en busca de libidinosa fortuna. Pensándolo mejor, si es que aquella empolvada cabeza cubierta por una peluca era capaz de pensar además de ladearse con lucidez tornó a su primitiva idea por parecerle más fácil importunar a las damiselas, por aquello del parentesco, aunque lejano con una de ellas. Los de la trifulca observando la llegada de los alguaciles que venían a poner orden, se dieron la paz y recogida la barrica se retiraron dando paso al desorden habitual en la plaza. La calesa con el desconsolado pisaverde derrotado por el desprecio femenino tomó dirección a la calle Mayor mientras que los de la diligencia, hartos del camino seguido desde Guadalajara, marcharon en busca del albergue en El pordiosero se había encontrado con el consuelo de la desconocida plebeya cuyas facciones habían llamado la atención del pintor al cruzarse con el lechuguino. Goya bajó las escaleras para agregarse a la escena. Como no era hombre de perder el tiempo recorrió ambos pulgada a pulgada. El atractivo rostro le hizo entrar en conversación. -Vos sois la protegida del padre Baby -Y vos el pintor de cámara de Su Majestad. -También puedo serlo vuestro. -Señor no conviene a una persona de vuestra categoría burlarse de quien no os hace mal. -No me burlo. Hacedme la merced de darme la oportunidad ser mi modelo y os lo demostraré. www.elrelojdesol.com/ El estudio había sufrido una extraña transformación. Al fondo de la amplia estancia se encontraba una mesa con copiosos útiles de pintura. Los caballetes apoyados a la pared parecían cuadros de galería. La maja con gráciles ademanes se recostó en el diván. El pintor manejaba la delicada criatura como el orfebre al diamante colocando cada articulación del precioso cuerpo en el lugar más adecuado para sus propósitos. No descuidó ningún detalle. Ni una pulgada de tan precioso cuerpo podía ser desperdiciada. En aquellos juegos de luces y sombras quería inmortalizar a la mujer madrileña. La luminosidad procedente del balcón jugaba con los pliegues de lujosas sábanas blancas que atenuaban la frialdad de este color con un leve tono gris cubriendo una otomana de color acompañadas por dos grandes almohadones de ricos encajes. La modelo lleva una basquiña de color amarillo fuerte con abundantes adornos negros. -Debéis desnudaros. -¡Señor, yo. ! -No pongáis reparo. Vais a entrar en la inmortalidad. Vuestro cuerpo va ser admirado como jamás lo fue el de mujer alguna. El pecado no tiene cabida en vuestra hermosura ni en mi arte. -¡Señor si yo soy vista así -¡ El pincel iba cubriendo la tela. La luz se recreaba caprichosa con los colores, pero Goya lograba sujetarlo en el lugar preciso. Fueron días maravillosos en los que los espectros de su imaginación no hicieron acto de presencia. Con los calores del veintitrés de julio se acabó la breve vida(28) de Cayetana. Goya escuchó la triste noticia. -La duquesa ha muerto Recordó el celo puesto en cubrir mediante vestimenta el defecto que había surgido con la ligera elevación de su hombro derecho y ocultar el deterioro del color de su piel en alguna ocasión de retocar los tonos de su rostro. Enferma o no debía ser modelo de castizas y provocar la envidia de las damas de la nobleza envidiada por las que sin disponer de su belleza carecían de la gracia que la hacía admirada del pueblo. -Rediez y como supo disimular la enfermedad. El pintor colocaba cada color en el lugar preciso. El cuadro avanzaba sin que los diablos que la acompañaban desde la grave enfermedad hicieran acto de presencia en sus pensamientos. Llegó el momento grato de la firma. Aquella luminosa tarde fijando su vista en la colina del Príncipe Pío admiraba los colores asalmonados de un cielo evocador de los cuadros de Velásquez. -¡Godoy, frente a vuestra Venus del Espejo está mi maja que entró en mi diván vestida para salir desnuda en la plenitud de su belleza! (28) Se dijo que murió por orden de M. Luisa. El año 1945 se exhumaron y estudiaron los restos de


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26 Mar 2009
Alberto Durero
A SUESIDE
Te mando la página de Durero incluida la cabecera
Antehistoria gracias por ayudarme a pasear por tus páginas.

Nacionalidad: Alemania
Nuremberg 1471 - 1528
Pintor
Estilo: Pintura Flamenca
Escuela:
Alberto Durero es uno de los artistas más destacados del Renacimiento y representa la renovación fuera del territorio cultural de Italia. Su vida corre en paralelo a la de dos personajes como Leonardo da Vinci y el Bosco. Mientras Leonardo representa el modelo al que Durero aspiró durante toda su carrera, con similares logros e intereses artísticos, El Bosco representa el modo contrario, influido tan sólo por el arte de los Países Bajos, también en busca de la renovación pero sin caminar por las vías de
11 Sep 2008
Homenaje a las abuelas de nuestras madres. Joaquin Urgel Piñeiro.
EL PARTO A TRAVÉS DEL TIEMPO
No es poca la satisfacción el contemplar el milagro de la vida que se renueva. Belleza de lucha, trabajo, temor, alegría, angustia, esperanza, deseo, arrepentimiento, valor o miedo. Sentimientos antagónicos que se producen en la parturienta y que de algún modo transfiere a las personas que le acompañan en tan portentoso trance. Y así se rodean de madre, hermanas, cuñadas o de amigas cuando no de comadronas o de médicos que han de prestar su ayuda con sus conocimientos rudimentarios de parientes y comadres experimentadas o médicos y comadronas expertos en una rama de la ciencia médica.
Lo que pretendo recorrer, desde la noche de los tiempos, es el camino que ha llegado desde la primitiva parturienta de los tiempos prehistóricos hasta las actuales nuevas madres de las sofisticadas residencias actuales. Así llegaremos al final del proceso a través del cual el medico ha llegado a ser lo que conociendo en lo posible los métodos desarrollados y la manera de surgir los principios éticos.
No debemos seguir adelante sin aclarar que esta labor no tiene mas merito que la complicación de datos obtenidos de la información procedente de la "Literatura secundaria" por emplear palabras de Lyon Petrucelli (2)
Cuando se afronta la tares de buscar datos o simplemente de leer las cosas de la Historia de la Medicina debemos tener presente las palabras que se leen en la Historia Universal de la Medicina del profesor P. Lain Estalgo.
Están suscritas por P. Lain Entralgo, José Mª López Pipero, Luis Sánchez Granjel y Agustin Albarracin Teulon.
" Cuatro son los sentimientos principales que la historia de un saber- y acaso por excelencia la historia del saber medico- orgullo, esperanza y hermandad. Humildad: siendo hombre como yo, mis abuelos de hace decenas cientos o miles de años han pensado y han hecho cosas que a mí me parecen pintorescas o absurdas y acaso mis nietos de pasado mañana juzguen ridícula puerilidad mía lo que hoy llena mis ojos como hazaña inteligente. Orgullo: tras aquel pasado de ignorancia impotencia y error, he aquí este presente un presente que yo puedo llamar " mío", en el cual se aúnan la verdadera ciencia, el poderío y el acierto. Esperanza: si así ha sido el camino desde el pasado hasta el presente, ¿porque no podemos esperar los hombres, yo entre ellos, del que desde hoy me conduce hacia el futuro? Por tanto, sin que yo me lo haya propuesto expresamente, me hace sentirme hermano de la humanidad entera."
Esta sucesión de hechos que va a constituir nuestra aportación del parto a través de los tiempos tendrá que situarla dentro de la complejidad que todo estudio histórico debe tener, No solo son los años, también las circunstancias geográficas, políticas sociales, económicas y religiosa, entre las más importantes hemos de tenerlas en cuenta, todo lo que resumía Richard Sirok afirmando " La historia de la medicina se halla ligada a los fenómenos sociales y económicos en la misma medida que a los problemas biológicos y constituye uno de los temas centrales de la naturaleza humana".
Vamos a intentar hundirnos en busca de los principios. Vamos a intentar traspasar los límites de un pasado anterior a la Historia, intentando encontrar fuentes pueden ser restos o escenas de parto, si es cierto que desde la prehistoria se le debió prestar una atención concorde a un llamativo acto fisiológico que a causa de su vistosidad y de las molestias, cuando no del dolor, hizo precisa una asistencia especial.
Ocurre que la Medicina Histórica aparece antes del documento escrito. Estas dos ingenuas grabaciones en las rocas de la cueva de nos hablan no solo de la atención que prestaron al parto, sino un cierto conocimiento de los órganos internos. Las figuras grabadas en una rosa de una cueva española muestra a una mujer embarazada llevando un feto en el abdomen. Ello indica cierto conocimiento por parte del hombre prehistórico de los órganos internos. Aparece, así mismo, un niño saliendo del útero, representando el momento del parto. Esto se traduce en la gran dificultad de seguir el rastro del parto, no deja testimonios óseos, o petrificados o momificados en estos albores humanos. No obstante se trata de una situación normal filosófica lo suficientemente llamativa como para provocar la atención de un gran grupo humano en unas circunstancias que precisa, al menos, ayuda cuando no intervención del médico primitivo, mago, curandero o chusma. Las representaciones humanas son frecuentes para ambos sexos dominando de cualquier manera y con mucho las masculinas. Entre las femeninas destacan unas estatuas paleolíticas que suelen caracterizarse por extraños rasgos que inducen a pensar en situaciones patológicas o en diosas de maternidad.
En Catal Huyuk, Turkia Central, se encontró una figura femenina sedente de la que se dice que es una diosa de la fecundidad en el momento del parto. Con sus 5.500 a 7.000 años de antigüedad A.C.. es una de las primeras representaciones halladas por los arqueólogos hasta ahora.
En el Auriñacense final aparece la Venus de Willendorf. No es la única. Hay muchas Venus. En realidad es el nombre genérico que reciben las estatuas femeninas del paleolítico. A este nombre se agrega como apellido el lugar donde fue encontrada.
La Venus de Villandorf representa a una mujer de tipo bajo, en contraposición de otras coetáneas suyas de tipo esbelto cuyo esqueletos se han hallado. Esta figura presenta además, un esmerado tocado, piernas acortadas y brazos muy finos, todo ello se suponen exageraciones estilísticas.
Algunos autores ponen en tela de juicio las interpretaciones patológicas y la adjudicación de divinidad de estas figuras. otros autores se pronuncian de distinta manera, llegando a pensar que la Venus de Villendorf es una representación de la fertilidad y una ayuda sobrenatural para la fecundada y los buenos partos.
Es curiosa la pintura encontrada en una cueva en la que una mujer embarazada se encuentra en posición de decúbito supino y sobre ella un reno en posición de pie. Es difícil encontrar una interpretación a esta escena. No obstante cabe la pregunta; " ¿ Era un acto ritual para transmitir fuerza o un método para acelerar el parto?
Entre los descubrimientos óseos que pueden sernos útiles consta una serie de esqueletos de mujeres embarazadas y de recién nacidos al lado de restos de la mujer que debió ser la madre.
Lo que más llama la atención del medico es el hecho que demuestran la supervivencia superior a favor del hombre.
Pero del hecho de que los hombres, vivieran mas que las mujeres no puede sacarse la conclusión de que el parto fuera una causa de mortalidad elevada. Ni el numero de esqueletos de embarazadas, ni el de recién nacidos
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