16 Jul 2010
Quisiera que alguien me esperara en algún lugar - Anna Gavalda
Este es el próximo título. Id decidiendo fechas, a ver si podemos reunirnos pronto.
30 May 2010
El túnel - Ernesto Sábato
Este es el comentario de Tamariz:
"Magnífico libro y estupenda jornada de VI.LI.PEN.DIA. la que disfrutamos ayer sábado los cuatro fundadores. No hace mucho que VI.LI.PEN.DIA. cumplió un año, todo surgió con la espontaneidad que a día de hoy considero aún conserva, con espiritu anarquico y flexible, hemos salvado, no sin dificultad, planteamientos pocos acertados para unos, no siendo ásí para otros.
Volviendo al libro elegido por Graco, opino que a servido de balón de oxígeno en la conformación de la continuidad de la idea primigenia, ha cumplido las expectativas de debate en las que ¿como no? surgieron puntos de vista distantes. El libro es reducido en cuanto extensión pero atiende el dicho de "lo bueno si breve ...", no tiene relleno ni desperdicio.
A mi modo de ver el autor ha construido una obra de planteamiento existencialista en la que el protagonista (sigo afirmando que más que equivocado está desequilibrado) de caracter nihilista se obsesiona con María y se obstina en su consecución material, aferrandose como tabla de salvación para escapar de la soledad en la que está inmerso. Consigue iniciar la relación pero su caracter paranoide le lleva a la autodestrucción extrema, no comprendo como se puede justificar en nombre del amor tal comportamiento, claro está, solo puede ser exculpado atendiendo a su demencia. Partiendo de que María es un persona casada, Pablo exije no obstante fidelidad, lo que consecuentemente no le corresponde. Injustificable es también el maltrato que inflige a María con sus ideas paranoicas cargadas de veneno (pero no olvidemos que Pablo está como la jaca de La Algaba). La relación como no puede ser de otra manera, toma el rumbo a la degradación extrema y como culmen el tan oído "si no puede ser mía ... de nadie".
La novela es de mediados del siglo pasado pero lamentablemente tiene una espantosa vigencia, basta ver los telediarios".
23 Abr 2010
Señora de rojo sobre fondo gris - Miguel Delibes
Este es el siguiente título. La reunión será en casa de Graco. Id proponiendo fechas.
02 Mar 2010
Todos los nombres
Como os dije, con la intención de enriquecernos literariamente más allá de las novelas mensuales y elegir lecturas que a todos nos satisfagan, os dejo este texto sobre una de ellas. Si os interesa y suscita debate lo seguiré haciendo. Como podéis imaginar, el texto está “medido” para interesaros en el autor y en la novela sin desvelaros su final.
“Todos los nombres”
En “Todos los nombres” José Saramago narra las aventuras y desventuras del oscuro funcionario del Registro Civil don José (posible trasunto del autor o heterónimo como los de Pessoa, tal vez ambas cosas), entrañable personaje de mediana edad y vida anodina, del que ni su apellido conocemos, solitario solterón que transita por una existencia triste, la que le conduce día a día desde su miserable vivienda al Registro y de este de vuelta al “hogar” con parada en una oculta pasión: su colección de fichas de gente famosa. Como vive pared con pared con el Registro decide una noche en un alarde de audacia colarse a consultar la ficha de uno de sus personajes. Esta acción, tan alejada de lo que de él se puede esperar y de la que tan graves consecuencias pueden derivarse, marca el comienzo de la novela, pues inesperadamente, por azar del destino, coge sin darse cuenta la ficha de una mujer, la Mujer Desconocida.
Planteando la cuestión sobre la identidad que planea sobre la obra, don José se ve impulsado de forma irracional a buscarla, una decisión que no sabemos si calificar de instintiva y que quizá ni el propio Saramago pueda explicar, quedando las razones por las que don José se embarca en tal empresa impresa en algún oculto lugar de su ficticio corazón, “la decisión me tomó a mí, sólo fui consciente de ella”, declara el entrañable funcionario en el cuaderno donde recoge sus peripecias.
Don José (héroe enclenque) pone en marcha una investigación que cambiará su vida. Con pocos personaje y una trama sencilla, con su estilo característico, Saramago teje un misterio que atrapa al lector, introduciendo sutilmente cuestiones sobre la realidad y la ficción, la deshumanización de la vida moderna, el matrimonio, el sentido de la existencia, el paso del tiempo, el destino, la soledad, la verdad, la muerte, y, en lo personal, un ajuste de cuentas con su pasado de oscuro oficinista.
La novela se lee con una sonrisa en los labios, tanto por su tono de humor como por las situaciones y los diálogos, algunos surrealistas.
Y el amor, “se perdona porque se ama, se ama porque se perdona”, ¿es el tema central de la novela? Tendríamos que discutirlo. Don José (que admite que cuando la necesidad aprieta hace lo que todos: busca y paga), que creía vivir en paz antes de una obsesión absurda por una mujer que ni sabe que existe, llega a estar dominado por la necesidad de ella, intuyendo el lector que el personaje saldrá transformado de la búsqueda, y que, inconscientemente, se ha enamorado. Porque enamorarse es ilusión por alguien que realmente es un desconocido, es la vida compartida lo que convierte esa ilusión en algo más profundo, verdadero y maduro que podemos ver en aquellas parejas que se quieren, y es el tiempo, toda una existencia compartida, lo que conduce a dos seres que se han querido a amarse, a ser dos mitades de una misma cosa, a que la vida de uno poco signifique sin la compañía del otro.
Esta obra encierra bastante más de lo que os he contado, espero que quien la lea lo encuentre como yo lo he encontrado.
20 Feb 2010
El Comedido Hidalgo- Juan Eslava Galán

Se propone que esta tertulia sea después de Semana Santa, para que podamos asistir la mayoría. Estad pendientes del blog y de las fechas propuestas e id confirmando las fechas que podeis. En concreto Glauka propone el 17 de abril, puesto que el fin de semana anterior no está.
Decid si os parece bien para que podamos confirmar la fecha lo antes posible.
16 Feb 2010
"Le interesa seguir leyendo"
Os incluyo este artículo publicado hoy en la sección cultural de El País, para quien no lo haya podido leer. Haced los comentarios que considereis, por favor.
Le interesa seguir leyendo
EDUARDO VERDÚ 16/02/2010
Cuando a Steve Jobs, el presidente y gurú de Apple, se le preguntó por qué no entraba en la guerra digital por el libro electrónico como lo estaban haciendo Sony y Amazon, contestó: "Porque el e-book es un aparato para leer". Está claro que la lectura no pertenece a esta época, a este nuevo siglo de imagen e inmediatez. Mientras que a finales del XX los chavales sustituyeron las páginas por las pantallas, hoy los niños están dejando incluso de ver la televisión porque les aburre. Ahora necesitan participar, interactuar, ya no soportan ser espectadores pasivos de una historia escrita o filmada. Por eso prefieren los videojuegos e Internet.
Si la tele se ha quedado obsoleta ¿qué pasa hoy con el libro? El libro ya no está de moda y eso lo revaloriza, pero, sobre todo, revaloriza a quien lo lee. Hoy el libro no es sólo una forma de interesarse, sino de resultar interesante. El lector es un ciudadano voluntarioso e irreductible, un hombre o una mujer reflexivos y ciertamente nostálgicos. Quien entrega la mirada a una novela o un ensayo en lugar de derramarla únicamente por la vida es alguien que aún se busca, una persona confiada en prender su combustible emocional con una mecha de tinta. Alguien que apuesta por otro mundo, por el que la escritura le descorchará dentro. Pero esa vivencia íntima no le convierte en un introvertido, un asocial o un huraño, sino en un individuo generoso, receptivo a la voz de otras gentes en otros lugares y tiempos.
Hoy leer es un ejercicio de autoestima y de fe, pero no necesariamente de cultura y mucho menos de libertad. Ante el apocalipsis del libro, frente al holocausto de la lectura a manos de una generación de nativos digitales, de una juventud ni-ni de piercings y twitter, el libro se ha santificado. Eslóganes como "leer nos hace más libres" han abovedado iniciativas que encumbran sobremanera la lectura, que hacen del consumo de libros casi un arte, un ejercicio de intelectualidad y purificación espiritual. No se es más libre leyendo un libro que explorando un videojuego o una película. No culturizan más las novelas policiacas, las trilogías vampíricas o los best sellers suecos que el rock o Facebook. Hoy la mayoría de los lectores consumen productos de entretenimiento, simples y fútiles, lo valioso no es el contenido, sino la forma de absorberlo, seguir importando con la imaginación universos y pensamientos ajenos.
Madrid es la región española con más afición a la lectura. Según la Federación de Gremios de Editores de España, en nuestra comunidad el 64% de los mayores de 14 años lee libros alguna vez durante la semana. Nuestro porcentaje está próximo al de la media europea, pero lejos del de países como Suecia o Dinamarca, donde leen ocho de cada diez habitantes, probablemente porque existe una gran red de bibliotecas públicas desde los años treinta. En Madrid, sin embargo, las bibliotecas van a menos, en 2009 se compraron menos libros que el año anterior.
En este presente visual y táctil, en estos tiempos de chats y apps, es complicado ganar lectores, que un adolescente se quede quieto en un sofá recorriendo con la vista una página impresa, inmóvil, sin que nada se agite o se ilumine, sin que suene ninguna explosión ni ninguna sirena. El niño concibe el libro como un objeto muerto al que debe insuflar vida a través de un gran esfuerzo sin estar seguro de recuperar la inversión. Pero el libro es tan interactivo como un videojuego, un móvil o una web. Mientras que a través de una consola o de la red intervenimos en un escenario desconocido, con la lectura es el libro quien penetra en nosotros. Es cierto que el tiempo y la energía que demanda una publicación superan a las de una película o un videojuego, pero la recompensa también es mayor.
Durante una partida audiovisual e interactiva somos el protagonista de una historia que maleamos a nuestro antojo, nos investimos de una vida que olvidaremos en cuanto apaguemos el aparato. Leyendo, en cambio, serán las páginas quienes se muevan dentro de nosotros, quienes nos alteren y nos transformen, y no únicamente durante la lectura, sino mucho tiempo después de mirar el punto final. El impacto emocional o intelectual de un escrito puede ser profundo y duradero, crucial. Con los libros quizá ya no se construya el porvenir, pero se sigue amueblando la memoria.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
27 Dic 2009
Tres tristes tigres - Guillermo Cabrera Infante
Este es el título de la siguiente elección. Es la propuesta de nuestra "última" participante en el blog.
La próxima reunión será el 20 de febrero, sábado, al mediodía en casa de Tamariz. Quien no sepa cómo ir que se ponga en contacto con los demás, principalmente con Glauka, Graco o Sirena y os explicarán cómo llegar.
Hasta el sábado
15 Nov 2009
Sostiene Pereira- Antonio Tabucchi
Mantiene o defiende con seguridad y firmeza, sostiene, Pereira, que para que el Mal triunfe sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada. En esta sencilla novela, que transmite tan trascendente mensaje, la figura de su protagonista, héroe sencillo (como dijo Thoreau el héroe es el más sencillo de los hombres), se eleva desde las primeras páginas muy por encima del resto de personajes. En la Europa de 1938, en plena Guerra Civil española, en la Lisboa del dictador fascista Salazar, en una Europa que hiede a muerte, medita sobre la muerte un viejo y sensible periodista necesitado de un ayudante que le componga necrológicas para la sección cultural de su periódico, de la cual es responsable. El desorientado Pereira, inconscientemente achaca su estado a la obsesión creciente en una muerte que acertadamente flota en la obra creando una atmósfera propia del momento histórico, una muerte que encuentra perfecto acomodo en el argumento de la historia como vehículo que conducirá a Pereira al cambio que, sin que sea consciente de ello, está grabado en su naturaleza espiritual y pugna por convertirse en su naturaleza material, en su realidad. Cuando estos momentos llegan, como si un ente superior dirigiera nuestras existencias, se dan las circunstancias aparentemente casuales que nos encaminan a nuestro lugar en el mundo, nos unen a las personas que deben acompañarnos en el camino y que nos convierten en aquello que debemos ser. Pereira topa con la tesina sobre la Negra Dama del universitario Monteiro Rossi. Monteiro es un joven pobre, ingenuo, incapaz de comprender los entresijos y peligros de la situación política, enamorado de una idealista igualmente ingenua, bienintencionada, que conduce a Monteiro Rossi a poner en riesgo su vida. Incomprensiblemente en apariencia, el conmovedor Pereira contrata al necesitado Monteiro, del que pronto sabemos que copió su tesina y que envía a su jefe necrológicas impublicables, que preocupan menos a Pereira que el riesgo que suponen para el descarado Monteiro, que pide anticipos para cervezas y bailes con su enamorada, porque, como explica a Pereira en un pasaje memorable, él está interesado en la vida, no en la muerte. El proceso de búsqueda interior del protagonista junto a las peripecias de Monteiro, guiado por el corazón y empujado por su “novia” a participar en una lucha para la que no está preparado, es el hilo novelesco que nos conduce al desenlace de la obra, al emerger desde la hipocondría un nuevo Pereira cuyos achaques de salud eran producto de su malestar espiritual en mayor medida que el calor, la tensión, la dieta, las conversaciones con el retrato de su esposa, la nostalgia de la juventud perdida, la melancolía por el hijo que no tuvo o las limonadas mitad limón mitad azúcar. El retorno del “activista” Monteiro y su petición de ayuda a Pereira resuelven el conflicto interno de este. Pereira acoge al buscado Monteiro en su casa, poniendo en riesgo su propia vida. La policía irrumpe buscando al joven, y Pereira, insultado por el jefe de los esbirros, lo abofetea. Pereira es agredido y Monteiro resulta muerto. El impacto por el triste final del joven Monteiro Rossi empuja al veterano periodista vagamente disgustado por el fascismo y por una política que no considera de su incumbencia, a la heroicidad de denunciar públicamente el asesinato. Pereira toma el camino del exilio convertido en un hombre diferente, convertido en el hombre oculto en su interior, convertido en el hombre que realmente era se encamina Don Marcello, il signore Mastroniani, Pereira, al exilio tras su pobre acto de rebeldía, tras su inservible victoria, tras la más grande de todas las victorias.
04 Oct 2009
El edificio Yacobián - Alaa Al Aswany
Esta deliciosa obra recuerda, sólo tras leer sus primeras páginas -por lugar de la acción, por el Cairo, por las tramas entrecruzadas, por el sabor popular, por la desbordante humanidad de todos sus personajes…-, a la magistral “El callejón de los milagros”, del Nobel egipcio Naguib Mafuz, si bien los personajes de Al Aswany, quizás por el salto temporal entre ambas novelas, no pertenecen ya a aquella sociedad descrita por Mafuz; para explicarme: los tiempos han cambiado, la sociedad también, las miserias humanas no difieren mucho entre esas dos épocas -en realidad entre ninguna época ni cultura-, quizás entre una obra y otra lo único que ha cambiado es quiénes son los opresores y algunas formas modernizadas de opresión, porque, como dijo Lampedusa en su inmortal Gatopardo: “para que todo siga como está es preciso que todo cambie”.
Estilísticamente la novela me parece de una arquitectura impecable, perfectamente engarzada, narrada de forma que los numerosos personajes que pueblan a la vez este relato coral y el edificio Yacobian, cada uno con sus afanes, esperanzas y miserias –recordándonos a los de La Colmena del mejor Cela- no se nos difuminen y nos induzcan a errores y fallos en su identificación. De igual modo Al Aswany no abusa a la hora de entrecruzar las tramas de sus distintos personajes, consiguiendo de este modo que el relato fluya como arroyuelo –ora de aguas cristalinas ora, las más, de otras hediondas, aunque todas para solaz de los degustadores de buena literatura-. En ocasiones la vital prosa de Al Aswany encuentra remansos de tranquilidad entre tanto devenir de miseria, dejando paso a la poesía de las pequeñas y sencillas cosas, como en la descripción de la vida conyugal en esos escasos momentos en que las dificultades no agobian a los paupérrimos habitantes de la azotea (pp 16 – 17) o la pequeña pirueta argumental en la que el anciano dandy burla a su hermana y al destino, dejando triunfar al tardío e inesperado amor cuando a todos nos parecía que el decadente destino ligado al edificio Yacobian trituraría, sin excepciones, a la totalidad de sus habitantes.
En el edificio Yacobian todos son oprimidos por alguien: los creyentes por los imanes radicales que les exhortan con mano de hierro a cumplir los preceptos coránicos- oportunamente interpretados por ellos, claro-, las mujeres por los hombres, los pobres por los ricos, los políticos y poderosos de antaño por los emergentes nuevos gobernantes, herederos de la “Revolución” de Nasser, todos oprimen a alguien, incluso los miserables habitantes de los cuartuchos de la azotea oprimen a sus humildes vecinos a la menor ocasión, haciendo axioma el dicho “el hombre es un lobo para el hombre” –en realidad, cuando el hombre tiene la oportunidad de sacar lo peor de sí mismo puede ser peor que un lobo, puede comportarse como un hombre con el resto de hombres…-.
Al Aswany realiza a través de las vicisitudes de los habitantes del edificio Yacobian una lúcida crítica –más bien un retrato- de lo que supuso para la población egipcia el cambio de régimen, la toma del poder por los militares, desbancando a los poderosos de la monarquía y del protectorado europeo, suplantando aquéllos a éstos, que en muchos casos usurparon los apartamentos vacíos del edificio protagonista del relato, símbolo del cambio de los tiempos.
Reseñables me parecen también algunas particularidades de culturas orientales reflejadas por el autor, como al inicio del relato, donde el autor nos introduce en otra percepción distinta del transcurrir del tiempo: ¿os imagináis acudiendo al trabajo dos horas antes para saludar tranquilamente a vuestros vecinos y colegas?. También aparece la proverbial facilidad oriental para pasar de la agria discusión, el insulto y la agresión física a la reconciliación y posterior cordialidad en las relaciones.
24 Ago 2009
Bartleby el escribiente- Herman Melville

Este es la siguiente elección para el día 3 del próximo mes de octubre.
Comentario del que propuso el libro:
“Os tengo que decir que en la lectura del mismo me lo pasé muy bién porque me imaginaba a Bartleby en su papel y el abogado con un "cabreo" de "cojones" y sin querer o no saber afrontar la situación. Al igual me imaginaba a los personajes secundarios de la obra ,sus compañeros.
No voy a entrar en destripar el trasfondo psicologico del tema porque ya se hace en el prólogo al libro.
No me esparaba cómo se iban produciendo los hechos después del que el abogado decide dejar el inmueble. ¡Mira que es "plasta" Bartley"!. Hay que reconocer que acaba con la paciencia de cualquiera. Tampoco me esparaba el final -no lo expongo por si entra algún "internatuatavilepandianoescarriao", ¡que sea el libro!- Demasiado trágico pero probablemnte tenía que ser así.
Por último comentar que estoy de acuerdo con Ulyses en considerar la obra con empaque y contenido tanto en su tema -Bartley: su mundo y el mundo que le rodea- cómo por la manera en la que Herman Melville nos va introduciendo poco a poco en el interior de Bartley y el abogado llevándome a justificar las conductas del uno y del otro por muy extravagantes que parezcan. Creo que desarrollar este tema en tan corto espacio de páginas tiene su mérito".
VI.LI.PEN.DIA
VI.LI.PEN.DIA
auxi-poloPero con una cosa me contento: que, aunque puedan quitarme la esperanza, no pueden quitarme el pensamiento.
Félix Lope de Vega
Últimos Comentarios
- Quisiera que alguien me esperara en algún lugar - Anna Gavalda 3 comentarios TAMARIZ Glauka Graco
- El túnel - Ernesto Sábato 7 comentarios SIRENA Graco TAMARIZ Efebo Graco
- Señora de rojo sobre fondo gris - Miguel Delibes 19 comentarios Graco Vlyses Vlyses SIRENA Glauka
- El Comedido Hidalgo- Juan Eslava Galán 52 comentarios Vlyses Glauka Graco Glauka Graco
- Tres tristes tigres - Guillermo Cabrera Infante 40 comentarios inés suárez graco graco Vlyses Graco
Enlaces
Tags
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Archivos
- Mayo 2012
- Abril 2012
- Marzo 2012
- Febrero 2012
- Enero 2012
- Diciembre 2011
- Noviembre 2011
- Octubre 2011
- Septiembre 2011
- Agosto 2011
- Julio 2011
- Junio 2011
- Mayo 2011
- Abril 2011
- Marzo 2011
- Febrero 2011
- Enero 2011
- Diciembre 2010
- Noviembre 2010
- Octubre 2010
- Septiembre 2010
- Agosto 2010
- Julio 2010
- Junio 2010
- Mayo 2010
- Abril 2010
- Marzo 2010
- Febrero 2010
- Enero 2010
- Diciembre 2009
- Noviembre 2009
- Octubre 2009
- Septiembre 2009
- Agosto 2009
- Julio 2009
- Junio 2009
- Mayo 2009








